España - my love VII

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“Prácticas de maquillaje, y, de tres dibujos,
desde un espejo”


Actor – G.Renet
Decorados – G.Renet
Dramaturgo – G.Renet
Director – G.Renet


Escenario: Espejo, mesa de maquillaje, pinturas de maquillaje, y, una silla.
Personajes: Un payaso, que se maquilla con sus dedos, frente un espejo (por supuesto se trata del espejo en el escenario), llevando, el siguiente monólogo:
[se me olvidaba, que Usted, el lector, se haya detrás del espejo, o, delante del escenario (quede entre nosotros que al director de nuestro pequeño teatro, no le llegó el presupuesto, para más que un vulgar cristal, en lugar de espejo), y, dibuja, Usted, cuanto imagina entorno un monólogo de payaso, a partir del siguiente monólogo]:

El director del teatro, os comunica, que por la falta de recursos económicos, no les puede facilitar lápices para cristal, ni gomas (a las que considera inapropiadas para la función). Expresándoos sus mas profundas disculpas, os ruega procuren remediarlo con vuestra imaginación, pidiendo os también, que respeten a nuestro actor, guardando silencio en vuestros dibujos, lineales (por razones financieras, nos vemos obligados a contratar dramaturgos… surrealistas, nos esforzamos que nuestras representaciones no lo sean, por todo ello, volvemos a rogaros, que hagan Ustedes, dibujos, lineales).
Disculpen las molestias.
El, Director.

Maquillaje uno
La pintura y los animales, o los cuadros y los animales, o la música y los animales. Desde el fondo de la sala sonó el oboe. Los dos caballos salieron del cuadro número uno en la exposición. Dos caballos rojos galopando frente el espectador. Se paran. Le olfatean los zapatos, primero el pie derecho. Le olfatean las manos. Él lleva un anillo, con piedra negra, circular. Le olfatean la nariz. El espectador estornuda. Dos caballos rojos vuelven en el cuadro. No caben. Mientras, hubo tres caballos amarillos que entraron, antes. Una acuarela naranja frente el cuadro numero dos de la exposición. Un espectador en medio de dos pinturas. El cuadro número dos está del revés, y, cinco caballos azules nadan en agua verdosa. Los animales y la pintura. Los animales y la música. El violín sonó desde el marco del cuadro numero dos. El oboe, en la sala de exposiciones no hay oboe. Dos caballos atravesaron la sala mirándose fijamente.

Maquillaje dos
Un conejo blanco y otro negro entrelazan sus orejas. Cada uno tira por su lado. El conejo negro suelta su oreja izquierda, la hunde en el bote de pintura roja, y le dibuja un ojo al conejo blanco. El conejo blanco ahora tiene un ojo. Mira al conejo negro y ve que éste no tiene nariz. Suelta su otra oreja y se cae. La cara del conejo negro se rompe en la mitad, y se desdibuja en la sangre rojiza. La sangre del conejo negro es de color extraño. Él conejo parpadea con su ojo y la sangre desaparece. Vienen tres pavos amarillos, se miran, miran a los conejos, se dan la vuelta y se ríen a carcajadas con voz humana. Los conejos dicen a la vez “dos pavos amarillos”. Los pavos lo repiten a su vez, y vuelven a reírse, a espaldas de los conejos. Aparece en el horizonte una ola naranja y gigantesca, de pronto lo hunde todo, desaparece todo, queda sólo un lago naranja. Aparece una ola verde en el lago naranja, cae, el lago se vuelve negro. Queda un cielo blanco y un lago negro. Dentro del lago hay dos ojos, de conejos, y un pico violeta de pavo.

