Artículos de opinión




LA IGUALDAD, CUESTIÓN DE PRESUPUESTO


Políticas antifeministas recorren Burlada desde que comenzó esta legislatura.


Sí, han leído bien, califico las políticas del Ayuntamiento de Burlada de antifeministas en cuanto en tanto se han empeñado todas y todos los que forman parte del equipo de Gobierno, desde el Alcalde, hasta la Concejala de Igualdad, pasando por cada uno y cada una de los concejales/as de Cambiando Burlada y Bildu en rechazar, en negar, en ningunear a todas aquellas mujeres que militan en algunas organizaciones políticas y feministas de Burlada y que abogan por la mejora de las condiciones reales de las mujeres a través del avance en las políticas de mujer en el pueblo.

Pasen y lean algunos de los dislates de estos tres años de legislatura en materia de Igualdad: 

El Ayuntamiento está dirigido por un alcalde que, ya antes de llegar al cargo que ahora ostenta, manifestó su propuesta de suprimir el Área de Igualdad del Ayuntamiento, por cuanto su ahorro podía “transversalizar” otros departamentos. Quien así opina, resulta obvio, debe poner concejales/as de su máxima confianza para asegurar la deriva del desmantelamiento del Área de Igualdad que, tras el “denodado esfuerzo” invertido estos tres últimos años, va dando sus frutos. 

La legislatura comenzó con una consulta popular sacada de la manga para dar nombre a una nueva plaza del pueblo. De nada valió la recogida de más de 700 firmas por parte de un grupo de mujeres. Como no gustaba el nombre de “Clara Campoamor”, tuvieron que recurrir a la consulta popular que, con bastante menos votos que las firmas recogidas, consiguió poner el nombre del masajista del Burladés. El callejero de Burlada carece de nombres de mujeres, pero eso no le importa a la sra. Concejala de Igualdad. 

La participación ciudadana se organiza en torno a los consejos ciudadanos. Desde el principio, IU Burlada ha denunciado el vaciamiento de las áreas del ayuntamiento en aras a crear chiringuitos donde acuden los militantes o simpatizantes de unos u otros partidos en el gobierno, ya que de nada vale la palabra y la participación de las personas que discrepan. Y, claro, la sección ciudadana de Igualdad sigue esta senda. No solo fue la última en convocarse, sino que además las propuestas relacionadas con Igualdad para fiestas, para el 25N o el 8 de Marzo han sido reiteradamente desoídas, y en la primera de ellas estuve presente, así que sé lo me digo. 

Estas secciones más que empoderar a las mujeres, proponen la servil aceptación de las ideas que elaboran algunas concejalas. 

Con este panorama, el avance en Políticas de Igualdad se ha convertido en una quimera y así lo atestigua el último Pleno [1 de marzo de 2018], donde todas las enmiendas en materias de Igualdad, presentadas conjuntamente por PSN e IU fueron rechazadas. 

Porque el equipo de Gobierno ha rechazado que se apruebe el II Plan de Igualdad (que lleva más de un año en el cajón), alegando que no hay suficiente dinero, para lo cual presentamos la enmienda de aumentar el presupuesto de Igualdad en un 1% del total. Además, se pedía la creación específica de la Concejalía de Mujer a fin de poner en marcha la Casa de la Mujer como espacio de formación, empoderamiento, sororidad entre todas las asociaciones y movimientos feministas del pueblo. Todas ellas fueron rechazadas e incluso causó mofa en algún concejal que no entendía cómo el rechazo de esas enmiendas iba a provocar el voto desfavorable a los Presupuestos Municipales. 

Es kafkiano que el pipicán tenga más del triple de presupuesto que el Área de Igualdad. Es impropio de quien se considera progresista, reírse de mujeres que llevan décadas trabajando por la Mujer en Burlada. Es terrible pensar que el cambio no es FEMINISTA. 


Aurea Garde Busóm 
Responsable del Área Local de Mujer IU Burlada

Es urgente una sociedad libre de violencia hacia las mujeres

Esther Ripa (responsable del Movimiento Democrático de Mujeres de Navarra / Nafarroako EMD)

En este tórrido verano asistimos horrorizadas a una espiral de barbarie con el asesinato brutal de mujeres y n
iños/as. Y ya van 60 en 2015. En julio fueron asesinadas por hombres en España 16 mujeres y, solo en el mes de agosto, la cifra se eleva ya a 6 mujeres. A estas estadísticas insoportables, hemos de añadir cuatro feminicidios infantiles.

Todas estas mujeres, todos/as estos/as menores, no han de contemplarse como fríos números de personas asesinadas por violencia de género, sino que debemos exigir la profundización en las causas de esta homicida lacra estructural hacia las mujeres y hacia sus hijos e hijas, para abolir de raíz esta violencia patriarcal extrema.

Desde el Movimiento Democrático de Mujeres de Navarra / Emakumeen Mugimendu Demokratikoa queremos alzar la voz para exigir una sociedad libre de violencias hacia las mujeres, porque la violencia es intrínseca a esta sociedad que ahonda en la desigualdad. Las mujeres del MDM consideramos que violencia es recortar en servicios públicos; es expulsar a las mujeres del mercado laboral arrastrándolas a la temporalidad y la precariedad; es recortar en salud reproductiva; es reducir el número de casas de acogida para mujeres víctimas de violencia de género; es la educación segregadora por sexos, que no atiende a la coeducación y a la educación en igualdad; es aumentar las tasas judiciales; es el lenguaje sexista, es la publicidad denigrante de la mujer; es el asesinato violento.

El MDM Navarra / EMD no cejará en la denuncia del incesante aumento de la violencia de género y en la intención de su ocultamiento mediante la normalización, a lo cual contribuyen los medios de comunicación de masas.

El MDM Navarra / EMD hace un llamamiento para buscar la unidad y la suma de voces en las calles en defensa de la vida de las mujeres y de sus hijos e hijas. El MDM Navarra / EMD ha participado y va a ser parte de las Marchas por la Dignidad y de la Manifestación del 7-N, porque la visibilización de las violencias hacia las mujeres y las niñas y niños tiene que estar en un primer lugar en las movilizaciones sociales y en los programas políticos. Necesitamos gobernantes que aprueben una nueva Ley de Igualdad, que abogue por la erradicación total de los asesinatos de mujeres y niños/as y que pongan todos los recursos públicos en materia deSanidad, Educación, Servicios Sociales, Justicia para atender todas las necesidades de las mujeres. La violencia terrorista hacia las mujeres es una emergencia social que no puede esperar más. En definitiva, necesitamos de la unidad popular junto a movimientos sociales y organizaciones políticas para construir una sociedad despojada de todo rastro de violencia, donde las mujeres sean libres.



Syriza, el fantasma que recorre Europa

Javier Eúsa (PCE/EPK, IUN-NEB)

La reciente convocatoria de elecciones generales en Grecia a celebrar el 25 de enero ha disparado las alarmas del poder financiero, representado por el FMI y el resto de instituciones incluidas en la llamada Troika, y sus secuaces políticos, con el Gobierno de Alemania a la cabeza. La razón de estas reacciones es la previsible victoria de Syriza (coalición de la izquierda radical) y la intención de Syriza de paralizar el pago de la deuda, renegociarla y desmarcarse de las políticas de austeridad dictadas desde la Troika.

Como ya escribieran Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista, publicado en 1848, un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo, representado esta vez por Syriza. Contra él se han alzado las fuerzas de la sagrada alianza de los poderes económicos, políticos y mediáticos. Syriza se forma a partir del esfuerzo por la confluencia de los comunistas del partido Sinapismos, que abre espacios de diálogo en la izquierda, en el que convergen con movimientos sociales participantes en el Foro Social Europeo de 2002 y otros grupos, como socialdemócratas escindidos del PASOK, y grupos troskistas. Este esfuerzo cuaja en 2004 con la presentación en las elecciones. En pocos años, Syriza ha logrado sumar apoyos entre el pueblo griego, hasta ser la segunda fuerza más votada en las últimas elecciones generales celebradas, y la fuerza más votada en las anteriores elecciones europeas. En la actualidad encabeza las encuestas. Las razones de este éxito no hay que buscarlas en su presencia en platós de televisión, ni en la promoción desde sectores progres de los medios de comunicación, ni en líderes carismáticos. Tampoco en ocultar su ideología con un discurso anticasta superador del eje derecha-izquierda. Syriza se sitúa claramente en la izquierda, ya desde su nombre (Coalición de izquierda radical) y su discurso anticapitalista, y lo más importante, su compromiso y participación en las movilizaciones y su programa político contra las políticas de austeridad dictadas por la Troika, y asumidas y perpetradas por el bipartidismo griego de los conservadores de Nueva Democracia y los socialdemócratas del PASOK.

Syriza ha sabido dar respuesta a las demandas del pueblo griego, un pueblo golpeado muy duramente por la crisis capitalista. Grecia ha sido gobernada desde el final de la 2ª Guerra Mundial por una oligarquía apoyada en la intervención extranjera del ejército inglés (que intervino para aplastar a la resistencia de los comunistas que habían derrotado a los ocupantes alemanes) y en la dictadura militar, mediante la llamada dictadura de los coroneles, y la monarquía del rey Constantino (hermano de la reina Sofía). Décadas de dominio de esta oligarquía han dejado un país empobrecido y atrasado, vulnerable a la acción depredadora de los llamados mercados. La crisis financiera que padece Grecia es la consecuencia del expolio de esta oligarquía, aliada con el capital financiero de la banca internacional (Goldman Sachs, responsable también en la crisis financiera de EEUU, con Mario Draghi, actual presidente del BCE, implicado en la ocultación de la deuda griega), y del mismo modelo de construcción de la Unión Europea, puesta al servicio de las oligarquías europeas y en contra de la mayoría social trabajadora.

Los gobiernos griegos de conservadores y socialdemócratas han aplicado las políticas dictadas por la Troika, conocidas como memorándum a cambio de los rescates: privatizaciones, reducciones salariales, recortes del gasto público en pensiones y coberturas sociales, subidas de impuestos, etcétera.

Las consecuencias sociales y económicas están siendo dramáticas. La dimensión de la crisis que padece el pueblo griego necesita de cifras para ser comprendida. La tasa de paro ha pasado del 7,5% antes de la crisis a la actual del 28%. Los trabajadores griegos han perdido la mitad de su poder adquisitivo. Se ha duplicado la tasa de suicidios desde 2007. Se registran también aumentos dramáticos de alcoholismo, depresiones y violencia doméstica. La reducción de gasto en sanidad aboca a miles de enfermos a una muerte segura. La subida de impuestos, el paro, las reducciones salariales y de las pensiones han hecho aparecer hambrunas. La economía de Grecia se ha hundido, y las recetas dictadas por la Troika están logrando el efecto contrario al anunciado. En realidad, lo que buscan estas medidas no es recuperar la economía de Grecia y el bienestar del pueblo griego. Lo que buscan es asegurar la ganancia de las oligarquías financieras europeas, en particular, la alemana, principal acreedora de Grecia.

La realidad también es que la UE, más allá de los discursos oficiales, no se ha construido para el bienestar de la mayoría social trabajadora, sino para la acumulación de capital de las oligarquías nacionales de los países miembros. Así, el BCE está fuera de control de las instituciones democráticas, y no puede prestar dinero directamente a los gobiernos, sino a través de la banca privada, para su mayor enriquecimiento. La moneda única unida a los pactos de estabilidad y en ausencia de regulaciones que protejan a los trabajadores, como un salario mínimo europeo, o una armonización fiscal, o un presupuesto suficiente para corregir las desigualdades, hacen que la UE se convierta en una jungla en la que las oligarquías de los países más competitivos, sobre todo Alemania, se enriquezcan a costa de los países menos competitivos, como Grecia, España y otros, mientras que las oligarquías de estos últimos países esperan obtener las migajas de las privatizaciones a las que se ven abocados los países empobrecidos. El objetivo último es competir con EEUU y China, a costa de los derechos y el bienestar de los trabajadores europeos. Frente a esta situación, Syriza plantea dejar de pagar la deuda ilegítima, la renegociación de la misma, y una política económica diametralmente opuesta a la del bipartidismo griego: nacionalizaciones de sectores estratégicos, incluida la banca, la anulación del memorándum y de las condiciones ligadas al mismo, como la abolición de los convenios colectivos, medidas fiscales...

Las reacciones no se han hecho esperar. El FMI ha congelado la financiación a Grecia, Alemania amenaza con expulsar a Grecia de la Eurozona. Los medios de comunicación y líderes políticos amenazan con las peores catástrofes. Sin embargo, estas reacciones significan para la izquierda y la clase trabajadora que el miedo empieza a cambiar de bando, que su fantasma es una esperanza para los millones de trabajadores y ciudadanos golpeados por la crisis capitalista. Apoyemos a Syriza en la calle, en las instituciones, porque su lucha es nuestra lucha. Como escribieran Marx y Engels en el Manifiesto antes citado: “Proletarios de todos los países: uníos”.

Fuente: http://www.noticiasdenavarra.com/2015/01/13/opinion/tribunas/syriza-el-fantasma-que-recorre-europa


A toda la ciudadanía horrorizada

 por esta situación

Paco Jiménez, PCE/EPK IUN-NEB

La mayor parte de la ciudadanía está percibiendo la situación desde el punto de vista de una ideología política. El trabajador (peón o ingeniero) que está perdiendo capacidad salarial, o aún peor, que está en paro. Al que le recortan lo que percibía por la dependencia, a usted que ve cómo aumentan las listas de espera en la sanidad o cómo disminuyen las becas A usted, que le están amenazando con echarle del piso por no pagar la hipoteca o a usted, que le amenazan con recortar pensiones; o a los pequeños empresarios que están intentando sacar la empresa, porque no hay demanda ni préstamos de la banca. La gente simplemente está asustada y se hace la pregunta ¿cuándo vamos a salir de la crisis? Y la respuesta es: con este tipo de políticas nunca. Están planificando otro modelo de sociedad a imagen y semejanza de sus recortes.

Un modelo de sociedad en el que todo estará privatizado, coexistiendo una pequeña parte de la sociedad con mucho dinero, y la mayoría con escasos salarios, pocos derechos, y muchas horas de trabajo para sobrevivir. Con estas políticas, que comenzó el Gobierno del PSOE, a instancias de la Unión Europea, y está rematando el Gobierno del PP, se trata en primer lugar de bajar los salarios, lo que han conseguido con las reformas laborales causantes de seis millones de parados del cambio del empleo fijo por el precario. Ya es España el país con más precariedad laboral en Europa (61% de tasa de temporalidad).

En segundo lugar, se pretende obtener beneficio de la privatización de los servicios públicos (sanidad, educación). En Navarra se derivan consultas y operaciones a la sanidad privada y se han privatizado las cocinas del hospital. También se han eliminado becas y profesores. Ya vemos el resultado. En cuanto al sistema público de pensiones, que quieren privatizar, España es un país que tiene un gasto en pensiones muy bajo. Pero las pensiones privadas tienen grandes pérdidas en el 80% de los fondos, donde está invertidas.

En tercer lugar, se trata de devolver la deuda que las grandes empresas (y la banca) tienen especialmente con la banca alemana. Este año el Estado ha estimado que pagará solo en concepto de intereses por la deuda pública 38.590 millones de euros. El 76% de esta deuda se debe a entidades financieras, que consiguen fondos al 1% desde el BCE y compra la deuda pública española al 6% o al 7% sin ningún riesgo. El mismo Banco Central Europeo que no puede prestar dinero a los Estados porque lo tiene prohibido en el artículo 123 del Tratado de Lisboa. Esta deuda tiene “prioridad absoluta” en el pago, según la reforma de la Constitución (art 135) aprobada tras acuerdo de PP y PSOE en la legislatura anterior. El dinero que el Estado le ha entregado a la banca para su rescate asciende ya a casi 250.000 millones de euros. Según el FMI, la mayor parte no se devolverá.

Esto es un desastre para la mayoría, pero un negocio para una minoría, que reside en Alemania, en Francia en Madrid o en Bilbao. Y esa minoría tiene a su servicio a la troika (BCE, FMI y UE), a la Monarquía y al bipartidismo. Una Europa, diseñada por la derecha y los partidos socialistas en el Tratado de Maastrich, como un cortijo de los bancos. Los políticos del bipartidismo aceptan que la soberanía esté en la troika, instrumento de la banca alemana y nórdica y no en el pueblo. Se acabó la democracia.

Usted cree que cuando se acabe la crisis volveremos a la situación de 2005. Se salga de una manera o de otra, ya no será lo mismo. Si se sale como quieren los poderes económicos, el trabajo será precario y sin derechos, y tendrá usted que pagarse la sanidad, la educación y las pensiones. Y seguirá la corrupción, que es sistémica. Si se sale de una manera social, habrá trabajo, pero habrá que repartirlo, sanidad, educación y pensiones públicas, viviendas en alquiler baratas, pero no se podrá consumir como antes, y todo será más solidario, menos individualista, y menos consumista. Y por supuesto, encerraremos a los corruptos. Usted elige.

A usted le dicen que todos los partidos son iguales. Mienten. Compare cómo el bipartidismo con las derechas nacionalistas y UPN suelen coincidir en los temas importantes económicos. Y mire quién sale a la calle, quién está con los MMSS y con los sindicatos. O dónde están los casos de corrupción qué más quisieran ellos que todos fueran iguales.

Porque las reformas hechas por el PSOE y ahora por el PP no están arreglándole a usted su problema, sino que vamos a peor. Pero sí hay alternativas. Hay que derogar el Art 135 de la Constitución. Se puede crear una banca pública para dar créditos a las pequeñas empresas y a particulares. Se pueden crear empleos también desde lo público. El dinero se puede sacar haciendo pagar a los que se llevan ese mismo dinero a los paraísos fiscales (casi todas las empresas del Ibex 35), acabando con la economía sumergida. Se pueden mejorar los servicios sociales. Se puede seguir investigando, invirtiendo en I+D+i. No hay por qué pagar la deuda pública, que de manera canallesca ha comprado la banca privada. Se puede plantar cara a la troika (al Fondo Monetario Internacional, que propone bajar los salarios el 10%), y hacer otra política conjuntamente con otros aliados de Grecia, Portugal, etcétera. Se puede primar a las personas frente a la banca en las hipotecas. ¿Se puede hacer un banco público de viviendas en alquiler?

Pero solamente saldremos de esta situación creando un bloque social y político, que dé la batalla en la calle y en las instituciones a la vez. Que una a todos los que nos sentimos hundidos por estas políticas. Convenciendo a los nacionalistas de izquierdas que el problema son los grandes poderes económicos, sean de donde sean. Es la unión de la clase trabajadora, no solo en el Estado sino en Europa.

Hagamos ese bloque social y político para cambiar de raíz esta situación. Acabemos con los políticos corruptos, y con las políticas homicidas. Exijamos en la calle la dimisión de los Gobiernos de Rajoy y Barcina para dar la palabra al pueblo convocando elecciones.

Fuente: Diario de Noticias



La izquierda y la clase obrera

Mundo Obrero


Uno de los debates actuales más candentes entre la izquierda es el de la vigencia, contornos, definición o límites de la clase obrera, llegando a dudarse de su existencia, al menos en cuanto a su formulación “clásica”. En las últimas semanas Pablo Iglesias (1), Nega (2), o John Brown (3) han publicado una serie de artículos al respecto, tomando distintos puntos de vista.

El propósito de este artículo es tratar de contribuir a este debate y el señalar algunos hechos relativos a esta discusión.

Hechos y opiniones

Cuando debatimos sobre estas cuestiones, debemos tener claro cual será el marco de la discusión. ¿De qué estamos hablando? Si queremos adoptar un enfoque lo más objetivo posible, debemos tratar de analizar los hechos, la realidad tal como se presenta, y tratar de despojarnos al máximo de los prejuicios que cada uno pueda albergar. Asimismo las experiencias personales pueden ser muy valiosas, y no dejan de ser parte de la realidad, pero una parte tan microscópica (hablamos de grupos formados por cientos de miles y millones de personas) que puede hacernos perder de vista el bosque.

El proletariado no es una idea. Es un sujeto social real del que forman parte millones de personas de carne y hueso. Si hablamos de clases sociales hablamos de formaciones sociales construidas históricamente, de grandes grupos de personas, que tienen una posición común en una estructura social históricamente establecida. En el capitalismo las principales clases son los propietarios de los medios de producción en la era de la gran industria y la producción mercantil (los capitalistas), y los trabajadores asalariados, que crean las riquezas y necesitan vender su fuerza de trabajo a los primeros por un salario para vivir. Unos basan sus ingresos en la propiedad del capital, los otros en la venta de su fuerza de trabajo. 

Uno de los aspectos de la discusión sería si siguen existiendo estas clases, y como siguen existiendo, cuales han sido las continuidades y cambios en las mismas desde su constitución.

“Rajoy debe aprobar otra reforma laboral que flexibilice los salarios a la baja. Eso hizo Schröder en 2003. Eliminó el salario mínimo y laminó el Estado del Bienestar privando a millones de personas de sus ayudas sociales: eso causó disturbios y protestas. Le costó el cargo. Sin embargo, se trataba de la política adecuada.”(4). Quien así habla es el presidente del IFO, el instituto alemán que asesora al gobierno del Partido Popular. Hacer de cada país el más competitivo. Bajar los costes salariales para exportar más. Es la recomendación de las patronal para salir de la crisis. “Si se buscan reducciones competitivas de los salarios en forma simultánea en un gran número de países, esto podría llevar a una «carrera hacia el fondo» en la participación del trabajo, reduciendo la demanda agregada.” afirma la OIT en 2013. (5) Empobrecer a los trabajadores disminuye la demanda y aumenta la crisis. Pero en este sálvese quien pueda exportar a costa del mercado del otro es la única salida para que las empresas sobrevivan. Y para hacerlo deben aumentar la explotación de los trabajadores. La realidad cotidiana que vivimos demuestra la vigencia de la lucha de clases.

"Solamente se puede salir de la crisis de una manera, que es trabajando más y desgraciadamente ganando menos" decía Díaz Ferrán cuando todavía era presidente de la patronal española. (6) Los capitalistas y sus políticos parecen tener las cosas más claras que algunos intelectuales progresistas.

Clases sin lucha... ¿o lucha sin clases?

Mientras los capitalistas se lanzan a la guerra total contra los derechos de los trabajadores, algunos en el campo de la izquierda cuestionan la existencia objetiva misma de las clases, o más en concreto de la clase obrera. No nos encontramos ante un “campo de rugby” perfectamente delineado, con unos equipos preestablecidos, “las clases sólo existen en la medida en que se organizan y luchan”, no se trata de “fría contabilidad economicista”, sino del apasionante movimiento de las fuerzas sociales vivas... En definitiva, se cuestiona la existencia objetiva de la clase obrera como un sujeto social estructural, que sólo existiría como tal en la medida en que toma conciencia de si mismo, se organiza y lucha.

¿Pueden existir clases sin lucha? Preguntan. Y la respuesta no puede ser otra que ¿puede existir lucha de clases sin clases? Discutir sobre esto es como hacerlo del huevo y la gallina ¿qué fue primero? ¿Causa o efecto? ¿Las clases sociales o su lucha? 

