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Comba, Virginia

Bullying, acoso escolar, hostigamiento, intimidación, matonaje, tortura metódica y sistemática, malos tratos, burla, abuso, exclusión social, violencia física, violencia interpersonal, son diferentes maneras de nombrar a un fenómeno social que no es nuevo y existe desde siempre pero que hoy se encuentra en creciente aumento.

Hoy adquiere un lugar de mayor protagonismo y conocimiento gracias a los medios de comunicación, por ejemplo el cine, a través de la película de nuestro análisis o la TV mediante las campañas publicitarias de los canales Boomerang y Cartoon Network donde se ven actores, deportistas y cantantes famosos de América Latina sobre el tema.


Pero aún no alcanza. Se ha instalado desde hace muchos años en nuestra sociedad el “no te metas” y esta forma de actuar, ya sea por miedo a represalias, a ser el “buchón del curso” o por simple desinterés los convierte en “testigos silenciosos” de estos hechos, reforzando el poder del acosador.


Podemos observar en varias escenas de la película como sus compañeros no hablan ni interviene ni siquiera en los momentos finales, cuando se podía esperar el peor desenlace.  


El bullying es un problema grave en nuestras escuelas hoy. Y hay que comenzar a reconocer sus diferentes protagonistas.


La existencia de un “acosador”, Nacho en nuestro ejemplo, presente determinadas características: conducta antisocial, reacciones violentas, poca tolerancia a la frustración y un rol de líder negativo dentro de su grupo de pares. En muchos casos esto refleja un accionar compensatorio (pero que no justifica) frente a situaciones de violencia vividos en el seno familiar.

Nacho vive con un padre golpeador y una madre que los había abandonado (quizás por dichas situaciones de violencia, dejando a su hijo solo y sin protección).

Se puede observar en el fragmento que hemos seleccionado como el director realiza un primer plano sobre el rostro de Nacho, rostro que no refleja ningún signo de empatía por lo sucedido con Jordi (el acosado), mostrando más bien una actitud desafiante. En otra secuencia se lo ve retirándose de la reunión a través de un plano general, con paso lento, las manos en los bolsillos y una mirada directa a la madre de Jordi. Su postura corporal nos habla de desafío y las manos en los bolsillos refuerzan la idea de ocultamiento y desinterés.


Jordi, el acosado, es un chico tranquilo, muy buen alumno y parte del equipo de básquet de su anterior escuela. Acaba de mudarse a una nueva ciudad y escuela, tras la muerte de su padre, buscando un nuevo inicio junto a su madre.


La madre de Jordi, en pleno proceso de duelo, con indicadores de tristeza profunda y depresión, busca refugiarse en el trabajo para poder olvidarse de esa realidad que le hace tanto daño y que aún no puede manejar ni superar. Y es por eso que su hijo asume un rol protector, casi paternal con ella, relegando su propio sufrimiento y ocultándolo frente a su madre.


Pero las señales están ahí, aunque ella no pueda verlas o no tenga la suficiente fuerza de reconocerlas.

Sufre Jordi en esta nueva escuela un acoso humillante, con situaciones de violencia explícita que lo paralizan de miedo y lo vuelven incapaz de comunicarlo. Pero que producen cambios en su personalidad: se vuelve más callado, reservado, de mal humor, baja su rendimiento escolar y deja de participar en el deporte que tanto le gusta.

¿Nadie pudo observar estos cambios repentinos?; ¿alguno se acercó a ver qué le sucedía?


Tal es así su soledad y aislamiento que su único vínculo con el afuera es su computadora a través de quien conoce a Anya, una joven que padece la misma problemática que él.

La escena de Jordi caminando decididamente por el pasillo del hospital luego de que Anya sufre una descompensación, es el comienzo del fin en nuestra historia. En un plano medio con ángulo contrapicado junto a una banda sonora en un tono agudo que nos da idea de una situación crítica y que el final se acerca, algo va a pasar. Y paso…


Esta película nos invita a reflexionar y reconocer la poca concientización que existe en todos sobre que el acoso escolar, Bullying, esta presente en la vida de nuestros adolescentes y que es fundamental para prevenir y combatir estas situaciones que se asuma que no son situaciones de broma o juego, que siempre trae consecuencias tanto para el acosador, el acosado y los testigos y que por sobre todo, y como dijo el padre de Anya en nuestro fragmento: “estas cosas se cuentan, se denuncian”. No nos quedemos callados, no miremos para otro lado y comprometámonos en el cambio.
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