Maquillaje tres
El puente era del color de la noche. El cielo del color del océano. Los caminos eran blancos. El río de plata. El piano estaba tirado bajo el puente. Cada tecla era de un pájaro, y cada pájaro de un matiz de flor. En sus picos agarraban sellos con catedrales olvidadas. Los pájaros de ojos cerrados, los de los medios tonos, daban patadas en el aire. Todos tenían las alas atadas, y las finas cuerdas que les sujetaban llevaban a un pozo al borde del río. El pozo tenía los ladrillos de cristal, y el cubo del agua hecho de hojarasca. En el fondo del pozo hubo niebla, de color amarillo, y un niño cara a las húmedas paredes, de color azul. El niño hablo, y desde el cielo cayeron cinco cascadas de arco iris. Los pájaros cantaron, y desde el sol cayeron veinte gotas de lluvia violeta. El río susurro y sus fondos se abrieron. La tierra se partió en dos, en dos por medio del puente, por medio del piano, por medio del pozo, el niño saltó. Desde la grieta apareció un espejo, el niño cayo sobre el espejo. Miró a sus alrededores, todo era naranja, miro al espejo, todo era verde. Cogió un pájaro, y dibujo con su cola una elipse sobre el espejo. Se sentó en medio, y se durmió. El puente era del color del día.





El escritor

1º - El último texto.
2º - ¿Se acuerda usted de aquel día?
1º - ¿Del gabinete?
2º - Se despertó poco antes de soñar con el gabinete.
1º - Poco después.
2º - Observando la habitación, desde su cama.
1º - Si, era mi cama.
2º - Y no tenia usted preocupaciones.
1º - No, yo observaba, veía cosas, tranquilamente.
2º - Sin preguntas.
1º - No, yo veía cosas.
2º - Respondía cosillas.
1º - Observaba respondiendo a mis preguntas, insignificantes, mis respuestas…
2º - ¿Insignificantes?
1º - No, los trabajos, iba yo a la escuela, tenía un programa del horario pegado al lado de mi mesa, y hacía mis trabajos, estudiaba.
2º - Estudiar es problemático.
1º - No, no tenía problemas míos.
2º - ¿No llevaba usted un diario?
1º - ¡Si yo no tenía problemas míos!
2º - Pero trabajaba en sus estudios.
1º - No. Tenía un horario, yo hacía mis estudios.
2º - Pero el gabinete, de la habitación…
1º - Del sueño.
2º - Poco después.
1º - Sí, en aquel había libros.
2º - ¿No tenía dibujos, o plastilina blanca?
1º - Si los libros estaban por las estanterías.
2º - Perfectamente ordenados.
1º - Cuidadosamente.
2º - Sí, a los diarios se los cuida.
1º - No, se cuida uno de llevarlos, se tiene mucho cuidado.
2º - Se cuida de poner los libros en las estanterías.
1º - Sí, dar respuestas, dentro del gabinete.
2º - ¿Y las estanterías?
1º - ¿De dar preguntas?
2º - De hacer preguntas.
1º - No. Dar preguntas.
2º - ¿Suyas?
1º - No. Escogidas. De entre todas.
2º - ¿Todas?
1º - Del resto.
2º - Sí, los problemas.
1º - Del resto.
2º - ¿Y este diario?
1º - ¿Qué estantería?
2º - No, yo decía…aquí se decía “el último texto”.
1º - ¿Es el suyo?
2º - ¿El qué?
1º - ¿Qué si es el suyo?
2º - El gabinete es de usted. ¿Se acuerda?
1º - Sí. ¿Lo recuerda usted? Pero eso… esto aquí no sé qué es.
2º - ¿El qué?
1º - Usted decía “El último texto”.
2º - Yo no dije eso. Yo estaba mirando.
1º - Y yo preguntaba.
2º - ¿Por qué?
1º - ¡Mire! El gabinete.
2º - Está vacío.
1º - Sí, lo está.
2º - Debe haber algo.
1º - Debe de ser así.
2º - Están las estanterías.
1º - En la cama no se lee.
2º - Es mi cama.
1º - ¿Cuál es el texto penúltimo?
2º - ¿De quién?
1º - ¡Decía cuál!
2º - No, mío no es.
1º - ¿Ah no?
2º - ¿No lo ve acaso?
1º - Es el último texto.
2º - Texto final.
1º - No, último, de estantería.




Small prince

I am a small prince
in a big ocean
i´ll learn to fly
over the sea.