La burguesía lo es por ser la clase social propietaria de los grandes medios de producción, por explotar el trabajo asalariado, y por acumular ganancias a su costa. La clase obrera lo es por tener que vender su fuerza de trabajo al capital para obtener un salario del que vivir. La realidad sólo existe en movimiento, pero eso no quiere decir que la realidad sea sólo el movimiento. Podemos analizar la realidad a través de fotos, de esa realidad capturada en un instante determinado. La foto de las clases sociales no puede arrojar resultados más reveladores. Veamos el ejemplo de España:

Durante la última fase de crecimiento económico y hasta el estallido de la crisis, las relaciones sociales capitalistas en España se han expandido hasta su máximo histórico. Nunca antes hubo tantos trabajadores asalariados. Nunca antes la acumulación de ganancias capitalistas alcanzó semejantes volúmenes. Nunca antes las relaciones capital-salarios ocuparon mayores porciones de la vida económica, ni de forma tan concentrada, desplazando las formas de alta concentración de capital y monopólicas a otras formas menos desarrolladas en casi todos los ámbitos: agricultura, industria, servicios, banca, comercio... La pequeña producción de autoempleo y autoconsumo agrícola y artesanal ha sido relegada a su mínima expresión histórica.

Los asalariados han llegado a alcanzar la cifra de 17 millones en la cúspide del ciclo de crecimiento, más otros 3 millones de trabajadores autónomos(7), y aproximadamente medio millón de trabajadores “sumergidos”. De los 17 millones de asalariados, en torno al 40% estaban empleados en empresas de más de 250 trabajadores, y menos de mil empresas empleaban a más de 3,6 millones(8).

Las ganancias de las sociedades capitalistas han llegado a alcanzar, en lo que se refiere a beneficios declarados en torno al 20% del PIB (220.000 millones de euros en 2006, sin contar el fraude fiscal). El reparto de la tarta de la riqueza creada anualmente, el PIB, oscila cada año unas décimas más en favor del capital: en el primer trimestre de 2013 los trabajadores obtenía en forma de salario el 44.6% del PIB y el 46.3% computaba como rentas del capital. (9)

En 2012 las compañías del IBEX repartieron entre sus accionistas 92.567 millones de €: el 70% de los beneficios obtenidos por las empresas van a parar al bolsillo de los accionistas. Una auténtica sangría de la riqueza generada por millones de trabajadores diariamente, que no irá a crear trabajo, si no a engordar las abultadas carteras de los grandes accionistas. (10)

Por lo tanto la contradicción capital-trabajo, la explotación capitalista del trabajo asalariado ha alcanzado cotas desconocidas anteriormente. Más asalariados, más ganancias más concentradas, más capacidad productiva... El proceso ha alcanzado un notorio grado de madurez, y a la vez manifiesta hoy, más que hace 5 años, sus debilidades: es incapaz de satisfacer las necesidades sociales más básicas. Millones de casas vacías y miles de familias sin vivienda, 27% de paro, más del 50% de paro juvenil. Salarios menguantes, pensiones menguantes, becas menguantes... El salario más frecuente no alcanza los 16.000 euros anuales(11). A más de la mitad de las familias les cuesta “llegar a fin de mes”(12). Miles de niños tienen que ser alimentados por los servicios de asistencia social.

Comprobar estos hechos en su conjunto, y seguir preguntándose ¿quienes son los de abajo? Puede llegar a ser ridículo. ¿quienes crean las riquezas? Los trabajadores, fundamentalmente los millones de asalariados del sector privado empleados por el capital. ¿Quienes las acumulan? Fundamentalmente los propietarios y accionistas de las grandes empresas.

La clase obrera hoy

En una línea argumental ampliamente difundida entre la izquierda, Pablo Iglesias nos recuerda que hay una fractura entre “aquella” (NdT: viejo, malo, caca) clase obrera masculina, industrial y con mono azul; y la actual: “un trabajador varón con mono azul y carné sindical pudo ser un símbolo apropiado de la clase trabajadora en el pasado, pero hoy su mejor representante sería una reponedora mal pagada y a tiempo parcial”. Este discurso en parte refleja cambios reales, y en parte se alimenta de tópicos que no se corresponden con la realidad.

¿Capitalismo post-industrial? La industria sigue jugando un papel central, ya no en la economía mundial, sino en Europa, e incluso en España. La clase obrera industrial nunca ha sido la mayoría de la población, aunque sí es cierto que en décadas pasadas llegó a ocupar una proporción mayor de los asalariados (hablando de Europa, ya que se mantiene estable a nivel mundial desde la mitad del s. XX). 

Es cierto que la proporción de trabajadores de la industria ha disminuido respecto al total, pero no porque exista una “desindustrialización” general de la economía:

En primer lugar, esto se debe a un aumento de la productividad de la industria. Menos trabajadores crean más productos:

Entre 1975 y 2005, el empleo industrial en España aumenta un 13%, mientras que la producción lo hace un 79%, 6 veces más que el empleo. Este aumento de la productividad es muy superior al de otros sectores, específicamente el de servicios. 

Otra parte de la cuestión se debe a una simple cuestión estadística, debido a la externalización de departamentos de las empresas, que antes figuraban como industriales, y pasaron a contabilizar como servicios. La Engineering Employer’s Federation de Gran Bretaña observa al respecto de la economía británica: «Una parte importante de la industria de los servicios ha sido creada por la industria mediante la subcontratación de sectores como el mantenimiento, la restauración colectiva y la asistencia jurídica.La industria podría abarcar hasta el 35% de la economía, más que el 20 % generalmente aceptado, si los cálculos se basaran en estadísticas correctas.»(13) La Comisión europea lo confirma: «El proceso de reasignación de los recursos hacia los servicios no se debe confundir con la desindustrialización.»(14)

Y otra parte se debe a la deslocalización o transferencia de producción a otros países de la periferia capitalista. Nótese que estos obreros industriales no desaparecen en términos absolutos, sino que cambian de país. Occidente descubrió horrorizado que su ropa barata no crecía de los árboles, sino que era fabricada por millones de proletarios en Bangladesh, cuando cientos de ellos murieron en varios accidentes de trabajo. Desde 2008 se han perdido 659.000 empleos industriales en España, el 27% del total (15), pasando a ocupar de 2,9 millones de trabajadores a algo menos de 2,2.

Por otra parte, las mujeres siempre han formado parte de la clase obrera, y una esencial. No sólo por su “trabajo reproductor” y doméstico, sino en la creación de plusvalía para el capital. Baste referir las cientos de miles de mujeres empleadas en el sector textil o las “petroleuses” de la comuna de París. Sí es cierto, para el caso de España, un aumento en las últimas décadas de la proporción de mujeres asalariadas, pero esto se explica más por el fin de la hegemonía del “nacional-catolicismo” que relegaba en mayor medida a la mujer al trabajo doméstico, que por una supuesta fractura entre la clase obrera “tradicional” y la contemporánea. La clase obrera “tradicional” nunca fue exclusivamente masculina, como tampoco lo es ahora.

La fragmentación de la clase obrera.

Quienes cuestionan la centralidad, homogeneidad o incluso la existencia de la clase obrera, recalcan la fragmentación a la que está sometida: hombres y mujeres, nacionales e inmigrantes, trabajadores del sector público y del privado, fijos y temporales, manuales e intelectuales...

Parece como si en tiempos de Marx los obreros fueran seres grises, clónicos, cuarentones, bigotudos y barrigones apretadores de tuercas, con el carné de CCOO colgando del ojal de su mono azul, mientras que hoy vivimos una explosión de individualidades multicolor que “son irreductibles a una sola unidad simbólica”. Además unos escucharían techno y otros a Manu Chao (casi ninguno a LCDM).

Pero ¿es que alguna vez fue homogénea la clase obrera en los términos que plantean? El origen de la clase obrera proviene de campesinos expulsados de la tierra, de artesanos arruinados de las ciudades, de las ocupaciones coloniales y movimientos migratorios transoceánicos, del fin de la esclavitud de los negros... de distintas nacionalidades, territorios, dialectos, religiones y cultura. Fueron empleados en distintas tareas y sectores, con distintos salarios y relaciones laborales. No tenían sindicatos, los tuvieron que crear con sus luchas y su unión.

En la comuna de parís lucharon hombres y mujeres, negros y blancos, obreros industriales y rufianes “sans culotte”, oficiales de primera y aprendices, etc, etc... 

Una cosa es abstraer una realidad compleja en un símbolo, y otra caricaturizarla. La abstracción y la reducción a un símbolo, es unilateral y en esa medida, un falso reflejo de la realidad. A la vez es verdadera en cuanto traduzca lo que objetivamente une a todos los elementos de la clase, a saber: ser los explotados, los desposeídos, los creadores de la riqueza y quienes albergan el potencial para crear una sociedad que supere las contradicciones del capitalismo. 

Por eso, quien trata de contraponer una “vieja” clase obrera, blanca, masculina, industrial, frente a una nueva más diversa que sería cualitativamente distinta como sujeto social central de las relaciones sociales capitalistas, lo que hace es caer precisamente en los clichés que dice combatir. Más aún, señalar que esta diversidad hace que “sólo la miopía de cierta izquierda puede insistir en agruparles a todos bajo la etiqueta de obreros e invitarles a afiliarse a los sindicatos” es el colmo de los despropósitos...

Lo que hace importante el papel de los trabajadores es su papel central en la creación de riqueza, en la producción: “La existencia y el predominio de la clase burguesa tienen por condición esencial la concentración de la riqueza en manos de unos cuantos individuos, la formación e incremento constante del capital; y éste, a su vez, no puede existir sin el trabajo asalariado.”(16) Es su capacidad, por su posición central en las relaciones sociales de producción, de tomar los resortes fundamentales del poder en sus manos. Es la clase obrera la que puede hacer que la rueda del capital deje de girar. Los obreros pueden parar un país. Los estudiantes o los intelectuales, no.

La clase obrera y la metáfora de Espartaco

Espartaco era tracio, esclavo, y varón, utilizado por sus propietarios como gladiador. Dirigió uno de los mayores levantamientos de esclavos de toda la historia y puso en jaque al mayor imperio esclavista de su época. Los esclavos eran empleados domésticos, de las villas, de las grandes explotaciones agrícolas, trabajadores urbanos, profesores y meretrices... Pero también arrastraron a ciudadanos romanos libres pero pobres. El movimiento de los esclavos estaba formado por hombres, mujeres y niños de muy diversas nacionalidades y territorios, de Numidia hasta la Galia, muchas de las cuales no podían entenderse entre sí hablando. Hablaban distintas lenguas, tenían la piel de distintos colores, adoraban distintos dioses. Y a pesar de todo se unieron y enfrentaron a los legionarios de Roma, y con un notable éxito que trastocó los cimientos del imperio de manera duradera. Uno puede imaginarse a Pablo Iglesias Turrión, diciéndole a Espartaco antes del levantamiento que no se dejara llevar por su “miopía”, y que necesitaría destetarse de su economicismo por querer “agruparles a todos bajo una etiqueta” en un movimiento de emancipación.

La cuestión es si por encima de sexo, raza, idioma o religión, grado de precariedad, ocupación o afiliación sindical, la pertenencia objetiva a una clase social es un vínculo mayor que puede ser catalizado y convertirse en un movimiento unitario de transformación. La respuesta nos la dio Espartaco hace muchos siglos.

Del propio elemento unitario, esto es, la condición de clase, se deriva el proyecto hacia el que avanzar. Todos somos esclavos, luego nuestro proyecto común es acabar con la esclavitud. Todos somos obreros, ¿cuál es nuestro proyecto común? Si nos quedamos en: joven, precario, inmigrante o mujer, y no trascendemos este aspecto parcial, no alcanzamos a ver qué es lo que nos une, y a qué nos conduce. Pero si se “agrupa a todos bajo la etiqueta de obreros”, si vemos lo que nos une a todos, podemos plantear un proyecto unitario, sea este la defensa de los servicios públicos, el empleo digno, salario mínimo de 1.000 euros o, porque no, expropiación de las grandes empresas, y control democrático de la economía.

La crisis pone encima de la mesa que el motor de la economía capitalista, la búsqueda del máximo beneficio para los grandes accionistas y directivos de las empresas, genera crisis permanentes, porque hace recaer el peso de la reestructuración sobre los trabajadores, tengan estos o no conciencia de su condición. Nouriel Roubini, un destacado economista liberal lo define con estas palabras: "Karl Marx tenía razón, (…) Pensamos que los mercados funcionaban. No están funcionando. Y lo que es racional individualmente, que cada empresa quiera sobrevivir y prosperar, significa recortar aún más los costos laborales. Mis costos laborales son los ingresos laborales y el consumo de otros. Por eso es un proceso autodestructivo.»(17)

Necesitamos otro modelo.Pero para avanzar en ese proyecto común, uno de los factores relevantes es el papel de los “intelectuales” de la clase. ¿Qué papel quieren jugar estos? ¿Seguir preguntándose quienes son los de abajo? ¿Poner en cuestión la existencia misma de la clase social que lleva sobre sus espaldas el peso del sistema? ¿O por el contrario contribuir a consolidar la conciencia colectiva que une a “los de abajo” y la propuesta de soluciones?

«Todos los movimientos del pasado fueron el hecho de minorías o le dieron provecho a minorías. El movimiento proletario es el movimiento autónomo de la inmensa mayoría en el interés de la inmensa mayoría. El proletariado, la capa más baja de la sociedad actual, no puede levantarse, enderezarse, sin hacer saltar todo el edificio de capas superiores que constituyen la sociedad oficial.»


Burlada: Paisaje y alternativas

Si el señor alcalde de Burlada tuviera un mínimo de decencia política y/o de dignidad democrática hace tiempo que habría abandonado la poltrona que a día de hoy continúa ocupando. No lo tiene. Eso ha quedado meridiana y reiteradamente claro a estas alturas en que hemos alcanzado ya el ecuador de la legislatura municipal. Aunque no hacía falta aguardar tantos meses para percatarse de ello. De hecho, si los grupos mayoritarios de la oposición (con una representación cada uno de ellos en el Pleno del Ayuntamiento igual o superior a la del propio equipo de gobierno) se rigieran según unos criterios de responsabilidad política (expresión que a algunos de ellos tanto les gusta emplear), el señor alcalde de Burlada hace tiempo que habría sido desbancado de la poltrona que a día de hoy continúa ocupando.

Sin embargo, el señor alcalde de Burlada -eso hemos de reconocérselo- ha sabido jugar con esa baza: la de la constatación de que, desde las filas de la oposición mayoritaria, prefieren pelearse entre ellos a centrar sus esfuerzos y energías en plantarle cara a él. Y por eso se permite el lujo de mantenerse en el cargo de primer edil de uno de los consistorios más importantes de la Comarca de Pamplona y, por ende, de Navarra, con únicamente dos concejales arropándole, sumando tres de un total de diecisiete. Por eso no le tiembla el pulso a la hora de seguir sin presentar un proyecto de presupuestos, ni un plan viable de gestión pública y directa del Centro Juvenil (engañando al conjunto de la ciudadanía con notas de prensa que falsean la realidad y actos inaugurales de promoción personal), ni de sellar un convenio de plantilla orgánica, ni de cumplir su palabra en cuestiones de vivienda para personas y familias en riesgo de desahucio, así como de cara a las entidades financieras que operan en el pueblo. Entre medias, además, no le ha temblado el pulso, valiéndose de la aquiescencia y/o la pasividad del grueso de la oposición, cuando se ha empeñado en externalizar unos servicios, clausurar otros, o paralizar indefinidamente (cuando no tumbar) iniciativas aprobadas en el Pleno.

Ahora que disponemos de la posibilidad de consultar vía Internet las sesiones de los plenos, animaría a todos aquellos ciudadanos y ciudadanas que consideren al leer estas líneas que exagero a que visualicen dichas sesiones. Muy probablemente, sentirán la misma vergüenza ajena que yo siento de manera habitual al escuchar el tono tabernario y cuasi mafioso que emplean los unos, y el compadreo de los otros con algunos de los más ínclitos representantes de la derecha más rancia que se ubica en el Ayuntamiento, con palmaditas en la espalda y sonrisas cómplices. Muy probablemente, se escandalizarían ante la evidencia de lo que esas imágenes e intervenciones indican: que no ha existido hasta la fecha en realidad una oposición digna de tal nombre, dispuesta a salirse de la lógica diabólica de esperar pacientemente a que las hojas del calendario vayan pasando a ver si en los siguientes comicios locales la inercia de las urnas les brindan la oportunidad de gobernar. Mientras tanto, el señor alcalde de Burlada no se moverá un ápice de su dinámica presente, entregando prebendas y dádivas a empresas poderosas y organizaciones religiosas, acotando derechos ciudadanos y restringiendo el acceso a los servicios públicos (cuando no directamente liquidándolos de facto o privatizándolos), ninguneando a las trabajadoras y trabajadores municipales, temeroso de la reacción de la población ante la perspectiva de que la temporada de piscinas no se inicie en el plazo previsto, pero complaciente, por ejemplo, con el hecho de que familias sin recursos sean expulsadas de sus casas y se queden en la calle.

Una vez más, apelo públicamente a los grupos políticos, a las organizaciones sindicales, a los movimientos sociales y a las y los habitantes de Burlada a título individual a que se activen, se movilicen y ejerzan presión a todos los niveles; a que se conciencien de que nada cambiará si el señor alcalde de Burlada y los dos figurantes que le acompañan en esta travesía de la inanidad política no sienten verdaderamente la amenaza de que sus puestos peligran, ni tampoco si los grupos mayoritarios de la oposición no sienten a su vez que deben escuchar la voz, el clamor de sus votantes y de las bases populares, organizadas o no, que los apoyan. Si desde el equipo de gobierno no quieren rectificar ni tampoco quieren marcharse, habrá que echarlos. Así de simple. No cabe otra posibilidad.

Si desde el equipo de gobierno de Burlada no quieren rectificar ni tampoco quieren marcharse, habrá que echarlos.

ÁUREA Garde Busóm

Concejala y portavoz de Izquierda-Ezkerra



En Navarra también. 'Hay alternativa,

Gobierno dimisión'

José Miguel Nuin (Coordinador Izquierda Unida Navarra-Nafarroako Ezker Batua)

IU ha lanzado la campaña Hay alternativa, Gobierno dimisión para denunciar que el PP gobierna a las órdenes de los mercados, en fraude democrático, para afirmar que hay alternativa y que es posible una salida social y justa de la crisis, y para exigir la dimisión del Gobierno y la convocatoria de elecciones.

Al igual que sucede en el Estado con el Gobierno del PP, en Navarra también la derecha gobierna en fraude democrático contra la mayoría social.

En Navarra, como en el Estado, los gobiernos de la derecha aplican frente a la crisis un austericidio neoliberal que nadie votó en las elecciones. Por ello en Navarra también decimos, Hay alternativa, Gobierno dimisión.

En Navarra los gobiernos de UPN, sostenidos en las dos últimas décadas por el PSN, no pueden ocultar su enorme responsabilidad en lo que está sucediendo. Responsabilidad en haber despilfarrado miles de millones de euros (en cemento y obras tan faraónicas como innecesarias, en todo un entramado de empresas y fundaciones donde colocar a los de casa…), responsabilidad en haber machacado la progresividad y capacidad recaudatoria del sistema fiscal en favor de los que más ganan y más tienen, responsabilidad en haber dejado Caja Navarra en manos de unos gestores megalómanos que la han acabado arruinando, responsabilidad en haber alimentado la economía del ladrillo, la especulación inmobiliaria y el endeudamiento masivo, y responsabilidad, en definitiva, en haber sido los máximos defensores y ejecutores políticos en Navarra del pensamiento económico neoliberal que ha estado en el origen y desarrollo de la actual crisis. Responsabilidad que crece día a día por las políticas de recortes y austericidio que no hacen sino hundirnos más y más en el pozo de la crisis y el paro.

Los datos son aplastantes.

La tasa de paro se sitúa en el 17,15%, la desigualdad se ha disparado desde el comienzo de la crisis, y cada vez más personas entran en la zona de pobreza y exclusión social como consecuencia del paro y los recortes sociales (el 29,5% de los niños en riesgo de pobreza), 3.500 familias desahuciadas de sus viviendas y miles de solicitudes de renta básica son rechazadas a pesar de que los demandantes carecen de cualquier ingreso.

El recorte presupuestario total ejecutado sobre las políticas públicas y sociales desde que comenzó la crisis sobrepasa los 600 millones de euros, se han destruido miles de puestos de trabajo en la sanidad y educación públicas, se ha descargado un auténtico hachazo sobre las políticas de dependencia, se han expulsado de la renta básica a miles de personas condenándolas a la pobreza absoluta…

A un lado tenemos un Gobierno en minoría desde hace 10 meses, un Gobierno atrincherado en el Palacio de Navarra, cuya presidenta se niega a someterse a una cuestión de confianza o a convocar elecciones.

Al otro lado tenemos a la mayoría social trabajadora, que sufre la crisis, que sufre las políticas neoliberales de recortes y austeridad.

Los hombres y mujeres de IUN-NEB estamos con la mayoría social trabajadora, y con el compromiso de levantar y hacer realidad una alternativa social y política desde la izquierda y la pluralidad. Lo tenemos que hacer posible en primer lugar para ganar una salida social y justa de la crisis provocada por las políticas neoliberales y de derechas.

Que nadie se engañe, lo que nos espera si UPN sigue gobernando es más paro, más crisis, más pobreza, más desigualdad. Si la derecha sigue gobernando se mantendrá el crimen social que supone el austericidio neoliberal.

La mayoría social trabajadora necesita una alternativa que defienda la democracia participativa frente al golpe de los mercados y la corrupción. Una alternativa que exija la banca pública, una reforma fiscal progresiva, la eliminación de los paraísos fiscales, la denuncia de la deuda ilegítima con origen en la especulación financiera, la paralización de los desahucios, la dación en pago retroactiva y, en definitiva, que suponga poner la economía bajo el control democrático de la mayoría social. Una alternativa que ofrezca también una política superadora del frentismo identitario.

Porque neoliberalismo económico y frentismo identitario han sido los cimientos sobre los que se han asentado la hegemonía de la derecha en Navarra, apoyada estructuralmente por el PSN en las últimas décadas.

La derrota de la derecha y sus políticas, la defensa de la democracia y los derechos sociales pasa por la izquierda y la ruptura del frentismo identitario.

Necesitamos nuevas mayorías que sumen a las izquierdas, a los sindicatos, a los movimientos sociales, en definitiva, a quienes pueden y deben representar y defender a la mayoría social trabajadora de Navarra.

Porque, en definitiva, la mayoría social trabajadora es el sujeto político y social desde el que se debe y se puede construir un gran acuerdo que permita hacer realidad la alternativa a UPN y a las políticas de derechas.

