Terapia de Pareja en Castellar del Valles

Xavier Conesa Lapena – Carme Serrat Bretcha
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Xavier Conesa Lapena
fotopsicologescacspetit
(Montcada i Reixac, 1956) és un psicòleg i sexòleg català. El 1990 fundà el Centre de Psicologia Aplicada a Mollet del Vallès entitat dedicada als tractaments psicològics en adults,adolescents i nens. Compatibilitzà aquestes tasques amb les teràpies de parella i disfuncions sexuals masculines i femenínes, establint col.laboracions amb institucions dedicades a la salut mental,especialment de la comarca del Vallès. Posteriorment, posa en funcionament l’Institut Superior d’Estudis Sexològics (I.S.E.S.) a Barcelona, dedicat a la docència de la sexologia: postgraus, masters i cursos específics reconeguts d’Interès Sanitari pel Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya. L’Institut manté conveni de col.laboració amb la Universitat de BarcelonaUniversitat de Girona,Universitat Ramon Llull i Universitat Oberta de Catalunya i
Centre d’Estudis Universitaris de California, Illinois
Tutor de pràctiques externes de la Facultat de Psicologia (UB) de la Universitat de Barcelona des de l’any 1.999
L’any 1997 es va especialitzar en els tractaments específics per a la depressió a través de la luminoteràpia, essent un dels capdavanters en la investigació i implantació d’aquesta teràpia a nivell estatal. Informacions al respecte publicada al periòdic El Mundo, articles periodístics a Consumer i al periòdic Público.
Ha estat també coordinador del Grup de Treball de Sexologia del Col.legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya.
Al llarg de tots aquests anys, ha establert col.laboracions en mitjans escrits, ràdio i televisió.Enllaços externs
Pàgina Oficial de Xavier Conesa Lapena
Acta Constitucional de l’Institut Superior d’estudis Sexològics I.S.E.S.
Col.laboració Docent del Practicum de Psicologia de la Universitat de Barcelona
Col.laboració Docent amb la Universitat de Girona
Col.laboració en tasques de formació amb la Universitat Ramon LlullAcord de Col.laboració amb la Universitat Oberta de Catalunya U.O.C.Conveni de Col.laboració Acadèmica amb Centre d’Estudis Universitaris de California, Illinois
Reconeixement de l’Ajuntament de Mollet del Centre de Psicologia Aplicada
Referències sobre la investigació en Luminoteràpia al periòdic “El Mundo”. Any 2.005
Investigacions sobre Luminoteràpia, Referències al periòdic “Público”. Any 2.007
Coordinador del Grup de Treball de Sexologia del Col.legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya
Miembro de la Federacion Española de Especialistas en Sexologia

Publicacions

Carme Serrat Bretcha
carmepsicologape
Licenciada en Psicologia Colegiada nº 3.086 Adultos e Infantil (Universidad de Barcelona)
Diplomatura de Postgrado en Logopedia (Universidad Autonoma de Barcelona)
Certificación para el tratamiento de la Fundación Catalana del Sindrome de Down.
Diagnostico y Terapia Infantil (Instituto Medico del Desarrollo Infantil)
Tutora de practicas Universidad de Barcelona y Universidad Ramon Llull
Terapeuta Sexual i Familiar
Coordinadora de l’Institut Suparior d’Estudis Sexològics I.S.E.S.
Professora d’Integració Social i Atenció Soció Sanitària
Professora de Comunicació alternativa, Atenció a persones amb dependencia,
Assessora Psicològica d’escoles bressol.
Assessorament a pares
Tutora de Pràctiques Universitat Oberta de Catalunya
Conferenciant de temes relacionats amb la psicologia infantil.
TRACTAMENTS

TRACTAMENTS DE LA PERSONALITAT




 Las Relaciones De Pareja.



