Dificultades en la Penetración y el orgasmo. Sexologo Barcelona

Xavier Conesa Lapena – Carme Serrat Bretcha
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Xavier Conesa Lapena
fotopsicologescacspetit
(Montcada i Reixac, 1956) és un psicòleg i sexòleg català. El 1990 fundà el Centre de Psicologia Aplicada a Mollet del Vallès entitat dedicada als tractaments psicològics en adults,adolescents i nens. Compatibilitzà aquestes tasques amb les teràpies de parella i disfuncions sexuals masculines i femenínes, establint col.laboracions amb institucions dedicades a la salut mental,especialment de la comarca del Vallès. Posteriorment, posa en funcionament l’Institut Superior d’Estudis Sexològics (I.S.E.S.) a Barcelona, dedicat a la docència de la sexologia: postgraus, masters i cursos específics reconeguts d’Interès Sanitari pel Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya. L’Institut manté conveni de col.laboració amb la Universitat de BarcelonaUniversitat de Girona,Universitat Ramon Llull i Universitat Oberta de Catalunya i
Centre d’Estudis Universitaris de California, Illinois
Tutor de pràctiques externes de la Facultat de Psicologia (UB) de la Universitat de Barcelona des de l’any 1.999
L’any 1997 es va especialitzar en els tractaments específics per a la depressió a través de la luminoteràpia, essent un dels capdavanters en la investigació i implantació d’aquesta teràpia a nivell estatal. Informacions al respecte publicada al periòdic El Mundo, articles periodístics a Consumer i al periòdic Público.
Ha estat també coordinador del Grup de Treball de Sexologia del Col.legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya.
Al llarg de tots aquests anys, ha establert col.laboracions en mitjans escrits, ràdio i televisió.Enllaços externs
Pàgina Oficial de Xavier Conesa Lapena
Acta Constitucional de l’Institut Superior d’estudis Sexològics I.S.E.S.
Col.laboració Docent del Practicum de Psicologia de la Universitat de Barcelona
Col.laboració Docent amb la Universitat de Girona
Col.laboració en tasques de formació amb la Universitat Ramon LlullAcord de Col.laboració amb la Universitat Oberta de Catalunya U.O.C.Conveni de Col.laboració Acadèmica amb Centre d’Estudis Universitaris de California, Illinois
Reconeixement de l’Ajuntament de Mollet del Centre de Psicologia Aplicada
Referències sobre la investigació en Luminoteràpia al periòdic “El Mundo”. Any 2.005
Investigacions sobre Luminoteràpia, Referències al periòdic “Público”. Any 2.007
Coordinador del Grup de Treball de Sexologia del Col.legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya
Miembro de la Federacion Española de Especialistas en Sexologia

Publicacions

Carme Serrat Bretcha
carmepsicologape
Licenciada en Psicologia Colegiada nº 3.086 Adultos e Infantil (Universidad de Barcelona)
Diplomatura de Postgrado en Logopedia (Universidad Autonoma de Barcelona)
Certificación para el tratamiento de la Fundación Catalana del Sindrome de Down.
Diagnostico y Terapia Infantil (Instituto Medico del Desarrollo Infantil)
Tutora de practicas Universidad de Barcelona y Universidad Ramon Llull
Terapeuta Sexual i Familiar
Coordinadora de l’Institut Suparior d’Estudis Sexològics I.S.E.S.
Professora d’Integració Social i Atenció Soció Sanitària
Professora de Comunicació alternativa, Atenció a persones amb dependencia,
Assessora Psicològica d’escoles bressol.
Assessorament a pares
Tutora de Pràctiques Universitat Oberta de Catalunya
Conferenciant de temes relacionats amb la psicologia infantil.
TRACTAMENTS

TRACTAMENTS DE LA PERSONALITAT

Tractament de la Depressió (VIDEO)

http://www.curar-depresion.com (TOT SOBRE DEPRESSIÓ)



Xavier Conesa Lapena

·         Colegiado número 4.977 Psicologo-Sexologo

·         Psicólogo Clínico. Universidad de Barcelona 1980

·         Miembro Numerario de la Academia de Ciencias Medicas de Catalunya y Baleares

·         Miembro Numerario de las Secciones de Sexologia y Salud Mental (ACMCB)

·         Psicoterapeuta Humanista. Universidad Pontifia Comillas. Instituto de Ciencias Sanitarias y de la Educación 1.987

·         Psicodramatista. Ayuntamiento de Barcelona. Area de educación (Escola Municipal d'Expressió i Psicomotricitat) 1.988

·         Eutonia. Técnicas de relajación. Ayuntamiento de Barcelona. Area de educación 1.989

·         Terapeuta grupal. Ayuntamiento de Barcelona (Escola Municipal d'Expressió i Psicomotricitat) 1.990

·         Sexologia. Terapia de pareja. Institut Català de Psicologia (Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya) 1.994

·         Terapeuta Cognitivo-Conductual. ISEP. (Institut Superior d'Estudis Psicològics) 1.995

·         Curso de Psicofarmacologia para Psicólogos. Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya 1.999

·         Tutor de Practicas de Psicologia. Facultat de Psicologia. Universidad Ramon Llull. Desde 1.997

·         Tutor de Practicas de Psicologia. Facultat de Psicologia Universidad de Barcelona. Desde 1.998

·         Coordinador del Grup de Treaball de Sexualitat del COPC

 

Carme Serrat Bretcha

·         Licenciada en Psicologia Colegiada número 3.086 Adultos e Infantil (Universidad de Barcelona)

·         Diplomatura de Postgrado en Logopedia (Universidad Autonoma de Barcelona)

·         Certificación para el tratamiento de la Fundación Catalana del Sindrome de Down.

·         Diagnostico y Terapia Infantil (Instituto Medico del Desarrollo Infantil)

·         Tutora de practicas Universidad de Barcelona y Universidad Ramon Llull

·         Terapeuta Sexual i Familiar

·         Coordinadora de l’Institut Suparior d’Estudis Sexològics I.S.E.S.

·         Professora d’Integració Social i Atenció Soció Sanitària

Dificultades en la Penetración. Dificultades en el Orgasmo. Investigaciones

María acude a consulta a principios de este año, por que ha estado en diferentes ginecólogos y todos coinciden en el diagnóstico, padece vaginismo. Le aconsejan que siga tratamiento psicológico para resolver dicha patología.

La anamnesis: Se trata de una paciente joven de 28 años, que vive con su pareja desde hace 6 meses, desde Agosto 2010. Son pareja con Javier desde hace 5 años. La familia inicial estaba formada por ella, que es la mayor y su hermana de 26 años (fallecida en Marzo 2010, causa de la muerte un cáncer que dura 6 meses. Inicio Septiembre 2009), el padre ya había superado un cáncer antes, en el 2007, antes de que la hermana enfermase, pero en Abril 2010, un mes después de la muerte de la hija en una revisión le encuentran restos. En Enero 2011 antes de que venga a consulta le informan que el padre “está limpio”. Además su estado de ánimo me comunica que ha afectado a su rendimiento en el trabajo, trabaja como administrativa de Relaciones Laborales (aunque ella es diplomada en Relaciones Laborales).

Ella explica que indicios de vaginismo aparecen ya desde su primera relación cuando tenía 17 años, pero que se agrava durante la enfermedad de su padre en 2007, impidiéndole ya el coito.

Pasamos a analizar su universo personal:

Pareja: Javier trabaja como encargado en una fábrica de componentes plásticos y trabaja por turnos, esta situación laboral es desde hace 10 años, es decir desde el principio de la relación con María.

Javier está muy disgustado y de hecho María acude a consulta por que es su pareja quien le pide que lo haga, ella dice 2necesitaba un empujón”

Amigos: Se ha distanciado mucho de ellos porque ha estado muy pendiente de su padre, de su hermana y además su tristeza comenta que no quería transmitirla a los demás.

Trabajo: Paralelamente a la enfermedad de la hermana ha tenido problemas con un chico en el trabajo que la trataba con frialdad, llegando además a la humillación, viéndose obligada a comunicarlo a sus superiores, con el consecuente malestar.

Familia inicial: Desde el 2007 quería ir a vivir con Javier al piso que habían comprado, pero desde 2007 hasta Agosto de 2010 Javier vive solo durante gran parte de la semana en el piso de ambos, María no quiere abandonar a su familia cuando el padre está enfermo, por que ella es la “fuerte” de la familia, la que mantiene los ánimos de la madre y la hermana, después descansa un tiempo y con el inicio de la enfermedad de la hermana, sujeta emocionalmente a los padres y acude día sí día también al hospital a acudir a su hermana, sin dejar de trabajar en ningún momento.

Família Política: Los padres de Javier son muy tradicionales y no ven con buenos ojos que no se casen y vayan a vivir en pareja. Además son muy intrusivos especialmente la suegra, que aparece sin avisar con unos tupper de comida, “para su hijo”

Hobbies: no hay

Deporte:  hace tiempo que no va al gimnasio, se siente agotada y desmotivada para ir.

Sexo: No le apetece pero se fuerza a tener relaciones una vez por semana, durante las cuales se masturban mutuamente y hace llegar al orgasmo a Javier a través de la felación. No hay coito, ni acercamiento, si se produce o Javier lo insinúa se bloquea totalmente, pasando 15 días sin relaciones de ningún tipo.

Nunca se ha masturbado ella misma, pregunta ¿para qué si tengo pareja?

 

Sobre el vaginismo le comento:

 

El vaginismo como ya te habrán explicado se define como un espasmo de la musculatura del tercio exterior de la vagina, que se produce ante cualquier intento de penetración. Habrá notado una imposibilidad que seguramente también le habrá manifestado su ginecóloga de confianza, como si no existiera la abertura vaginal o un muro no permitiera el acceso. El dolor acompaña a nivel anticipatorio y en el momento mismo de la penetración. Aunque eres capaz de experimentar orgasmos siempre y cuando la penetración quede excluida. En algunas épocas quizás has sido capaz de realizar el coito sin dolor…

Se trata de una disfunción más difusa de lo que se cree. El miedo a sentir dolor en la penetración es sólo la punta del iceberg, deberemos rascar y funcionalizar algunos aspectos de su universo personal. Trabajando conductas y pensamientos enraizados limitantes. Así pues las causas se sitúan en las experiencias de vida que cada mujer sufre.

A su pregunta sobre si se puede curar el vaginismo, le comento:

Fundamentalmente se trata de ir llegando a la resolución del problema que te ha traido a mi consulta, a través de la desensibilización sistemática, con el objetivo de ir disminuyendo la ansiedad que va unida a la situación que te provoca temor y rechazo, asimismo seguiremos a través de la psicoterapia verbal que hoy hemos iniciado y a la que a través de diferentes técnicas que uso en consulta ir trabajando los distintos aspectos de tu vida, iniciando por tu trayectoria personal, de vivencias en relación al sexo, que puedan haber ocasionado a nivel inconsciente problematicas sexuales no resueltas y que han ido perfeccionando y concretizandose en tu situación actual.  Te comento además que será necesario según acordemos que tu pareja acuda a consulta, para que entienda mejor como puede ayudarte y actuar en cada momento para que ambos vivais mejor el proceso de resolución.

En la sesión segunda, acuden ambos.

Después de escuchar al marido-pareja deparadamente de la mujer, para que exprima sus preocupaciones e interrogantes, a los que le responderé dando calma, normalidad y transmitiendo la idea de que se puede resolver pero que encesitaremos de su comprensión y participación en el proceso. Se une a ambos y les explico que no van a mantener relaciones sexuales, más allá de lo que estipulemos en consulta, por un lado para aliviar a la mujer y por otro para dar inputs de que la recomendación no proviene de la negativa de la mujer.

El objetivo de los acercamientos físicos debe ser el bienestar de ambos, no el cumplimiento final de excitación u orgasmo y así se les explica y pide a ambos que intenten cambiar los pensamientos mantenidos has la fecha.

Les aclaro, diferentes puntos que seguramente tienen como interrogantes:

-       Evidentemente la espontaneidad no va a tener espacio en los primeros momentos de la terapia, pero que el resultado a medio plazo puede compensar dicha pérdida.

-       Que a veces los primeros ejercicios o aproximaciones no salen bien, que no se desanimen, que el proceso tiene un porcentaje muy elevado de éxito.

-       La pasividad y la queja no son amigas del cambio, y cambiar en su caso es negativo. Plantearse si realmente se quiere resolver.

-       Mantener la prohibición de relaciones sexuales, entiendo que soy una persona externa que interfiere en la voluntad de la pareja, pero el venir a consulta es debido a que tal y cómo han ido haciendo las cosas, no les ha dado mejores resultados, que le den a la terapia una oportunidad, tienen poco que perder y mucho que ganar.