El 29 de marzo de 2012 se produjo en Navarra la movilización general antineoliberal más potente en décadas. Ese día la mayoría social trabajadora tomó las calles en dos convocatorias separadas pero coincidentes en el tiempo. El día que esa mayoría social se movilice con unidad y objetivos compartidos, en defensa de sus intereses comunes de clase, la alternativa a la derecha habrá ganado.

Desde IUN-NEB estamos firmemente comprometidos en la necesidad de alcanzar ese acuerdo y esa unidad movilizadora, de izquierdas e interidentitaria.

Diario de Noticias (20/04/13)




CARTA ABIERTA A LAS Y LOS TRABAJADORES DEL AYUNTAMIENTO DE BURLADA

 

Hace unos días se hacía público un comunicado del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Burlada, a través del cual las y los representantes de las y los trabajadores expresaban su malestar ante los nulos avances registrados en la negociación del Convenio y arremetían de manera generalizada contra el conjunto de los grupos políticos municipales (sin especificar siglas), a los que achacaban no haberse involucrado en las diferentes reuniones convocadas ni tampoco haber ofrecido una respuesta a las solicitudes planteadas por el Comité, algo que me sorprende, por cuanto he reiterado a través de diferentes canales tanto a la globalidad del Comité como a algunas y algunos de sus representantes a título individual, la postura de Izquierda-Ezkerra en torno a esta cuestión. Sin embargo, y como parece que no ha quedado suficientemente clara esa postura ni se ha trasladado a las asambleas de trabajadoras y trabajadores del Ayuntamiento, desde estas líneas aprovecharé una vez más a exponerla:

 

- El actual equipo de gobierno municipal, de UPN, como bien conoce todo el mundo a estas alturas de la película, dispone de una escuálida representación de tres concejales de un total de 17 que componemos el Pleno. Sin embargo, no existen visos de alteración de la presente coyuntura, a pesar de la inoperancia, incapacidad y nefasta gestión sobradamente acreditadas por ese equipo de gobierno a lo largo de casi dos años ya de legislatura, puesto que, contradiciendo todas las apariencias, goza de una posición muy cómoda. Ni en las filas del grupo municipal del PSN ni en las del de Bildu (con cuatro concejales cada uno), se perciben intenciones serias de plantear una alternativa necesaria y urgente a esta situación, y ahí reside la clave para desatascar asuntos cruciales como el de la negociación del Convenio. Sin esa voluntad, el actual equipo de gobierno municipal continuará mareando la perdiz hasta el infinito, amparándose además en la certeza de que el tiempo juega a su favor.

 

- En las circunstancias por las que atravesamos en estos momentos, no cabe la más remota posibilidad de sentarse a negociar nada con el actual gobierno municipal de UPN. Las y los trabajadores del Ayuntamiento deben ser conscientes de esta realidad que casi me atrevería a calificar de “empírica”. De la misma manera, deben ser conscientes que, de no mediar una moción de censura impulsada por los grupos políticos con más representación, el único lenguaje que entiende el alcalde y sus dos acólitos es el de la movilización pura y dura. Únicamente recrudeciendo el calendario y la intensidad de las movilizaciones, conseguirán las y los trabajadores que el actual equipo de gobierno municipal tal vez comience a tomarse en serio sus protestas y algunas de sus demandas. Mientras tanto, ya habrán podido comprobar en estos dos años transcurridos que nada se moverá. Simplemente, no se puede confiar en las buenas palabras del alcalde y de sus dos acólitos, que ya han demostrado sobradamente su tendencia a mentir sin ambages y a dejar que los asuntos se pudran. Además, cuenta con el “aval” de la inminente aplicación de la Reforma de la Ley de Entes Locales que el Partido Popular ha auspiciado, y que supondrá el desmantelamiento –vía privatizaciones- de los servicios públicos de aquellos municipios con menos de 20.000 habitantes (como es el caso de Burlada), con el consiguiente drama para la población y para una parte importante de la plantilla de trabajadoras y trabajadores municipales que pasarán a engrosar las listas del paro.

 

- Esta concejala, de acuerdo con el resto de compañeras y compañeros que forman parte de la coalición Izquierda-Ezkerra, ha insistido, por un lado, en que respalda y continuará respaldando sin matices todas aquellas reivindicaciones que el Comité de Empresa abandera, y que las y los trabajadores del Ayuntamiento cuentan con nuestra solidaridad, nuestra colaboración y nuestro voto en cuantas iniciativas emprendan. Asimismo, en virtud de este planteamiento y de lo comentado anteriormente, consideramos que nada aporta nuestra presencia en reuniones que para nada sirven (como la experiencia desgraciadamente se ha encargado de evidenciar), en tanto en cuanto no se tomen otro tipo de medidas simultáneas de carácter más drástico, en la línea que he descrito en los dos párrafos anteriores.

 

No podemos conceder un momento de respiro al alcalde y a sus dos acólitos, que tan a gusto se sienten en su actual situación de minoría cómodamente instalada en el poder municipal. No podemos permitir un minuto más sin reaccionar ante lo que se avecina. Y, sobre todo, no podemos permitirnos el lujo de no saber identificar quién es el enemigo de la clase trabajadora y bajo qué siglas se esconde. Únicamente mediante una lucha concertada desde la calle y desde las instituciones tenemos la posibilidad de modificar el sombrío panorama que se nos cierne.

 

ÁUREA GARDE BUSÓM

Concejala Izquierda-Ezkerra

Ayuntamiento de Burlada




La muerte de un revolucionario de Nuestra América



"La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida."
José Martí


El martes 5 de marzo de 2013 quedará en la historia de este continente como el día en que falleció el comandante Hugo Chávez Frías, presidente constitucional de Venezuela, un revolucionario a carta cabal de nuestra América, cuya imagen, ideal, y proyecto ya forman parte de la legendaria constelación de luchadores antiimperialistas y anticapitalistas de este lado del planeta. 

En esta hora de profundo dolor para los luchadores del mundo, es necesario recordar el carácter revolucionario de la vida y obra de este líder de Venezuela, con independencia de las incertidumbres políticas que el futuro inmediato le depare a ese país y a toda Latinoamérica, por la temprana desaparición física de este notable personaje.
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Sin pretender ser exhaustivo en momentos en que la tristeza nubla el pensamiento, basta mencionar algunos de sus aportes revolucionarios. Para empezar, la figura y proyecto de Hugo Chávez emergieron cuando el neoliberalismo –es decir, el capitalismo realmente existente- se pavoneaba orondo por nuestra América y por el mundo, sin desafíos ni obstáculos a la vista, enceguecido por las falacias del “fin de la historia” y el “choque de civilizaciones”, propagadas por el imperialismo estadounidense y sus súbditos locales. Este neoliberalismo venía acompañado de la retórica de la globalización, como una supuesta realidad irreversible ante la que nada se podía hacer y a la que debían someterse los países, lo que significaba en la práctica aceptar el dominio de las Empresas Transnacionales y soportar como algo normal el saqueo de los recursos naturales. 

Eran los momentos de borrachera, euforia y esplendor del “nuevo orden mundial”, que había sido proclamado por George Bush padre luego de la Primera Guerra del Golfo (1990-1991) y la disolución de la Unión Soviética (1991) y que había conducido en Estados Unidos al apogeo de la “nueva economía” durante el gobierno de Bill Clinton (1993-2001), y a suponer que esa efímera prosperidad especulativa, basada en la burbuja punto.com, iba a ser eterna. 

Pues bien, para el imperialismo esa borrachera se convirtió en una amarga resaca cuando en Venezuela se empezaron a producir notables cambios a partir de 1998, año en el que Hugo Chávez ganó las elecciones y convocó a una Asamblea Constituyente que puso fin al dominio bipartidista del punto fijismo y cuestionó el modelo neoliberal que había hundido en la miseria a la mayor parte de los venezolanos. El primer aporte revolucionario de Hugo Chávez estriba, entonces, en haber nadado contra la corriente, en instantes en que nadie se atrevía a hacerlo, y todos aceptaban como evidente al fundamentalismo de mercado, la globalización y el Consenso de Washington. Cuestionar el neoliberalismo y embarcarse en un proyecto diferente, visto en perspectiva histórica, se convirtió en un hecho revolucionario porque rompió aguas en medio de la aceptación sumisa del orden existente. Eso supuso en la práctica que desde Venezuela se impulsaran propuestas encaminadas, por ejemplo, a rediseñar a la Organización de Países Exportadores del Petróleo (OPEP), lo que conllevó la recuperación del precio del crudo para los países petroleros, algo que hasta ese momento se consideraba como herético, porque supuestamente los precios de las materias primas no podrían subir porque así lo determinada el “mercado”. 

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En segundo lugar, y acompañando a lo anterior, el discurso y la práctica de Hugo Chávez asumieron una postura antiimperialista, porque rápidamente se evidenció que Estados Unidos – en concordancia con su vocación histórica de considerar a nuestro continente como su “patio trasero”- no tolera ninguna política nacionalista, soberana e independiente y está dispuesto a hacer todo lo que sea para liquidar a los líderes y gobiernos que se atrevan a cuestionar su hegemonía. Y, efectivamente, en la medida en que el proyecto bolivariano en Venezuela planteaba una recuperación de la soberanía nacional y energética y proponía políticas redistributivas de tipo interno, inmediatamente los intereses coaligados de las clases dominantes locales y los de Estados Unidos entraron a operar para impedir la consolidación de ese proyecto, como se ha evidenciado durante estos 15 años, pero cuyos hechos más evidentes fueron el fallido golpe de Estado de 2002 y el paro petrolero de PDVSA entre finales del mismo año y comienzos del 2003.

El antiimperialismo de Chávez se manifestó en los más diversos escenarios, en donde, a diferencia de todos los cipayos proestadounidenses (como los de la Unión Europea o de América Latina), habló claro y llamó al pan, pan y al vino, vino. Fue de los pocos que en mundo se atrevió a criticar los crímenes imperialistas en Irak y Afganistán, así como las acciones genocidas de Israel contra los palestinos o contra el Líbano, un hecho notable en medio de la aceptación de esos crímenes por parte de la mayor parte de los gobiernos de Latinoamérica. Pero lo más significativo, en cuanto a logros, de esta lucha antiimperialista se manifestó en el entierro del proyecto imperial del ALCA, que feneció en el 2004 en las tierras de Argentina, y que no pudo ser impuesto al continente en la forma original cómo había sido concebido por los Estados Unidos, que buscaba tener un mercado abierto y a su disposición para sus inversiones, que cubriera desde el norte de México hasta la Patagonia. El hundimiento del ALCA está directamente relacionado con la decisiva actuación de Hugo Chávez, quien se encargó no sólo de denunciarlo, sino en proponer otras formas de integración para el continente
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Justamente, este es un tercer aporte revolucionario de Hugo Chávez, porque recuperó el legado integracionista de Simón Bolívar, José Martí, José Artigas, César Augusto Sandino y otros luchadores de nuestra América. Esos proyectos de integración, que antes eran simples ideas, han empezado a convertirse en realidad (como el ALBA y MERCOSUR), gracias a la decisiva participación del gobierno bolivariano de Venezuela y a su propósito de buscar otros caminos diferentes a la falsa integración neoliberal hegemonizada por los Estados Unidos. Por supuesto, esto se basó en la actualización del ideal bolivariano de una patria grande, en la cual los pueblos se ayuden mutuamente, algo que Chávez hizo efectivo con el establecimiento de mecanismos comerciales solidarios, como los que efectuó con Cuba y con otros países del Caribe. Se podrá decir que esa integración está en pañales y que no ha avanzado tanto como debía, pero ese hecho cierto no puede ignorar que en el continente latinoamericano se volvió a hablar de un tema tabú para las clases dominantes de cada país, como es el de la integración más allá de los Estados Unidos y sin los Estados Unidos. 
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En cuarto lugar, Chávez volvió a poner sobre el tapete de discusión y reflexión el horizonte del socialismo, porque se atrevió a plantear, contra las corrientes dominantes incluso en el seno de una izquierda timorata y plegada al capitalismo, que era necesario construir otra tipo de sociedad, diferente a la hoy imperante a nivel mundial. A ese proyecto él lo denominó el “socialismo del siglo XXI”, con lo cual rescató una palabra que había sido olvidada en el mundo tras el colapso de la URSS a comienzos de la década de 1990 y cuando se pensaba que ese asunto había desaparecido de cualquier agenda política, ante lo que se consideraba como un irreversible triunfo del capitalismo. 

Aunque se aduzca que ni en Venezuela ni en otros países de la región se ha avanzado en la construcción de tal socialismo, no puede desconocerse la importancia de volver a preguntarse, cómo lo hizo el fallecido presidente venezolano, si el capitalismo es eterno, e inmodificable y si las luchas que contra él se emprendan no pueden bosquejar otro tipo de sociedad. Esto hace parte del abc de cualquier programa revolucionario anticapitalista desde el siglo XIX, que se creía sepultado, pero que en Venezuela fue recuperado y nuevamente aparece en el imaginario de importantes luchadores y pensadores anticapitalistas de América y el mundo. A raíz de esta recuperación conceptual de tipo político, sectores de la izquierda volvieron a hablar en voz alta y sin temores de la necesidad de construir otro orden, que vaya más allá del capitalismo, que aprenda de las experiencias negativas del siglo XX, sin abjurar del carácter igualitario y democrático de un proyecto anticapitalista. 

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En quinto lugar, socialismo quiere decir en sentido profundo luchar por la igualdad –que no es sinónimo de homogenización y erradicación de las diferencias-, una palabra que casi había desaparecido de la conceptualización política e incluso del léxico corriente, y que fue sustituida por un vocablo que ha sido intoxicado por el neoliberalismo –vía Banco Mundial- como es el de equidad. Este término, en esta lógica mercantil, no tiene nada que ver con la igualdad, sino que es el reconocimiento de las desigualdades como algo natural, a nombre de lo cual se afirma que se deben proporcionar iguales oportunidades en la competencia –entre un gerente de una multinacional y un trabajador asalariado, por señalar un caso, para que ambos compitan en las mismas condiciones por ocupar un lugar en la clase ejecutiva de un avión transcontinental. Como encarnación de un proyecto socialista, Chávez enfrentó la desigualdad en Venezuela, con resultados positivos en cuanto a la disminución de la pobreza en ese país, por haber permitido el acceso a la educación, a la salud, a la recreación y a la cultura a importantes sectores de la población, antes excluidos de todos esos derechos. 

Con sus políticas redistributivas, Chávez volvió a evidenciar la importancia del Estado como un actor fundamental de la sociedad, lo que llevó a impulsar el gasto público en dirección de las mayorías sociales, en momentos en que, los países europeos, en donde tanto se presumía de haber construido sociedades de bienestar más o menos igualitarias, asumen a fondo el proyecto neoliberal y aumentan las desigualdades, al tiempo que privatizan la salud y la educación. 

La lucha por la igualdad ha llevado a que en Venezuela importantes sectores de la población, hasta no hace mucho tiempo subyugados por su condición de clase y de “raza”, hayan adquirido conciencia de sus derechos, de su fuerza colectiva y de su poder de decisión, ya que fueron los soportes esenciales de los 14 triunfos electorales de Hugo Chávez, y quienes impidieron que se consolidara el golpe de Estado de abril del 2002. De ahí el gran carisma y ascendiente de Chávez entre esos sectores ninguneados y olvidados por el capitalismo periférico venezolano, que en los últimos años –desde el caracazo de 1989- han emergido como el sujeto social más importante de la historia contemporánea de ese país. Y de ahí también el odio visceral que contra ellos manifiestan las clases dominantes y las clases medias de Venezuela y del resto del mundo, porque finalmente lo que no se acepta y se desprecia es que los pobres, los zambos, los afros, los indígenas, las mujeres pobres tengan derechos y se proclamen como iguales a los “blancos” proimperialistas. 

Este mismo hecho explica esa gran oleada internacional de racismo desplegada contra el comandante Hugo Chávez en la autodenominada “prensa libre” del mundo, en la que se incluyen la radio, la televisión y los medios impresos, que en los últimos 15 años han batido todos los records de sevicia desinformativa, de mentiras y embustes, cuando de hablar de Venezuela y de su presidente se trata. Esta campaña forma parte ya de la historia universal de la infamia, en la que sicarios y criminales, con micrófono y con procesador de palabras, han recurrido a todas las mentiras para enlodar la vida de Chávez y para calificarlo como “dictador”, “tirano” y otros epítetos entre los que aparecen denominaciones racistas, que no vamos a recordar acá por su bajeza moral. 

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Hugo Chávez fue un personaje notable en la política venezolana y latinoamericana por su carisma, su influjo popular, su capacidad discursiva, su vivacidad, su ingenio, su inventiva, sus dotes histriónicas, pero, sobre todo, por actuar como un educador y pedagogo práctico. Este es otro de sus aportes revolucionarios, que ya se evidencio desde cuando participó en un fallido golpe de Estado contra el régimen neoliberal de Carlos Andrés Pérez en 1992, porque las palabras pronunciadas en el momento de rendirse tuvieron gran impacto en la población, y lo dieron a conocer ante Venezuela y el mundo. De ese momento en adelante, las miles de reuniones, asambleas, charlas y conferencias en las que participó se convirtieron en eventos de tipo educativo, que le confirieron un carácter revolucionario a su acción y a su palabra, esto es, fueron dardos contundentes contra las evidencias establecidas como verdades incuestionables sobre el capitalismo, el neoliberalismo y la globalización. 

Para entender este asunto, es bueno recordar que los políticos contemporáneos se desempeñan cual si fueran muñecos amaestrados, como los presentadores de televisión, que se limitan a repetir siempre el mismo discurso, frío, aburrido, sin alma y sin vida, sin abandonar el guion preestablecido y entonando siempre su insoportable jerga neoliberal. Chávez rompió con todo eso al emplear un lenguaje simple, descomplicado, directo, sin usar eufemismos y atreviéndose a llamar a los criminales por su nombre (como hizo con Georges Bush en la ONU o con un ex presidente colombiano al que calificó, como lo que es, de mafioso), porque se basaba en la máxima atribuida a José Gervasio Artigas, y que le gustaba citar, “con la verdad ni ofendo ni temo”. 

Pero hay otro aporte revolucionario de Hugo Chávez en sus alocuciones y conferencias, la reivindicación de la lectura. Esto es importante recordarlo en un momento en que nadie lee nada, empezando por los presidentes y funcionarios gubernamentales – o acaso alguien con dos dedos de frente cree seriamente que alguna vez han leído un libro personajes tan “cultos” como Carlos Menen, Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos, José María Aznar, Juan Carlos de Borbón, George Bush o Mariano Rajoy-. En las charlas y encuentros que realizaba Chávez solía citar y aludir a autores diversos de la tradición socialista y revolucionaria de nuestra América y el mundo, y valga recordar sus menciones a Eduardo Galeano, Itsván Mészaros, León Trostky, Noam Chomsky, entre algunos. Y al mismo tiempo que en sus charlas mencionaba libros y autores también anunciaba la necesidad de difundirlos, cosa que efectivamente se hizo porque en Venezuela se han editado millones de ejemplares a bajos precios de clásicos del pensamiento revolucionario universal. 
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Sin agotar el asunto en esta nota, tales son algunos de los principales aportes revolucionarios de Hugo Chávez, cuya figura y realizaciones ya forman parte de la historia del continente y, sobre todo, de la historia de los olvidados y de los vencidos. Chávez, como lo proclamaba sabiamente José Martí, fue un hombre de su tiempo y de todos los tiempos, porque supo encarnar en el momento adecuado un proyecto antineoliberal y antiimperialista para enfrentar lo que se concebía como inatacable en su país y en continente. Él supo entender las necesidades más sentidas del pueblo venezolano, empobrecido y humillado por el capitalismo neoliberal, y en ese esfuerzo por afrontar la miseria que ese sistema genera ha hecho aportes reales al ideario anticapitalista del mundo. Como alguna vez lo dijo Jorge Plejanov al analizar el papel del individuo en la historia: "Un gran hombre lo es no porque sus particularidades individuales impriman una fisonomía individual a los grandes acontecimientos históricos, sino porque está dotado de particularidades que le convierten en el individuo más capaz de servir a las grandes necesidades sociales de su época". Y eso se aplica a cabalidad al caso de Chávez, que ha servido a las necesidades sociales no sólo del pueblo venezolano sino de los pueblos de todo el continente. 

Por supuesto, Chávez fue, como todos nosotros, un ser humano de carne y hueso, con sus propias contradicciones y limitaciones, tanto en sus formulaciones como en sus realizaciones prácticas. Es elemental que los revolucionarios son seres humanos y no dioses, en razón de lo cual aciertan y se equivocan, pero justamente son revolucionarios, porque mayores son sus aciertos que sus errores, porque están convencidos de la importancia de luchar contra el orden establecido a cambio de lo cual lo dan todo, hasta la vida misma, y porque con su lucha dejan un destello de ejemplo y dignidad, que los engrandece ante sus contemporáneos y sirve de legado a otras generaciones. Chávez ha sido un formidable revolucionario –un vocablo que no tiene nada que ver con las capillas de iluminados de todas las sectas de izquierda- que ha hecho más aportes reales a la lucha por otra sociedad que cientos de doctrinarios puristas, que tanto hoy como ayer lo han calificado como “populista”, “caudillo” o cosas por el estilo. 

Y su carácter de revolucionario queda evidenciado en estos momentos si nos fijamos en quienes lo lloran y quienes se alegran por su muerte. Lo lloran los pobres de su país y muchos pobres de otros lugares del mundo. Lo lloran quienes entienden lo que significa la pérdida de un valioso líder de la izquierda internacional. Lo lloran los que en Venezuela y otros países han sentido lo que significa la solidaridad, en instantes en que se ha impuesto como si fuera parte de la naturaleza humana el egoísmo e individualismo neoliberal. Estos son los que nos importan, mientras las bestias carroñeras de la muerte (encabezados por el Partido Republicano de los Estados Unidos) se relamen de felicidad por la muerte de un peligroso enemigo, como lo expresan sin aspavientos a través de sus pornográficos medios de incomunicación, llámense El País, Clarín, El Tiempo, CNN, Caracol, RCN o como sea. 

Chávez ya es un patrimonio de los revolucionarios del mundo y su nombre permanecerá en la memoria no solamente del pueblo venezolano sino de los pueblos de nuestra América y esto debe enorgullecer a los revolucionarios, por dolorosa y dura que sea su partida, y por los difíciles e inciertas que sean las luchas que se avecinan. Mientras tanto, todos sus detractores y sus enemigos del capitalismo y del imperialismo, entre esos muchos pigmeos morales e insignificantes individuos que se desempeñan como presidentes de muchos países –representantes incondicionales de los explotadores y de las clases dominantes- no quedaran siquiera en el basurero de la historia y más rápido de lo previsto serán olvidados. 

Porque como dijo con intensidad César Vallejo en su vibrante poema Masa, que parafraseamos: “No mueras comandante, te queremos tanto”, y cuyo bello texto es una alegoría de la manera como la memoria del revolucionario Hugo Chávez permanecerá en nuestra América: 

Al fin de la batalla,

y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre

y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:

“No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,

clamando: “Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!”

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,

con un ruego común: “¡Quédate, hermano!”