I came from nowhere world
I go to nowhere place
I dream to find the way go home
I don´t belive in God
can´t understand mi self
I am a small prince in a big pride.

One day I found a three
a three of dreams and sky
the three of life
of mi bigger jump,
I took a flower than
and wish to see the day
when I´ll be there
where my way will be.

I hear some call my name,
between the pride and sky
but I couldn´t understood
I´ve never born, I´ll never die
I´ll always be the prince so shy
who lives in coloure world of him.





Sueño o escultura,
escultura o sueño,
cuál será el cometido
de quien nada sabe?

De un rostro esculpido
del verde oscuro de los pinos austriacos
tras un velo de nevada ligera
en un campo, nevado también
desde hace semanas
que permanece intacto
por el frío que hiela estas tierras
de nadie
de un soplo de vida que ansía
de un susurro en silencio
de sílabas desconocidas aun por nadie
pero imaginadas
por los ojos que oyen la forma del rostro
tras todas las formas existentes en este mundo
de la forma de la sensación que yo conozco
pero olvido no mas nace
y de la sensación de la forma que yo sé
pero no he conocido aun
porque la veré entonces cuando mi alma no salte
al abismo tentador
cual invita abandonarlo todo, y escaparse, de todo, de todos…
la veré, la forma, cuando mis sentidos no se muevan
para captar cuanto existe, y existió
sino en calma tiembla por su interior la ternura
y se traduce en la vibración de la existencia sabia…
de un anciano que habita en los ojos del niño
el niño que jamás creció, porque no supo
un niño que tendrá sus ojos de niño
el día en el que el destino le sorprenda en piel de anciano
y hasta que llegue el entonces
abrazará y envolverá su alma rebelde, de saltar al infinito
con una tela blanca, de seda
para que de las vueltas que dará su espíritu en el interior
nazca un sol, del niño que ya no es niño, pero no lo sabe
y brille tanto que se vea el camino que seguirá
sin necesitar hacer más que abrir los ojos
y sonría el anciano en los ojos del niño
y se alegre el niño de llegar a ser anciano
de un rostro esculpido
de verde oscuro de los pinos austriacos
en tierra de nadie
sí tierra de él, y su destino,
la tierra blanca
de un sueño
mío.


Al sentido del reloj

Había sobre aquella mesa, que siempre estuvo allí
una caja de tamaño mediano
que siempre estuvo allí también,
la abría por la mañana
y a media mañana
y a media tarde
antes de anochecer
y en la noche profunda
y en las horas otras, que no os diré ahora,
y salía una vez un pájaro, volando salía
y otras un gatito de ojos verdes
otras un color que no recuerdo ahora
me salpicaba y aun hoy no me lo puedo quitar,
yo buscaba algo en la caja
algo que cada vez era diferente
y cada vez olvidaba qué fue
hasta que no veía alguno, de los que salían de la caja
deambular por las paredes de mi habitación,
o por el techo, a veces se metían debajo la cama
y no salían
porque les asustaba la luz, del día
y les asustaba la oscuridad, de la noche…
la caja no era mía,
pero estaba en mi cuarto
cuanto veía salir, tampoco era mío
pero me reconocía en ello,
abrirla no fue deseo propio
pero aun así repetía lo mismo todos los días
y todos los días la caja me hablaba,
con mi voz
diciéndome preguntas
o preguntándome respuestas…
me he preguntado a menudo
por qué la caja esta donde esta la caja
y por qué la mesa esta donde esta la mesa
y por qué yo estoy en el cuarto que es mío
por qué nunca salgo sin no olvidarme a dónde iba
y al estar fuera, no olvido qué había dentro
por qué lo de dentro es mío
y por qué lo de fuera es mío también
por qué yo no soy de nadie
y por qué yo no soy de mi tampoco…
las veces que me respondo
no me he hecho pregunta alguna
las veces que me pregunto
no sé si quiero responderme
si sueño, creo que veo mi futuro
si veo mi futuro, creo que no es verdad
si sé de la verdad, no necesito nada
si creo que nada necesito, me aburro hasta de mí…
Había en aquella mesa, que siempre estuvo allí
una caja de tamaño mediano
que siempre estuvo allí también,
la abría siempre que quería
porque no estaba cerrada con llave,
y su cerradura estaba a su fondo
cuya llave aun hoy busco…