El plan de la terapia, lo iremos adaptando, las primeras sesiones serán semanales y las iremos espaciando según acordemos.

La sexualidad va asociada a la flexibilidad, variabilidad, bienestar, diversión y juego.

La tercera sesión será con María a solas. En la consulta haremos las sesiones pertinentes para averiguar y reformular experiencias pasadas, trabajar el duelo de la hermana, el modo de acercarse a la enfermedad, los pensamientos anticipatorios sobre la propia persona.

La primera sesión sobre la temática específica trabajaremos con psicoterapia visual y haré que trabaje algunas imágenes en casa, redactando las emociones que le producen...Inventando historias con contenido sexual...

Después de algunas sesiones separados, tendremos sesión conjunta donde repasaremos algunos conceptos y estableceremos equiparidad en las prioridades a nivel de relación sexual entre ellos.


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Introducción

 

Llegar o no llegar; uno o varios; largo o corto... Es curioso que los aproximadamente de tres a diez segundos que dura un orgasmo den pie a tal cantidad de cuestiones en torno a su origen, desarrollo, tipología, evolución, ausencia, etc.

El hecho de ser considerado como el “momento estelar” de todo encuentro sexual crea tal expectación a su alrededor que pudiera llegar a parecer que se trata de algo exógeno, una especie de don o premio al que aspirar en cada encuentro amoroso, cuando en realidad, el orgasmo es la consecuencia última de toda una serie de factores que convergen en la faceta sexual de cada persona.

El objetivo principal de este presente trabajo es precisamente exponer todos y cada uno de esos múltiples aspectos relacionados con la respuesta orgásmica de la mujer, tanto desde el punto de vista fisiológico como desde otras perspectivas más psicológicas, emocionales e incluso lúdicas; dicho en otras palabras, añadir luz sobre una cuestión que, en cierto modo, sigue siendo una gran desconocida. Un segundo objetivo, al que personalmente no le resto importancia, recae sobre la responsabilidad de romper con ciertas ideas falsas y aclarar una serie de ideas erróneas acerca de ese momento puntual y efímero que supone el clímax y volver la mirada hacia otras cuestiones como pueden ser las zonas erógenas, el papel que juega la autoestima, la importancia de los besos y las caricias, las distintas posturas que se pueden adoptar, la introducción de elementos como la intriga o el factor sorpresa, los juegos y juguetes eróticos... son sólo algunas de “esas cosas” que son igual de importantes y que podemos utilizar a nuestro favor ya no sólo para alcanzar el orgasmo sino para disfrutar al máximo de cada encuentro sexual que es, en definitiva, de lo que se trata. Y es que no sólo de orgasmos se nutre el placer.

 

Investigaciones cientificas

 

I. La personalidad sexual de la mujer:

 

La actitud sexual de la mujer suele ser más variada y presenta más matices que la masculina, ya que está menos centrada en el coito en general y en el orgasmo en particular. Aunque el deseo femenino puede ser igual de intenso que el del hombre, factores como la emotividad, la ternura y el afecto siempre subyacen a la excitación.

Algunas teorías señalan que el hombre ama cuando desea, mientras que la mujer desea cuando ama o, al menos, cuando existe algún tipo de intercambio emocional. Lo cierto es que tanto la personalidad sexual como la forma de experimentar el orgasmo y llegar a él difieren mucho en mujeres y hombres.

Desde la Prehistoria, la personalidad femenina se ha movido más en el plano de las emociones y los sentimientos, de ahí que su vertiente sexual tienda a desarrollarse en el ámbito de la ternura, la seguridad y la aceptación de su integridad personal. Es por eso que sus encuentros sexuales siempre tienen una carga emocional más intensa que en el caso de los hombres, cuya sexualidad, tanto por cuestiones fisiológicas como psicológicas y educacionales, tiende a ser más agresiva y a estar más desvinculada de los sentimientos.

Por otro lado, hay evidencias claras de que la sexualidad femenina está muy influenciada por el tipo de pareja que se tiene o se ha tenido. Especialmente en aquellas mujeres con un nivel de autoestima bajo, el concepto que tienen de su sexualidad y de la actitud que deben adoptar en cada encuentro está muy condicionada por sus primeras relaciones sexuales y la forma en la que sus compañeros las hicieron sentir.

También, y aunque las cosas han cambiado bastante en los últimos tiempos, la impronta que marca el tipo de educación recibida por las mujeres puede contribuir a definir su perfil sexual.

Para definir un perfil sexual maduro y propio, los expertos recomiendan no quedarse ancladas en prejuicios ni experiencias pasadas: la sexualidad es una parte de la personalidad en contraste evolución y debe constituir una vertiente de la conducta en la que los cambios no sólo se acepten sino que se busquen. Asimismo, es importante evitar fijar un comportamiento dentro de una determinada categoría.

Este cambio de actitud respecto a la personalidad sexual es la mejor antesala para disfrutar de unos orgasmos plenos y satisfactorios. Y al hilo de esto, otra de las peculiaridades de la vertiente sexual femenina es que la satisfacción generalmente se asocia al estado posterior a la consecución del orgasmo. Existe un término poco conocido que abarca la gratificación que puede sentir una mujer aún sin haber alcanzado las contracciones que caracterizan el clímax. Se trata de un estado de satisfacción y plenitud emocional que algunos expertos denominan orgasmo psicológico y que puede estar presente en mujeres con relaciones estables de larga duración, puesto que su sexualidad está expuesta al efecto de la habituación, la rutina, el cansancio, la cotidianidad y a todos aquellos elementos que de una u otra forma intervienen en la sexualidad de las parejas durante la convivencia.

Las últimas evidencias científicas sobre el perfil sexual femenino demuestran que existe una muy marcada diferencia entre lo que piensan y cómo actúan con relación al sexo las mujeres que trabajan y las amas de casa. Las trabajadoras son sexualmente mucho más activas que las amas de casa, debido a que están acostumbradas a acometer con más dinamismo sus labores en el competitivo mundo de hoy para poder triunfar. Como resultado, desarrollan un temperamento más agresivo, son más decididas, y le expresan a su pareja, sin inhibiciones, qué quieren en la cama y cómo lo desean. Sin embargo, las amas de casa sienten mucho ansiedad a la hora de hacer el amor, porque se preocupan más por satisfacer sexualmente a  la pareja, con tendencia a sentirse insatisfechas ellas, considerando más importante el disfrute de su pareja. Las mujeres que trabajan fuera de la casa tienen más orgasmos y ven el sexo como una recompensa al trabajo. Además, consideran que hacer el amor es una actividad que debe ser compartida, a partes iguales, por los dos miembros de la pareja. Las amas de casa son menos propensas a la espontaneidad sexual, son más tradicionales y tienen más en cuenta las creencias religiosas a la hora de actuar en su vida íntima. Eso sí: no hay que olvidar que todas estas son generalidades, y no quieren decir que este patrón de comportamiento sexual sea el mismo para todas las mujeres.

 

 

 

 

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II. Las zonas erógenas femeninas:

 

Se puede decir que el mapa erógeno es personal e intransferible, de ahí que para llegar al clímax del placer sea tan importante dar rienda suelta a la espontaneidad. No obstante, hay una serie de zonas corporales que son clave en la mayoría de las personas a la hora de activar los resortes de la respuesta sexual.

Se entiende por zonas erógenas aquellas partes del cuerpo sexualmente sensibles que al ser estimuladas producen placer. Esta elevada sensibilidad es consecuencia de la gran cantidad de terminaciones nerviosas que poseen. En el caso de la mujer, las zonas erógenas son más numerosas, debido a que la piel femenina posee un número mayor de estas terminaciones. La mayoría de las áreas se asocian con la zona genital, pero hay otras muchas repartidas a lo largo del cuerpo. Es el caso del rostro, poseedor de numerosas zonas erógenas, entre las que se encuentran la línea del crecimiento del pelo, las sienes, la frente, las cejas, los párpados y las mejillas. Pero sin duda, la parte más erótica del rostro por antonomasia es la boca: un simple roce en los labios puede encender todo el cuerpo y desencadenar una excitación casi inmediata en los genitales.


Los lóbulos de las orejas también son muy sensibles a la excitación, igual que el cuello (especialmente la parte posterior), una zona en la que la piel es muy fina y los vasos sanguíneos se encuentran muy cerca de la superficie. Acariciarlo o besarlo en momentos de máxima excitación puede incluso acelerar el orgasmo. El área que rodea el ombligo es extremadamente sensible, al igual que el interior de los muslos, que reacciona al instante al contacto con las yemas de los dedos, los labios o el pene.

Una de las zonas erógenas femeninas más clásicas son los pechos, y más concretamente los pezones, auténticos protagonistas de los encuentros sexuales: su erección es el signo más evidente de la excitación femenina. Consta de dos partes: la punta y la aureola (el círculo más oscuro que los rodea). Ambas están llenas de terminaciones nerviosas supersensibles, que son las que provocan que las puntas se pongan erectas ante la más ligera estimulación. Pero además esta zona erógena tiene la peculiaridad de estar en conexión directa con los nervios del clítoris, de ahí que su manipulación pueda llevar a muchas mujeres directamente al orgasmo.


El clítoris es a la vez la zona más sensible del área genital y la más fácil de estimular, tanto manualmente como por el pene en erección. Es el único órgano humano cuya función es exclusivamente la de procurar placer, siendo por tanto el blanco ideal para las estimulaciones de todo tipo cuando lo que se desea es llegar hasta el fondo del placer. Su sensibilidad varía mucho, dependiendo de cada mujer. Algunas prefieren las estimulaciones marcadas; otras, más suaves, y las hay que disfrutan más con las caricias indirectas alrededor del clítoris. No hay que olvidar las nalgas, otro foco de placer que responde muy bien a los pellizcos suaves, los palmoteos o las caricias. Si se tratase una hipotética ruta del placer, el mapa erógeno femenino seguiría, de abajo a arriba, el siguiente trazado: pies, tobillos, zona detrás de las rodillas, muslos, abdomen, espalda, zona genital, manos, muñecas, cuello, orejas y cabeza, incluido el rostro.

 


III. Las hormonas sexuales:

El acto sexual desencadena una revolución hormonal que, además de proporcionar el orgasmo, aporta otros beneficios: está demostrado que la elevación de los niveles de ciertas hormonas durante el coito refuerza el sistema inmune, potencia la salud cardiovascular, mejora el estado de ánimo y ralentiza el envejecimiento.


Se pueden definir las hormonas sexuales como aquellas sustancias que fabrican y segregan las glándulas sexuales: los ovarios, en el caso de las mujeres, y los testículos en los hombres. Las hormonas más importantes en la sexualidad femenina son los estrógenos y la progesterona, las cuales se segregan de forma cíclica, con una secuencia que se repite cada veintiocho días aproximadamente durante la edad fértil. Está demostrado que en los momentos del mes en que estas hormonas alcanzan su punto álgido, las mujeres resultan más atractivas para los hombres, quienes pueden percibir esta situación hormonal de formas tan sutiles como a través del olor o de un mayor volumen de los senos.

Uno de los momentos clave es la ovulación, cuando los estrógenos alcanzan su pico más alto. De hecho, en la antigua Grecia, se decía que durante este período las mujeres se volvían “locas de deseo”, ya que la sensación de humedad producida por la expulsión del óvulo es similar a la experimentada durante la excitación sexual. Este juego hormonal se reduce considerablemente en las mujeres con la llegada de la menopausia, cuando cesan los ciclos menstruales.

El deseo aumenta la liberación de estas hormonas sexuales, modificando la química del organismo: incrementa la circulación sanguínea, con lo que la región genital, al recibir más sangre, se dilata. Esto produce, en el caso de las mujeres, una hinchazón de la vagina y, en el de los hombres, la erección del pene.

Esta excitación sexual da lugar a que, a su vez, entren en acción otras hormonas que van a proporcionar el clímax. La más importante es la endorfina, responsable de la sensación de placer y satisfacción y cuyo nivel máximo de liberación corresponde al orgasmo.

Otras hormonas que intervienen en los encuentros sexuales son la dopamina, cuyo principal efecto es promover la anticipación del placer, y la oxitocina, que se manifiesta a través del contacto de piel con piel y cuyos niveles también aumentan durante el clímax femenino, dando lugar a un relajamiento físico total.


La interacción de estas hormonas, además de favorecer el orgasmo y la satisfacción sexual, aporta otros beneficios para el organismo. El orgasmo actúa como un analgésico natural, ya que las endorfinas que se liberan durante el acto sexual elevan de forma notable el umbral de dolor. Esto viene a confirmar otras teorías científicas al respecto, según las cuales las endorfinas liberadas por el orgasmo viajan hasta centros receptores diseminados por todo el organismo y producen un efecto semejante al de la morfina.