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra

le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;

incorporase lentamente

abrazó al primer hombre; echóse a andar...


(*) Renán Vega Cantor es historiador. Profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional, de Bogotá, Colombia.  Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008.


La PAH arremete contra la banca y la connivencia política ante los diputados en el Congreso

eldiario.es


El presidente de la Comisión de Economía, Santiago Lanzada (PP), llama al orden a Colau después de que ésta calificara de "criminal" al vicesecretario de la Asociación Española de Banca, Javier Rodríguez, y anunciara que serían señalados los diputados que se opusieran a su ILP. 

"Estamos ante una estafa porque todo te llevaba a acceder a la vivienda e hipotecarte". Así arrancó Ada Colau, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, sus 45 minutos de intervención en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados. "Algunos han hecho un grandísimo negocio, como las administraciones, las inmobiliarias, y no han asumido su responsabilidad, porque el mensaje oficial del Estado era que no había burbuja inmobiliaria", prosiguió.

Han sido 45 minutos en los que el Congreso de los Diputados ha oído por vez la voz de Colau, y ha escuchado sus reproches a la desidia de los políticos durante años frente al problema de los desahucios, y también para que quedara constancia de sus propuestas, avaladas por un millón de firmas en forma de Iniciativa Legislativa Popular.

Colau afirmó "que no se firmaban contratos libremente, contratos llenos de cláusulas abusivas de las que nunca se informó, por lo que es una obligación moral reaccionar ante la violación de derechos fundamentales, incluso saltándose leyes injustas".

En este sentido, replicó a la intervención que le precedió, del vicesecretario de la Asociación Española de Banca, Javier Rodríguez, a quien llamó "criminal" mientras mostraba sobres a los diputados. "Que la gente que nos ha hundido en la miseria diga 'no' a la dación en pago nos reafirma", argumentó.

En cuanto a las propuestas, Colau detalló "los mínimos" que recoge la ILP que se debatirá el martes en el Congreso gracias a que el PSOE ha sustituido su propuesta por la de la PAH: "No vamos a aceptar una solución sin efectos retroactivos. Que paguen los estafadores, no los estafados. Pedimos la paralización de los desahucios de vivienda habitual y de deudores de buena fe, así como la dación en pago retroactiva". Estos mínimos, "avalados por un millón de firmas" deben tenerse en cuenta, según Colau: "Si ustedes se creen la democracia y que el Congreso es un órgano de representación de esa democracia, deberían escuchar las demandas ciudadanas. Los desahucios son la mayor violencia contra el derecho a la vivienda; el Estado pone todo el aparato policial y judicial al servicio de los desahucios. Apelamos a los diputados, con nombre y apellidos, y quienes desprecien la voluntad ciudadana, serán señalados, sin violencia, pero serán señalados allá donde vayan".

Tanto la califición de "criminal" al representante de la AEB como la apelación al señalamiento de los diputados que voten en contra de la ILP de la PAH, fueron motivo de enfrentamiento entre el presidente de la Comisión, Santiago Lanzada (PP) y Colau al final de la comparecencia. Lanzada pidió que retirara "las ofensas": "No nos amenace", dijo Lanzada. A lo que respondió Colau: "Lo que ha faltado es esta llamada de atención a quien me ha precedido".

En su intervención, Colau también insistió en que "las casas que están en manos de las entidades financieras, deben constituir el parque en alquiler social, cuya renta no debería superar el 30% de la renta familiar. Las 6.000 viviendas del fondo previsto en el último decreto son migajas".

Antes de Colau, intervinieron en la Comisión el expresidente del Banco Hipotecario y de la Caja de Ahorros de Granada, Julio Rodríguez, y el vicesecretario general de la Asociación Española de Banca, Javier Rodríguez.

Fuente: http://www.eldiario.es/politica/Comision-nueva-ley-desahucios_0_97990646.html


La unidad en la rebelión democrática,

no en frentes nacionales

Miércoles, 16 de enero de 2013

La actual fase de desarrollo del capitalismo ha empujado a numerosos estados europeos, a sus modelos de pactos sociales y a su funcionamiento político como democracias representativas, a un escenario de crisis profunda y acelerada.

 Los clásicos estados-nación, y la política que en ellos se ha venido desarrollando, están hoy crecientemente desacreditados ante una ciudadanía que observa, entre el desconcierto y la indignación, cómo sus democracias representativas son impotentes ante los dictados de los mercados y el capitalismo global.

 Unos mercados que han secuestrado instituciones claves para la toma de decisiones, como el Banco Central Europeo, que disponen de medios para someter la política democrática a sus dictados, y que han decidido imponer una drástica devaluación del modelo social europeo en el marco de desarrollo del capitalismo global.

 Este proceso se está imponiendo con singular agresividad en algunos estados del sur de Europa. Es el caso de Grecia, Portugal, Irlanda, Italia o España.

 Con la crisis de los estados-nación aparece la crisis de la política y de los pactos sociales gestionados en ese marco durante décadas.

 Es la deslegitimación de una política incapaz de defender frente a la dictadura del capital los derechos democráticos, sociales y laborales.

 Estamos por lo tanto ante una crisis económica, social, política y democrática.

 Una crisis en definitiva del cauce de la democracia representativa como mecanismo para alcanzar pactos sociales y garantizar su cumplimiento.

 Desde IU defendemos que la forma adecuada de encarar esta crisis sistémica pasa por politizar el conflicto social mediante una participación masiva de la ciudadanía en la lucha democrática.

 Estamos hablando de democracia participativa y rebelión democrática.

 Estamos hablando de una amplia y masiva unidad social, ciudadana y de clase que dispute la hegemonía al neoliberalismo y defienda la democracia y los derechos sociales.

 Pero en este contexto de crisis y lucha aparecen también propuestas que persiguen articular procesos de unidad diferentes, tanto en su composición como en sus objetivos.

 En el caso del Estado Español por un lado están quienes reclaman una unidad amnésica y vacía de alternativas (el discurso de navidad del Rey es un ejemplo), y por otra parte están también quienes señalan a España como el origen fundamental de la crisis y la independencia como su solución milagrosa.

 Este es el caso del nacionalismo neoliberal de CIU, responsable político junto al bipartidismo de la crisis, pero también puede llegar a serlo de algunos nacionalismos que se reclaman de izquierdas.

 Precisamente ahora en Cataluña hemos visto como ERC ha pactado con CIU la próxima e inmediata agenda política del gobierno catalán. ERC ha pactado con una partido neoliberal porque su prioridad no es la lucha política e ideológica contra el neoliberalismo, es la independencia.

 Por ello, su política de alianzas se establece con la burguesía y oligarquía catalanas, no con la mayoría social trabajadora catalana y del conjunto del Estado.

 Quien proclame que el origen o la causa fundamental de la crisis-estafa que padecemos es el Estado Español, o quien afirme que la solución a la crisis-estafa es por si sola la independencia, está realizando un análisis de la crisis del capitalismo y de sus salidas separado y diferenciado del que hacemos desde la izquierda transformadora.

 Desde la izquierda transformadora afirmamos que el origen de la crisis es el propio sistema capitalista, y sus políticas de desigualdad, y que la solución pasa por un cambio estructural que debe conllevar que el poder económico sea sometido al poder de la ciudadanía y de la democracia.

 La izquierda transformadora estatal reconoce y defiende el derecho a decidir de las naciones que conforman el Estado Español, pero al mismo tiempo rechazamos y denunciamos como falso y equivocado sostener que simplemente la independencia, por si sola, pondrá fin a la crisis, la pobreza, el paro y la desigualdad.

 La solución a la crisis provocada en España por las políticas neoliberales no pasa por esas mismas políticas neoliberales aplicadas en unos nuevos estados-nación independientes.

 Necesitamos la movilización social, necesitamos una rebelión democrática, general, unitaria y masiva. La necesitamos en Cataluña, Navarra, Euskadi, España y Europa.

 Movilizaciones generales construidas desde la unidad y solidaridad de todos los sectores y personas afectados por la crisis-estafa neoliberal.

 Unidad y solidaridad de los trabajadores del sector público con el privado, de los trabajadores ocupados con los desempleados, de las personas autóctonas con las personas inmigrantes, de los mayores con los jóvenes, de los trabajadores con contrato fijo con los precarizados, solidaridad de los trabajadores de diferentes sectores, empresas y territorios, y unidad y solidaridad también en la movilización con los nuevos sectores víctimas de la crisis como son los pequeños empresarios y los autónomos.

 Unidad y solidaridad en definitiva de la mayoría social trabajadora  en el conjunto del Estado.

 En la huelga general del 29-M se vislumbró la potencia y energía social que es capaz de desplegar una lucha social con estos componentes de unidad y solidaridad.

 La izquierda tiene la responsabilidad y la obligación de impulsar y organizar procesos de unidad, convergencia y suma en la movilización contra el neoliberalismo, como fundamental responsable de la crisis.

 Debemos trabajar e impulsar esa unidad a todos los niveles sectoriales y territoriales, y no en frentes nacionales que ignoran o desprecian la imprescindible unidad social, ciudadana y de clase contra el neoliberalismo.

 Pamplona, 15 de enero de 2013

 José Miguel Nuin Moreno (Coordinador IUN-NEB)




Nota de Prensa

 APOYO TOTAL A LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS

DEL AYUNTAMIENTO DE BURLADA

 

 

La Asamblea Local de Izquierda Unida y la Coalición Electoral de Izquierda-Ezkerra en Burlada deseamos comunicar mediante estas líneas nuestro apoyo total tanto a las movilizaciones como a las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras del Ayuntamiento, como siempre hemos venido haciendo desde el inicio de esta legislatura que consideramos nefasta para los intereses de la ciudadanía de Burlada.

Al mismo tiempo, deseamos denunciar como inadmisible la postura del señor alcalde y de su equipo de gobierno municipal, que no solo se dedica a exhibir una lacerante pasividad en muchos de los asuntos fundamentales que se abordan en la institución, sino que también se dedica a una tomadura de pelo constante y a torpedear cuantas iniciativas parten del acuerdo y el consenso de los diferentes grupos políticos de la oposición y de numerosas entidades sociales y sindicales de nuestro pueblo, a pesar de encontrarse en flagrante minoría.

No nos valen las buenas palabras cuando éstas van acompañadas de hechos que refrendan nuestra percepción de que las políticas que se impulsan por parte del señor alcalde y de su equipo de gobierno municipal en nada se diferencian de las auspiciadas por UPN en el conjunto de Navarra. En el fondo, se trata desde Burlada de sumarse a la estrategia de privatizaciones, laminación de los servicios públicos y ataques más o menos velados contra los trabajadores y trabajadoras que se encargan a diario de hacer posible que esos servicios públicos funcionen de manera satisfactoria.

La complacencia con la que el señor alcalde y su equipo de gobierno municipal recibieron la noticia del cierre de la Escuela-Taller nos sirvió de toque de atención de lo que nos aguardaba en esta legislatura. La actitud de hacer oídos sordos a la Moción aprobada con el visto bueno de una mayoría del Pleno del Ayuntamiento respecto a la inmediata apertura y gestión directa del Centro Juvenil supuso otro toque de atención. Lo mismo ha sucedido con la adjudicación a Cáritas del Comedor Social –en colaboración con la hoy extinta Caja Navarra-, que nosotros reivindicábamos como un servicio más que debería haber prestado de manera directa el Ayuntamiento, así como el intercambio de terrenos del que igualmente se ha beneficiado a Cáritas. En relación a los desahucios, únicamente cuando se encontró acorralado ante la marea de solidaridad que provocó el caso de una vecina de nuestro pueblo reaccionó mínimamente el señor alcalde, completamente insensible hasta ese momento a las reclamaciones que se le venían formulando.

Ahora nos encontramos con que se quiere marear la perdiz de nuevo con la problemática suscitada por su propia inacción, falta de diálogo y nula voluntad en torno a la Plantilla Orgánica y los Presupuestos de 2013.

En Izquierda Unida y en Izquierda-Ezkerra de Burlada defendemos a ultranza y sin tapujos la existencia, validez e idoneidad de unos servicios públicos municipales de calidad, y en tal defensa desempeñan los trabajadores y trabajadoras del Ayuntamiento un papel fundamental. Por eso mismo, les animamos a continuar ejerciendo la mayor presión posible y nos solidarizamos con todas y cada una de esas formas de presión, así como con sus demandas, que estimamos justas.

 

Burlada, jueves 13 de diciembre de 2012




El Euro, Nobel de la Paz



Ayer el Presidente del Consejo Europeo, el Presidente de la Comisión Europea y el Presidente del Parlamento Europeo -Van Rompuy, Barroso y Schulz- recibieron en nombre de la Unión Europea el Premio Nobel de la Paz de manos del primer ministro noruego. Es curioso que Noruega, el país que otorgó el premio no pertenezca a la UE, pero bueno. Llamó mucho la atención también la ausencia de seis jefes de gobierno de los 27, entre los cuales destacaba por lo significativa la de David Cameron, primer ministro británico.

El discurso conjunto de Van Rompuy y Barroso lleva por título: "De la paz a la guerra: un cuento europeo". Van Rompuy subraya en él que la idea de Europa congrega, que se ha desarrollado un "arte del compromiso"; Barroso, por su parte, suelta dos afirmaciones que merece la pena recoger: "[La Unión Europea] Es un nuevo orden legal, que no está basado en el equilibrio de poderes entre naciones sino en el libre consentimiento de los Estados para compartir soberanía." Y poco más adelante, al hablar de la necesidad de Unión mayor, revela una clave de lectura importante del acto: "Hoy uno de los símbolos más visibles de nuestra unión está en manos de todos. Es el Euro, la moneda de nuestra Unión Europea." Ya, el Euro. El Euro y su rescate, gran mito magistralmente desvelado por Escif.

Si uno va por la calle y pregunta a un ciudadano de a pie cuántas monedas hay en la UE, es posible que responda como Barroso, el presidente de la Comisión: "Una: el Euro". Pero sabemos que no es así. En la UE tenemos también libras esterlinas, zlotys polacos, coronas suecas, coronas danesas, florines húngaros, leus rumanos, levs búlgaros, coronas checas, lats letones, litas lituanos,  kunas croatas (será pronto el 28º Estado miembro) y; y fuera de la UE, francos suizos, coronas noruegas, coronas islandesas, dinares macedonios, leks albaneses, dinares serbios,marcos convertibles (BAM) bosnios. Es la propaganda la que nos insiste en la unicidad del Euro. ¿Por qué será?

De acuerdo, pues: el Euro no es la moneda de la Unión Europea, sino una de ellas. Pero, ¿qué es la Unión Europea? Grande es la confusión de instituciones en Europa. Pego a continuación este diagrama de Fischer porque una imagen a veces vale más que mil palabras.

Después de observar el gráfico no cuesta admitir que la Unión Europea está más desunida que nunca. Desunida en política exterior, donde es incapaz de hablar con una voz ni sobre las masacres en Palestina, ni sobre la guerra de Siria, ni sobre la adhesión de Turquía, ni sobre la paz en los Balcanes. Pese a que aseguraban que la institución de un Servicio Europeo Exterior haría que la UE hablara con una voz y contaría con una diplomacia activa, las primaveras árabes, Palestina o la guerra del Congo no demuestran más que un hecho: que la UE sigue siendo una excelente productora y traficante de armas que sigue haciendo negocio con la guerra.

No hay acuerdos sobre impuestos a las finanzas, tampoco sobre el papel del BCE, ni sobre qué hacer con la quiebra de Grecia (y del resto de los países cerditos). Aparece desunida también en lo económico esta UE. El Nobel de la Paz, que tanta indignación ha generado, ha de inscribirse en este marco. Lo que hoy está en crisis son los fundamentos primeros, la razón de ser de esta Unión Europea: la "economía social de mercado altamente competitiva" (artículo 3 del Tratado de Lisboa), y el instrumento para llevarla a cabo, o sea, el Euro (artículo 4). El Nobel de la Paz no ha sido sino un ejercicio de propaganda mediática para fortalecer la moneda única y lo que ella representa: el sometimiento a un poder monetario supranacional de las soberanías nacionales parlamentarias. El apoyo que recibió ayer Mario Monti de todas los poderes europeos es muy significativo. Mejor una tecnocracia que respete y apoye los "ajustes estructurales" que sean necesarios, mal que mueran ciudadanos por ellos, que un populismo berlusconiano que pueda poner en peligro la supremacía alemana o el propio euro. Con el Euro nos aplican las políticas que Reagan aplicó en su tiempo. Sin el Euro, nos amenazan, la guerra.

Europa hoy no vive un periodo de paz sino una guerra económica que está causando cada vez más miseria, hambre y muerte. Este es un premio con el que se intenta ahuyentar el negro presente y nulo futuro de una Unión que poco tiene que ver con el espíritu europeísta de quienes en 1941 escribieron en cárceles fascistas la necesidad de una unión política (no monetaria, no económica) para evitar una tercera catástrofe en el Viejo Continente. Decían Spinelli y Rossi:

La revolución europea, para responder a nuestras exigencias, deberá ser socialista, esto es, deberá proponerse la emancipación de las clases trabajadoras y la obtención, para éstas, de condiciones de vida más humanas [...]

El principio verdaderamente fundamental del socialismo es aquel según el cual las fuerzas económicas no deben dominar a los hombres, sino ser sometidas, guiadas, controladas por el hombre, del modo más racional hasta que las grandes masas dejen de ser víctimas.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Más información en Rebelión:

La UE consigue el Nobel a costa de la democracia

Dave Bowden (24-10-2012)

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo.

Unión Europea: un Premio Nobel por los buenos y leales servicios prestados a los intereses de Estados Unidos

Capitaine Martin (17-10-2012)

Traducido del francés para Rebelión por Caty R.

Una proposición indecente para el Comité del Premio Nobel de la Paz: En 2013, la OTAN

Diana Johnstone y Jean Bricmont (16-10-2012)

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Un premio contra la duda

Rafael Poch (14-10-2012)

A lo que el Premio Nobel llama Paz

Olga Rodríguez (14-10-2012)

Lo simbólico en la cruda lucha de clases europeas y el innoble Nobel de la “Paz” bélica

Salvador López Arnal (14-10-2012)

La broma más abyecta del año

Salvador López Arnal (13-10-2012)

El Premio Nobel de la Paz a La Unión Europea: Un Desatino El Nobel de la Paz 2012 a la Troika


La Universidad concertada, el último gran negocio educativo

No tengo muy definido si es la ideología de uno quien dicta las letras que se vierten en sus artículos más críticos. Tampoco me gustaría pensar que la realidad objetiva se pueda manipular para intentar transmitir como normal una situación que tiene poco de ello. Este es el caso que nos ocupa… la última aberración educativa. La existencia de conciertos educativos (subvencionar con dinero público) para algunas Universidades. Unos conciertos que, por ley, jamás deben extenderse a etapas postobligatorias y que, a pesar de ello, la Administraciones siguen destinando cada vez más de dinero de las arcas públicas (que pagamos entre todos) a centros educativos donde sólo pueden estudiar unos cuantos (debido a los criterios de admisión, pagos bajo mano y dificultades varias -salvo excepciones- a las que se someten a las familias “poco interesantes”).

Hace bien poco tiempo un compañero me recordaba que la aberración también se da en la etapa de infantil. Una etapa “no obligatoria” que también se sigue untando en los centros privados-concertados con dinero de todos. Un lugar donde se hace pagar cuotas (en este caso sí que están permitidas) para después poder tener a esos alumnos en sus centros concertados de secundaria. Tan sólo hace falta incluir en el baremo “puntillos” por haber llevado a sus hijos a cursar infantil en esos centros que, curiosamente, siempre disponen de un espacio para esos tiernos infantes. Creando clientelismo. Excluyendo la igualdad de oportunidades de acceso.

El caso de la Universidad de Vic es el ejemplo del último gran negocio educativo. Universidades de gestión privada en los que se inyecta dinero público. Una disfunción del sistema que nadie denuncia y que se da por buena. Una Universidad de las de pay for title, con tasas de aprobado que duplican y triplican a las de las mismas carreras cursadas en centros públicos. Algo que también se tendría que revisar. ¿Por qué no se plantea de una vez que sólo los centros públicos puedan expedir titulaciones oficiales? ¿Por qué no se plantea que los alumnos que, libremente, decidan ir a centros concertados o privados, tengan que examinarse obligatoriamente en centros públicos de gestión pública? ¿Qué resultados se sacarían? ¿Cuántos titulados de esas Universidades carísimas y de ideologías curiosas (no olvidemos que hay una Universidad de Medicina privada que va a impartir creacionismo) recibirían su título universitario si se tuvieran que examinarse en una Universidad pública para homologarles ese título? Si el nivel educativo que se imparte en dichos centros privados es el mismo (o, incluso mejor, según sus grandes defensores), ¿por qué hay tanto miedo a que se pueda plantear una reválida a sus alumnos?

A propósito, si alguien cree que en las Universidades privadas se enseña y no se adoctrina, tan sólo les recomiendo que echen un vistazo al “manual básico de embriología humana” que ha publicado la Universidad Católica de Valencia. Un manual donde se habla sobre cuestiones controvertidas que tendrían que estar alejadas del ámbito puramente académico. Adoctrinando a futuros médicos para que, en lugar de curar o tratar, se dediquen a hacer apología de sus doctrinas en sus consultas privadas (curiosamente, en proporción, casi ningún alumno de estas Universidades hipercaras consigue – o conseguía- plaza en el MIR).

Pero ya nos hemos vuelto a derivar del tema. Con su dinero que cada uno pague lo que quiera. Lo que sí que es totalmente ilógico e ilegal es que con el dinero de todos paguemos la Educación de unos cuantos. Se envuelva como se envuelva y bajo los criterios que la Administración se pueda llegar a inventar para justificarlo.

Si uno es inversor (o especulador) y tiene buenos contactos con la Administración… ya tarda en entrar en el negocio de la Educación privada subvencionada. Un negocio en expansión (a la vista de la gran cantidad de centros concertados que están apareciendo cual setas en temporada excelente de recolección).

A propósito, si uno no tiene mucho dinero y contactos también puede beneficiarse de la dación sin pago que le va a hacer la Administración para que gestione productos creados y financiados con dinero público que ya llevan algunos años en marcha (caso de la VIU en Valencia que, según rumores, va a ir a parar a manos de una Universidad privada).

Nada, nada… a seguir chupando del pastel educativo.

Fuente: http://www.xarxatic.com/la-universidad-concertada-el-ultimo-gran-negocio-educativo/



Alerta Roja Crisis sistémica global septiembre octubre de 2012
Cuando las trompetas de Jericó sonarán 7 veces para el mundo pre crisis

- Nota publica de GEAB N°66 (20 de junio de 2012) -
 
La evolución de los acontecimientos mundiales se desarrolla acorde a las anticipaciones elaboradas por el LEAP/E2020 en los anteriores trimestres. Eurolandia salió finalmente de su letargo político y de la pista del corto-plazismo a partir de la elección de François Hollande (1) para la presidencia de Francia y el pueblo griego acaba de confirmar su voluntad de resolver sus problemas dentro de Eurolandia (2), lo cual desmiente todos los «pronósticos» de los medios de comunicación anglosajones y de los euroescépticos. A partir de ahora, Eurolandia (en realidad la Unión Europea menos el Reino Unido) podrán avanzar sin reparar en obstáculos y dotarse del verdadero proyecto de integración política, de eficacia económica y de democratización durante el período 2012-2016 como lo anticipara el LEAP/E2020 en febrero último (GEAB N°62. Es una noticia positiva pero, en los próximos semestres, este «segundo Renacimiento» del proyecto europeo (3) se constituirá en la única noticia buena a nivel mundial.
 