I- Introducción


Desde su inicio, la Psicología Social se planteó explicar los fenómenos sociales

relevantes para las sociedades. Hoy más que nunca las relaciones interpersonales, y en entre

ellas, las relaciones de pareja nos plantean nuevas formas de pensar y explicar los aspectos

psicosociales involucrados en estos procesos.

El estudio de las relaciones de pareja es un tema interesante desde el punto de vista de la

psicología social en la exploración de factores que puedan contribuir a explicar el éxito o

fracaso de éstas, y conocer la dinámica dentro de ellas.

En este ensayo pretendo mostrar una revisión de estudios efectuados en este campo, en

los cuales están involucrados interesantes procesos cognitivos, los cuales creo, tienen una

importante relación con procesos de significación social. Mi planteamiento es que el marco

de las teorías que resaltan el rol del lenguaje puede ofrecer una perspectiva a integrar en los

abordajes de estos temas, y que puede orientar hacia formas de aplicación de los resultados

hacia la comunidad.


II- Los Procesos de Significación en la Vida de Pareja

Mucho se ha discutido acerca de los procesos cognitivos y la medida en que éstos logran

traducir lo que ocurre en el espacio psicológico y el espacio físico. Concuerdo plenamente

con Murray y Holmes (1997) respecto a que el conocimiento al interior de las relaciones

estrechas, es incierto; el futuro no se comporta como un espejo del pasado y en

consecuencia los acontecimientos suelen ser impredecibles, hasta caprichosos. Pienso que

un grado importante de incertidumbre está presente en gran parte de la experiencia humana.

En el estudio de las relaciones de pareja Holmes (2000) en su artículo Social

Relationships: the nature and function of relational schemas, hace una profunda revisión de

los desarrollos en el campo de las relaciones de parejas desde una perspectiva psicológica

social y basada en aspectos cognitivos e interaccionales. Tomando la perspectiva

cognitivista, que es la que voy a privilegiar en mi ensayo, el autor describe abundante

evidencia donde operan mecanismos de interpretación, compensación, ilusión, reducción

de la disonancia, evaluación, los cuales parecen mostrar una mayor capacidad predictiva y

explicativa de la estabilidad y el grado de satisfacción en la pareja, en comparación con

aspectos conductuales u “observables”. Kelley (1979), utilizando su modelo de la

interdependencia, enfoca las relaciones de pareja considerando los efectos de la interacción.

Su interés ha sido estudiarlo a través de procesos de recompensa y costos en la pareja,

observando que el transcurso de la relación no sólo involucra una producción individual de

costos y beneficios, sino también una generación conjunta de éstos. En sus estudios, sin

embargo, ha encontrado que las parejas tienden a percibir como recompensa o costo,

aspectos individuales y de interacción traducidos en predisposiciones personales más que

en conductas observables. Al preguntar por los principales problemas en la pareja, las

personas tienden a entregar respuestas en base a disposiciones personales.

Así, apreciamos que la evolución de las relaciones, desde una perspectiva “objetivista”,

pero también cargada de valor, tiende a ser en cierto sentido distorsionadora.

Holmes (2000) explica que existe una influencia de los procesos de evaluación sobre la

cualidad de las relaciones mayor que los resultados de interacciones de recompensa. Por

ejemplo, describe que las teorías o ideas que las personas tienen en torno a principios que

asocian con el éxito en las relaciones, inciden significativamente en el comportamiento de

éstas. En esta línea, se encontró que las personas que tenían una idea basada en “el destino”

respecto a encontrar el ideal de pareja, tendía a presentar más quiebres de la relación

cuando vivían experiencias de temprana insatisfacción, en comparación con quienes

sustentaron teorías de crecimiento que enfatizaban la capacidad de las relaciones de

desarrollarse en el tiempo.