 

IV. Las fases del orgasmo:

Cada persona experimenta el orgasmo de forma distinta; es más, a lo largo de la vida, la manera en la que se vive la excitación sexual puede variar considerablemente. Sin embargo, sí que hay una serie de etapas o fases más o menos estandarizadas que van desde la primera reacción ante el estímulo sexual hasta el momento del clímax.


Todas las teorías elaboradas en torno a la duración y los distintos estadios por los que pasa la respuesta orgásmica llegan a la conclusión de que se puede estratificar en cuatro fases:

-           Excitación: Se inicia a raíz de la estimulación erótica (aproximadamente entre diez y treinta segundos después de desencadenarse esta) y puede durar unos minutos o incluso horas. En las mujeres se manifiesta físicamente mediante la lubricación, expansión y crecimiento de la vagina, acompañados de la hinchazón de los labios mayores y menores de la vagina, del clítoris y de los pechos. A su vez, se produce un aceleramiento de los latidos cardiacos, de la presión arterial y de la respiración. En el hombre, la manifestación más evidente es la erección del pene, pero no es la única: aparecen contracciones musculares en las zonas cercanas a los genitales,algunas de ellas voluntarias y otras involuntarias; los testículos van hacia arriba, al tiempo que se engruesa la piel de la bolsa que los recubre (el escroto). Empieza también a acelerarse el ritmo cardíaco y a elevarse la presión arterial.

-           Meseta: En esta fase se acentúan los cambios en el organismo de la etapa anterior. Los labios vaginales se engrosan y cambian ligeramente de color, los vasos sanguíneos de las paredes de la vagina incrementan el flujo de sangre, el clítoris se vuelve erecto y los músculos y zonas del cuerpo como la cadera, los muslos o las manos se tensan. En el hombre, la intensidad de la excitación se mantiene más o menos estable, llevándole al orgasmo antes o después. Muchos músculos (faciales, abdominales, del tórax) se contraen involuntariamente, aunque en algunos momentos el hombre incrementa voluntariamente las contracciones, tensando los músculos para obtener una mayor excitación. Uno de los músculos que normalmente se tensa de forma voluntaria es el esfínter del ano. El pene aumenta el tamaño de su circunferencia en la región de la corona del glande. Los testículos también incrementan su tamaño y su elevación en un cincuenta por ciento. Esta fase, en el hombre, suele ser corta, dependiendo de la excitación. Es difícil alargarla, aunque no imposible con el debido entrenamiento.

-           Orgasmo propiamente dicho: Es la fase en la que se alcanza el clímax y también la más corta de todo el ciclo (por lo general dura sólo unos segundos). La mujer experimenta una serie de contracciones musculares involuntarias de la vagina, el útero y el recto, las cuales resultan muy placenteras. El número y la duración de estas contracciones depende de cada mujer. Al mismo tiempo, la velocidad de respiración, el pulso y la presión arterial llegan a la máxima aceleración. En el hombre, el orgasmo va precedido por la sensación de que no es posible parar, y aparecen a continuación las contracciones para expulsar el semen, en tres o cuatro efusiones. Muchos músculos se contraen involuntariamente, y algunos llegan al espasmo. En el recto aparecen también abundantes contracciones.

-           Resolución: Esta fase se caracteriza por un retorno a un estado de reposo y puede durar de cinco a sesenta minutos. En las mujeres, el clítoris y el útero vuelven a su posición normal y los músculos se relajan. A diferencia de los hombres, algunas mujeres pueden responder a nuevos estímulos sexuales sin tener que descender a la fase de meseta, experimentando orgasmos continuados. En el caso masculino esto no es posible, ya que tras la eyaculación se produce un período refractario que impide otra erección inmediata. La resolución de la excitación en el caso del hombre se produce de forma mucho más brusca que en la mujer. De hecho, cualquier contacto con el pene puede resultar en este momento incómodo y moderadamente doloroso. La respiración deja de ser jadeante para pasar a ser calmada, y lo mismo ocurre con la aceleración cardíaca y la subida de la presión arterial. El pene se retrae en dos fases: en la primera, de pocos segundos, pierde el cincuenta por ciento de su tamaño en erección. En la segunda, de varios minutos, va disminuyendo de tamaño hasta llegar a la fase de arruga propia de los períodos de tregua. También la piel del escroto vuelve a su textura inicial, perdiéndose la congestión y el engrosamiento.

Un dato curioso: en las mujeres, la duración media de todo este ciclo es de unos quince minutos, a diferencia de lo que ocurre en los hombres, que suelen llegar al orgasmo en tres a cinco minutos.

 


 

V. El orgasmo esperado:

Querer y no poder. Muchas veces, por más que haya una buena relación con la pareja, la mujer no consigue alcanzar el orgasmo. Si esta situación se convierte en habitual, los expertos hablan de anorgasmia, una disfunción sexual que se puede presentar en cualquier momento y que, afortunadamente, tiene fácil solución.

La anorgasmia se define como la incapacidad de alcanzar el orgasmo, a pesar de que se logren experimentar deseo y excitación sexual. Sin embargo, por diversos factores, la mujer es incapaz de culminar la fase de orgasmo. Para diagnosticar esta como una disfunción sexual o inhibición debe ser recurrente y persistente, a pesar de que se estimule adecuadamente en intensidad, duración y tiempo. Actualmente, la anorgasmia se considera una de las disfunciones sexuales más frecuentes en las mujeres. Los expertos aclaran que no es lo mismo anorgasmia que frigidez (trastorno de deseo que implica no tener ganas de sexo). Las llamadas mueres frígidas (o con disfunción en la fase del deseo) son personas que presentan una alteración del apetito sexual o deseo, lo cual generalmente se acompaña de una notable falta de excitación, pero pueden llegar a experimentar orgasmos esporádicamente. También hay mujeres que sí experimentan apetito sexual y se excitan, pero tienen serias dificultades para experimentar el orgasmo, existiendo casos de mujeres que nunca han sentido un solo orgasmo en su vida. Entre los factores que los expertos relacionan con la ausencia de orgasmo o la dificultad para alcanzarlo se encuentran las siguientes: el temor a ser abandonada, el miedo a no poder afirmar su independencia, el sentimiento de culpabilidad sexual, un deterioro de la relación de pareja, haberse enamorado de otra persona, etc.


Asimismo, en las mujeres que no tienen orgasmos es muy frecuente el miedo a perder el control sobre los sentimientos y sobre su conducta. Otras causas pueden ser las relacionadas con la desinformación de la sexualidad, por condicionamientos sociales y religiosos, desconocimiento de las sensaciones del propio cuerpo, ansiedad, depresión, tensión corporal, estrés laboral y familiar, etc. Por suerte, existen tratamientos efectivos para la anorgasmia, que incluyen terapias individuales, de pareja y el uso de medicamentos. Lo importante es diagnosticar el origen y tratarlo a través de un especialista cualificado. El tratamiento de la anorgasmia va encaminado, en primer lugar, a eliminar las actitudes negativas y prejuicios en torno a la sexualidad en general, y al orgasmo en particular; mejorar la relación de pareja a través de un aumento de la comunicación; desarrollar un programa de habilidades sexuales, basado en una serie de ejercicios específicos para tratar esta disfunción...

 


Por tanto, cuando la ausencia de orgasmo se ha instalado de forma crónica en la vida íntima de una pareja, lo primero que hay que hacer es ponerse en manos de un especialista y, además, adoptar una serie de estrategias que pueden ayudar a recuperar el clímax perdido: practicar técnicas de relajación, para disipar las ansiedades que pueden estar obstaculizando el placer; identificar aquellas cosas que resultan placenteras y enseñarle a la pareja cómo utilizarlas; disponer del tiempo suficiente para dedicarlo a la intimidad sin interrupciones, y, sobre todo, comunicarse activamente con la pareja, sin reproches hacia ella ni sentimientos de culpabilidad hacia una misma.

 

 

 

 


 

VI. Los preliminares:

Está demostrado que existe una relación directa entre el tiempo que se dedica a la estimulación propia y de la pareja y el placer experimentado. El sexo se compone en gran parte de deseo y erotismo, y esto último es lo que hay que intentar potenciar a través de los preliminares.

La preparación para una relación sexual puede empezar muchas horas antes de que esta llegue realmente a producirse. Para ello, y si es preciso, se puede recurrir a un amplio repertorio de estrategias que nos ponen en la disposición más idónea para mantener un encuentro sexual. Estos preliminares son especialmente recomendables en el caso de las parejas que llevan muchos años juntas, ya que les lleva a romper la rutina e introducir un elemento de novedad e, incluso, de riesgo. No hay que olvidar que el factor sorpresa es uno de los elementos que reavivan la relación de pareja: la excitación erótica se acaba cuando se traslada al campo del deber y la cotidianidad, de ahí que los expertos/as insistan una y otra vez en que la lujuria está reñida con la obligación.


            El cansancio o el estrés de la vida cotidiana son otros de los factores que hacen que a menudo muchas parejas se salten los prolegómenos. Sin embargo, estas circunstancias no constituyen una excusa lo suficientemente válida, pues si hay cierto nivel de libido, deseo y comprensión entre la pareja, el cansancio afecta poco y, una vez puesto en marcha el juego previo, ambas pueden llegar al orgasmo de forma satisfactoria.

Algunos aspectos que que hay que tener en cuenta para conseguir unos preliminares perfectos son: es importante que antes de comenzar con estos juegos preliminares se prepare un ambiente adecuado, adornado con toques eróticos y sensuales. El escenario debe ser tranquilo, sin ruidos ni interrupciones. Una luz tenue (de velas, por ejemplo), una música sensual, una botella de cava, unas fresas al lado de la cama y una barra de incienso afrodisíaco pueden ser un buen comienzo.

En cuanto a la duración, depende de cada pareja: del tiempo del que se disponga, de lo que uno u otro tarden en alcanzar el grado de excitación necesario...

En el caso de las mujeres, esta fase es especialmente importante, ya que para conseguir una excitación completa normalmente su cuerpo necesita una prolongada estimulación. Este juego previo hace que la vagina se dilate y comience a lubricar, lo que facilita la penetración y proporciona el nivel de excitación suficiente para poder alcanzar el orgasmo.

 

VII. La erección:

Un aumento del flujo sanguíneo: esto es lo que se esconde detrás de la erección con la que tanto el pene como el clítoris reaccionan cuando estamos excitados. Ambos órganos, uno externo y otro ubicado en el interior del organismo, tienen muchas más cosas en común que las que pueda parecer a simple vista.

La erección es la manifestación más obvia y evidente de la excitación sexual. Aunque la más notoria, debido a la especial configuración de los genitales masculinos (en el exterior) es la erección del pene, las mujeres también tienen un órgano que reacciona de esta forma al deseo sexual: el clítoris. Ambos tienen varias cosas en común:


-           Erecciones: Tanto el pene como el clítoris son órganos eréctiles. Bajo el efecto del deseo, y después de la excitación, reciben un flujo de sangre que les hace inflarse, aumentando considerablemente de tamaño e incrementando su poder sensorial.

-           Sensibilidad: El pene y el clítoris son respectivamente el órgano de placer sexual masculino y femenino. Es imposible comparar sus sensibilidades, ya que nunca nadie ha podido experimentar las dos. Sin embargo, es probable, teniendo en cuenta que los captadores de placer se parecen, que al ser estimulados proporcionen el mismo tipo de sensaciones. Se sabe que ambos miembros poseen un  buen número de terminaciones nerviosas, lo que explica su extrema sensibilidad.

-           Erecciones nocturnas: Tanto el pene como el clítoris tienen erecciones nocturnas. Se trata de un tema poco conocido, ya que en el clítoris es menos visible, pero todo apunta a que más o menos funciona de la misma manera, aunque en el caso del pene estas son más frecuentes y notorias.

Sin embargo, y aunque reaccionen de forma similar ante la excitación, no lo hacen al mismo tiempo. En estado de erección, el clítoris se carga de sangre, aunque no tan rápidamente como lo hace el pene, pero en situaciones de máximo deseo puede hacerlo en aproximadamente unos tres minutos. Al igual que en el órgano masculino, también dispone de un área esponjosa que se llena de sangre y aumenta de tamaño durante la excitación. Asimismo, el aumento de tamaño que experimenta el clítoris en estado de erección nunca es comparable al que alcanza el pene. Por otro lado, tiene una mayor dependencia de los órganos de alrededor que el pene: su proceso de erección tiene que ver con un mayor flujo de sangre hacia la pelvis, lo que produce congestión en la vagina, el útero y, en consecuencia, la zona clitoridiana. Como resultado de ello, la vagina se expande y alarga, y el clítoris tiene una mini-erección, similar a la del hombre aunque, por supuesto, en una escala mucho más pequeña. De la misma forma, el creciente flujo de sangre hacia la vagina causa una secreción mucosa cala, que hace del coito un acto más sencillo y sin dolor.