Todos los demás componentes de la situación global están orientados en sentido negativo e incluso catastrófico. Una vez más, los medios de comunicación están empezando a hacerse eco de una situación de larga data anticipada por nuestro equipo para el verano boreal de 2012. En efecto, bajo una forma u otra, más a menudo en las páginas interiores que en grandes títulos (monopolizados desde hace meses por Grecia y el Euro (4)), nos reencontramos ahora con los siguientes 13 temas:
 
1. La recesión global (no hay ningún motor de crecimiento por ninguna parte/ fin     del mito de la « reactivación estadounidense ») (5)
2. La creciente insolvencia de todo el sistema bancario y financiero occidental,      ahora     parcialmente reconocido
3. La creciente fragilidad de los activos financieros claves como las deudas soberanas,     los bienes inmuebles y CDS en la base de los balances de los grandes bancos     mundiales
4. Caída del comercio internacional (6)
5. Las tensiones geopolíticas (particularmente en Medio Oriente) que se acercan al     punto de la explosión de la región
6. El bloqueo geopolítico global permanente en la ONU
7. Rápido colapso de todo el sistema occidental de jubilaciones por capitalización     (7)
8. Crecientes fracturas políticas en el seno de los poderes «monolíticos» mundiales     (Estados Unidos, China, Rusia)
9. La ausencia de soluciones «milagrosas», como en 2008/2009, a causa de la      impotencia creciente de varios grandes bancos centrales occidentales (FED,      Banco de Inglaterra, Banco de Japón) y de la deuda de los Estados
10. La credibilidad en caída libre en todos los Estados que deben asumir la doble       carga del endeudamiento público y de un excesivo endeudamiento privado
11. La incapacidad para controlar/disminuir la propagación del desempleo masivo y de        largo plazo
12. El fracaso de las políticas de estímulo monetaristas y financieras como de las       políticas de austeridad «pura»
13. La ineficacia, ahora casi-sistemática, de los recintos internacionales         alternativos o recientes, G20, G8, Rio+20, OMC, en todos los temas que ya no         forman más una agenda mundial (8) por falta de consenso: economía,             finanzas, medio ambiente, resolución de conflictos, lucha contra la pobreza.
 

Evolución de los principales índices (mercados bursátiles + petróleo) en mayo de 2012 - Fuente: MarketWatch, 06/2012
Evolución de los principales índices (mercados bursátiles + petróleo) en mayo de 2012 - Fuente: MarketWatch, 06/2012
 
Según el LEAP/E2020, y de acuerdo a sus anticipaciones ya antiguas, como las de [Franck Biancheri]url: desde 2010 en su libro «Crisis mundial: Encaminados hacia el mundo de mañana», esta segunda mitad de 2012 será un importante punto de inflexión de la crisis sistémica global y de las respuestas a la misma.
 
Va a estar caracterizada por un fenómeno realmente muy simple de entender: si hoy Eurolandia se halla en condiciones de abordar este período de modo prometedor (9) es porque atravesó estos últimos años una crisis de una intensidad y profundidad inigualada desde que comenzara el proyecto de construcción europea luego de la Segunda Guerra Mundial (10). A partir de fines de este verano boreal de 2012, todas las demás potencias mundiales, encabezadas por Estados Unidos (11), son las que deberán afrontar un proceso idéntico. A este precio y solamente a este precio, es que posteriormente, en algunos años, estarán en condiciones de iniciar un lento ascenso hacia la luz.
 
Pero hoy, después de haber intentado por todos los medios de retrasar el vencimiento, llega la hora de la factura. Y como siempre, la posibilidad de retrasar lo inevitable tiene un alto precio, la intensificación del shock de adaptación a la nueva realidad. Se trata del fin del juego para el mundo pre crisis. Los 7 toque de trompetas de Jericó que representarán el período septiembre/octubre de 2012 derrumbarán las últimas secciones del «Muro del Dólar» y murallas que protegieron al mundo tal como lo conocemos desde el 1945.
 
La conmoción del otoño boreal de 2008 semejará una pequeña tormenta estival en comparación de cómo se verá afectado el planeta dentro de unos meses.
 
El LEAP/E2020 no había constatado hasta ahora la convergencia temporal de tal serie de factores explosivos, y tan fundamentales (economía, finanzas, geopolítica) desde 2006, fecha del comienzo de sus trabajos sobre la crisis sistémica global. Lógicamente, en nuestra modesta tentativa de publicar regularmente una «meteorología de la crisis», debemos enviar a nuestros lectores una «alerta roja» porque corresponde a la categoría del fenómeno que se prepara a impactar en el sistema mundial el próximo septiembre/octubre.
 
Evolución en el % de la riqueza mediana neta y media de las familias estadounidenses (2001-2010) (en verde oscuro: mediana/en verde claro: media) – Fuentes FED, 06/2012
Evolución en el % de la riqueza mediana neta y media de las familias estadounidenses (2001-2010) (en verde oscuro: mediana/en verde claro: media) – Fuentes FED, 06/2012
 
 
En este GEAB N° 66, exponemos nuestras anticipaciones referidas a siete factores claves de la conmoción de septiembre-octubre de 2012, los siete toques des trompetas de Jericó (12) que anuncian el fin del mundo pre crisis. Se trata de cuatro factores geopolíticos en Medio Oriente y de tres componentes económicos y financieros que están en el núcleo de la próxima conmoción:
 
1. Irán/Israel/Estados Unidos: la guerra superflua ocurrirá.
2. La bomba asiria: el fósforo israelí-estadounidense-iraní en el polvorín Siria-Irak
3. El caos Afgano-Pakistaní: el ejército estadounidense y la OTAN, rehenes de una      salida del conflicto cada vez más difícil
4. El Otoño Árabe: los países del Golfo arrastrados al torbellino.
5. Estados Unidos: «Tasmargedon» comienza a partir del verano boreal de 2012 – la     economía estadounidense en caída libre durante el otoño boreal.
6. La gran insolvencia bancaria se presenta en septiembre-octubre de 2012: Bankia      versión City-Wall Street
7. La insoportable liviandad los QE del verano boreal de 2012 – los bancos      centrales     estadounidense, británicos y japoneses fuera de juego
 
Además, desarrollamos precisas recomendaciones sobre la manera de minimizar el impacto de la conmoción que se está incubando en la situación particular individual, en la toma de decisiones empresarias o en instituciones públicas. También presentamos GlobalEurope Dollar Index del mes.
 
Por último, el LEAP/E2020 anuncia la reanudación de sus cursos sobre la anticipación política para próximo otoño boreal, estos se dictarán online, de ahora en más, para responder a las solicitudes provenientes de los cuatro rincones del planeta. Si el GEAB es un «pescado», un producto acabado de anticipación, con estos cursos, esperamos que cada vez más aprendan a «pescar» el sentido en las turbias aguas del futuro. Porque si se desea que el fin del juego del mundo pre crisis desemboque en la construcción de un mundo post crisis mejor, nos parece esencial desarrollar las capacidades de anticipación del mayor número de personas. Es la ausencia de anticipación lo que causó, en gran parte, los errores al principio de la crisis actual.
 
Estos cursos serán organizados en colaboración con la fundación española sin ánimo de lucro FEFAP (Fundacion para la Educacion y la Formación en Anticipación Política) creada recientemente gracias a una donación de Franck Biancheri (13).
 
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Notas:
 
(1) En lo sucesivo los debates, saludables sobre todo si son francos y amplios, se preocuparan del mediano largo plazo, de la integración política y de las necesarias nuevas instituciones. A partir de fines del verano boreal, la evidencia de que la dimensión Eurolandia es central se impondrá y permitirá evitarle la dificultad de las instituciones a los 27 que están hoy en tal estado de ruina y de omnipresencia británica que no es posible, en esta etapa, confiarles una tarea importante para establecer la gobernanza de Eurolandia. La problemática Hollande-Merkel alude más a esta realidad que a una divergencia entre «instituciones comunes» o «un enfoque intergubernamental». Las instituciones de Bruselas también pertenecen al mundo pre crisis y son ineptas para fundar la Europa post crisis. Fuentes : Deutsche Welle, 11/06/2012 ; Spiegel, 06/05/2012 ; El Pais, 10/06/2012 ; La Tribune, 10/06/2012
 
(2) Que en cambio hará más tolerable el difícil ajuste del país después de 30 años perdidos en el seno de la Unión Europea, perdidos porque fueron desperdiciados sin medida por el Estado griego desde el principio al fin. Fuente : YahooNews, 18/06/2012
 
(3) MarketWatch du 14/06/2012 predice para Suiza su inevitable integración con Eurolandia … como lo hizo el LEAP hace algún tiempo.
 
(4) ¡Estrategia de distracción obliga!
 
(5) Fuentes : Bloomberg, 15/06/2012 ; Albawaba, 12/06/2012 ; ChinaDaily, 05/06/2012 ; CNNMoney, 11/05/2012 ; Telegraph, 04/06/2012 ; MarketWatch, 05/04/2012
 
(6) Fuentes : IrishTimes, 12/04/2012 ; CNBC, 08/06/2012
 
(7) Fuentes : WashingtonPost, 11/06/2012 ; Telegraph, 11/06/2012 ; TheAustralian, 15/06/2012 ; Spiegel, 06/05/2012 ; ChinaDaily, 15/06/2012
 
(8) En dos años, hubo claramente una dislocación de la agenda diplomática mundial.
 
(9) A este respecto, el LEAP/E2020 anticipa la entrada del tema de defensa en el centro del debate sobre la política de integración. Al igual que el Euro se creó en un complejo acuerdo que implica un fuerte apoyo francés para la unificación de Alemania en contra del compartir el Marco Alemán, la integración política que se avecina supondrá compartir la «firma alemana» a cambio de una forma compartir (al menos para el núcleo de Eurolandia) de la disuasión nuclear francesa. Los líderes franceses descubrirán tres cosas: que el tema de la seguridad y defensa es de gran preocupación para sus socios de Eurolandia, contrariamente a las apariencias (especialmente debido a la rápida pérdida de credibilidad de la protección de Estados Unidos), que no hay razón para que un debate complejo y difícil se suscite, en esta nueva etapa de la integración, sólo en Alemania (Francia también tendrá que intervenir) y, finalmente, que el público no está en contra de este tipo de enfoque muy concreto a diferencia de los incomprensibles tratados jurídicos (como en 2005). En materia de defensa ya estamos asistiendo a un cambio importante: Francia se aleja sin ruido y claramente de cualquier asociación significativa con el Reino Unido para centrarse en la cooperación con Alemania y los países del continente. El hecho de que el Reino Unido siempre promete y nunca cumplen sus compromisos con la defensa europea (el último fue el desarrollo conjunto de los portaviones que se vio afectado por la decisión británica de no adaptar su portaviones para recibir aparatos franceses) finalmente fue considerado por lo que era, esto es un intento continuo para evitar la aparición de una defensa europea. Y los recortes drásticos en la defensa del Reino Unido, por razones presupuestarias, lo hizo un socio menos atractivo. Fuentes : Monde Diplomatique, 15/05/2012 ; Telegraph, 06/06/2012 ; LePoint, 14/06/2012
 
(10) Conmoción amplificada por la psicología colectiva europea y mundial por la incapacidad de los europeos, durante este período, de impedir ser instrumentalizados en materia mediática por la City y Wall Street, para por un lado desviar la atención de sus propias dificultades, y por otro, tratar de «romper» esta Eurolandia en surgimiento que afecta el orden establecido a partir de 1945.
 
(11) País que vio como la riqueza de sus habitantes se redujo en un 40% entre 2007 y 2010 según un estudio reciente realizado por la FED. Nos permitimos recordar que cuando indicábamos en 2006, desde los primeros números del GEAB, que esta crisis iba a provocar una baja del 50% de la riqueza de las familias estadounidenses, la inmensa mayoría de los «expertos» consideraban esta anticipación como totalmente aberrante. Y este estudio se limita al 2010. Como lo indicamos, se espera todavía una reducción de por lo menos el 20% para las familias estadounidenses. Este recordatorio pretende remarcar que una de las mayores dificultades del trabajo de anticipación es la inmensa inercia de las opiniones y la ausencia de imaginación de los expertos. Una refuerza a la otra para impedir creer que algún cambio negativo importante está en la vuelta de la esquina. Fuente : WashingtonPost, 11/06/2012 ; US Federal Reserve, 06/2012
 
(12) Para saber sobre más sobre el mito de las trompetas de Jericó: Wikipedia
 
(13) Debe ser uno de los muy raros operadores que han introducido dinero en el sistema bancario español estas últimas semanas. Prueba de una convergencia entre análisis y acción

 
Europa se encuentra en una divisoria repetir 1930 o 1848”

Entrevista a Rafael Poch corresponsal de La Vanguardia en Berlín.

Àngel Ferrero
La Directa
 
 
¿Cómo ves Europa en comparación con China y América Latina (economía, dinámica social)?
 
Regresar a Europa tras más de veinte años fuera, fue encontrarse con un bostezo. Los años noventa y la primera década del siglo han sido socialmente somnolientos, de gran apatía social. En los ochenta el continente estaba dividido en dos amalgamas estrambóticas: capitalismo y democracia en el Oeste y socialismo y dictadura en el Este. La tensión entre aquellas amalgamas moderaba algo el capitalismo en el Oeste. Hoy Europa se ha unificado con el resultado de más desigualdad y más explotación, tanto en el Este como en el Oeste. Pero ese cambio, que evidentemente no es igual en todos los países, no ha sido contestado. En el Este seguramente por el desprestigio que las dictaduras imprimieron a lo social y el "sálvese quien pueda" en el que se convirtió la mera supervivencia para mucha gente en muchos países. En el Oeste los motivos también varían de un país a otro. En España, por ejemplo, se produjo lo que yo denomino como el "asfaltado intelectual" de la sociedad: cierta americanización, cierto espíritu cutre de nuevo rico hipotecado... En cualquier caso el resultado final fue parecido en todas partes: retroceso de los movimientos sociales y de la conciencia crítica. Mientras tanto, en China se vivía un extraordinario avance de la economía y de la contaminación, regado por el mayor proceso de urbanización de la historia. Un dinamismo extraordinario. Un cambio social vertiginoso difícil de caracterizar con un solo brochazo. De América Latina sólo puedo hablar de oídas, pero es evidente que ha habido un despertar social que ha tenido consecuencias políticas en media docena de países con el resultado de una inusitada capacidad de autonomía con respecto al gran vecino del Norte, Estados Unidos, y toda una serie de iniciativas coordinadas en el Sur, algo novedoso y esperanzador. Volviendo a Europa, parece que ahora nos encontramos en una especie de divisoria, pues vemos indicios de cambio de signo contradictorio. Algo se va a mover.
 
En un artículo cita una frase de Merkel "Nada debería dar por supuesto otro medio siglo de paz y prosperidad en Europa". ¿La puede comentar?
 
Contiene una gran verdad, aunque seguramente la frase fue introducida en el discurso como mero adorno retórico por algún asesor de la canciller. El hecho es que la estabilidad en la que han vivido los europeos en las últimas dos o tres generaciones se sostiene sobre unas bases muy frágiles que ahora la crisis pone en cuestión. Pero en Occidente no hay conciencia de la posibilidad de un hundimiento -lo que pasó en la URSS en los noventa, en Argentina con el corralito, o la normalidad de cualquier nepalí medio es un hundimiento. Los europeos occidentales y sus dirigentes no tienen experiencia de eso. Eso hace que se continúe bailando sobre la cubierta del Titanic o que se crea que por tener un camarote de primera están a salvo del naufragio. En Alemania es significativo que la generación que conoció el desastre de 1945, los viejos, sean los únicos que dicen cosas sensatas sobre Europa y la euro crisis. Pero cuando hablo de crisis me refiero a un asunto de tres niveles. Uno es el financiero, el desmoronamiento del piramidal castillo de naipes especulativo / ladrón. El segundo es la consecuencia que ese desmoronamiento tiene en la "economía real", con empresas que cierran, sectores inflados que se desinflan, gente que pierde su trabajo y una generación de jóvenes sin futuro. El tercer nivel es el principal: se trata de la crisis asociada al "cambio global antropogénico" del que el calentamiento global es el escenario más conocido y popular. Este tercer nivel es superior, porque contiene los demás niveles y mucho más. A su lado la crisis del neoliberalismo es algo anecdótico, casi una nota a pie de página, podríamos decir...
 
El reto de la "crisis neoliberal", cuando apareció en 2008, era aprovecharla para atajar toda la crisis en su conjunto, con una transición energética, un cambio de modelo, de contabilidad, de racionalidad económica, de relación con el medio y, naturalmente, de valores. Avanzar en esa dirección. Lo que se denominó "New Green Deal". De momento ni siquiera se ha reconocido la crisis del neoliberalismo y la crisis financiera se afronta con recetas neoliberales y leyendas nacionales que nos llevan de regreso al siglo XIX. Respecto a la gran crisis, la cumbre de la ONU sobre cambio climático de Durban ha dejado bien claro el desfase entre la urgencia del cambio que se precisa y la ceguera de la respuesta. Todo sumado, resulta difícil imaginar una situación más necia y miserable.
 
Cuando las instituciones internacionales como la ONU, ya llevan años dedicando grandes eventos, esfuerzos y acuerdos al calentamiento global, las políticas económicas nacionales deberían poner el cambio de modelo en el centro de su estrategia a medio y largo plazo. Ni siquiera en Alemania, uno de los países pioneros del movimiento "verde", se habla de eso en las instituciones como se debería. Y no es casualidad. Por un lado, las instituciones de nuestras democracias no están diseñadas para el largo plazo, sino para un "usar y tirar" de cuatro o cinco años. La transición energética exige estrategias a quince, veinte, treinta años vista, pero la mirada de nuestros gobernantes no alcanza mucho más allá de las próximas elecciones. Por otro lado, la estructura económica-empresarial regida por el beneficio determina mucho cualquier proyecto de cambio energético: los mismos monopolios e intereses que alimentan el calentamiento son los nuevos líderes eólicos y solares. Las nuevas energías en manos de las viejas estructuras sin duda no son lo mismo, pero tampoco son la solución. No se saldrá de esta crisis sin profundas reformas estructurales e institucionales. Tales reformas precisan de un fuerte movimiento social internacional.
 
A Alemania le favoreció la burbuja inmobiliaria española. ¿Qué hay detrás de la propaganda contra los "vagos del sur"?
 
Ante todo la vana esperanza de que el país puede salir ileso de la crisis. Alemania había sido un país de relativa nivelación social, como Japón, con un estado social generoso y unas relaciones laborales mucho más decentes que la media europea. En 1990, la anexión de la RDA, que costó un billón de euros, acabó con el espantajo comunista, que era el principal incentivo para el "modelo social alemán". La mayor competitividad de los productos alemanes, en Europa y en el mundo, se logró, en gran parte, congelando salarios y generalizando la precariedad laboral en Alemania. Ese desmonte social-laboral contribuyó afirmar la potencia exportadora alemana en una época en la que aparecían nuevos desafíos competidores en Asia, pero desequilibró aun más internamente la zona euro.
 
Desde la introducción del euro Alemania generó un superávit comercial de 800.000 millones de euros dentro de la euro zona, lo que creó un agujero equivalente en los países menos competitivos del grupo. Esta es la "unión de transferencias" de la que no se habla en Alemania, donde bajo ese concepto sólo se entiende los subsidios y fondos de compensación al sur de Europa que Alemania y otros países ricos desembolsaron. En cualquier caso, las empresas alemanas (no "los alemanes") ganaron mucho dinero e invirtieron gran parte de sus beneficios en el exterior, capitalizando la estafa inmobiliaria de Estados Unidos, la destrucción del litoral español y buena parte de las fantasías irlandesas o griegas, etc., etc. Desentenderse de eso y hacer ver que la situación es resultado del maniqueísmo entre países virtuosos y manirrotos, denota una gran desvergüenza, porque el problema no es nacional. La crisis fue desencadenada por el sector privado, especialmente por los bancos que financiaron la pirámide inmobiliaria que se desmoronó. Para atajarla, los países europeos han dado a los bancos 4,6 billones de euros desde 2008 –esa es la cifra facilitada por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Además, hubo otro enorme desembolso de dinero público en los programas de estímulo keynesianos del 2008. Todo ello incrementó, evidentemente, la actual deuda pública.
 
Que hoy el debate esté centrado en la crisis de la deuda pública, y no sobre el casino que la ocasionó, se debe, fundamentalmente, a que el poder financiero controla gobiernos y medios de comunicación e impone la leyenda que más le conviene. El gobierno alemán ha sido particularmente activo en ese frente. Su nacional-populismo acerca de que el problema son unos países del sur gastadores que no "hicieron sus deberes" y en los que la gente común vivió "por encima de sus posibilidades", le permite canalizar el descontento de los contribuyentes alemanes por los centenares de millones transferidos a los bancos como consecuencia de la irresponsabilidad de estos invirtiendo en el casino global. Reconocer la realidad significaría revisar los últimos veinte años de política económica y social alemana que se han vendido como exitosos y modélicos para el resto de Europa.
 
Pero ¿no lo fueron?
 
Solo fueron exitosos para los empresarios y para los más ricos. Desde la anexión de la RDA la economía alemana ha crecido alrededor de un 30%, pero el resultado no ha sido una prosperidad general, sino un enorme incremento de la desigualdad. Desde 1990 los impuestos a los más ricos bajaron un 10% y la imposición fiscal a la clase media subió un 13%, los salarios reales se redujeron un 0,9% y los ingresos por beneficio y patrimonio aumentaron un 36%. Desde el punto de vista de la (des) nivelación social, Alemania es hoy un país europeo normal: el 1% más rico de su población concentra el 23% de la riqueza (una relación similar a la existente en Estados Unidos en 2007) y el 10% más favorecido el 60% de ella, mientras la mitad de la población sólo dispone del 2%.
 
¿Por qué siguen rechazando los eurobonos?
 