Del efecto, perdón defecto, prismáticos


Imaginé la vista desde la cima de una montaña
y no mas imaginarla
se alzó ante mi en todo su esplendor
la montaña misma
y la tuve que escalar
y subí a su cima
y nada mas subir
la cima era el pie de otra montaña
aun mas alta
y la tuve que escalar
y subí a su cima
y nada mas llegar
la cima era el pie de otra montaña
aun mas grande

ahora miro hacia abajo
y parece que llevo prismáticos
en vez de ojos
y miro hacia arriba
y los prismáticos se invierten
y veo al infinito

me pregunto hoy,
al igual que el infinito de mi infancia
es como el infinito de hoy
¿será este igual al infinito de mañana
y al del penúltimo escalón?
y me respondo que así será
por que es el infinito así
y me pregunto cómo es posible que así sea
aun sabiendo que dejaré de usar mis prismáticos el día que será…
y me pregunto qué es lo que creo ver en verdad
mirando hacia el allá de infinito
si nada se puede entrever
dada su naturaleza…
me pregunto si el infinito existe en mi imaginación
o si los sueños de mi imaginación nacen con este…
me pregunto si es posible en vez de prismáticos
que sean mis ojos quines me enseñen el mundo
en la montaña de la vez
y dar cuenta que no hay otro camino
que el de seguir hacia arriba
y si es así, y yo sé que es así
me pregunto por qué me preocupo por el infinito
cuando en verdad
contando con lo dicho hasta ahora
poco importa su aspecto, cometido, o desempeño
en el mundo mío cual habito
ya que mi ruta no alcanza nunca su meta -
no porque sea esta el fin
de cuanto el prismático invertido deje ver
sino porque la meta es no mas que moverse,
hacía la única dirección posible
y es la vida movimiento
sin ir más allá de aquello que bien conozco.








Animale

Escribiré en día mi muerte
el verso de la luna llena
en mi testamento del Eterno
al invisible viento nombraré yo.
Con cada oscurecer nocturno
mi alma vaga por el horizonte
yo resucito tras mi lecho negro
en el abrazo de la aurora del mañana.

Escribiré en día de mi nacimiento
canción que nadie sabrá cantar
con mi abrir de ojos evaporaré al Verdadero
con mi silencio acariciaré lo olvidado.
Con cada amanecer del alba
mis alas adormecidas se despiertan
mis ojos ven aquello que ansían
el mundo existe tal como tan solo yo deseo que este fuera.

Tras el primero de mis respiros ansiados
me olvido de quien fui, y nada soy, tan solo un espectro
mientras el sol abruma vidas de nosotros los mortales
desplazo mis recuerdos para no perderlos.
Después que caiga la cortina del sol nocturno
no sé si soy, no se si es verdad a cuanto vivo
en sueño de mortal me hundo, dudo de que sea cierto
ya no existo, no veo, no huelo, tan solo a la nada azulada aparento.

Cuando oigáis nombrar a vuestro nombre
acordaos con orgullo de que nunca hubo tal
cuando veáis a un tal reflejo de vuestra alma
sabed que no es, sino visión de ojos que nunca son.
Si un animal galopa por la tierra llana
solo, tal como al mundo vino, e irá a su retorno…
y con su piel las constelaciones infinitas en su amor abraza
sintiendo la grandeza del pequeño que es él, en esta costa vasta,
entonces el mundo encogerá en su aliento del frío viento norte
la tierra se escurrirá bajo sus patas que marcarán a los destinos no nacidos
el cielo abrirá sus puertas que nadie supo que hubo tales
los ojos de un animal que veréis el entonces os nombrarán
veréis a través de la mirada vuestra, hasta entonces desconocida
y un despertar nuevo en el Cuenco, habrá, en el entonces del ahora
una muerte, testamento y nacer, instante del ser vivo en su trote.