Siguiendo con lo planteado por Holmes (2000), otro proceso cognitivo que tendería a

operar es la apreciación de aspectos positivos en relación a los negativos, encontrando

evidencia que muestra un mecanismo de balance a partir del cual se pueden clasificar las

parejas como reguladas o no reguladas. A partir de esta evidencia, el autor sostiene que la

simple percepción de virtudes no es suficiente para explicar la percepción de satisfacción y

la estabilidad de las parejas.

Una línea de estudio interesante respecto de cómo operan los procesos de interpretación

y significación al interior de las parejas es aquella que se ha abocado al tema del

compromiso. Diferentes estudios han observado la relación que existe entre el compromiso,

y la compensación de la disonancia cognitiva en la percepción de costos y beneficios de la

relación. Por ejemplo las personas ‘comprometidas’ ven a sus parejas más positivamente

que el promedio de parejas, su relación como menos vulnerable al divorcio y no se

interesan por pensar ni observar a parejas alternativas. Holmes (2000) destaca que el

compromiso predice cambios a lo largo del tiempo en los esfuerzos por desarrollar

significados que convierten los “costos” de una relación en “inversión” y las amenazas y

sufrimientos en “desafíos”. Textualmente señala: “…el compromiso motiva a los individuos

a involucrarse en una apreciación cognitiva que ayude a sustentar y justificar la relación”

(p. 464).

Sin embargo, lo que no aclara este autor es cómo define y operacionaliza el término, lo

que por tratarse de un constructo cargado valor tiene gran relevancia práctica y teórica en

estos estudios.

Otro modo en que los investigadores explican la manera en que las personas atribuyen

significados en sus relaciones tiene que ver con la necesidad de experimentar seguridad

con la pareja. Así, se tiende a reinterpretar las fallas como virtudes apuntando a un proceso

de construcción de significados lo que fundamenta Holmes por la imposibilidad de percibir

directamente los defectos y virtudes, debiendo recurrir a impresiones e interpretaciones.

Otro fenómeno atribucional observado es que, las parejas con altos grados de

satisfacción hacen atribuciones causales de comportamientos específicos negativos de sus

parejas a aspectos transitorios de las situaciones y no a debilidades disposicionales y más

estables de sus parejas. Dicho de otra manera, tienden a justificar y a mostrarse indulgentes

hacia el comportamiento de sus parejas. Esta actitud indulgente y altruista, puede tener

diferentes perspectivas de análisis, siendo asociada por algunos investigadores a

expectativas de retribución o reciprocidad (Holmes, 2000).

Sin embargo, puede tener un carácter de retribución instantánea para quien emite esa

atribución en el sentido que también está realizando evaluación sobre sí mismo, en un

ámbito con el cual se identifica, en término de responsabilidad pero también como fuente

de satisfacción personal. Para algunas personas ser indulgente con su pareja, de alguna

manera puede ser equivalente a ser indulgente con ellos mismos. Esta es una interpretación

sin embargo que habría que explorar.

Un aspecto interesante que se ha estudiado siguiendo con el tema de las significaciones,

es el comportamiento que ha sido definido como “iluso”. Aún cuando lo han definido en

términos negativos, en cuanto a que desarrollarían percepciones con pocas bases en la

realidad, se han encontrado resultados controvertidos.

Las investigaciones han demostrado que las personas que manifiestan fuertes ilusiones

reportan mayor satisfacción, confianza y amor, menos conflictos y ambivalencia, creen que

sus propias relaciones son relativamente inmunes al daño, idealizan a sus parejas y

presentan exagerados sentimientos de control y optimistas acerca del futuro. Según Murray

y Holmes (1997) “(...) correspondería a un sentido de convicción y confianza que aparece

como una construcción idiosincrática, reflejando la proyección de esperanzas íntimas” (p.

597). Estas características se asocian a estabilidad y mayor satisfacción en las parejas, lo

que lleva a los investigadores a postular una positiva función de las ilusiones como

profecías o metas que tienen efectos de autocumplimiento a lo largo del tiempo. Esto

plantea una perspectiva interesante en términos de la necesidad de redefinición del tema.