Un apunte a tener en cuenta: al igual que ocurre con el pene, conseguir la erección del clítoris puede llevar un tiempo e, incluso, presentar disfunciones. Así, si la pareja apresura las cosas e intenta realizar la penetración antes de que los órganos de la mujer estén preparados, podría producir dolor y dar lugar a problemas de erección.

No hay que olvidar que el clítoris, contrariamente al pene del hombre, es un órgano muy sensible a ser tocado antes de que sean acariciados sus alrededores y sin que haya excitación sexual previa.

 


 

VIII. El pene femenino:

Cuando se habla de pene femenino se está haciendo realmente alusión al clítoris, el órgano genital femenino cuya única función es procurar placer sexual, que básicamente consta de las mismas estructuras y tejidos que el pene masculino. Al igual que éste, confluyen en él terminaciones nerviosas, de ahí su elevado poder de excitabilidad.

Se penetre o no a la mujer, el placer se origina en el clítoris. Está claro que algunas féminas son más sensibles al toque exterior, otras al roce intenso, otras a la penetración suave, otras a la penetración y bombeo con toques de ambos pubis en contacto...

Y es que el clítoris es el órgano genital femenino cuya única función es procurar placer sexual a la mujer. Consta de las mismas estructuras y tejidos que el pene y, de hecho, los estudiosos aseguran que el clítoris es como un pene y, de hecho, los estudiosos aseguran que el clítoris es como un penen pequeño o que el pene es como un clítoris grande, con sus tres partes bien diferenciadas: el glande con su prepucio, el tallo y la raíz, y así ha sido descrito en algunos manuales de sexología. A diferencia del pene, la uretra no pasa por el clítoris y, por lo tanto, la eyaculación tampoco.


Su exterior está rodeado por los vellosos labios mayores y es fácil de distinguir, ya que sus estructuras no están cubiertas de vello. Estas estructuras son las que se hinchan cuando se produce la excitación sexual. Por debajo de ellas hay unos tejidos esponjosos que se cargan de sangre y aumentan su volumen cuando la excitación aumenta. También existen capas de músculo que se contraen rítmicamente después del orgasmo, haciendo retroceder la sangre. Este órgano tan complejo también está provisto de sus propios vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. Se ha podido constatar que, en su parte más profunda, el clítoris posee unas estructuras que rodean el orificio vaginal, haciendo muy placentera la penetración aunque no lo suficiente como para conseguir un orgasmo “en frío”.

El glande del clítoris es una zona extremadamente sensible, erógena y con gran capacidad eréctil. Está formado por tantas terminaciones nerviosas como el del pene, sólo que en una superficie mucho menor, de ahí su gran sensibilidad a la estimulación. También está constituido por numerosos vasos sanguíneos, que al contacto y estimulación provocan su hinchazón y erección casi de forma inmediata. La dilatación y tumefacción se produce tanto en el glande, que adquiere una apariencia más saliente, tersa y brillante, como en la zona interior, a la que también se puede acceder presionando y estimulando a lo largo de los labios mayores y el monte de Venus. Un indicio de que no está estimulado correctamente es el hecho de que la mujer tenga una especie de músculos espasmos o sacudidas de tensión, sin que llegue al orgasmo. Estas minúsculas pero perceptibles descargas significan una presión excesiva o una irritación nerviosa demasiado alta.


¿Cuál es la mejor forma de estimularlo? Las caricias deben adaptarse a cada mujer. No existen reglas en la materia. A priori, la suavidad y la dulzura son importantes, teniendo en cuenta la sensibilidad del lugar, pero algunas mujeres aprecian una presión relativamente firme, mientras otras no quieren que las toquen, debido a la fuerte excitación que le producen las caricias alrededor de la zona.

El movimiento más apreciado por las mujeres es en general una caricia circular alrededor del clítoris, o un movimiento de vaivén de arriba por abajo, en el eje de la vulva. El ritmo de las caricias debe ser constante, sin pararse ni cambiar de mano o de dedo durante las caricias. Este ritmo se acentuará conforme la mujer se acerca al orgasmo.

 


 

IX. El punto G femenino:

¿Mito o realidad? Sobre el tema del punto G femenino se ha escrito y debatido mucho, aunque a tenor de las últimas investigaciones, existir, existe. Se trata de una zona especialmente sensible localizada en un área ya de por sí con excitabilidad extrema, debido a la confluencia de múltiples terminaciones nerviosas.

Su sola mención está rodeada de un halo de misterio e incluso de leyenda, pero desde el punto de vista meramente orgánico, el punto G es la zona situada en el interior de la vagina, a unos tres centímetros del exterior, cuyo tacto es parecido al de un botón de relieve ligero. Está ubicado exactamente detrás del hueso púbico y es muy fácil de localizar después del orgasmo, ya que se convierte en un área muy sensible en situaciones de máxima excitación.

Se empezó a hablar de esta zona en 1950, cuando el ginecólogo alemán Ernst Grafenburg (considerado su descubridor y a cuya inicial debe su nombre este punto) publicó en el Internacional Journal of Sexology un texto en el que se hablaba de la sensibilidad erótica a lo largo de la pared anterior de la vagina, una zona considerada desde siempre mucho más erógena que la pared posterior, debido a su mayor inervación. A partir de ahí, los especialistas empezaron a hablar de una zona o punto que, si se estimulaba correctamente, aumentaba de tamaño y llevaba a la mujer a un orgasmo casi inmediato. Esto provocó una serie de teorías, mitad científicas mitad anecdóticas, en torno a la existencia de este punto y, sobre todo, acerca de cómo estimularlo, dando lugar a posiciones encontradas. Por un lado, están los que descartan totalmente su existencia, osea, quienes llegaron a la conclusión de que cualquier parte de la vagina (sin ninguna particularidad anatómica concreta) responde sexualmente e, incluso, desencadena orgasmos. Otros, en cambio, confirman su existencia. A esto hay que unir otras teorías que apuntan a que no todas las mujeres lo tienen localizado en el mismo lugar, ya que, de hecho, se trata de un punto movedizo e inconstante.


X. El monte de Venus:

Su nombre alude a la diosa del amor, por lo que se podría decir que, metafóricamente, la ligera protuberancia que la caracteriza es un símbolo de los placeres más elevados a los que su estimulación puede transportar a la mujeres. Desde un punto de vista menos poético y más prosaico, se trata de un área estratégica que juega un papel importe en la respuesta sexual.


El llamado monte de Venus es la zona del área genital femenina que se encuentra en la base del abdomen, en la parte superior de la vulva, y marca el comienzo de los genitales. Está constituida constituida por un tejido graso, formado por una especia de almohadilla y protegido por el vello púbico. En la mayoría tiene una forma triangular invertida, situada en una zona adiposa. Biológicamente, su desarrollo se debe a que el tejido graso que se encuentra encima del hueso del pubis es sensible a las hormonas femeninas. Con la llegada de la pubertad, los niveles de estrógenos en la sangre aumentan, dando forma a una protuberancia triangular, fácilmente distinguible de la zona que la rodea, debido a su ligera elevación.

Su piel posee muchas terminaciones nerviosas, de ahí que su estimulación, ya sea por frotamiento o por presión, puede resultar muy placentera, porque las sensaciones se transmiten directamente a las zonas relacionadas con el placer, como el clítoris y los labios menores. Se piensa que suministra un acolchado entre los huesos pelvianos de la mujer y su pareja durante el coito, cuando la penetración es de frente.

Esta zona está recubierta de abundante vello, elástico y rizado, que también puede proporcionar placer si se acaricia, y que también suele tomar la forma de triángulo invertido. En algunas mujeres, la depilación de esta zona incrementa las sensaciones placenteras. Sin embargo, hay controversias sobre la conveniencia o no de eliminar el vello que la recubre. Según algunos, éste tiene una misión muy específica: regular la temperatura y actuar como barrera ante posibles microorganismos invasores. También se ha dicho que el velo pubiano es una fuente de feromonas, sustancias que favorecen los encuentros sexuales.


Desde el punto de vista del encuentro sexual, la presión ejercida sobre el monte de Venus excita indirectamente el clítoris, lo que por sí solo es capaz de provocar un orgasmo. Por esto, la mayoría de las mujeres que experimentan orgasmos durante la penetración encuentran que es necesaria una determinada postura, especialmente con la mujer encima o la penetración posterior, de modo que pueda controlar la cantidad de estimulación que ésta recibiendo en el monte de Venus y en el clítoris.

A la hora de estimularlo, una de las prácticas que reportan más placer es la frotación conjunta de esta zona y el pubis, de una forma suave, con movimientos circulares, con pequeños empujones y de forma continua.


También hay quien recurre a la práctica de masajes con aceites o lubricantes (de solución acuosa o especiales para las relaciones sexuales) en esta zona, hasta llegar a la parte externa de los genitales, con movimientos de arriba hacia abajo, lentamente y con poca presión.

Una curiosidad: esta parte anatómica femenina ha estado presente a lo largo de la Historia del Arte; una muestra de ello se puede apreciar en las pinturas de varios artistas renacentistas, que la mostraban en sus obras sin pudor.

 


XI. El punto A:

Muchas investigaciones han puesto de manifiesto la existencia puntos que, debidamente estimulados, pueden desencadenar diferentes tipos de orgasmo. Los puntos A, U o K tienen además la peculiaridad de -hasta que se descubra lo contrario- estar presentes sólo en el aparato genital femenino, lo que puede explicar el amplio repertorio de matices de placer sexual que poseen las mujeres.

Mientras muchos expertos aún debaten la existencia del famoso punto G, nuevas teorías encuentran otras zonas de placer que juegan un papel muy importante en la consecución del orgasmo. Es el caso del punto A, descubierto durante una investigación sobre la sequedad vaginal llevada a cabo por científicos asiáticos. Los resultados de esta investigación dejaron de manifiesto que el noventa y cinco por ciento de las mujeres se excitaban al estimularles esta zona, y muchas de ellas aseguraron experimentar orgasmos más intensos a través de la exploración de este punto. Está ubicado en la misma pared vaginal que el punto G, pero más atrás, justo encima del cuello del útero. Al ejercer presión sobre él se produce una rápida lubricación de la vagina, incluso en aquellas mujeres que no se excitan con facilidad. Algunos lo describen como el equivalente femenino a la próstata masculina, al igual que el clítoris es el equivalente al pene.

Según los expertos, hay una serie de posturas que favorecen su estimulación durante la penetración: la mujer boca abajo y el hombre detrás de ella, la mujer sentada en el borde de la cama y el hombre arrodillado delante, o la mujer en la llamada posición del perrito. Las investigaciones realizadas sobre este punto apuntan a que al estimularlo se consigue una lubricación mayor, más rápida y prolongada, una mayor excitación y una mayor predisposición a experimentar orgasmos múltiples.

A diferencia del clítoris, esta zona no experimenta un exceso de sensibilidad después del orgasmo.

Sin embargo, hay más puntos alfabéticos. Por ejemplo, en 1998 la doctora Barbara Keesling encontró el casi inaccesible punto K, situado casi al final de la vagina, llegando al cuello del útero. Su descubridora lo llamó el pasaje de la vagina (o el pingüino del sur) por haber permanecido durante tanto tiempo desconocido. Contrariamente a las zonas que proporcionan placer, este punto es prácticamente inaccesible.

Otro de los puntos descritos por los expertos es el U, descubierto por Kevin McKenna, de la Nothwestern Medical School (EE.UU.). Recibe este nombre por encontrarse en una zona muy cercana a la uretra (lugar por donde las mujeres expulsan la orina), entre el clítoris y el comienzo de la vagina. Está comprobado que este punto posee un potencial orgásmico propio. Para estimular esta zona, muy pequeña, es necesario ejercer una presión firme, a diferencia del clítoris, que permite otros tipos de estimulación. Su excitación se consigue durante el juego previo al coito, aunque puede favorecer por cualquier posición en la que el hombre pueda frotar su pelvis contra el área clitoridiana femenina: la mujer encima del hombre e inclinada hacia delante, el hombre frotando su pelvis contra el área clitoridiana de la mujer o esta sentada atrapándolo con sus piernas mientras él se encuentra de frente, de rodillas. Sin embargo, para alcanzar el orgasmo con la estimulación de este punto tiene que hacerla en otros dos: el A y el G. 