From animal, to animal

Once, looking in the shinest lake of bright white sun
the animal saw someone, whose shedow was whitest than those lake
and believed recognise a human eyes,
a green iris in open free look
The animal toched than the water
and the world around begun to move...
the sky became the earth
and the forest became the ocean.
Behind the animal, something moved
something wich didn´t made noise
something that just was looking
at the animal...
but the animal didn´t know.
The world has no clear coloure
the sky was no blue
and the eyes of the animal was white
more than the lake, more than the shadow, more than the night...
Turned back, called someone, and begun to walk, slowly
the animal was the way, and the destiny was the heart of the animal
but it couldn´t see, that there was a noise, there was something
in front of, inside, and all arrownd.
Once, looking in the shinest lake...
the animal met the animal
the noise was the noise of the universe
the human eye opened it´s iris for first time
and the way begun to run, arround the lake
becose the lake was the destiny
and the shedow of the animal,
was the animal whose eyes I was looking at
one day,
when I recognised the animal soul
in the eyes of white coloure
of the lake...
Mi sight was the way
the animal was mi destiny
the human I was, never born,
becose I couldn´t understood what I was
one day
looking at the somethings ayes.





Estimados señores, el animal en cuestión, no pertenece a algún grupo de especies en cuestión. Por su cresta se podría deducir su origen mestizo. En cuanto a sus movimientos habituales, podríamos señalar con gran acierto su tropiezo frecuente en pequeños montones de rocas por las superficies que habita. Curiosamente su habitar se refiere solo a cuanto sus pies alcanzan al caminar, el resto de su cuerpo esta exento de cuanto acontece en su entorno, aunque si pendiente de aquello.

Ya Cripodio no se
cual fue el dedo con el que señalaba
al alba
y al mar
a la aurora
y a la luna llena
porque olvido si es la mano la predilecta para señalar
o fue el ojo al que hubo que envidiarle
cuarenta gotas de roció negro alumbran a mi despertar
durante días en lo que dudo si soñaba
hoy imagino, y hoy duermo, y hoy despierto al mundo
para ver en los rostros
lo que nunca supe
y oler en las miradas
lo que siempre confesaba…
a extraños
que nunca lo fueron
a extraños
que supieron mas de mi que mi cuervo
el pobre negro que abandono
al azar del destino
y le observo de lejos
volar en medio del prado
aquel que jamás pisaría
se ríe hoy de todos
y trata de convencerme
para imitarle, en su picardía.
Homo Erectus

Escena 1

La Nariz – No se hable mas, no se hable nada… es más que evidente, no se habla de otra que lo de siempre, los mismos cuentos, las mismas historias, el ser humano dándole la vuelta a la toritilla durante la eternidad, los propios problemas cotidianos, siempre los mismos, siempre quemándose.
El Ojo - No importa lo que se diga, lo que cuenta es la intención, el sentimiento con el cual expresamos lo pensado.
La Nariz - Pensar, pensar… ¿a eso lo llama Usted pensar?... es llevarse conclusiones e informes más que elementales, de los sucesos, cotidianos.
El Ojo - No todo pensamiento concluye en la palabra, estimado Anfitrión nuestro, y obviamente, ¡qué podría opinar Usted al respecto!
La Nariz - Este mundo huele mal, apesta, pero qué sabrá Usted. ¿Y Vos, no dice nada señor Dos Bocas?
Las Dos Bocas - ¿Para qué?
El Ojo - Yo olfateo la forma queridos, diga lo que diga nuestro Anfitrión.
La Nariz - ¡Gilipolleces! ¡Imaginaciones y fantasías! Me extraña que no nos hayamos estrellado aun, con Vos al mando.
El Ojo - A veces se prescinde hasta de mi he de anotar, y no, no me gusta nada.
Las Dos Bocas - ¿Por quién?