En parte porque el gobierno alemán es rehén de su propia leyenda populista. La leyenda afirma que Alemania es el gran pagador de Europa, la gran víctima. Su contribución a los rescates europeos es, efectivamente, la mayor en términos absolutos, pero sólo porque su economía y su población son las mayores. La contribución alemana per cápita es la sexta entre 17 países, y según la parte del PNB dedicada es la décima, pero eso no se dice, como tampoco se dice que han sido los mayores beneficiarios de la existencia de una moneda única. Entonces, si la música con la que se desayunan diariamente los alemanes les dice que ellos son los que más pagan y que ellos lo han hecho todo "bien", acceder a los eurobonos significa socializar el desbarajuste de quienes lo hicieron "mal". Salir de este enredo significaría reconocer la interrelación de la euro crisis y corregir la leyenda, lo que resulta muy complicado para el conjunto del establishment alemán porque supone cuestionar la política de los últimos veinte años. No es un problema de gobierno, sino también de la actual oposición: recordemos que fue un gobierno de socialdemócratas y verdes quien realizó la última gran ofensiva neoliberal en el país, con la llamada "Agenda 2010" de Schröder y abriendo las puertas a los "hedge funds"... Además de esto, también hay un punto de dogmatismo ideológico neoliberal.
 
Pero sería injusto no añadir algo: si la actitud alemana es obtusa, ¿cómo calificar el disciplinado seguidismo masoquista de los gobiernos de Francia, España y los demás, que ni siquiera defienden los vanos intereses nacionales de una estrategia exportadora y consienten una política que incrementa su crisis? En España ni siquiera ha habido un "mea culpa" por el ladrillo. Ningún aeropuerto inútil o destrucción del litoral ha llevado a nadie a la cárcel. Al revés, el discurso político del PP reivindica aquella "etapa de crecimiento". Es una casa de locos... Hemos de ponernos de acuerdo en una cosa: en la Europa de hoy la estupidez es internacional. Frente a la división de una Europa en países virtuosos y manirrotos, que pretende disolver problemas sociales en cuestiones nacionales, el internacionalismo ciudadano debe constatar la absoluta unidad de la estupidez europea como primer paso.
 
¿Qué queda del proyecto europeo, ahora que ya se habla de dos zonas euro, pero además con una clara división los europeos buenos y los malos?
 
Ese discurso introduce una tendencia desintegradora y disolvente en la Unión Europea. Con el, Alemania ha abierto una caja de Pandora muy peligrosa. Es un discurso que divide Europa y que ofenda a sus pueblos. Lo hemos visto en Grecia donde se demoniza a Alemania, y se empieza a ver en España. Cuando llegué a Berlín en 2008, Merkel era considerada en España como el paradigma del buen gobernante. Desde el año pasado su prestigio y el de Alemania han caído por los suelos. Todo esto es disolvente para la cohesión europea, pues abre una espiral desintegradora. Los alemanes, a los que siempre les ha costado mucho ponerse en el lugar de los otros, no son conscientes de lo que están sembrando. Cuando el año pasado le pregunté al ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, sobre el resentimiento que sembraba en Europa el discurso aleccionador de una Alemania virtuosa, me miró como si le hablara en chino... Todo esto es muy malo, pues la Unión Europea, vista con perspectiva histórica, es una buena solución a lo que había antes: naciones que guerreaban constantemente entre sí. Por eso hay que conservarla, reformándola. Para ello hay que poner los intereses generales de la ciudadanía por delante del negocio, lo político por delante de lo económico, y no pedir peras al olmo, no pretender hacer un superestado europeo a partir de la idealización del continente como sugiere Jürgen Habermas en su "Zur Verfassung Europas". En la proyección exterior de la Unión Europea, hay que conformarse con una ambigua y paquidérmica estructura común que no le complique la vida al resto del mundo. Lograr que esa estructura no sea imperialista, ya sería un enorme avance histórico.
 
¿Y sobre el peligro de los populismos, que en lo económico vienen con propuestas que deberían haber llegado desde la izquierda? ¿Estamos ante una repetición de los 30?
 
Antes he mencionado que Europa está en una divisoria, que algo se va a mover, porque se ha creado un agujero y hay una demanda de respuesta a la nueva situación. La dirección que van a tomar las cosas es opinable. Tenemos tanto indicios de 1930 -el aumento del desprecio al débil, el darwinismo social, el racismo y el auge del discurso y la practica de la extrema derecha, con situaciones que en algunos casos parecen calcar el mapa de la Europa de los años treinta y cuarenta- como indicios de 1848, de una "primavera de los pueblos" internacionalista, ciudadana y social. Pero, no nos engañemos, este segundo escenario positivo precisa trabajo, compromiso y organización. El espontaneísmo festivo-narcisista y el happening "on line" no son suficientes. Los ejemplos que mencionas advierten que el populismo de extrema derecha puede rellenar el agujero y ganar la calle.
 
 
 
Mirando la toma de decisiones en España o Italia, en relación a los recortes, ¿hacia donde vamos? Se modificó la Constitución sin referéndum, ya no se consulta a los ciudadanos sobre los nuevos recortes...
 
Cierta austeridad popular a cambio de un desmonte del casino podría haber sido aceptable, por lo menos en los países más ricos de Europa, pero el intento de hacer regresar a Europa al siglo XIX en lo social y laboral, sin tocar el casino y por decreto, evidentemente, no es democrático. Rompe lo que quedaba del contrato social europeo de posguerra, allí donde lo hubo. La imposición de las políticas de ajuste ha reventado la soberanía nacional, que por otra parte nunca gobernó ni decidió las cuestiones económicas principales. Aunque no todas las democracias son iguales (en Noruega hay mucha más democracia que en España, en España más que en Rusia y en Rusia más que en Haití), la democracia realmente existente tiene muy poco que ver con su sentido genuino de "poder popular". La tendencia que hoy gobierna Europa disuelve incluso esa caricatura de democracia. Como lo social y lo político van unidos a la degradación de lo primero le corresponde la degradación de lo segundo. ¿Qué quiere decir, por ejemplo, "reformar el derecho de huelga", como se dice ahora en España, en el actual contexto? Evidentemente se trata de restringir. ¿Cómo se lee que hombres de Goldman Sachs estén al frente del gobierno griego, en Italia, o en el Banco Central Europeo, o rodeando y asesorando a Merkel en Berlín y a Obama en Washington? Todo eso lanza un desafío directo a los pueblos de Europa que esperamos se dirima en una primavera rebelde a la 1848 y no en un auge de la extrema derecha, el militarismo y de la irracionalidad. En España el regreso de los postfranquistas al gobierno es un incentivo para los movimientos sociales porque crea condiciones más confortables para una contestación ciudadana sin complejos de "hacer el juego a la derecha".
 
¿Pueden cambiar las cosas en Alemania en las elecciones de septiembre de 2013?
 
En Alemania hay una clara mayoría para desplazar a los conservadores del gobierno en 2013. Esa mayoría se logra mediante la suma de los socialdemócratas (SPD), los verdes, y los socialdemócratas de izquierda de Die Linke. El problema es que la obvia viabilidad de este tripartito es tabú en Alemania. Die Linke es el único partido opuesto al orden neoliberal y sin responsabilidades en los recortes sociales de los últimos diez años. Eso explica que sea tratado como una especie de "partido demente", del que se dice que es "incapaz para gobernar", cuando la realidad es que es, fundamentalmente, una fuerza socialdemócrata que lleva mucho tiempo gobernando en coalición en diversas regiones del país. Die Linke se opone, además, a la participación alemana en guerras imperiales. Esas dos virtudes, con las que sociológicamente están de acuerdo el 60% o el 70% de los alemanes, marcan una divisoria de respetabilidad institucional: pertenecer o no al establishment. SPD y verdes prefieren perder las elecciones y que gobiernen los conservadores antes que aliarse con Die Linke, entre otras cosas porque tal alianza significaría auto criticarse por los años de gobierno en los que iniciaron el gran recorte social y metieron, por primera vez desde Hitler, al país en guerras. Tal autocrítica implicaría no sólo un cambio de programa sino de dirigentes, pues los líderes de ambos partidos fueron los que gobernaron y adoptaron aquellas decisiones. Así pues, descartado ese tripartito, al día de hoy la suma de verdes y SPD no alcanza para gobernar. Eso quiere decir que Merkel puede volver a ganar (a menos que la incierta estabilidad exportadora se hunda, lo que es muy posible), o que vuelva a gobernar en coalición con el SPD, o con los verdes. En ambos casos un cambio de gobierno no alteraría nada fundamental. Para convencerse de ello basta mirar hacia atrás: no sólo en Alemania, también en España, en Francia y en el Reino Unido, el neoliberalismo se introdujo, o fue potenciado, de la mano de los socialdemócratas. Y en ninguno de esos países hay indicios de corrección en esos partidos. En ausencia de tal corrección, quien quiera un cambio razonable, ¿puede seguir apostando por ellos? Dicho esto, una caída de Sarkozy la próxima primavera en Francia podría complicarle las cosas a Merkel. Lo decisivo, sin embargo, debe venir de abajo. Es sorprendente que, ante una situación que es claramente supranacional, todavía no se hable de coordinar las jornadas de huelga general entre varios países europeos. La falta de solidaridad y empatía hasta ahora demostrada hacia la canallada que están haciendo con la población de Grecia, es una prueba a la dignidad de los otros países de la UE. Por el momento triunfa el reflejo cobarde y mezquino del "nosotros no somos como Grecia". Además de mezquino es suicida, porque los recortes que se van a aplicar en España introducirán escenarios griegos. De momento, con el billón de euros de dinero público prestado a bajo interés a la banca privada desde diciembre por el Banco Central Europeo, parece que han conseguido comprar cierto tiempo de tranquilidad bursátil... Esa parece ser la alternativa de la derecha a los eurobonos.
 
¿Cómo ha gestionado China la crisis?
 
China fue el único país que era consciente de su crítica posición en la globalización antes de la aparición de la crisis. En 2002, cuando llegue a Pekín, sus dirigentes ya pensaban en cambiar el modelo: en pasar de un modelo puramente exportador, muy dependiente del mercado global y expuesto a sus vaivenes, a un tipo de desarrollo más endógeno y basado en el consumo interno. Para ello era necesario invertir más en la población pobre, para que ésta pudiera consumir y alimentar el nuevo esquema con su consumo. De ahí nació la recuperación del concepto confucioniano de "pequeño bienestar" (Xiakoang) y la retórica de la "sociedad armoniosa". China se propone ahora crear un sistema de seguridad social para su enorme población. Si en los noventa realizaba experimentos capitalistas en ciertas regiones, ahora hay experimentos "sociales" como el de Chongqing, que recuperan cierto discurso maoísta nivelador. Todo eso, unido a la supremacía de lo político, al control que el partido tiene de las finanzas (el jefe del Banco central es nombrado por el partido y los jefes de los principales bancos son miembros del comité central), le permite un control de la situación y una capacidad de juego mayor que la que existe en Occidente. China es un país que ha protagonizado enormes cambios de línea en su historia reciente. Si fuera necesario, creo que podría volverse a poner el uniforme maoísta, no para hacer la política de los años sesenta, pero sí para cambiar radicalmente de línea... Dicho esto, hay que recordar lo más importante: que el país presenta las contradicciones planetarias en su máxima concentración. Si el crecimiento se detiene, el país puede inaugurar un nuevo "gran desorden" (da luan), un concepto chino parecido al ruso de "smuta" que describe las etapas de caos que jalonan su historia. Que sus dirigentes sean conscientes de la fragilidad que gobiernan, no significa que vayan a tener éxito.
 
En tu libro sobre China, afirmas "Nuestro porvenir depende de China y todos los problemas de la crisis están en ella".
 
Mi libro intenta presentar un país que es paradigma de la crisis mundial, algo que me parece más realista y adecuado que recrearse en las leyendas de la "nueva amenaza china" y la "próxima superpotencia hegemónica", que nos vende el "mainstream" mediático. La expansión desarrollista china evidencia, en última instancia, la inviabilidad de la economía mundial inventada por Occidente. Los éxitos chinos de los últimos treinta años se han realizado sobre modelos en crisis, lo que contiene más certezas que sospechas de que hay muchos desastres incluidos en ellos. Lo que afirmo es que si los chinos logran salir de la crisis antropogénica, de la crisis de civilización mundial, pese a su manifiesta desventaja en población, recursos etc., entonces quiere decir que todos los demás podemos salir de ella. Esa es la gran "Actualidad de China", que da título a mi libro.
 
Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Escribano y Àngel Ferrero


El FMI pide bajar pensiones por "el riesgo de que la gente viva más de lo esperado"

El organismo quiere que la edad de jubilación se ajuste con la esperanza de vida. Sus economistas proponen recorte de prestaciones y aumento de las cotizaciones. El Fondo plantea que las aseguradoras privadas cubran el riesgo de longevidad.

El envejecimiento de la población es un reto conocido. Y a eso dedica un extenso análisis el Fondo Monetario Internacional, en un adelanto de los documentos de su cumbre semestral. Lo que llama la atención es la agresividad y crudeza con la que pone de relieve el problema. El Fondo reclama, entre otras medidas, que se recorten las prestaciones y se retrase la edad de jubilación ante "el riesgo de que la gente viva más de lo esperado". Y también propone soluciones de mercado para mitigar ese "riesgo".

Es lo que los economistas bajo la batuta del español José Viñals llaman “riesgo de longevidad”. Y dan una cifra para poner en contexto. “Si el promedio de vida aumenta tres años más de lo previsto para 2050, el coste del envejecimiento -que ya es enorme para los Gobiernos, las empresas, aseguradoras y particulares- aumentaría un 50%” en las economía avanzadas tomando como referencia el PIB de 2010.

Según ha explicado el propio Viñals en la rueda de prensa en la que ha presentado el informe, “vivir más es bueno, pero conlleva un riesgo financiero importante". "Nos va a costar más como individuos, a las corporaciones y a los Gobiernos. Por eso debemos preocuparnos ahora por los riesgos de la longevidad, para que los costes no nos atosiguen en el futuro”, ha comentado Viñals, responsable del departamento de Mercado de Capitales.

Para los países emergentes, ese coste adicional sería del 25%. En términos absolutos, se disparará el coste previsto en decenas de billones de dólares a escala global. Eso su pone una amenaza para sostenibilidad de las finanzas públicas al disparar los niveles de endeudamiento público en una proporción similar. En paralelo, es un riesgo para la solvencia de las entidades privadas.

Vivir más es bueno, pero conlleva un riesgo financiero importante. Nos va a costar más".

En 1750, la esperanza de vida en el momento del nacimiento en los países de la Europa occidental no llegaba a los 40 años. Desde 1900, siguió un incremento lineal hasta tocar los 80 en 2010. A escala global pasó de los 48 en 1950 hasta los 70 en el último año de referencia. Pero lo que cambia los cálculos, según el FMI es la esperanza de vida cuando se tiene 60 años.

Naciones Unidas proyecta que para 2050 la esperanza de vida a partir de esa edad llegará a los 26 años en las economías avanzadas y a los 22 años en los países en vía de desarrollo. Eso significa que irá mejorando al ritmo de un mes por año. Tomando como referencia a los europeos de 60 años que vivían en 1910, la esperanza de vida era de 15 años. Un siglo después llegó a los 24 años.

Al vivir más la población, tendrá que pagarse más en pensiones y prestaciones a la seguridad social. En este caso pone como ejemplo los planes de pensiones privados en EE UU. “La empresas tendrían que multiplicar varias veces sus contribuciones para poder afrontar esos pasivos adicionales”, apunta. “Reconocer y mitigar este riesgo es un proceso que debe ponerse en marcha ahora”, remacha.

Tanto el sector público como el privado llevan años preparándose para amortiguar el impacto financiero del envejecimiento. Pero el FMI cree que se subestimó la evolución demográfica de la población y eso pesará “más de lo esperado” en un balance que en ambos casos están ya de por si debilitados. Eso, por tanto, amenaza con exacerbar su vulnerabilidad frente a otras crisis.

Si el promedio de vida aumenta tres años más de lo previsto en 2050, el coste subiría un 50%”
José Viñals.

Christine Lagarde, directora gerente de FMI, quiere que la reunión de primavera en Washington sirva para mirar hacia delante. En este contexto, exige a los Gobiernos que reconozcan que el envejecimiento les puede crear un serio problema en el futuro y que es un riesgo. Para neutralizar sus efectos, recomienda combinar el aumento de la edad de la jubilación con otras medidas.

Para el retraso de la edad de jubilación, propone que se ligue a la esperanza de vida, de modo que el número de años en que los jubilados cobran la pensión no aumente. En la reciente reforma española del sistema de pensiones que retrasaba la edad e jubilación a los 67 años de forma progresiva ya se prevé un mecanismo de este tipo, llamado factor de sostenibilidad. Así, la ley prevé que las variables clave del sistema de pensiones (como la edad de jubilación) se revisen cada cinco años a partir de 2027 en función del aumento de la esperanza de vida.

Pero ese retraso no basta. El Fondo cree que hay que tomar más medidas y cita entre ellas el recorte de las pensiones, el aumento de las cotizaciones y la posibilidad de que los Estados contraten con aseguradoras privadas la cobertura de ese "riesgo de que la gente viva más de lo esperado".

Así, el informe de estabilidad financiera plantea que se recurra a los mercados de capitales para que se transfiera el riesgo de la longevidad de los planes de pensiones a las instituciones que tienen más capacidad para gestionarlo.

Los economistas del organismo plantean también que los propios individuos aumenten su ahorro a través de planes de pensiones, recomienda que se facilite o incluso obligue a contratar rentas vitalicias y también apoya el uso de las hipotecas inversas, por las que la casa en propiedad se entrega en el momento de fallecimiento a cambio de recibir hasta ese momento una renta por ella.

El Fondo también pide más transparencia a los países a la hora de informar sobre la tendencia del envejecimiento y como se están preparando para financiar la jubilación.

El FMI concluye recordando que todas estas reformas “tardarán años en dar fruto” y cualquier retraso en el proceso dificultará hacer frente al reto como es debido. “Prestar atención al envejecimiento de la población y al riesgo de la longevidad adicional forma parte del conjunto de reformas necesarias para restaurar la confianza en la viabilidad de los balances del sector público y privado”, remacha.


DE MOCIONES Y CONTRADICCIONES

 

Preconizar un marco laboral propio para Euskal Herria constituye una reivindicación política que, aunque legítima desde unos planteamientos ideológicos determinados, en Izquierda-Ezkerra no compartimos. Para nuestra coalición, los derechos de las trabajadoras y trabajadores vascos y navarros se sitúan al mismo nivel de los del resto de trabajadoras y trabajadores de los demás territorios del Estado (esas trabajadoras y trabajadores que, según palabras de un dirigente sindicalista abertzale –tal vez desde una concepción autodenominada “internacionalista”-, suponen un “lastre”).

Nuestro proyecto político se basa en la asunción del modelo federal de articulación del Estado, igual que el proyecto político de otras formaciones políticas con representación en el Ayuntamiento de Burlada se sustenta en el centralismo o en el regionalismo en unos casos y en el independentismo en otros. Por eso, a la hora de emitir nuestro voto en relación a una moción que cuestione frontalmente ese marco federalista, por mucho que esa moción se enmascare con retórica de izquierdas, en última instancia obtendrá nuestra desaprobación y nuestro rechazo. Porque consideramos que, en el fondo, ese tipo de distinciones entre trabajadoras y trabajadores de un ámbito territorial del Estado con respecto a las y los del resto del mismo, supone una reclamación netamente egoísta, chauvinista, que contribuye a quebrar la solidaridad de la clase obrera y que incide fundamentalmente en la división de la clase obrera dependiendo del lugar donde se resida o de procedencia, convirtiendo a unas trabajadoras y trabajadores en individuos de primera categoría y a las y los demás en individuos de segunda.

Además, el discurso de que la solución para resolver la gravísima crisis estructural que padece el capitalismo en la actualidad y sus nocivos efectos sobre el conjunto de la población trabajadora se alcanzará con la consecución de la independencia de un territorio del Estado, obvia por un lado el carácter global de esa crisis estructural y, en segundo lugar, presupone que el empresario de origen vasco se comportará de un modo mucho más sensato y justo que el empresario de otras partes de España. Azuzar la competencia descarnada entre territorios a través de vías soberanistas, únicamente redundará en una agudización de la explotación empresarial y estimulará todavía más un recorte de los derechos laborales y sociales de las y los trabajadores en general.

Si Bildu en Burlada aspira a continuar defendiendo y sosteniendo esas tesis soberanistas, allá ellos con sus postulados ideológicos. Pero que no ataquen a Izquierda-Ezkerra por defender y sostener los nuestros, amparándose en el hecho de que no les brindamos nuestro respaldo a la moción en contra de la Reforma Laboral del PP que presentaron en el Pleno correspondiente al mes de febrero. Nuestra coalición también presentó la suya en torno a ese mismo asunto –anticipada, por cierto, en la Junta de Portavoces previa al Pleno, y en la que aprovechamos para invitar al resto de grupos municipales a consensuar una de carácter unitario, obteniendo de Bildu la callada por respuesta-; en esa moción, nos referíamos al sistema capitalista como auténtico enemigo de la clase obrera, lo que traducido al lenguaje llano significa que preferimos poner énfasis en la contradicción capital-trabajo antes que en la contradicción Euskal Herria-España. Si tal afirmación nos convierte a los ojos de Bildu en una plataforma política con menor pedigrí de izquierdas que ellos, únicamente nos cabe señalar que no compartimos ese criterio, en la medida que estimamos que la solidaridad de la clase trabajadora ha de primar por encima de otras cuestiones de signo identitario.

Aparte de todo lo expuesto, emplazamos a las compañeras y compañeros de Bildu en la Corporación Municipal a que acrediten su condición de formación política de izquierdas defendiendo los servicios públicos y a las trabajadoras y los trabajadores de Burlada, evitando con ello que tengamos que asistir al bochornoso espectáculo que se nos brinda en comisiones donde Bildu, con su abstención, en realidad se decanta a favor de la privatización del servicio de atención al público en la Casa de Cultura los fines de semana, por ejemplo, o a reuniones de patronatos en los que Bildu no respalda las propuestas de las trabajadoras y trabajadores del Ayuntamiento en materia de Plantilla Orgánica. Tampoco nos gustaría recordar qué sucedió hace un par de meses a raíz de una moción presentada por Izquierda-Ezkerra en relación al acercamiento de presas y presos vascos y navarros condenados por delitos de terrorismo (un calco, dicho sea de paso, de la que se había aprobado en el Parlamento de Navarra con el voto favorable de Bildu, pero que en Burlada sus representantes impidieron que se tramitara la urgencia para su debate y posterior votación).

Tal vez, en un escenario de independencia de Euskal Herria, Bildu tomaría otras decisiones. Lo desconocemos. Pero entre tanto alcanzan ese objetivo, desde Izquierda-Ezkerra emplazamos a Bildu para que no otorgue su apoyo a medidas típicas de la derecha y a que dedique sus energías y su tiempo a compadrear menos con los ediles de UPN y del PP, y más a ejercer una labor de oposición al equipo de gobierno municipal, que razones de sobra existen para ello, y no tanto a ejercer esa labor de oposición contra Izquierda-Ezkerra.

Si desean buscarnos para realizar una tarea de confrontación política a la minoría de derechas que gobierna el Ayuntamiento de Burlada, nos encontrarán. Si desean arremeter contra Izquierda-Ezkerra porque no coincidimos en sus posturas de división de la clase trabajadora, también nos encontrarán.