 

XII. La eyaculación femenina:

Ya en los manuales sexuales de la época del Imperio amarillo chino, en los legados de Hipócrates y Aristóteles y en el mismísimo Kama Sutra se habla de la emisión de líquidos por parte de las mujeres durante las relaciones sexuales. Aunque no es tan obvia como la masculina, la llamada eyaculación femenina es un indicativo de las cotas máximas de placer.

Existen varías teorías respecto a si las mujeres emiten una eyaculación similar a la masculina, entendiendo como tal la llegada de un líquido a la zona vaginal durante las contracciones provocadas por el orgasmo.

Hay evidencias de que, efectivamente, la mujer puede experimentar una especie de eyaculación después de un orgasmo que, según algunos expertos/as, procedería del punto G, considerado como el equivalente femenino de la próstata del varón. Estos fluidos se segregan de forma pulsátil cuando la excitación es muy intensa o durante el orgasmo.

En investigaciones antiguas realizadas sobre esta secreción se pensó que la eyaculación femenina era necesaria para que se produjera la concepción; de hecho, se pensaba que la mezcla de los fluidos masculinos y femeninos daba lugar a la concepción. Actualmente se sabe que esta eyaculación sería un componente líquido que guarda ciertas similitudes químicas con las sustancias que segrega la próstata del varón y que procede de las llamadas glándulas de Skene o parauretrales, situadas en la pared anterior de la vagina y que tienen una asombrosa capacidad para vaciarse y llenarse en pocos segundos, de forma que si el orgasmo se prolonga y las contracciones vaginales son numerosas, se puede segregar una cantidad bastante llamativa de una sustancia líquida y de aspecto lechoso. El fluido de las glándulas parauretrales se libera durante el orgasmo femenino como resultado de las contracciones pélvicas. Para que esto ocurra, no se requiere la estimulación del punto G ni de las glándulas parauretrales, e incluso puede ocurrir en ausencia de orgasmo. Estas glándulas, simplemente, retienen fluido y, como resultado, lo dejan salir poco a poco. La cantidad de fluido liberado por las glándulas parauretrales varía desde unas gotas hasta cerca de cuatrocientos veintitrés gramos. El tener la capacidad de llenarse y vaciarse tan rápidamente explica los grandes volúmenes de fluido registrados por algunos investigadores. También se podría decir que cuanto más dure el orgasmo de una mujer, más eyacularía, aunque habría que realizar investigaciones al respecto.

Sin embargo, no todas las mujeres eyaculan y, cuando lo hacen, en muchas ocasiones este hecho pasa desapercibido, tanto para ellas como para sus parejas. Uno de los enigmas en los que más han indagado los expertos son las razones por las que las mujeres eyaculan y otras no. una de las explicaciones más convincentes es que, si se estimula la zona, el líquido se emite, pero en algunos casos es reabsorbido por la vejiga. En otros casos, muchas mujeres no son conscientes de esta descarga porque, debido a sus peculiaridades, se puede confundir fácilmente con el sudor o con la lubricación vaginal que se produce durante la excitación.

 

XIII. El orgasmo solitario:

Masturbación: la primera actividad sexual de la humanidad. En el siglo XIX era considerada una enfermedad. En el siglo XXI, una terapia. Estas palabras describen a la perfección los cambios que se han producido en el concepto de autosatisfacción.

Muchos expertos señalan que una de las claves para disfrutar de una sexualidad sana y activa durante más tiempo consiste en mantener regularmente sesiones de placer... con uno mismo, esto es, recurrir a la masturbación, independientemente de que se tenga pareja estable o no.

La masturbación o autosatisfacción sexual ha estado siempre rodeada de un halo de prohibición y clandestinidad, relacionándola incluso con la aparición de determinadas enfermedades. Las últimas investigaciones realizadas al respecto no sólo han echado por tierra todos estos tabúes, sino que han demostrado que la práctica del “autoplacer” puede ser incluso beneficiosa para la salud. En cuanto a los beneficios que aporta a la salud femenina, una de las terapias preferidas por los sexólogos/as para las mujeres anorgásmicas es precisamente hacer que se masturben con cierta regularidad; de esta forma empiezan a conocer mejor sus respuestas sexuales y permiten que un posible compañero las haga sentirse bien en futuras relaciones.

La cuestión es: ¿hay alguna diferencia entre este orgasmo solitario y el que se experimenta cuando se está manteniendo un contacto sexual con la pareja? Los expertos apuntan a que no sólo es igual de satisfactorio, sino que incluso puede ser más intenso, sobre todo en el caso de las mujeres. De hecho, las investigaciones realizadas al respecto han constatado que aquellas mujeres que se masturban con regularidad experimentan orgasmos mucho más placenteros cuando mantienen una relación sexual con otra persona, ya que se podría decir que, en cierta medida, están más entrenadas.

Los expertos recuerdan que también cuando se trata del orgasmo solitario la parte más erótica del cuerpo es la mente, de ahí que, además de la destreza en la zona genital, también sea importante trabajar la imaginación.


 

XIV. El orgasmo clitoridiano:

De él se puede decir que es el orgasmo femenino por antonomasia. Tras años de mitos y ciertas leyendas, los expertos han llegado a la conclusión de que el clítoris es el eje central en torno al que giran todas las cuestiones implicadas en el orgasmo de las mujeres. Pero aunque capitanea toda la respuesta orgásmica, no hay que olvidar que la sexualidad es mucho más que estimular este órgano.


Durante mucho tiempo se mantuvo la creencia, derivada de las teoríais de Freud, de que existían dos tipos de orgasmos femeninos: el clitoridiano y el vaginal. Según el padre del Psicoanálisis, la mujer demostraba su madurez sexual mediante el orgasmo vaginal, mientras que aquellas que sólo llegaban al clímax a través de la estimulación del clítoris eran consideradas mujeres infantiles e inmaduras.

Esta idea cambio radicalmente a partir de 1966, cuando Masters y Johnson publicaron una importante investigación con respecto a las fases de la estimulación sexual. Uno de sus resultados fue que la respuesta física sigue las mismas fases en los orgasmos vaginales que en los clitoridianos. Además, argumentaron que la estimulación del clítoris es la principal fuente de los orgasmos femeninos. No es sorprendente, puesto que la riqueza en terminaciones sensitivas del clítoris es enorme frente al conducto vaginal. Incluso se ha comprobado que la densidad de terminaciones sensoriales clitoriddianas es superior a la del glande masculino, aportándole una capacidad sensorial tres o cuatro veces superior. Hoy por hoy, se sabe que la respuesta orgásmica es una sola, independientemente de que los estímulos puedan recibirse a través de distintas zonas del cuerpo (estimulación de los pezones, caricias en el monte de Venus) o con la fantasía. También es un hecho que la mayoría de las mujeres llegan al orgasmo a través de la estimulación del clítoris.

De hecho, muchas mujeres necesitan que su clítoris sea estimulado directamente para poder llegar al clímax, y es que esta estimulación suele desencadenar el reflejo orgásmico femenino, ya que es este (y no la vagina) el que está dotado de un número importante de terminaciones sensoriales. Para comprender mejor el potencial orgásmico del clítoris, hay que recurrir a la antropología: a lo largo de la evolución de la especie humana, y debido a determinados factores (adaptaciones corporales a la marcha bípeda, por ejemplo), el clítoris femenino se ha ido situando cada vez más lejos de la entrada vaginal de forma que, actualmente, el estímulo que el clítoris recibe durante el coito suele ser insuficiente por sí mismo para la consecución del orgasmo femenino, de ahí que sea necesaria la estimulación.



¿Cómo conseguirla? A través de la masturbación, el sexo oral o las caricias. Estas últimas, cuando son proporcionadas por la pareja, siguen siendo una de las asignaturas pendientes de la sexualidad femenina, ya que no todo el mundo sabe cómo proporcionarlas correctamente. Muchas personas creen que el placer se alcanza acariciando el clítoris directamente, cuando lo que de verdad resulta placentero es la caricia ligera con la punta del dedo sobre la zona que lo rodea. A otras mujeres, en cambio, cualquier roce en la zona clitoridiana les resulta doloroso; otras prefieren las caricias rápidas, mientras que las hay que necesitan mucho tiempo para conseguir sentirse estimuladas. La clave para acertar es, como en casi todas las facetas de la sexualidad, transmitir abiertamente a la pareja qué es lo que gusta y lo que proporciona placer.

 

 

 

XV.   El orgasmo vaginal:

 

Fisiológicamente, la respuesta orgásmica femenina es una sola, aun cuando los estímulos sexuales puedan recibirse a través de distintas zonas del cuerpo, o con la fantasía. Aunque los expertos descartan la existencia de un orgasmo exclusivamente vaginal, esta es el zona en la que muchas mujeres experimentan el máximo placer.

 


La diferencia entre orgasmo clitoridiano y vaginal radica simplemente en la zona en la que se ha producido la estimulación erótica, y no en la parte del aparato genital en la que este se siente. El primero consiste en realidad en una estimulación indirecta del clítoris, el órgano sexual femenino por antonomasia. Por su parte, la vagina carece de terminaciones nerviosas y por lo tanto de sensibilidad, excepto en el primer tercio, situado a continuación de la entrada.

Dicho de otra forma: en todo orgasmo femenino intervienen, en cuanto a la recepción de los estímulos, tanto la vagina como la zona clitoridiana, y en la respuesta motora siempre se dan contracciones vaginales, además de las reacciones corporales extragenitales y las emocionales.

 


La estimulación del clítoris es sumamente placentera y energizante, porque carga el cuerpo de una tensión que se incrementa progresivamente hasta que termina aliviándose tras el orgasmo. La penetración vaginal también produce una sensación placentera muy agradable, pero es bastante más tranquila que la producida por el estímulo del clítoris. Esa sensación aumenta durante el coito hasta un cierto punto en el que se detiene y ya no da más de sí, y es entonces cuando interviene la estimulación procedente del clítoris.

Aunque la mayoría de las evidencias coinciden en que el orgasmo vaginal como tal no existe, sí que es cierto que muchas mujeres experimentan -y prefieren- alcanzar el clímax mediante la penetración vaginal. Pese a que fisiológicamente se trata de una estimulación de la base del clítoris, lo obvio es que ésta se produce mediante el coito vaginal. Por tanto, desde el punto de vista de la zona estimulada, y sin entrar en teorías puristas acerca del lugar exacto en el que se produce el orgasmo, sí que es cierto que muchas mujeres disfrutan más siendo vaginales que clitoridianas, y viceversa. No hay que olvidar que para muchas mujeres, el tercio más externo de sus vaginas es muy sensible, de ahí que cuando esta zona es estimulada a través de la penetración, alcanzan el orgasmo con facilidad.

Por otro lado, y teniendo en cuenta el enorme potencial erógeno repartido por distintos puntos de la anatomía femenina, restringir el orgasmo de la mujer a sólo dos opciones parece, cuanto menos, incompleto. Hay mujeres que tienen orgasmos por la estimulación de los pezones -y a nadie se le ocurriría hablar de “orgasmo mamario”-, otras por caricias en el monte de Venus, o por estimulación en la zona anal. Están aquellas, que constituyen el grueso de la población femenina (un cincuenta por ciento aproximadamente), que ademas de la penetración necesitan ser estimuladas en la zona del clítoris y de los labios menores. Sólo un treinta y cinco por ciento llega exclusivamente por penetración, con la salvedad de que siempre la estimulación directa o indirecta del clítoris participa de esta respuesta.

 


 

 

XVI. El orgasmo tántrico:

El Tantra es una filosofía milenaria originaria de la India que entiende la dualidad como el roce que genera la vida: positivo-negativo, luz-oscuridad, hombre-mujer, sexo-espíritu... En Occidente, su faceta más conocida es la que se refiere a la sexualidad, y más concretamente, a la consecución del orgasmo, entendiendo éste como una vía espiritual que lleva a conseguir la paz interior y a calmar la mente y las emociones.

Lo que se conoce como sexo tántrico es básicamente una actitud interior frente a la sexualidad. De ahí que, más que una teoría sexual en sí misma, los tántricos conciban su faceta sexual como un camino, una vía espiritual, más que como un encuentro de tipo físico. En el sexo tántrico hay dos aspectos fundamentales: por un lado, el manejo de las energías (chakras), que se realiza mediante el desarrollo de técnicas dirigidas a potenciar la vitalidad y que, en el ámbito sexual, concibe el coito como la fusión de dos energías, lo que, según esta teoría, lleva a muchas parejas a olvidar sus rencillas a través de esta fusión. Y, por otro lado, la respiración, artífice de lo que es el objetivo último del sexo tántrico: el control.