Escena 2

Las Dos Bocas – Me gusta el color verde, y el amarillo, el naranja es especial, me gustan, todos los colores, me gusta mi libro preferido, me gusta lo que comí de cena, me gusta mi perfil, me gusta la buena literatura, me gusta la comida en general, me gustan las salchichas, me gusta la puesta del sol, me gusta la música, toda clase de música, me gustan los pájaros…
La Nariz - ¡Tendrá la bondad de guardar silencio!
Las Dos Bocas - … me gusta hablar…
La Nariz - ¡Que se calle!
Las Dos Bocas - No me gusta el mal olor.
La Nariz – (Estornuda)
El Ojo – Fui a ver el mar, no recuerdo cuando, pero tenía un color… silencioso, lo oí, sí sí, estoy seguro, fue maravilloso.
La Nariz - ¿Qué chorradas cuenta de pronto?
Las Dos Bocas - ¿Quién?

Escena 3

Dos Orejas del Revés – Buuuuu
El Ojo - ¡Bienvenidos!
Dos Orejas del Revés - ¿Quién mas esta invitado?
El Ojo – Ustedes.
Dos Orejas del Revés – He venido solo.
El Ojo – Como Ustedes quieran. ¿Desde dónde viene?
Dos Orejas del Revés – Lo que importa es, a dónde me dirijo…
El Ojo - ¿Y a dónde va?
Dos Orejas del Revés – No lo se.
El Ojo – El horizonte, cual añora mi alma, el infinito en una gota de sueño, el sueño en la lágrima de lo eterno.
Dos Orejas del Revés – Esta Usted loco.
La Nariz – ¡Muy buenos días recién llegado!
Dos Orejas del Revés – A Ustedes.
La Nariz – Estoy solo.
Dos Bocas - ¡Qué narices!
La Nariz – He dicho que estoy solo.
Dos Orejas del Revés – El mundo cuenta el cuento, escuchen, ¿No oyen?
Dos Bocas - ¿A quién?

Escena 4

Dos Orejas del revés – Cuentan que mover un pie delante del otro, es quedarse tuerto.
El Ojo – No es verdad. ¡Mienten!
Dos Orejas del Revés – Cuentan que el cielo, esta repleto… pero de lo que se habla aquí abajo.
Dos Bocas - ¡Qué divino!
Dos Orejas del Revés – Cuentan que de pensar, pensar, pensar… no se alcanza al trono de marfil.
La Nariz - ¡Cual verdad acaba de alcanzar a mi ser!