 

 

ÁUREA GARDE BUSÓM

Concejal de Izquierda-Ezkerra en el Ayuntamiento de Burlada





Atacar a Irán sería una locura, no la descarten


Robert Fisk

Si en verdad Israel ataca a Irán este año, será una chifladura peor de lo que piensan sus enemigos. Cierto, Majmud Ajmadineyad es un orate, pero también lo es Avigdor Lieberman, quien parece ser el ministro israelí del Exterior. Tal vez los dos quieren intercambiar favores. Pero, ¿por qué los israelíes desearían bombardear Irán y así poner sus cabezas bajo la furia del Hezbolá libanés y de Hamás al mismo tiempo? Junto con Siria, sin duda. Para no mencionar que absorberían a Europa oriental y Estados Unidos al mismo torneo de tiro.

Tal vez es porque llevo 36 años viviendo en Medio Oriente, pero algo me huele mal. Leon Panetta, nada menos que el secretario estadunidense de la Defensa, advierte que Israel podría atacar. Lo mismo dice CNN –sería difícil encontrar algo más maloliente–, y hasta el viejo David Ignatius, quien hace una o dos décadas dejó de ser corresponsal en Medio Oriente, nos advierte lo mismo, recogido, como de costumbre, de sus "fuentes israelíes"

Ya me esperaba algo así cuando la semana pasada revisé The New York Times Magazine –no es un anuncio, no quisiera que los lectores de The Independent quemaran sus energías en esas cursilerías– y leí la advertencia de un "analista" israelí (todavía intento descubrir lo que es un analista), Ronen Bergman, del periódico Yedioth Ahronoth.

He aquí la pieza, lo más cercano a un guión propagandístico: "Luego de hablar con muchos (sic) altos líderes y jefes (sic de nuevo) israelíes de la inteligencia y la milicia, he llegado a creer que Israel sí atacará a Irán en 2012. Tal vez en la pequeña y cada vez más estrecha ventana que queda, Estados Unidos escogerá intervenir a final de cuentas, pero desde la perspectiva israelí no hay mucha esperanza de que lo haga. Más bien existe esa mezcla peculiarmente israelí de temor y tenacidad, la fiera convicción, cierta o falsa, de que sólo los israelíes pueden en última instancia defenderse a sí mismos".

Por principio de cuentas, cualquier periodista que predice un ataque israelí a Irán pone la cabeza bajo la guillotina. Pero sin duda cualquier periodista digno de ese nombre –y hay muchos de ésos en Israel– se haría esta pregunta: ¿para quién trabajo? ¿Para mi periódico, o mi gobierno?

Panetta, quien mintió a los soldados de su país en Irak al decirles que estaban allí a causa del 11-S, debería abstenerse de entrar en este juego. Lo mismo CNN. De Ignatius prefiero olvidarme. Pero, ¿qué hay en todo esto? Nueve años después de invadir Irak –una aventura de enorme éxito, nos siguen diciendo– porque Saddam Hussein tenía "armas de destrucción masiva", nos preparamos para aplaudir a Israel cuando bombardee Irán a causa de unas "armas de destrucción masiva" todavía más improbables.

No dudo que a los pocos segundos de oír la noticia, los grotescos redactores de discursos de Barack Obama estarán sufriendo por encontrar las palabras correctas para apoyar tal ataque. Si Obama es capaz de abandonar el respaldo a la libertad y a la categoría de Estado para los palestinos con tal de lograr su relección, sin duda podrá apoyar la agresión israelí con la esperanza de que eso le permita mantenerse en la Casa Blanca.

Sin embargo, si misiles iraníes comienzan a estrellarse en naves de guerra estadunidenses en el golfo –para no hablar de sus bases militares en Afganistán–, los redactores de discursos tendrán mucho más trabajo. Así que por lo menos esperemos que los británicos y los franceses no se involucren.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya


Crecimiento, paro, consumo, renta

Santiago Niño Becerra -  Martes, 31 de Enero 2012
 
Es durísimo de aceptar porque significa que no puede resolverse un problema, pero lo cierto es que, cuando la crisis finalice dentro de diez años -si es que su duración es semejante a todas las crisis sistémicas que se han producido en los últimos dos mil- según nuestros parámetros actuales de medida el desempleo del factor trabajo se va a reducir poco, muy poco, y lo que vamos a ver es un desempleo estructural muy, muy elevado; cierto, cierto, en unas economías -si es que se continúa hablando así- más que en otras, pero en todas mucho. ‘¿Significa eso que el desempleo es irreducible?’, me preguntan, pues si pensamos en términos de conservar el bienestar actual, pienso que sí.

El pleno empleo del factor trabajo (no piensen en España) que se vivió en el mundo desarrollado entre 1950 y 1975 fue excepcional en la Historia, y fue fruto de una serie de circunstancias propias del modelo que sustituyó al que entró en crisis en la Depresión, un modelo que lo que buscaba es crecer lo máximo posible a través de la movilización de todos los recursos existentes, como por ejemplo el factor trabajo; además aún se seguía dando un hecho histórico: para generar más PIB hacía falta más factor trabajo. Más máquinas produciendo y más trabajadores laborando suponía más consumo, por ello había que remunerar convenientemente a ese factor trabajo. Y si a eso añadimos el supuesto de que la cantidad de commodities existentes era ilimitada, el mundo se embarcó en un proceso de crecimiento como jamás en la historia se había dado, y hasta los subdesarrollados crecieron.

Bien, pues eso empezó a cambiar en los 80. Resulta que con mejoras continuadas en la organización y con un uso creciente de la tecnología, combinado con la utilización de la mano de obra más barata que podía conseguirse, no importaba donde, los beneficios empresariales pudieron alcanzar cotas por unidad producida mayores que antes y, además, con tasas de inflación más reducidas, y más cuanto menos se inmiscuían los Estados en la vida económica. Obviamente el desempleo en el mundo desarrollado comenzó a aumentar, y no, en el subdesarrollado no comenzó a descender: simplemente se descubrió una población activa que antes no existía alimentada por un volumen demográfico desmesurado.

A finales de los 80 las tensiones monetarias internacionales combinadas con un desempleo estancado en cotas elevadas, abocaban a un problema de agotamiento del modelo. La solución fue la concesión de una capacidad de endeudamiento prácticamente ilimitada, ilógica en base a las expectativas de ingresos y siempre dependientes que estos pudieran mantenerse, a familias, empresas, entidades financieras, y Administraciones Públicas varias, por parte del poder económico-financiero con la total bendición de los rectores de la vida económica y social, tuviesen carácter político, o no. Las pocas voces críticas con el proceso fueron, o ignoradas, o tachadas de demagógicas.

A lo largo de los 90 y 2000 se creció mucho, mucho, pero a crédito. Como se dice tan gráficamente en ‘Españistán’ (http://ow.ly/8KGpZ) “El país entero había raptado a la tía de la lejía y la obligaba a traer más y más dinero del futuro”, en España y en todas partes. Ya no importaba cuál fuese la remuneración personal, sólo había que abrir la horquilla del crédito hasta un infinito, lo que aumentó los ingresos fiscales y adecuó los gastos -cualesquiera- a aquellos. Hasta que el modelo rompió, físicamente, se agotó. Como también dice ‘Españistán’, “Habíamos llegado a ese futuro al que habíamos estado robando dinero”, y cuando hemos llegado ya no quedaba nada. A eso, añadir que ahora se archiconoce que los recursos son muy limitados; por lo que la productividad tiene que aumentar por necesidad para ahorrar esos limitados recursos.

Nada puede estimularse porque ya no queda con qué estimular. Y a eso añadir la monstruosa deuda que se debe: todos. Y que las columnas sobre las que se ha sostenido todo ese entramado del pasado: el sistema monetario-financiero, están carcomidas de deudas que no se podrán cobrar y deudas que no se podrán pagar.

Ahora toca administrar lo escaso, repartir sabiamente lo poco, priorizar en todo, gestionar con detalle y en cada detalle. Ahora toca ir a menos, durante mucho tiempo. Repasen el período 1760 – 1820: estamos ahí.
¿Desempleo?, va a continuar alto, si. Existe un excedente de oferta de trabajo que no va ser absorbido porque no hay demanda de trabajo para absorberlo, ni va a haberla. Se mitigará un poco a base de subempleo, y de paro encubierto, pero a cambio de un empobrecimiento creciente que ninguna política fiscal compensará porque los tiros ya no van por ahí debido a que no habrá ingresos excedentes. Será otra película, ya, en la que se crecerá poco, y siempre mucho menos de lo que hasta ahora se ha crecido. Y recuerden: España necesita crecer como mínimo el 2,0% para crear empleo neto.


Reforma Laboral (RL), más
 
Independientemente de lo que por RL pueda entenderse, cualquier reforma laboral que en un país o zona hoy sea abordada perseguirá uno de estos dos objetivos: o favorecer la creación de empleo nuevo, o reducir los costes laborales. Los dos juntos hoy son imposibles.
 
En España estamos a las puertas de una RL, una RL que se plantea en medio de una crisis sistémica que afecta al planeta; en una economía: la española, que está decreciendo y que arrastra carencias clamorosas en productividad desde hace siglos; en una economía que cuenta con una de las tasas de actividad más reducidas de Europa pero aun así con una población activa de veintitrés millones de personas; y en una economía con más de cinco millones de personas desocupadas buscando un empleo que no encuentran.
 
Empecemos por el segundo objetivo. España hoy, ¿puede reducir los costes laborales?, sí, evidentemente. España hoy, ¿ganará algo reduciendo sus costes laborales?, de forma generalizada, no. Si se analiza el volumen de los costes laborales en España se observa que son de los más reducidos del área euro, sin embargo la razón que se esgrime para disminuirlos es la ganancia de competitividad. Es decir, se argumenta, España ganará competitividad si sus empresas reducen los costes del factor trabajo que utilizan.
 
El razonamiento anterior se fundamenta en la realidad española: eliminada prácticamente la actividad constructora tanto pública como privada, aceptada la realidad de unos ingresos diarios medios reales decrecientes por turista entrado y cerrado el grifo del crédito para financiar los circulantes de las empresas, la salida para ganar competitividad sería reducir los costes laborales: congelación de salarios, reducción del precio de las horas extras, disminución de las cuotas empresariales a la seguridad social, reducción de las indemnizaciones por despido (y favorecimiento del mismo), … ; indirectamente estas medidas supondrán una reducción de los salarios debido a que la oferta de trabajo crecerá -más desempleo- o serán aceptadas caídas en las remuneraciones por el miedo a perder el empleo. Es evidente que ello reducirá el poder adquisitivo de la población ocupada pero los partidarios del razonamiento argumentan que ello mejorará las posibilidades exportadoras de España.
 
Según este punto de vista España ganaría, así, competitividad porque no puede ganarla de otro modo ya que España tiene una productividad muy reducida debido a que el nivel de capitalización de la empresa española es muy bajo y así van a continuar las cosas ya que en base al mix de bienes y servicios que España produce no le es rentable a la empresa española media invertir para ganar productividad. Y el razonamiento supone algo: que España va a exportar mucho porque el exterior va a desear los bienes y servicios españoles, que los va a desear enormemente, y que ese exterior va a tener renta y/o capacidad de endeudamiento para pagarlos.
 
Desarrollando el razonamiento desde una perspectiva posibilista, exportando, la economía española crecerá, ocupará cada vez a más población activa que será remunerada con mayores salarios, y España superará la desaparición de la construcción encontrando nuevos subsectores de crecimiento que permitan absorber la oferta de trabajo española. El Estado ingresará más debido al creciente mayor consumo y reducirá su gasto público por la caída que experimentará el desempleo, lo que incidirá positivamente en el déficit, reduciéndolo.
 
Pero la realidad es que España produce lo que produce, que eso que produce es lo necesario que es, que lo produce con un nivel de dependencia energética y tecnológica elevada, y que nunca España podrá competir en costes laborales con Túnez o Marruecos (por no ir más lejos) a no ser que se esté dispuesto a una inestabilidad social permanente, y que la capacidad de consumo de los posibles consumidores de los fabricados españoles es la que es, y es decreciente, porque también en el exterior se está produciendo un acelerado deterioro de la situación económica, y de ello el gran exportador: Alemania ya sabe bastante.
 
Vayamos al primero. El desempleo del factor trabajo ha aumentado en todos los países europeos, pero en España muchísimo más debido a que la construcción, una actividad que absorbía una ingente cantidad de factor trabajo ha colapsado, lo que ha desencadenado la destrucción ingente de puestos de trabajo tanto en actividades directamente vinculadas con la construcción como en otras que existían a la sombra del consumo generado por las personas ocupadas en la construcción: ocio, comercio, transportes, …. A ello hay que añadir la actividad en retroceso del subsector financiero que se está traduciendo en pérdida de puestos de trabajo en las entidades integradas en el mismo.
 
España precisa que su PIB crezca a una tasa mínima del 2,59% anual para que empiece a descender la tasa de desempleo, y necesita que ese PIB crezca, al menos, al 1,23% para que aumente el nivel de ocupación. En resumen, España debe crecer como mínimo al 2,0% anual para que su economía genere empleo neto. España tiene un modelo productivo muy intensivo en factor trabajo que genera un bajo valor añadido por hora efectivamente trabajada porque la capitalización de sus empresas es reducida debido a que produce bienes y servicios de bajo valor.
 
Es decir, para que España cree empleo, o bien cambia su modelo productivo lo que es imposible de hoy para mañana porque España lleva con siglos con ese modelo, o bien encuentra una actividad que sustituya a la construcción para sustituir la demanda de trabajo que la construcción generaba, lo que no parece muy viable a medio plazo al margen de que, aunque se consiguiera, se produciría una caída del poder adquisitivo de la población ya que los salarios tienden a la baja como causa de la RL y de que el crédito orientado al consumo, tal y como lo hemos conocido, se ha ido para no volver.
 
En un escenario en el que la oferta de trabajo tiende al alza aunque sólo sea por el mero crecimiento vegetativo (y para este enfoque tanto da que la economía sea sumergida o no) y la demanda de trabajo tiende a la baja porque el consumo interior público y privado apuntan a menos al igual que las exportaciones de bienes no necesarios por la disminución del poder adquisitivo de los consumidores exteriores a medida que la crisis se vaya enquistando, ¿cómo va a ayudar una RL a generar empleo?.
 
En consecuencia, pienso que la RL reducirá los costes laborales contra una promesa que no puede cumplir -reducir la tasa de paro-, y lo hará preparando el nuevo modelo en el que el valor de la mayoría del factor trabajo será mucho menor que hasta ahora y, por tanto, su precio; junto a esto lo que puede esperarse para una situación postcrisis son elevados niveles de desempleo estructural que para España ya se están evaluando entre el 12% y el 18% con valores centrales de entre el 14% y el 16%.
 
Resumen del resumen: para todas las economías, pero para la española mucho más, el desempleo, imposible de ser absorbido debido a que el crecimiento cada vez necesitará menos factor trabajo y cada vez estará más centrado en el uso de unos recursos escasos para producir lo necesario, aumentará bajo el epígrafe de ‘paro estructural’ (amortiguado por lo que el ‘subempleo’ pueda mitigar). La alternativa, pienso, la reducción de la población activa.
 
Y con las previsiones ¿filtradas? del Informe de Invierno del FMI que plantea un crecimiento para España del -1,7% para el 2012 y del -0,3% para el 2013, y suponiendo que la realidad no sea aún peor, ¿cómo va crear España empleo se ponga en marcha esa RL o se ponga en marcha otra?.
 




China y Estados Unidos: ¿rivales o colaboradores?
Immanuel Wallerstein

Las relaciones de China con Estados Unidos son una preocupación importante para las clases que viven de conversar (los "blogueros", los medios, los políticos y los burócratas internacionales). El análisis comúnmente se plantea como la relación entre una superpotencia en decadencia, Estados Unidos, y un país en rápido ascenso, "emergente", China. En el mundo occidental es usual que la relación se defina negativamente, y que China sea vista como una "amenaza". ¿Pero una amenaza para quién, y en qué sentido?
 
Hay quienes ven el "ascenso" de China como el retorno a una posición central en el planeta, una posición central que alguna vez tuvieron los chinos y que ahora retoman. Hay quienes lo ven como algo muy reciente –como el nuevo rol de China en las fluctuantes relaciones económico-mundiales y de geopolítica del sistema-mundo moderno.
 
Desde la mitad del siglo 19, las relaciones entre ambos países han sido ambiguas. Por una parte, en ese entonces, Estados Unidos comenzaba a expandir sus rutas de comercio a China. Empezaba a enviar misioneros cristianos. A la vuelta del siglo 20, proclamó su política de "puertas abiertas", que estaba menos dirigida contra China que contra las potencias europeas. Estados Unidos quería su tajada del botín. Sin embargo, muy poco tiempo después, participó con otros países occidentales en la expedición que apagó la rebelión boxer contra los extranjeros imperialistas. Y al regresar a Estados Unidos el gobierno (y los sindicatos) intentaron evitar que los chinos emigraran al país.
 
Por otra parte, había cierto respeto resentido hacia la civilización china. El Extremo Oriente (China más Japón) eran el locus preferido para el trabajo misionero, por encima de India y África, lo que se justificaba en la suposición de que China era una civilización más "alta". Pudo haber tenido que ver con el hecho de que ni China ni Japón estaban colonizadas directamente en su mayor parte y por tanto no había potencias coloniales europeas que quisieran reservar sus colonias para sus propios nacionales y proselitistas.
 
Tras la revolución china de 1911, Sun Yat-Sen, que había vivido en Estados Unidos, se volvió una figura agradable en el discurso estadunidense. Y para el momento de la Segunda Guerra Mundial, China fue considerada una aliada en la lucha contra Japón. De hecho, fue Estados Unidos quien insistió en que China recibiera un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Es cierto que cuando el Partido Comunista Chino conquistó la China continental y estableció la República Popular China (RPC), parecía que China y Estados Unidos se volverían enemigos feroces. En la guerra de Corea, estuvieron en bandos opuestos, y fue la activa participación militar de China del lado de Corea del Norte lo que aseguró que la guerra terminara en un empate.
 
Sin embargo, apenas un poco de tiempo después el presidente Richard Nixon emprendió su famoso viaje a Pekín, se encontró con Mao Tse Tung y estableció una alianza de facto contra la Unión Soviética. El mundo geopolítico parecía ponerse de cabeza. Como parte del acuerdo con la RPC, Estados Unidos rompió sus relaciones diplomáticas con Taiwán (pese a que continuó siendo su garante contra una invasión de la RPC atravesando los estrechos). Y cuando Deng Xiaoping asumió el liderazgo de China, el país entró en un proceso de lenta apertura hacia las operaciones de mercado y a la integración en las corrientes de comercio de la economía-mundo capitalista.
 
Aunque el colapso de la Unión Soviética volvió irrelevante cualquier alianza chino-estadunidense contra ella, las relaciones entre los dos países no cambiaron en realidad. Se volvieron, en todo caso, más cercanas.
 
La situación del mundo hoy es una en la que China tiene un saldo significativo a su favor en su balanza de pagos con Estados Unidos, mucho del cual lo invierte en bonos del Tesoro estadunidense, socavando así la capacidad del gobierno estadunidense de continuar gastando vastas sumas de recursos en sus múltiples actividades militares por todo el planeta (y en particular en Medio Oriente), y vuelve a Estados Unidos un buen comprador de exportaciones chinas.
 
De tanto en tanto, es algo dura la retórica que uno y otro gobierno utiliza para hablar del otro, pero esto en nada se acerca a la retórica de la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. No obstante, nunca es bueno prestarle mucha atención a la retórica. En asuntos globales, la retórica intenta sobre todo tener un efecto político en el propio país, más que reflejar una política verdadera hacia el país al que ostensiblemente va dirigida.
 
Uno debería prestarle más atención a las acciones de ambos países. Resaltemos lo siguiente: en 2001 (justo antes del 11 de septiembre), en las inmediaciones de la isla Hainan, un avión chino y un avión estadunidense chocaron. Es probable que el avión estadunidense estuviera espiando en China. Algunos políticos estadunidenses llamaron a una respuesta militar. El presidente George W. Bush no estuvo de acuerdo. Él, más o menos se disculpó con China y obtuvo el eventual retorno del aeroplano y de los 24 tripulantes estadunidenses capturados. En los varios esfuerzos de Estados Unidos por hacer que Naciones Unidas respalde sus operaciones de varias formas, los chinos han disentido con frecuencia. Pero nunca, de hecho, han vetado una resolución promovida por Estados Unidos. Pareciera que la cautela de ambos lados ha sido la línea de acción preferida, pese a la retórica.
 
Así que, ¿dónde nos hallamos? China, como las potencias importantes de hoy, tiene una política exterior multifacética, que está involucrada en todas partes del mundo. La cuestión es cuáles son sus prioridades. Creo que la prioridad número uno son sus relaciones con Japón y las dos Coreas. China es fuerte, sí, pero sería impensablemente más fuerte si formara parte de una confederación del nordeste asiático.
 
China y Japón se necesitan uno al otro, primero que nada como socios económicos y segundo para garantizar que no habrá confrontaciones militares de ningún tipo. Pese a algunos chispazos nacionalistas, ambos se han ido moviendo visiblemente en esta dirección. La jugada más reciente es la decisión conjunta de comerciar el uno con el otro utilizando sus propias divisas, aislándose de las fluctuaciones en el valor del dólar, que son más frecuentes que nunca. Es más, Japón sopesa la incertidumbre de que el paraguas militar estadunidense puede no durar para siempre y por tanto necesita entenderse con China.
 
Corea del Sur encara los mismos dilemas que Japón, más el espinoso problema de cómo tratar con Corea del Norte. Para Corea del Sur, China es la restricción crucial para Corea del Norte. Y para China, la inestabilidad de Corea del Norte podría implicar una inmediata amenaza a su propia inestabilidad. China puede jugar en favor de Corea del Sur el papel que Estados Unidos ya no puede jugar. Y en los difíciles ajustes de China y Japón a su deseada colaboración, Corea del Sur (o una posible Corea unificada) podría jugar un papel esencial de equilibrio.
 
Dado que Estados Unidos percibe estos acontecimientos, ¿no es razonable suponer que intenta llegar a algún arreglo con esta suerte de Asia del nordeste confederada mientras se construye a sí mismo? Uno podría analizar las posturas militares de Estados Unidos en el nordeste, el sudeste y el sur de Asia, no como una actitud militar seria sino como una escenificación en aras de negociar en el juego geopolítico que se jugará durante la próxima década.
 
¿Son rivales China y Estados Unidos? Sí, pero hasta cierto punto. ¿Y son enemigos? No, no son enemigos. ¿Y son colaboradores? Son ya más de lo que les gustaría admitir, y lo serán más conforme continúa la década.
 
Traducción: Ramón Vera Herrera




La farsa democrática y el desafío de reinventar una democracia para el futuro

Tlaxcala

Traducido por Guillermo F. Parodi


En relación a lo que llama la “farsa democrática”, Samir Amin suscita una pregunta esencial:
«¿Renunciar a las elecciones?» La respuesta es negativa pero lleva a un nuevo interrogante: “¿Cómo asociar nuevas formas de la democratización, ricas, innovadoras, que permitan de hacer de las elecciones un uso diferente al que conciben las fuerzas conservadoras?” Para Amin, ese es el desafío.