Pretendo volver a este punto más adelante.

Otros estudios realizados por Simpson, Blackstone y Ickes (1995) en relación a la

habilidad de apreciación empática en la pareja señalan a la empatía no asociada a

habilidades particulares de los integrantes, ni necesariamente con las resultados positivos

para la relación, sino a mecanismos de consistencia y balance. Así por ejemplo, se señalan

estudios en que parejas que muestran altos grados de satisfacción tienden a ser más precisos

en identificar el tipo de afecto, metas e intenciones que presentan sus parejas durante una

discusión. Otros estudios demuestran que estas parejas presentan mayor coincidencia en la

interpretación de claves no verbales.

Por otra parte, se ha observado una relación negativa entre empatía y calidad de la

relación cuando se confrontan situaciones más conflictivas y amenazantes lo que ha llevado

a los autores a postular que la empatía puede ejercer efectos profundamente negativos en la

calidad de las relaciones. Esto es coherente con lo plateado por Holmes (2000) respecto a

que personas que perciben positivamente su vida de relación, realizan “atribuciones

benignas” frente a comportamientos negativos de la pareja, lo que interpreta como una

forma de mantener el estado de satisfacción.



III- Un Abordaje desde El Lenguaje

El modelo narrativo provee una perspectiva que puede permitir abordar las deficiencias

de los procesos desde un ángulo diferente, que pueda ofrecer una base para la investigación,

complementando la expuesta por los autores que se he revisado. Estos postulados señalan

que nuestras percepciones acerca de nuestras vidas, están contenidas en relatos o

narraciones. Cada persona elabora un relato “dominante” de su vida, quedando fuera

contenidos que no confirman esa versión original. Volviendo a mi argumento inicial de este

artículo respecto a las limitaciones del conocimiento humano, este enfoque explica que

éstas se basan en capacidades limitadas de los relatos. Así, las personas no guardaríamos las

imágenes del pasado, sino que tenderíamos a comprimirlo, estructurando nuestras

narraciones en base a selección de eventos y llegando a conclusiones que resultan en una

“edición” de los eventos originales que generaron esos relatos (White & Epston, 1990).

Gergen (1999) por su parte, señala que el patrón de construcción narrativa debe seguir

un proceso para constituirse en una narrativa bien formada, en el sentido que será

comprendida y aceptada en el espacio social. Las reglas estarían dadas por la estructura de

los relatos y su aplicabilidad al contexto social local.

Holmes (2000) también ofrece un planteamiento que es coherente con este marco de

análisis. El señala que la libertad interpretativa que se observa en las parejas se asocia a las

ambigüedades inherentes de la memoria, señalando que las personas tienden a utilizar

características personales como bases sobre las cuales reconstruyen los eventos del pasado

de sus relaciones.



IV- Los Significados en El Contexto Social

Resultados interesantes han sido encontrados estudiando patrones de comparación entre

los miembros de la pareja. O’Mahen, Beach y Tesser (2000), apoyándose en los postulados

de la psicología social en cuanto a que, como seres sociales, las personas nos evaluamos en

relación a los comportamientos de otros similares, estudiaron cómo opera este mismo

principio en las relaciones de pareja. Sus resultados son consistentes señalando que las

necesidades de las personas de mantener una determinada evaluación de sí mismos tienden

a influenciar las relaciones en la pareja. A partir de estos resultados, los autores plantean

como un recurso para las parejas, el que éstas puedan “crear nichos en los cuales cada

miembro de la díada pueda desempeñarse exitosamente sin perturbar las necesidades de

realización del otro miembro. De acuerdo a esta perspectiva, la armonía en las relaciones

está basada en la habilidad de las parejas para labrar nichos únicos de realización” (p.1350).