Escena 5

El Ojo – ¡Hoy, tan sólo hoy, el Maestro me enseñó el sentido de la vida!
La Nariz - ¿Acaso la existencia tiene sentido alguno?
Dos Bocas - ¿De quién?
El Ojo – La nuestra, la nuestra por supuesto, de quién sino, qué preguntas son estas, ¡insensato!
La Nariz – ¿Dónde acaso esta Usted ubicado, Clarividente nuestro?
El Ojo – Donde siempre estuve, donde siempre estaré, hasta el final.
La Nariz – Bendita sea la estupidez de lo visible.
El Ojo – Lo que se ve es lo que importa, tan solo aquello, la esencia, la fuente, el manantial de la sabiduría.
La Nariz -¡Deje de mirar aunque fuera por una vez!
El Ojo – Yo veo, lo veo todo.
La Nariz - ¿Me ve a mi acaso?
El Ojo – Claro que si.
La Nariz - ¿Y cómo soy?
El Ojo – Un bulto redondo innecesario.
La Nariz – Esto vuelve a apestar, si pudiera ser lo que Usted ve, un bulto redondo, si pudiera ser liso, tan liso que el sol resbalara por mi resplandor…
El Ojo - Si le veo, es porque lo es.
La Nariz – Déjese de bobadas, que no sabe lo que dice, Usted querido señor mío no ve, eso esta clarísimo, Usted mira, y no ve mas lejos que debajo de sus narices.
Dos Bocas – ¡Me ve a mi, me ve a mi!
La Nariz – ¿Quién le ve, quién diablos cree que le ve?
Dos Orejas del Revés – ¡Oigo algo!
La Nariz – Es obvio que me oye a mi.
El Ojo – No, al centro del Universo.
La Nariz – Una vez y Usted dice algo sensato, aunque no he elegido yo mi desgraciado existir en medio de tales bufones.
Dos Orejas del revés – Ahora sí que le oigo de verdad señor Anfitrión, es una pena que no tenga Usted oído, lo que llegaría a escuchar…
La Nariz – No necesito oír nada, lo he oído todo, lo he olido todo, lo he visto todo, nada me sorprende.
Las Dos Bocas – Esta incapacitado para todo ello, como siempre exagera y exagera.
La Nariz – El deseo es lo único divino en este mundo, y yo, he deseado mucho, la mayoría de las veces, desgraciadamente, cosas imposibles, pero he deseado.
El Ojo – ¡Ha escuchado al Maestro! Estoy feliz de que seamos mas de uno quienes hemos compartido su conocimiento.
La Nariz – Nunca he necesitado escuchar a nadie, y no he escuchado a nadie, ni me he creído nada de lo que me dijeran, este Maestro suyo es un afeminado, no da más que alientos a que sigáis inundándoos en un mundo iluso, falso, optimista, y lleno de imaginaciones. Se aparece, así de pronto, un día, solo en este mundo, y antes de que te des cuenta, se desaparece, un día, de repente, solo también, como debe ser.
El Ojo – Si ha deseado alguna vez, es porque ha escuchado un Maestro…
La Nariz – Todos padecemos la estupidez en un primer instante, no hay escapatoria.
El Ojo – No tiene porque ser así, si hace falta, uno se va, y si hace falta, en el mundo no se debe estar solo.
La Nariz – Le guste o no querido mío, Usted esta allá arriba, y no ve nada, siquiera a mi, y quien bien oímos esta abajo, y de quién bien abusamos, allá arriba, así fue, y así seguirá…
Dos Bocas - ¿Quiénes hacéis todo aquello?
La Nariz – Hablo por mi obviamente.
Dos Bocas – No es verdad. ¡Decid quiénes!
Dos Orejas del Revés – Yo he oído hablar de otros, que según existían, se vieron cortados, seccionados, inflados, agujereados y maltratados fieramente.
La Nariz – La estupidez es infinita.
Dos Bocas - ¿Hay otros acaso? ¿Qué otros?


Escena 6

El hombrecillo había caminado
durante 2 días
y encontró, a un espejo
pero se dijo “hay otro como yo”
entonces el espejo le habló
el hombrecillo creyó entender
cuanto el espejo le decía
y anduvo todo un amanecer
con su carácter testarudo
negando cuanto escuchaba
pero creyó entender.
-
El espejo le hablaba
el hombrecillo escuchaba
decía cuanto le decía
a todo ello se negaba
y el espejo preguntó
pero no supo contestar
oía una, dos verdades
pero la frase no hallaba.
Quiso decir
y vió imagen
quiso imaginar
y todo olvidaba
qué fue verdad y lo que no
ya no sabía comprender
dudaba de por qué partió
dudaba de lo que hablaba
y recordaba otro día
en el que nada entendió
pero que no sabía
de si acaso existió.
-
El hombrecillo había caminado
durante 2 días
y encontró a un espejo
y dibujó en él
lo que aquel le pareció
pero se dijo “hay otro como yo”
entonces el espejo le habló
el hombrecillo creyó entender
cuanto el espejo le decía
y anduvo todo un atardecer
con su carácter testarudo
negando cuanto escuchaba
porque a nada comprendió.





He inventado la máquina,
del tiempo
porque hoy echo de menos
a aquellos que no estarán en el futuro
mi futuro
apenas completan mi palma de la mano
en número
y hoy les veo y les quiero mas que ayer
porque les echaba de menos.

Imagínate cómo vivirás dentro de dos años
en qué pensarás
estoy segura, acertarás
y verás qué feliz es el día de hoy...
han pasado dos años
y yo sé, ves
qué feliz es el día de hoy.



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