Llevado al terreno del orgasmo, este control tiene su exponente en la versión que más ha trascendido en Occidente del aspecto físico de esta filosofía: la importancia de retener la eyaculación masculina para proporcionar más placer, tanto al hombre como a la mujer, ya que, de esta forma, se da más tiempo para preparar el orgasmo femenino. Frente a las prácticas sexuales habituales, los tántricos defienden la idea de que el que prime sobre todo la autosatisfacción masculina es la causa de que estas prácticas sexuales sean de baja calidad. Frente a esto, en la sexualidad tántrica se venera lo femenino y el hombre aprende a tener orgasmos sin eyacular.

Otra de las peculiaridades es la importancia que se le da al ritual. Todo encuentro sexual debe desarrollarse en un ambiente cálido, que favorezca la compenetración de la pareja y en el que la decoración juega un papel destacado: telas y cojines de colores suaves, velas, aromas de incienso... Otro aspecto muy valorado es la comunicación: darse a conocer al otro, ver cuáles son sus necesidades y apetencias sexuales. La calma ambiental y las caricias son otros elementos fundamentales, que favorecen la duración del encuentro sexual. El objetivo es activar todos los sentidos a través de un entorno específicamente preparado para ello, en el que las prisas, los nervios y las ansias de autosatisfacción no tienen cabida.


En cuanto al control de la eyaculación, los tántricos recomiendan ejercitar los músculos de las nalgas, para de esta forma aumentar el flujo de sangre en la zona, revitalizando, fortaleciendo y tonificando los tejidos, y consiguiendo así una mayor excitación sexual. A medida que ésta aumenta, el tantra recomienda relajarse y respirar profundamente para evitar la eyaculación, a la que se considera un derroche de energía vital.

Entre las ventajas de esta filosofía destaca la mayor duración de los preliminares y del juego amoroso; más cantidad de orgasmos femeninos y de mayor intensidad, y el éxtasis y la fusión total en grado extremo. ¿Cómo se consigue introducir esta modalidad en las prácticas sexuales habituales? Los tántricos ofrecen tres claves: adoptar una actitud de respeto, tener una visión sana de la faceta sexual, y sobre todo, abrirse a las sensaciones placenteras que el control sexual proporciona.


 

XVII. El orgasmo múltiple:

Algunos antropólogos creen que la capacidad que tienen las mujeres de experimentar orgasmos múltiples se debe a una transformación derivada del proceso evolutivo, con la finalidad de regular los movimientos del esperma para favorecer la reproducción.

En la antigua Grecia se consideraba que las mujeres eran por naturaleza más desenfrenadas que los hombres en materia sexual. Esto queda reflejado en uno se los múltiples mitos griegos, el de Tiresias, quien pasó siete años de su vida transformado en mujer. Cuando Zeus le preguntó en qué estado había experimentado un sexo más satisfactorio, su respuesta fue muy clara: las mujeres disfrutaban más que los hombres. El castigo de los dioses fue dejarle ciego por haber dado la respuesta incorrecta. Muchos siglos después, los expertos dan la razón al mito griego al reconocer que un único orgasmo no resulta lo suficientemente satisfactorio pa mayoría de las mujeres y que, de hecho, tres de cada cinco experimentarían más placer sexual si dispusieran de más tiempo en cada encuentro. Algunos incluso llegan a afirmar que, teóricamente, una mujer podría estar experimentando orgasmos de forma prácticamente indefinida si no fuera por el cansancio físico que ello produciría.

Se podría definir el orgasmo múltiple como la facilidad o capacidad que tiene la mayoría de las mujeres para, tras recibir una buena y mejor estimulación, lograr dos o tres orgasmos en una misma relación sexual.

La razón por la que las mujeres son más multiorgásmicas que los hombres es que, a diferencia de estos, no necesitan de un período refractario tras alcanzar el clímax.

Hay dos tipos de orgasmo múltiple: por un lado, están los secuenciales, que se producen de forma conjunta durante un intervalo de dos a diez minutos. Es el que se experimenta cuando, por ejemplo, se alcanza el clímax a través del sexo oral para experimentarlo de nuevo mediante la penetración. El otro tipo es el orgasmo múltiple en serie, que se experimenta a modo de oleadas sucesivas. Se produce cuando se estimulan a la vez varias zonas erógenas, lo que es fácil de conseguir cuando la mujer se coloca encima.

Teniendo en cuenta que se trata de una habilidad innata en todas las mujeres, lo primero que hay que hacer para disfrutar de un orgasmo múltiple es tener el pleno convencimiento de que éste existe. Otra de las premisas fundamentales para experimentarlo es disponer de tiempo suficiente, ya que los encuentros sexuales rápidos no lo favorecen. Algunas estrategias que los expertos recomiendan para experimentar orgasmos múltiples con más frecuencia es entrenarse, a través del conocimiento del propio cuerpo, y familiarizarse con la forma en que se experimentan (la intensidad, la frecuencia y otras peculiaridades varían de una mujer a otra).

 

XVIII. Maternidad y orgasmo:

La llegada de un bebé trastorna el funcionamiento del hogar y esta alteración también se traslada al ámbito de las relaciones sexuales. El cansancio, el desajuste hormonal y otros factores son los principales culpables de que la rutina íntima de la pareja muchas veces se parezca poco (o nada) a la que tenían antes del nacimiento.

Aunque cada mujer se recupera tras el parto de una forma distinta, lo habitual es que haya que esperar aproximadamente seis semanas antes de sentirse dispuestas psicológicamente y preparadas físicamente para mantener relaciones sexuales. Muchas de ellas aseguran que carecen totalmente de deseo sexual después de haber dado a luz. Hay una serie de razones para explicar por qué tantas parejas tienen problemas con el sexo después del nacimiento de un niño. Algunas mujeres descubren que cuidar a un niño es emocionalmente gratificante, además de ser un trabajo a tiempo completo, por lo que carecen de recursos emocionales para su compañero y el apetito sexual disminuye vertiginosamente. Otras se sienten atractivas solamente si tienen un cuerpo perfecto después de haber tenido un hijo, cuando es probable que su abdomen esté ligeramente hinchado y cuente con algunas estrías; si es así, ellas se sienten poco atractivas y piensan que ningún hombre siente deseos de hacer el amor con ellas. Las hay que se sienten tan preocupadas por su hijo que controlan cada ruido, cada movimiento y olor, por lo que simplemente no les queda ninguna energía para su compañero. El temor a un nuevo embarazo es una causa muy común del aletargamiento sexual en esta época. La depresión posparto afecta a un número sorprendentemente elevado de mujeres, si bien la mayoría de ellas sólo sufre una leve tristeza durante los primeros días, pero es lo suficientemente inhabilitante como para relegar el sexo a los últimos lugares de sus prioridades. La fatiga es la causa mencionada con más frecuencia para justificar la ausencia de las relaciones sexuales después del nacimiento de un niño, y no es para menos, teniendo en cuenta el agotamiento físico derivado del nacimiento, sumado a las noches en blanco, que tiene sus efectos en las madres. Asimismo, el dolor puede hacer renunciar a las prácticas sexuales de forma prematura: puede esto causarse por asociaciones desagradables en la mujer que la llevan a desistir de las mismas; esto suele ocurrir si han tenido que practicarle una operación cesárea, un desgarramiento desagradable o una episiotomía, cualquier cosa que ejerza presión sobre la herida puede provocar dolor, por lo que su compañero deberá mostrarse comprensivo en este aspecto.


 

XIX. Amor y orgasmo:

¿Se experimenta el orgasmo de una forma distinta cuando uno está enamorado? Todo apunta a que sí, ya que en este esta las sensaciones están exacerbadas. Tras la pasión inicial, las diferencias se mantienen, ya que el nexo de unión entre la pareja hace que adquieran habilidades sexuales conjuntas que son muy gratificantes.

 

Los autores de este estudio señalan que, en el estado de enamoramiento, el cerebro “vuelve a la normalidad” aproximadamente pasados unos dieciocho meses. Parece ser que es físicamente imposible permanecer en este estado de “enajenación amorosa” durante más tiempo. Se produce entonces un punto de inflexión en el que la relación puede romperse o madurar. Cuando la relación madura, el sexo también lo hace, ya que se cuenta con la ventaja de que se conoce al otro perfectamente. Al miedo a la pérdida le sustituye una sensación de certeza y seguridad. Esto permite dar un paso más, experimentando nuevas potencialidades sexuales y perfeccionando las ya adquiridas.

En vista de los datos arrojados por esta investigación, ¿se puede afirmar que el sexo es más satisfactorio y el orgasmo más placentero cuando estamos enamorados? La respuesta de los expertos es que no se pueden establecer conclusiones absolutas al respecto. La excitación sexual puede producirse estemos enamorados o no, y en cualquier etapa de la relación. Sin embargo, mantener relaciones sexuales con una persona a la que se ama y de la que uno está enamorado ofrece la oportunidad de crecer juntos en este terreno, llegando a conseguir grandes progresos y, por tanto, aumentar el disfrute sexual. Es posible que, por más que se intente, no se pueda recuperar ese toque de misterio que caracteriza el sexo casual, pero hay más oportunidades de conseguir una satisfacción plena.


Resumiendo, se podría hablar de tres fases amorosas, cada una con sus características y sus peculiaridades en materia sexual, que, si bien son sucesivas, no tienen por qué vivirse secuencialmente:

● Sexo casual: se caracteriza por el riesgo, el misterio y la urgencia, y está focalizado en la mera satisfacción física.

● Enamoramiento temprano: sentimientos mutuos, deseo de estar juntos, afecto y focalización tanto en la satisfacción física como en la plenitud emocional.

● Relación a largo plazo: conocimiento mutuo, certeza, cualidades y prioridad a la dependencia física y a la satisfacción emocional.

 


 

XX. El orgasmo después del orgasmo:

Las hormonas, la revolución interior que produce el orgasmo y las diferencias orgánicas entre hombre y mujeres hacen que los momentos posteriores al clímax sean vividos de forma muy distinta por unos y otras.

En ambos sexos, inmediatamente después del orgasmo se experimenta una sensación de alivio y bienestar, en la que el cuerpo se relaja y se vuelve a un estado de reposo. Pero, ¿qué pasa pocos minutos después? Hay mucha mitología y creencias erróneas al respecto. La más arraigada es la que defiende la idea de que el hombre opta por darse la media vuelta y dormir, mientras que las mujeres están más predispuestas a las caricias e, incluso, a reiniciar el contacto sexual. Esto tiene una parte de realidad, y algunos expertos lo explican de la siguiente manera: mientras que el hombre es preponderantemente genital, concreto y necesita tener vínculos o relaciones sexuales para descargar el exceso de semen -acto que les provoca cansancio-, las mujeres son más subjetivas: necesitan tiempo, ser miradas y acariciadas eróticamente. De aquí que el hombre prefiera, una vez concluido el orgasmo, descansar, tomar un whisky, fumar un cigarrillo... ya que para él el coito significa un corte bastante abrupto.

Las últimas investigaciones han añadido una nueva explicación a esto: el papel que desempeña una hormona femenina, la procrastina, cuyos niveles aumentan en un cien por cien y se mantienen elevados hasta una hora después del orgasmo. Esto explicaría por qué la mayoría de las mujeres después de un orgasmo tienden a ponerse más cariñosas y necesitan estar abrazadas con su pareja y, también, el importante porcentaje de mujeres que tienen más de un orgasmo en una misma relación o son multiorgásmicas.





 

XXI. Las mentiras sobre el orgasmo femenino:

Debido a razones de tipo cultural, todo lo relacionado con la sexualidad femenina ha sido un tema casi prohibido durante siglos. Pese a que en la actualidad se ha arrojado mucha luz al respecto, aún persisten muchos mitos e ideas erróneas, remanentes del oscurantismo del pasado.

“Las mujeres no experimentan el orgasmo con la misma intensidad que los hombres”; Está demostrado que el sentimiento sexual femenino puede ser incluso un poco más intenso que el de los hombres. Tanto el deseo experimentado como el placer obtenido son similares en la mayoría de los casos a los de sus compañeros. Y es que no hay razón que lo impida: el clítoris contiene tantas terminaciones nerviosas como el pene, pero concentradas en una zona más pequeña, de ahí que las sensaciones experimentadas puedan llegar a ser muy intensas.

“A ellas, en realidad, les va el sexo duro”: Aunque cada mujer vive su sexualidad de forma distinta, lo cierto es que al ser preguntadas al respecto, la mayoría asegura disfrutar más cuando su compañero se comporta de forma pausada y lenta, ya que ello proporciona la sensación de estar conectada con el otro, así como la oportunidad de dar rienda suelta a las caricias y a la exploración de todo el cuerpo.