Este fenómeno interaccionar O’Mahen y col. lo denominan ecología del desempeño, en

cuanto a que serviría a sostener necesidades del sí mismo sin sacrificar la cercanía de la

relación. Creo que en la forma como se desarrollan esos nichos y en las relevancias en los

dominios de desempeño que selecciona cada miembro de la pareja, intervienen factores

personales pero también sociales, y los últimos tienen un peso importante de valores

surgidos de la cultura y la tradición local.

Una manera de abordar la comprensión de estos fenómenos desde la psicología social es

como procesos y resultados de construcción de significados sociales. Lo que pretendo

plantear, siguiendo la línea de los teóricos narrativos y los modelos posmodernos es que

además operan en esas construcciones, esquemas sociales y culturales que tienen gran peso

y que obviamente son filtrados por las características individuales. Otro ejemplo de esto es

la disminución en las barreras para tomar la decisión de separarse que en mi opinión tiene

como base importante el surgimiento de nuevos esquemas culturales. Holmes (2000)

muestra que la percepción de dificultades en las consecuencias de la separación también

opera en esta toma de decisión. En la actualidad ha habido un aumento de los divorcios y

las separaciones, observándose un discurso ambivalente en torno a las relaciones estables

donde coexisten las ideas acerca del “matrimonio para toda la vida” con la idea “si nos va

mal nos separamos”. Este contexto probablemente explica la observación de Holmes en

cuanto a que han disminuido las barreras y ha aumentado la tensión en las parejas que

intentan lograr estabilidad. Así, este modelo permite apreciar el peso de los procesos

sociales en la construcción de narrativa que se orienta hacia la estabilidad y satisfacción en

las relaciones de pareja o hacia el quiebre y la insatisfacción.



V- Hacia Nuevas Exploraciones

La pregunta que cabe hacerse aquí es ¿Cómo se estructuran esos relatos? ¿Qué hace que

las personas hagan determinadas interpretaciones o elijan determinados eventos y no otros

para desarrollar una idea dominante acerca de sí mismos y de su relación de pareja? El

mecanismo de compensar la disonancia cognitiva es un mecanismo probado y aquí

nuevamente vuelto a demostrar. Pero, ¿Qué ideas, valores, expectativas, disposiciones

influyen en la forma en que es resuelta la disonancia? En el lenguaje de la narrativa, ¿qué

creencias, ideas o prejuicios influyen en los relatos dominantes de las personas acerca de

sus expectativas para las relaciones de pareja y de la cualidad interaccional con la cual se

identifican, es decir las capacidades que perciben en ellos mismos para entrar en relación de

intimidad con otro? Estas preguntas tienen implicancias pensando en el estudio de factores

predisponentes o predictivos. Aquí, nuevamente las teorías que reconocen el factor

contextual tienen algo que decir. ¿Cómo operan los acontecimientos sociales en las ideas de

las personas? ¿Cuáles planteamientos socialmente aceptados inciden en una determinada

disposición hacia relaciones estables y cuáles planteamientos tienen un efecto negativo?.

Holmes (2000) plantea que el grado de satisfacción en relaciones de intimidad se asocia

positivamente con el grado de felicidad y negativamente con factores de angustia y

aflicción que las personas perciben en sus vidas. En un período histórico de grandes

cambios en modos de vida social, esto plantea un marco para el estudio de estas dinámicas

humanas, especialmente de cómo se proyectan hacia el futuro. Podemos estudiar ¿cuáles

son los principios que operan en la estabilidad de las relaciones y cómo esos principios

están cambiando? Parece una evidencia difícil de refutar que la estabilidad de las relaciones

ha ido disminuyendo, sin embargo, ¿podemos asistir este proceso sólo desde un punto de

vista descriptivo, desde una posición higiénica respecto de los valores, señalando los

esquemas conceptuales que explican esas nuevas disposiciones?