● “La mayoría de las mujeres no se masturba”: De acuerdo con una gran parte de las investigaciones realizadas al respecto, dos tercios de las mujeres recurren a la masturbación en algún momento de su vida. Además, la mayoría de ellas obtiene el orgasmo cuando optan por esta práctica, y algunas investigaciones apuntan a que la intensidad de estos orgasmos suele ser mayor desde el punto de vista psicológico que los que se experimentan cuando se mantienen relaciones con la pareja. La razón que se da a este hecho es que la ausencia de pareja favorece que la mujer se concentre en su propio placer, con lo que este es mayor.

● “Las mujeres necesitan llegar al clímax para sentirse satisfechas”: Muchas mujeres, independientemente de que experimenten orgasmos o no, pueden sentirse sexualmente satisfechas sin necesidad de llegar al clímax. Por otro lado. Aquellas que alcanzan el orgasmo con facilidad pueden estar satisfechas desde el punto de vista físico, pero no así emocionalmente.

● “El orgasmo vaginal es mucho mejor que el clitoridiano”: No tiene sentido hacer esta diferenciación, ya que el órgano del placer femenino (esto es, el clítoris) está implicado en ambos tipos de orgasmo y, de hecho, una misma mujer puede experimentar orgasmos de una u otra forma, indistintamente. Además, cada mujer tiene sus propias preferencias en cuanto a la forma de ser estimulada.

● “No les importa fingir el orgasmo y, además, les resula muy sencillo hacerlo”: En efecto, uno de los grandes mitos en torno al orgasmo femenino es el relacionado con su simulación. Hasta ahora, la simulación era considerada un arte femenino cuyo objetivo era convencer a la pareja de que había llegado al clímax. El hecho de fingir un orgasmo puede constituir también una falacia a nivel cerebral, ya que priva a las mujeres de la activación de las zonas neuronales con el placer.

 



 

 

XXII. Falsos mitos:

Pocos aspectos de la personalidad dan tanto pie a las falsas creencias, mitos, esteriotipos e inexactitudes como el sexual. El resultado de la transmisión, generalmente boca a boca, de estas falsas creencias suele ser la frustración, generalmente, al descubrir que muchos de sus comportamientos sexuales están basados en ideas erróneas que les privan de placer.

● Cuanto más profunda es la penetración, más intenso es el orgasmo: Esta ecuación no tiene sentido, puesto que la zona más sensible se ubica a la entrada de la vagina, a la altura de lo que se llama el punto G, entre tres y cinco centímetros en la cara anterior de la vagina. Y no debemos olvidar que a veces las penetraciones pueden ser una fuente de dolor.

● Lo más importante en una relación es el sexo: Si bien la sexualidad es un aspecto muy importante en toda relación de pareja, no es el único. Al contrario de lo que se cree, un vínculo de pareja no se sustenta únicamente sobre la sexualidad, y si no existen otros componentes muy importantes como el compromiso o la intimidad, es muy posible que la relación no pueda sostenerse. Así, el sexo es, como las otras áreas, un espacio donde se manifiestan tanto las fortalezas como las debilidades de una relación, por lo que hay que prestarle mucha atención, pero sin descuidar otros aspectos indispensables, como la comunicación, el cuidado y la responsabilidad tanto por sí mismo como por el otro.



● En el terreno sexual, la clave está en rendir: En el lenguaje cotidiano, rendir sexualmente equivale a la cantidad de orgasmos o al tiempo efectivo que dura la penetración. Según los profesionales, esta tendencia lo único que logra es anular la riqueza inherente a la sexualidad, que consiste precisamente en el disfrute del momento, de las experiencias y sensaciones, independientemente del final. El sexo (como la vida) es un viaje y no un destino.

● El sexo sin penetración no es placentero: Esto es falso. En primer lugar, porque para las mujeres el principal centro de placer es el clítoris, que se encuentra a unos dos o tres centímetros de la vagina, al borde de la vulva. El orgasmo se consigue con más facilidad tocando y estimulando el clítoris. Sin embargo, los métodos y preferencias de estimulación clitoridiana varían: a unas les gusta el contacto directo y otras lo encuentran incómodo. El coito no presta mucha atención al clítoris, por eso sólo un pequeño porcentaje de las mujeres llega al orgasmo exclusivamente mediante el coito. La estimulación de la zona del clítoris por la mujer o su pareja durante el coito puede conducir al orgasmo. También se puede conseguir mediante el sexo oral y la estimulación manual. Hay gente que considera estas prácticas como juegos preliminares, pero si se alcanza el orgasmo pueden ser el acto principal.

● Los hombres tienen que estar siempre a punto: La creencia de que un hombre siempre tiene que estar dispuesto a tener una relación sexual proviene de la asociación que culturalmente se hace acerca de que el varón debe ser y estar siempre sexualmente activo. Y en realidad, lo que ocurre es que tanto hombres como mujeres a veces tienen ganas de tener sexo y otras veces no. De ahí que el hecho de un hombre en algún momento decida que no quiere tener sexo forma parte de su derecho a decidir y no ha de interpretarse como un rechazo a la pareja.

● Sin orgasmo no hay satisfacción sexual: Los expertos coinciden en afirmar que se le da excesiva importancia al clímax. Si llegar al orgasmo se convierte en la única razón de la actividad sexual, puede que eche a perder el goce del sexo. No hay que obsesionarse; no debe haber ninguna presión por llegar al orgasmo, el sexo puede ser divertido sin él. No alcanzarlo no significa el fracaso de la pareja desde el punto de vista sexual, ni mucho menos afectivo. Por otra parte, la respuesta sexual puede cambiar con los años. Muchas mujeres no tienen orgasmo hasta los veintitantos o los treinta, ya sea porque su cuerpo no está preparado o porque no saben cómo llegar a ellos. La mayoría de las mujeres se va sintiendo cada vez más cómoda con su sexualidad y es relativamente frecuente que vayan teniendo más orgasmos con los años.

 

 


 

 

XXIII. El orgasmo simulado:

Según la encuesta realizada por la marca de preservativos Durex, el número de mujeres que finge un orgasmo en la cama es elevado: alrededor del 41,2 por ciento. Los motivos principales son no dejar con mal sabor a la pareja o acelerar el proceso cuando se está muy cansada. Para evitar estas situaciones, que pueden provocar un bloqueo sexual, según los expertos, lo mejor es la sinceridad.

Si nos atenemos a las cifras arrojadas por las encuestas realizadas al respecto, una amplia mayoría de las mujeres ha fingido el orgasmo alguna vez, y algunas siempre, y cuando se les pegunta por qué lo hacen las respuestas más frecuentes son “porque no quiero herir a mi pareja” y “porque de este modo puedo salir del apuro sin dar explicaciones”. Curiosamente, la mayoría de los hombres raras veces se dan cuenta de esta simulación. Según los expertos, generalmente las mujeres empiezan a fingir cuando se encuentran con un hombre que se empeña en conseguir el orgasmo sólo con la penetración: las mujeres notan el esfuerzo que está haciendo y la presión que él ejerce para que ella llegue, y la mayoría decide fingir para acabar y que él se quede tranquilo y no se decepcione. Teniendo en cuenta esto, muchos hombres se preguntan cómo pueden descubrir si el orgasmo de su pareja es real o fingido. Probablemente, el mejor indicador sea el grado de sensibilidad de la vulva después del orgasmo: si se puede acariciar el clítoris con intensidad es probable que la mujer no haya llegado al clímax, ya que este órgano, tras un orgasmo, está muy sensibilizado. Según las investigaciones de Masters y Johnson, otra pista sería que tanto a las mujeres como a los hombres les aparecen en el pecho, el cuello y los hombros después del orgasmo unas manchas rosas durante unas décimas de segundo, aunque pocas personas están lo bastante serenas en esos momentos para entretenerse buscando el rubor en la piel de su pareja. Los expertos recomiendan vigilar los preliminares, no agobiar a la pareja preguntándole una y otra vez si ha alcanzado el orgasmo y, sobre todo, no obsesionarse con el tema: se puede disfrutar mucho de un encuentro amoroso sin necesidad de llegar al clímax. Asimismo, recuerdan que si la simulación del orgasmo se convierte en una práctica habitual hay que tomar cartas en el asunto, ya que se trata de una mentira forzada indicativa de que existe cierto problema en el vínculo de esa pareja y de que no existe la confianza y la comprensión suficientes para poder hablar de estos y otros aspectos de la sexualidad. No hay que olvidar que la mejor pareja sexual es aquella en la cual la mujer puede dialogar con su compañero de las cosas que necesita para sentirse estimulada.

 



 

XXIV. ¿Importa el tamaño?:

Todos los estudios realizados al respecto han llegado a una conclusión prácticamente unánime: el tamaño del pene es una preocupación única y exclusivamente masculina. Ciertos tabúes, la falta de autoestima y un buen número de ideas erróneas hacen que muchos hombres relacionen la longitud con una mayor capacidad de sentir y proporcionar placer.

Curiosamente, y frente a la proliferación de desnudos femeninos, la exhibición de penes en estado de erección en fotografías, campañas publicitarias e incluso películas es considerado tabú en la mayoría de los países (según algunos expertos, la razón de esta reticencia a mostrar esta zona en público tiene su origen en lo que ellos llaman la envidia del pene). La consecuencia de esto es que, en la práctica, los hombres tienen pocas oportunidades de comparar su pene en erección con el de otros, de forma que la mayoría de ellos no tiene una idea real de cuál es la medida ideal. Por eso depositan en sus parejas la misión de emitir un veredicto acerca de la idoneidad o no de sus proporciones.

Desde el punto de vista práctico, esto es, la importancia real del pene a la hora de proporcionar y obtener placer, se puede decir que ésta es secundaria, sobre todo teniendo en cuenta la fisiología de la vagina: los cuatro o cinco centímetros más externos de esta son los más sensibles, ya que en esta zona las paredes vaginales se congestionan más, formándose lo que se conoce como plataforma orgásmica femenina. Además, es en esa pequeña zona en la que se sienten las contracciones espasmódicas durante el orgasmo femenino, que son las que proporcionan más placer tanto al hombre como a la mujer. Por el contrario, el segmento más interno y profundo de la vagina es con diferencia mucho menos sensible. De todo ello se desprende que no por llegar más lejos puede el pene producir más placer. Es más, la parte final de la vagina se ensancha mucho como para sentir el roce del pene, y cuando éste choca contra el cuello del útero, que está al fondo, muchas mujeres experimentan una sensación desagradable, sobre todo en aquellas posturas que favorecen una penetración profunda. Por tanto, no es tanto el tamaño lo que importa... sino otras cosas, entre ellas, la pericia.



 

XXV: Conclusiones:

Como en la mayoría de los aprendizajes, el orgasmo empieza poco a poco; no se puede pasar, salvo raras excepciones, de un estado de relajación plena, por lo que es necesario describir cómo son los comienzos, cómo se va progresando en los grados de excitación hasta estar preparados para alcanzar el orgasmo.

Pero ese momento tan esperado no es igual para todo el mundo: para unos es una explosión súbita, para otros un momento de espiritual elevación. Existen tantos orgasmos como personas.

Para disfrutar del sexo plenamente no podemos establecer barreras, ni seguir patrones establecidos, debemos dejar libre nuestra mente y estar abiertos a todas aquellas experiencias que nos hagan disfrutar y dejar fuera los tópicos.

Existen múltiples formas de disfrutar del sexo: con o sin amor, con o sin pareja, con otra persona del mismo sexo, con otra persona del sexo contrario, con varias personas o en la más absoluta soledad; sólo debemos decir adiós a los tabúes. La sociedad actual es generalmente todo un ejemplo de tolerancia en este sentido y es que el sexo no conoce razas, costumbres, nacionalidades, religiones o estereotipos.

 

 



 

XXVI: Fuentes de información:

Bibliografía:

-           Helen Singer Kaplan, “La nueva terapia sexual 1”

-           Helen Singer Kaplan, “La nueva terapia sexual 2”

-           Helen Singer Kaplan, “Manual ilustrado de terapia sexual”

-           María José Carrasco, “Disfunciones sexuales femeninas”

-           Manuel Lucas Matheu y Francisco Cabello Santamaría, “Introducción a la sexología clínica”

http://www.sexologo.galeon.com

SALUT SEXUAL


1 Funcions SEXUAL


01/01 COMPONENTS


Podem distingir 2 plans:


Biològic: organització psicofisiològica del sistema nerviós, programa genètic, sistema hormonal i òrgans genitals.


Psicosocial: moldejament de conductes sexuals. Tenir un sistema de valors ètics sexuals que estan molt influenciats per la cultura.


01/02 CANVIS EN LA CONDUCTA SEXUAL


S'estan produint molts canvis. Es produeixen perquè la dona està més alliberada (hi ha molts anticonceptius), hi ha més igualtat, hi ha més informació i l'existència de malalties importants que afecten el comportament sexual (SIDA).


En general, hi ha un major coneixement científic i major informació i també perquè s'han produït canvis en el pla biològic i psicosocial, anticonceptius, canvis de valors sexuals i incorporació en edats més primerenques a les relacions sexuals.


2.Conceptes DE SALUT SEXUAL


01/02 DEFINICIÓ


MACE: Actitud per gaudir de l'activitat sexual i per regular-acord amb una ètica personal i social.


Absència de temors, sentiments de vergonya i culpabilitat, de creences infundades i altres factors psicològics que inhibeixen la conducta sexual.


Absència de trastorns orgànics de malaltia i deficiències que entorpeixin l'activitat sexual.


02/02 OBJECTIU DE LA SALUT SEXUAL


Promoure una vida sexual satisfactòria. Tenir un criteri positiu cap a la sexualitat i prestar atenció perquè millori la qualitat de vida de les persones quan gaudeixen de les seves relacions i de la vida pròpia.


3.PROFESIONALES DE LA SALUT SEXUAL



3.1.FIGURA DEL PROFESSIONAL DE LA SALUT SEXUAL


El 1973 l'OMS es va plantejar que aquests professionals havien d'existir.


Funcions:


Facilitar informació relacionada amb la sexualitat


Promoure teràpies


Formar docents


Aconsellar i assessorar on calgués.


Han d'estar presents en: serveis materno-infantils, centres de planificació familiar, centres de salut mental i centres de salut comunitària.


Avui dia no hi ha estudis regulats de sexologia (no hi ha cap carrera). Hi ha associacions i organismes que han anat impartint cursos aïllats. Hi ha complements formatius dins d'algunes professions de la salut. Formació de professional: 3 camps:


1.Conèixer teòrics:


aspectes biològics i situacions que té el comportament sexual.


conèixer quins són els problemes sexuals al llarg de la vida i com intervenir.


formació teòrica sobre aspectes pedagògics i terapèutics.


2.Actitudes:


Acceptar la sexualitat com un component més de salut per a un mateix i per als altres.


Coneixement i acceptació de la varietat de conductes sexuals (tolerància).


Reconèixer la influència que les seves actituds i valors sexuals tenen sobre la seva pràctica professional.


3.Habilidades comunicatives:


Desenvolupar aptituds indispensables per comunicar i escoltar.


Adquirir un llenguatge neutral, objectiu que eviti els matisos emocionals de la terminologia unida a la nostra cultura.


Saber afrontar el problema del pacient.


4.EDUCACIÓN SEXUAL I INTERVENCIÓ DAVANT ELS PROBLEMES SEXUALS



4.1.EDUCACIÓN SEXUAL.


Ha de ser planificat des de la infància i el seu objectiu és desenvolupar actituds sexuals sanes.


Crear hàbits d'higiene física i mental que millorin la qualitat de vida així com les relacions interpersonals.


Una educació per entendre que l'experiència sexual s'ha de basar en l'acceptació i no persecució de qualsevol orientació o preferència sexual d'altres i s'ha d'entendre com una activitat sexual no coercitiva i lliurement acceptada.


4.2.PROBLEMAS SEXUALS.


Planificació familiar.


Embarassos no desitjats.


Anormalitat genètica i hormonal.


Malalties de transmissió sexual.


Disfuncions sexuals.


Envelliment.


Menopausa.


Desordres sexuals.


TRASTORNS SEXUALS



Definició: En tota conducta d'interacció sexual implica unes respostes fisiològiques en l'home i la dona en la qual es distingeixen 2 fases:


Fase de la vasoconstricció de la regió genital (excitació)


Fase de les contraccions involuntàries de la musculatura genital (orgasme)


Ambdues estan modulades per aspectes psicosocials (conductes apreses)


Hi ha un trastorn sexual quan apareix una disfunció en qualsevol de les fases, és a dir, quan alguna de les respostes psicofisiològiques implicada en el funcionament sexual o la totalitat d'elles no es produeix o només es produeix de manera parcial.


Causes:


Hi ha 3 tipus en funció de l'origen:


Disfuncions orgàniques: Tenen una causa orgànica.


Trastorns funcionals: Causa funcional (que no és orgànica ni psicològic) com ara ingestió de tòxics, menopausa o embaràs (caràcter transitori)


Trastorns de la conducta sexual (psicològic): Pertorbacions apreses de la resposta fisiològica que acompanya el comportament sexual. Doncs ser directament en situacions de naturalesa sexual (experiències traumàtiques), pressa, condicions adverses o fracàs. També indirectament produït per l'ansietat associada a la situació sexual a causa de tot el context aversiu que pot envoltar a aquest tipus d'activitats (idea de culpa). La majoria dels casos es barregen els dos tipus (l'ansietat i les experiències).


TRASTORNS SEXUALS MASCULINS



1.IMPOTENCIA


Incapacitat d'obtenir una erecció suficient que permeti dur a terme el coit d'una forma permanent i regular. No és impotència situacions passatgeres. Hi ha 2 tipus d'impotència:


Impotència primària: Quan no s'ha assolit mai l'erecció.


Impotència secundària: Quan apareix després d'un període de funcionament adequat.


Causes:


Rol de l'espectador: preocupació excessiva per l'èxit.


Experiències sexuals traumàtiques.


Sentiments de culpa i càstig. (Educació)


2.TRASTORNOS ejaculatori.



2.1.EYACULACIÓN PRECOÇ


Quan un home arriba a l'orgasme abans o immediatament després de la introducció o quan un home tot i la capacitat de la seva parella per arribar sense dificultat a l'orgasme, és incapaç de retardar la seva ejaculació després de la introducció durant un temps prou llarg per satisfer-almenys en el 50% de les relacions coitals.


Ejaculació incontrolable davant d'una estimulació sexual mínima i abans que l'individu ho desitgi.


Té una incidència del 25% i les causes s'enquadren a l'ansietat relacionada amb l'aprenentatge: pressa, vergonya, culpa de ser descobert, escassetat de relacions i història de masturbacions ràpides i amb sentiment de culpabilitat.


Produeix una frustració molt alta en la parella i l'individu la qual cosa manté i intensifica el problema. Ocasionalment pot ser causa d'impotència.


2.2.EYACULACIÓN TARDANA



Dificultat per obtenir ejaculació. Incidència baixa i la causa ha de ser degut per problemes de relació entre parella.



TRASTORNS SEXUALS FEMENINS



1.TRASTORNOS A LA EXCITACIÓ



Consisteix en l'absència total o parcial de la lubricació de la vagina, no s'experimenta sensació eròtica o de plaer sexual i no mostra en la interacció sexual cap senyal d'activitat fisiològica.


Causes:


Educació restrictiva.


Desconeixement del propi cos.


Problemes personals o interpersonals.


Té una incidència alta.


2.ORGASMO Inhibeix



Peristentes incapacitat o dificultat per tenir orgasmes amb una estimulació adequada i una fase d'excitació normal.


Primari: no s'ha assolit mai el orgasme.


Secundari: sí que s'ha tingut abans.


Causes:


Aspectes de relació de parella que impedeixen o disminueixen l'aproximació sexual (brutalitat, egoisme ...)


Estimulació poc prolongada o inadequada.


Rol de l'espectador: ansietat per arribar a l'orgasme.


Autocontrol excessiu


3.VAGINISMO



Espasme muscular molt fort i de vegades dolorós de la musculatura pelviana, de 1r terç de la vagina.


Causes:


Tensió i ansietat davant la penetració.


Experiències negatives anteriors.


Educació restrictiva o falsa informació.


Incidència baixa.


4.DISPAREUNIA



Dolor abans, durant o després de la relació sexual. Acompanyat de vaginisme (pot ser la causa). Pot ser per falta d'excitació sexual.


PROBLEMES D'ORIENTACIÓ SEXUAL



Cada dia hi ha més incidència d'aquests tipus de problemes. Hi ha dos fenòmens que ho explica:


Cada vegada hi ha més relaxació sexual.


Major eliminació de barreres de tipus sexual i acceptació de comportaments sexuals.


Parlem d'aquests problemes depenent dels principis en què ens basem.


Es defineixen basant-se en nocions de benestar de l'individu i de llibertat per a ell i per a la resta dels individus del seu grup social.


És un problema d'orientació sexual.


Definició: una persona que acudeix a consulta per diversos o un comportament sexual que creuen que són diferents de la majoria del seu grup cultural i amb els quals no se sent a gust i / o com a persona que manifesta un comportament sexual que es du a terme sobre una altra persona que, o bé no consisteix en el o no està en situació de poder donar el seu consentiment.


Existeixen dues categories atenent a la definició:


Segons manera de fer adoptat: sadisme, sadomasoquisme.


Segons el tipus d'objecte sexual al qual es dirigeix ​​el comportament: pedofília.


El problema és quan l'individu no accepta el seu comportament sexual, així com que es dirigeixin a persones que no ho rebutgen.


Trastorns del desig inhibit.


Definició: descens persistent i anòmal del desig d'activitat. Incidència alta. Afecta el 15% de les persones. Causes es relacionen amb l'estrès (malaltia psíquica), càncer (greu), accident cervell bàscula, infart agut de localitat, cansament físic, 


Las chicas están ansiosas de leer y llenar páginas enteras de valores en respuesta a la pregunta "sin catalogar" :: poemas de Musset (de Prévert), juega (por Rostand en Pagnol y Anouilh) y las novelas en especial : Cronin (señalada por el 80% de las niñas) y Zola Masacre, Pearl Buck en Saint-Exupery, de Stendhal a Tolstoi, Dostoievski a Gide, etc.

Son capaces de ser un apasionado de las mismas novelas largas y gruesas y muchos de ellos leen los torrentes siguientes AM Desmaret o más libros de Elizabeth Goudge. Un libro como Lo que el viento se observa como "ya ha leído y le gustó" en un 30% de las niñas y sólo el 10% de los niños.

En casi todas las categorías que son mejores lectores que los niños. En particular, nos centraremos más niñas que niños: las novelas sociales, y las novelas románticas de las costumbres y los personajes, las historias de los niños, los cuentos y leyendas, el gran destino, los problemas humanos y sociales, a la vida artística y espiritual.

De sus respuestas se ve que les gusta: 

I ° libros de medicina y de acción: el libro más solicitado por ellos en el catálogo está en los hombres blancos y no-catálogo de la Ciudadela Cronin. 

2 Todo lo relacionado con la sensibilidad. En particular, los siguientes temas: la dedicación: la Vida del Dr. Schweitzer se encuentra en la parte superior de sus aplicaciones en esta categoría, la mentira, Lost Dogs, sin collares, etc ...

Preocupación: El peso del mundo, no he aprendido a vivir, el miedo y la ansiedad (estos valores se requiere casi exclusivamente por mujeres).

Racismo: llorar, oh Patria querida, vive de Negro de África, El Niño oscuro.

Los niños (sobre todo infeliz) y en el hogar: El niño perdido, los hombres que libro a los niños, madre, etc ...

Amor: Jane Eyre, el libro más amado niñas con Los Miserables, sobre todo en CA Rebeca, Ana Karenina en las escuelas secundarias.

Imaginación: Lo que el viento, el libro que es a la vez los más leídos y más solicitada por todas las niñas, el monzón, especialmente para las niñas de la escuela de alta Meaulnes Le Grand, Cumbres borrascosas, Los Países nunca sucede, por no hablar de El pequeño príncipe observó en un 48% de la escuela secundaria y sólo el 22% de los estudiantes.

Niños en general muestran mucho menos interés en la lectura que las niñas. Es posible que una causa de esta diferencia es la fatiga de la pubertad. Por lo menos en nuestra era de la velocidad debe ser para nuestros jóvenes, especialmente para CA, un estilo de forma rápida sin largas descripciones y digresiones. Para ellos, el delicado problema de la adaptación o la edición abreviada debe ser repensada, si queremos lograr el "gancho" para leer y revelar a las bellezas de nuestras obras maestras clásicas. Es cierto que la mayoría de los que "leyó y le encantó" Les Miserables, por ejemplo, no habría sido capaz de leer en la edición original. También una buena edición, y en especial la de Margaritat (colección de la Cordillera), en Lausana, Jane Eyre ha hecho el mejor libro de la "captura" de las niñas.

Las categorías del catálogo son los preferidos por los niños: novelas históricas, la policía, humor de los países y los pueblos, la ciencia y la tecnología, la vida deportiva. En CA - sobre todo sin una biblioteca - especialmente a los jóvenes hacer las historias de detectives, espías y la aviación. Los chicos como las chicas mucho más que los siguientes libros: 

I ° todos los libros de la resistencia y la guerra.

Sexologo Barcelona

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