Si tomamos la postura que señala Kelley (1979), asumiendo que la cualidad de las

relaciones de pareja es un factor de salud psicológica, es necesario orientar esos estudios en

una perspectiva preventiva y promocional. ¿Cómo puede la sociedad modificar sus

dinámicas hacia generar disposiciones a relaciones más satisfactorias y estables?

VI- Hacia nuevas propuestas en El Lenguaje y Espacio Social

Quisiera retomar aquí el tema de las personas “ilusas”, que pese a la connotación del

término, demuestran resultados comparativamente positivos en términos de estabilidad y

satisfacción de pareja. Cabe plantearse ¿cómo opera como categoría de referencia un

término o cualidad que es percibido socialmente en forma negativa? Así como han

trascendido hacia el lenguaje cotidiano conceptos surgidos del ámbito intelectual y

científico, como por ejemplo el de “resiliencia”, cabe plantearse la redefinición de ciertos

términos que puedan tener efectos en la generación de nuevos significados en el

intercambio social en dirección a generar formas de resolución o prevención de problemas.

Así, por ejemplo, Holmes (2000) profundizando en el término considera que las

ilusiones positivas acerca de la relación y no acerca de sí mismo, están más asociadas con

la característica de generosidad que con un aspecto de distorsión de la realidad. Habría que

preguntarse ¿cuáles son las consecuencias de los ilusos acerca de sí mismos? El tema que

me parece relevante aquí es en qué basar nuestras percepciones de la realidad. No parece

este un tema fácil de resolver. El propio Holmes (2000) reconoce que tendemos a operar

con ideas acerca que aquello a lo cual no tenemos acceso directo. Por ejemplo, siguiendo

con el tema de la “resiliencia”. Tal como está definido, este término consiste en la

capacidad humana para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y salir de ellas

fortalecido o transformado. Los mismos autores Murray y Holmes (1997) en su artículo se

refieren a las ilusiones como ilusiones “resilientes”. El término resiliencia sin embargo, ha

tomado una fuerza propia tal que se han desarrollado innumerables programas orientados a

las poblaciones más carenciadas, apoyándose en el carácter novedoso de constructo teórico,

pero a la vez confiable debido a su origen científico, para superar circunstancias de vida

que aparecen como altamente complejas.

Las teorías psicológicas tienen importantes efectos en la conducta de la sociedad

tendiendo a producir muchas veces cambios en los fenómenos que estudian, entre otras

explicaciones, debido al peso que tienen los temas estudiados en la autoevaluación de las

personas en la sociedad y siguiendo algunos principios que he expuesto, se apoyan en la

puesta en acción de procesos de regulación y mantenimiento de las ideas de sí mismo

(Gergen, 1973).

No podemos dejar esa evidencia de lado al momento de abordar científicamente temas

tan relevantes para la vida en la sociedad actual como las relaciones de pareja. El lenguaje

por lo tanto, no es inocuo y los interpretaciones producirán efectos. Los psicólogos

debemos también hacernos cargo de eso, ya que uno de los objetivos principales que

orientan nuestra investigación, es la promoción de formas de vida más sanas y positivas

para la sociedad.



BIBLIOGRAFÍA

Gergen, K. (1973). Social Psychology as History. Journal of Personality and Social

Psychology, 26(2), 309-320.

Gergen, K. (1999). An invitation to Social Construction. Sage Publications, London.

Holmes, J. (2000). Social relationships: the nature and function of relational schemas.

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Kelley, H. (1979). Personal relationships: Their structure and processes. Hillsdale, NJ:

Earlbaum. Cap. 2 ( pp.13-55).

Murray, S. & Holmes, J. (1997). Leap of faith? Positive Illusions in romantic relationships.

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O’Mahen, H., Beach, S. & Tesser. (2000). A relationship ecology and negative

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Simpson, J., Blackstone, T., &. Ickes, W. (1995). When the head protects the hart: Empathic

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White, M. & Epston, D. (1990). Narrative means to Therapeutic ends. W.W. Norton&

Company. New York.


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