El sufragio universal es una conquista reciente, iniciada con las luchas de los trabajadores en el siglo XIX en algunos países europeos (Inglaterra, Holanda, Bélgica), progresivamente extendida al mundo entero. Hoy en día no hace falta decir, todo el mundo acepta, que la reivindicación de que el poder supremo delegado a una Asamblea elegida correctamente, sobre una base pluripartidista - sea legislativa o constitucional según las circunstancias - define la aspiración democrática y, (supuestamente, digo yo), asegura su realización.

El mismo Marx había cifrado grandes esperanzas en el sufragio universal. “una vía pacífica posible hacia el socialismo”. He escrito sobre ese punto que las esperanzas de Marx fueron desmentidas por la historia (cfr. Marx y la democracia).

Creo que la razón de este fracaso de la democracia electoral no es difícil de descubrir: todas las sociedades, hasta ahora están basadas en un sistema doble de explotación del trabajo (cualesquiera sean sus formas) y de concentración del poder del Estado en beneficio de la clase dirigente. Esta realidad fundamental produce una relativa “despolitización/desculturización” de muy grandes segmentos de la sociedad. Y esta producción, de sobra concebida y aplicada para ejercer la función sistemática esperada de ella, es la condición simultáneamente de reproducción del sistema, sin cambios “otros que aquéllos que puede controlar y absorber, la condición de su estabilidad. Lo que se define como “el país profundo”, es decir, el país profundamente dormido. La elección por sufragio universal, en estas condiciones, es una garantía para la victoria garantizada del conservadurismo (aunque fuese reformador).

Esta es la razón por la que nunca hubieron cambios en la historia que hayan sido producidos a través de este método de gestión basado en el “consenso” (de no cambio). Todos los cambios con un alcance transformador real de la sociedad, incluso las reformas (radicales) siempre han sido el producto de luchas, conducidas por lo que puede aparecer en términos electorales como “minorías”. Sin la iniciativa de estas minorías que constituyen el elemento motriz en la sociedad, no hay cambio posible. Las luchas en cuestión, emprendidas de ese modo, terminan siempre - cuando las alternativas que proponen son clara y correctamente definidas - por implicar las “mayorías” (silenciosas al principio), o incluso ser ratificada a continuación por el sufragio universal, que viene después - no antes de - de la victoria.

En nuestro mundo contemporáneo, el “consenso” (del que el sufragio universal define las fronteras) es más conservador que nunca. En los centros del sistema mundial este consenso es pro imperialista. No en el sentido de que implique necesariamente el odio o el menosprecio de otros pueblos que son sus víctimas, sino en el sentido más banal que acepta la continuidad de la apropiación de riqueza imperialista, porque es la condición de reproducción de la sociedad en su conjunto, la garantía de su “opulencia” que hace contraste con la miseria de los otros. En las periferia, las respuestas del pueblo al desafío (al empobrecimiento producido por el despliegue de la acumulación capitalista/imperialista) siguen siendo confusas, en el sentido que transmiten siempre una dosis de ilusiones apegadas al pasado inevitables.

En estas condiciones el recurso “a las elecciones” siempre es concebido por los poderes dominantes como el medio por excelencia para frenar los movimientos, para poner coto al potencial de radicalización de las luchas. “Elecciones, trampa a tontos” decían algunos en 1968, no sin haber sido confirmado en los hechos.

Rápidamente, una Asamblea elegida, hoy en Túnez y Egipto, para poner un término al “desorden”, para estabilizar. Cambiar todo para no cambiar nada.

¿Entonces? ¿Renunciar a las elecciones? No. Pero cómo asociar nuevas formas de democratización, ricas, inventivas, que permitan hacer de la elección un uso distinto de aquél que las fuerzas conservadoras conciben. Tal es el reto.

EL DECORADO TEATRAL DE LA FARSA DEMOCRÁTICA

Los padres fundadores de los Estados Unidos inventaron este decorado teatral, con la intención expresada con una lucidez perfecta de evitar que la democracia electoral se convirtiese en un instrumento utilizado por el pueblo para poner en tela de juicio el orden social, fundado sobre la propiedad privada (y la esclavitud!). Con este espíritu, la Constitución en cuestión está basada en la elección de un Presidente (una suerte de “Rey elegido”) que concentra poderes esenciales. El “bipartidismo”, al cual conduce naturalmente la campaña electoral presidencial, tiende progresivamente a pasar a ser lo que fue en adelante: la expresión de un “único partido” - por supuesto el del capital de los monopolios desde el final del siglo XIX - que se dirige a “clientelas” que piensan distinguirse las unas de las otras.

La farsa democrática se manifiesta entonces a través de una posible “alternancia” (en este caso de los Estados Unidos: los Demócratas y los Republicanos), sin que esto pueda satisfacer las exigencias de una alternativa válida (ofreciendo la posibilidad de nuevas opciones radicalmente diferentes). Y sin perspectiva de alternativa válida posible, la democracia no existe. La farsa está basada en la ideología del “consenso” (!), negador por definición del conflicto serio de los intereses y visones del futuro. La invención de las “primarias” que invitan el conjunto del electorado (¡sus componentes que denominan de derecha o de izquierda!) a expresarse para la elección de cada uno de los dos falsos adversarios acentúa aún más el desvío aniquilador del alcance de las elecciones.

Jean Monnet, un auténtico antidemócrata (¡razón por la cual se lo celebra en Bruselas como el fundador de la “nueva democracia europea”!), perfectamente consciente de lo que quería (copiar el modelo estadounidense), desplegó todos sus esfuerzos - una tradición escrupulosamente aplicada en la Unión Europea - para desposeer las Asambleas elegidas de sus poderes en el beneficio de “Comités de tecnócratas”.

Sin duda la farsa democrática funciona sin grandes problema en las sociedades opulentas de la tríada imperialista (los Estados Unidos, Europa Occidental, Japón), porque está sostenida por los ingresos imperialistas (ref., mi obra, La ley del valor mundializado). Pero ella se refuerza igualmente en su potencia convincente por el consenso en torno a la ideología “del individuo” y por el respeto real de “derechos” (por ellos mismos conquistado a través de las luchas, lo que se olvida indicar), la práctica de la independencia del poder judicial (aún que la de los Estados Unidos, fundada sobre la elección de los jueces, destinados a halagar “la opinión”, se inscribe contra esta independencia), y la institucionalización compleja de la pirámide garante de los derechos.

La Europa continental no conoció la misma historia de un flujo sin escollos de las aguas del largo río tranquilo de la farsa democrática. En el siglo XIX (e incluso hasta en 1945), los combates por la democracia, a la vez los inspirados por la burguesía capitalista y las clases medias y los conducidos por las clases trabajadoras y populares, chocaban con la resistencias de los “antiguos regímenes”. De ahí sus proyecciones y retrocesos caóticos. Marx pensaba que esta resistencia constituía un obstáculo que los Estados Unidos ignoraban, para su ventaja. Estaban equivocados y subconsideraban que en un método capitalista “puro” (como el de Estados Unidos en comparación de Europa) la “sobredeterminación” de las instancias, es decir, la conformidad de las evoluciones consustanciales a la superestructura ideológica y política que se ajusta automáticamente a las que responden a las exigencias de la gestión de la sociedad por los monopolios capitalistas, produciría inevitablemente lo que los sociólogos convencionales califican de “totalitarismo”. Cuál se aplica del mundo capitalista imperialista más que a cualquier otro. Reenvío acá a lo que escribí en otra parte acerca de la “subdeterminación” y las aperturas que ofrece.

En el siglo XIX, en Europa (también en esa época, aunque en menor grado, en los Estados Unidos), los bloques históricos construidos para asegurar el poder del capital han sido, por la fuerza de las cosas –la diversidad de clases y de los segmentos de clases- complejos y cambiantes. Por ese hecho, los conflictos electorales podrían tener la apariencia de un funcionamiento democrático real. Pero progresivamente, con la sustitución de la dominación del capital de los monopolios por la diversidad de los bloques capitalistas, esta apariencia se difumina. El virus liberal (título de una de mis obras) hizo el resto: alinear progresivamente a Europa con el modelo de los Estados Unidos.

El conflicto entre las principales potencias capitalistas contribuyó a cimentar los segmentos de los bloques históricos, llevando la dominación del capital a través de del “nacionalismo”. Sucedió incluso - en los casos de Alemania e Italia en particular - que el “consenso nacionalista” haya substituido al programa democrático de la revolución burguesa.

La deriva hoy casi ha acabado. Los partidos comunistas de la 3ª. Internacional tentaron oponerse, a su manera, incluso si “la alternativa” (el modelo soviético) continuaba teniendo un atractivo discutible.
Habiendo fracasado en construir bloques alternativos durables, terminaron por capitular, suscribiendo la oferta al sistema de farsa democrática electoral. Así, la izquierda radical constituida por sus herederos (en Europa el grupo de la izquierda unida en el Parlamento de Bruselas) renuncia a toda perspectiva de verdadera “victoria electoral”. Se contenta a sobrevivir sobre los asientos plegables concedidos a las “minorías” (5% o 10% a lo más del “electorado”). Transformados en pandillas de electos cuya única preocupación es conservar estos lugares miserables en el sistema - que hace las veces de "estrategia"- la izquierda radical renuncia serlo verdaderamente. Que eso haga el juego de demagogos neo fascistas no debería, en estas condiciones, sorprender a nadie.

La sumisión a la farsa democrática es interiorizada por un discurso auto calificado de “post modernista” que, simplemente, se niega a reconocer la importancia de los efectos destructivos. Que importan las elecciones, lo esencial ocurre en otra parte, dicen: en la “sociedad civil” (concepto confuso sobre el cual volveré más adelante) dónde los individuos habrían pasado a ser lo que el virus liberal afirma que son - ¡mientras que no lo son! - los sujetos de la historia. La “filosofía” de Negri, que critiqué en otra parte, expresa esta abdicación.
Pero la farsa democrática, que no es objeto de rechazo en las sociedades opulentas de la tríada imperialista, no funciona en la periferia del sistema. Allí, en la zona de las tormentas, el orden existente no se beneficia de ninguna legitimidad suficiente para permitir la estabilización de la sociedad. ¿La alternativa se dibuja entonces como filigrana en los “despertares del Sur” que señalaron el siglo XX y prosiguen sus caminos en el vigésimo primero?

TEORÍAS Y PRÁCTICAS DE VANGUARDIA Y DE DESPOTISMOS ILUSTRADOS

La tempestad no es sinónimo inmediato de revolución, sino solamente portadora potencial de avanzadas revolucionarias.

Las respuestas de los pueblos de la periferia, inspiradas en el ideal del socialismo radical – al inicio al menos (Rusia, China, Vietnam, Cuba) - o en la liberación nacional y en el progreso social (en la época de Bandung en Asia y África, en América Latina), no son simples. Asocian, en grado variables, componentes de vocación progresista universalista y otras de naturaleza tradicionalista. Desanudar las interferencias conflictuales y/o complementarias entre estas tendencias ayudará a formular - más adelante - las formas posibles de avances democráticos auténticos.

Los marxismos históricos de la 3a. Internacional (el marxismo leninismo ruso y el maoísmo chino) han deliberada e integralmente rechazado el tradicionalismo. Han optado por una mirada hacia el porvenir, con un espíritu universalista emancipador en el pleno sentido del término. Esta opción ha sido sin duda, facilitada, en Rusia, por la larga preparación que ha permitido a los “occidentalistas” (burgueses) de triunfar sobre los “eslavófilos” y los “euroasiáticos” (aliados del Antiguo Régimen), en China por la revolución de los Taiping (reenvío acá a mi estudio: “la Commune de Paris et la Révolution des Taipings”).

Simultáneamente estos marxismos históricos optaban inmediatamente por una conceptualización del papel de las “vanguardias” en la transformación de las sociedades. Daban una forma institucionalizada a esta opción, simbolizada por el “partido”. No se puede decir que esta opción haya sido ineficaz. Al contrario fue ciertamente la causa de las victorias de las revoluciones en cuestión. La hipótesis de que la vanguardia minoritaria ganaría el apoyo de la inmensa mayoría se reveló fundada. Pero al mismo tiempo la historia posterior demostró los límites de esta eficacia. Ya que el mantenimiento de la parte fundamental de los poderes en las manos de estas “vanguardias” no es ajeno ciertamente a los desvíos posteriores de los sistemas “socialistas” que pretendieron establecer.

¿La teoría y la práctica de los marxismos históricos en cuestión fueron las de los “despotismos ilustrados”? No puede decirse sino a condición de que se precise lo que fueron y en lo que se convirtieron - progresivamente - los objetivos de estos despotismos ilustrados. En cualquier caso estuvieron hasta el final en su postura tradicionalista. Sus comportamientos respecto de la religión - asimilada al oscurantismo y a ninguna otra cosa - dan prueba. Me expresé a otra parte sobre los matices que se podrían aportar a este juicio (véase “La internacional del oscurantismo”).

El concepto de vanguardia se adoptó ampliamente en otros lugares además de en las sociedades revolucionarias en cuestión. Fue la base de lo que fueron los partidos comunistas del mundo entero, de los años veinte a los años ochenta. Encontró su lugar en los regímenes nacionales populares del tercer mundo contemporáneo.

Por otro lado, ese concepto de vanguardia daba a la teoría y a la ideología una importancia decisiva, que implicaba a su vez la valorización de los “intelectuales” (revolucionarios, se comprende), o mejor de la intelligentsia. Intelligentsia no es sinónimo de clase media medianamente educada, menos aún de ejecutivos, burócratas, tecnócratas, o universitarios (las “élites” en la jerga anglosajona). Se trata de un grupo social que no emerge como tal sino en ciertas condiciones propias de ciertas sociedades y que se convierte entonces en un agente activo importante, a veces decisivo. Fuera de Rusia y China, encontramos un fenómeno análogo en Francia, en Italia y posiblemente en otros países, pero ciertamente no ni en Gran Bretaña ni en los Estados Unidos, ni tampoco en general en Europa del norte.

En Francia durante la mayor parte del siglo XX, la intelligentsia ocupó un lugar importante en la historia de ese país, siendo esto reconocido por los mejores historiadores. Allí encontramos posiblemente un efecto indirecto de la Comuna de París, en el curso de la cuál el ideal de la construcción de un estadio más avanzado de la civilización saliendo del capitalismo, se había expresado como en ninguna otra parte (cf. Mi artículo sobre la Comuna)

En Italia, el Partido comunista de después del fascismo, cumplió funciones similares. Como lo analiza lúcidamente Luciana Castallina, los comunistas - una vanguardia muy sostenida por la clase trabajadora pero siempre minoritaria en términos electorales - verdaderamente construyeron por sí solos la democracia italiana. Ejercían “en la oposición” - de la época - un poder real en la sociedad bien ¡más importante que el que tuvieron más tarde asociados al “Gobierno”! Su verdadero suicidio, inexplicable de otra manera se debió a los líderes que sucedieron a Berlinguer. El fracaso provocó la desaparición, con ellos, del Estado y la democracia en la península.

Ese fenómeno de la intelligentsia nunca existió en los estados Unidos ni en la Europa protestante del Norte. Lo que se llama aquí la “élite” -la elección del término es significativa- no está de manera perceptible compuesta por otros que no sean servidores del sistema, aunque fuesen “reformadores”. La filosofía empírica / pragmática, que ocupa acá la escena entera del pensamiento social, ha ciertamente reforzado los efectos conservadores de las reforma protestante de la que propuse en otro lado su crítica ( El eurocentrismo, modernidad, religión, democracia). El anarquista alemán -Rudolf Rocker- es uno de los raros pensadores europeos que expresó un juicio próximo la mío; pero la moda quiere –desde Weber y contra Marx- ¡que la reforma protestante sea celebrada sin examinarla como una avanzada progresista!

En las sociedades de la periferia en general, más allá de los casos obvios de Rusia y China, y por las mismas razones, las iniciativas tomadas por las “vanguardias”, a menudo intelligentsistas, se han beneficiado con la adhesión y el apoyo de amplias mayorías populares. La forma más frecuente de estas cristalizaciones políticas cuyas intervenciones fueron decisivas en “el despertar del Sur” fue la (o) la de los “populismos”. Teoría y práctica despreciadas por las “élites” (al anglosajona - “pro sistema”), pero defendidas y en cierto modo rehabilitadas por Ernesto Laclau con argumentos sólidos que retomaré en buena parte por mi cuenta.

Por supuesto hay tantos “populismos” como experiencias históricas calificadas como tales. Los populismos a menudo se asocian a personajes dichos “carismáticos” cuya autoridad del “pensamiento” se acepta sin gran debate. Las proyecciones reales (sociales y nacionales) que se les asociaron en algunas condiciones lo llevaron que se calificaran a estos regímenes como “nacionales populares”. Se entiende que esas avanzadas nunca fueron sostenidas ni por una práctica democrática convencional, “burguesa”, menos aún por el esbozo de prácticas que van más allá, como las que a grandes líneas dibujaré como posibles más abajo en este texto. Fue el caso de la Turquía de Ataturk, probablemente la iniciadora del modelo para el Oriente Medio, después del Egipto nasserista, de los regímenes del Baas del primer tiempo, de la Argelia del FLN. Se habían desarrollado algunas experiencias similares, en condiciones diferentes, en los años cuarenta y 1950 en América Latina. La “fórmula”, porque responde a las necesidades y posibilidades reales, dista mucho de haber perdido su potencial de renovación. Calificaré de buen grado como “nacionales populares” algunas experiencias en curso en América Latina, sin omitir indicar que en cuanto a la democratización estas empezaron indiscutiblemente con algunas avanzadas desconocidas en las que los precedieron.

Propuse algunos análisis relativas a las razones de los éxitos de los avances realizados en este marco en algunos países Oriente Medio (Afganistán, Yemen del sur, Sudán, Irak) que parecían más prometedoras que otros, y también las razones de sus fracasos dramáticos.

En cualquier caso es necesario cuidarse de generalizar y simplificar, como lo hacen la mayoría de los comentaristas occidentales que informan sobre la única “cuestión democrática”, que reducen a la fórmula de lo que describí como una farsa democrática. En los países de la periferia, esta farsa toma generalmente la forma de una caricatura extrema. Sin ser “demócratas”, algunos líderes de regímenes nacionales populares fueron “grandes reformadores” (progresistas), carismáticos o no. Nasser es un buen ejemplo. Pero otros apenas fueron polichinelas inconsistentes, como Gadafi, o vulgares déspotas “no ilustrados” (por otra parte muy poco carismáticos) como Ben Ali, Moubarak y bien de otros. Por lo demás estos dictadores no dirigieron experiencias nacionales populares. Apenas organizaron el saqueo de su país por mafias asociadas a ellos mismos. Por lo tanto fueron simplemente como Suharto y Marcos los agentes de ejecución de las potencias imperialistas que por otra parte aclamaron y apoyaron sus poderes hasta el final.

EL TRADICIONALISMO, ENEMIGO DE LA DEMOCRACIA

Los límites propios de cada una y de todas las experiencias nacionales populares (o “populistas”) dignas de esta calificación se originan en las condiciones objetivas que caracterizan a las sociedades de la periferia del mundo capitalista/ imperialista contemporáneo. Estas condiciones son obviamente distintas. Pero más allá de esta diversidad algunas convergencias importantes permiten proyectar alguna luz sobre las razones de sus éxitos luego de sus retrocesos.

La persistencia de aspiraciones “tradicionalistas” no es el producto del fuerte “atraso” del pueblo en cuestión (el discurso habitual sobre el tema) sino el de una medida correcta del desafío. Todos los pueblos y las naciones periféricos no solo fueron sometido a la explotación económica feroz del capital imperialista, sino que también a la agresión cultural. La dignidad de sus culturas, sus lenguas, sus hábitos, de su historia han sido negados con el mayor menosprecio. No es sorprendente que estas víctimas del colonialismo externo o interno (los indios de América) asocian naturalmente su liberación social y política a la restauración de su dignidad nacional.

Pero a su vez estas aspiraciones legítimas invitan a volver las miradas hacia el pasado exclusivamente, esperando encontrar allí las respuestas de las cuestiones de hoy y de mañana. El riesgo es entonces real de ver el movimiento hacia el despertar y hacia la liberación del pueblo interesado se encierre en callejones sin salida trágicos, en cuanto el “tradicionalismo” se toma como eje central del renacimiento buscado.

La historia contemporánea de Egipto ilustra a la perfección la transformación de la complementariedad necesaria entre la perspectiva universalista abierta sobre el futuro, asociada a la restauración de la dignidad del pasado en un conflicto entra dos elecciones formuladas en términos absolutos: o “occidentalizarse” (al sentido vulgar del término, rechazando el pasado), o “retornar al pasado” (sin crítica).

El Virrey Mohamed Ali (1804-1849) y los Khédives hasta los años 1870 eligieron la opción de una modernización abierta a la adopción de las fórmulas de los modelos europeos. No se puede decir que esta opción era la de una “occidentalización” de pacotilla. Los jefes del Estado egipcio daban toda su importancia a la industrialización moderna del país y no a la adopción únicamente del modelo de consumo de los Europeos. Interiorizaban la asimilación de los modelos europeos, asociándola al renacimiento de la cultura nacional y contribuyendo a hacerla evolucionar en el sentido de la laicidad. Sus esfuerzos de apoyo a la renovación de la lengua dan testimonio. Ciertamente el modelo europeo en cuestión era el del capitalismo y seguramente no habían tomado conciencia exacta del carácter imperialista de éste. Pero no se les podría reprochar. Y cuando el Khédive Ismail declara su objetivo - “hacer de Egipto un país europeo” precede de 50 años a Ataturk y se propone asociar esta “europeización” al renacimiento nacional y no a renegar de él.

Las insuficiencias del Nahda cultural del tiempo (su incapacidad para comprender lo que había sido el Renacimiento europeo), y el carácter “tradicionalista” dominante de los conceptos del Nahda, sobre los cuales me pronuncié en otros escritos, no tienen misterios.

Sin embargo es la visión precisamente predominantemente tradicionalista la que va a imponerse al movimiento de renacimiento nacional al final del siglo XIX. Propuse una explicación: la derrota del proyecto “modernista” que había ocupado el frente de la escena de 1800 a 1870 implicó la zambullida de Egipto en la regresión. Ahora bien la ideología del rechazo de esta decadencia se ha cristalizado en ese momento de regresión, con todas las taras que eso corría el riesgo de implicar. Los fundadores del nuevo Partido Nacional (Al hisb al watani), al final del siglo XIX, Moustapha Kamel y Mohamed Farid, eligen al tradicionalismo como eje central de su combate, como prueban entre otras cosas sus ilusiones “otomanistas” (apoyarse en Estambul contra los Ingleses).

La historia iba a probar la futilidad de esta elección. La revolución nacional y popular de 1919-1920 no fue dirigida por el Partido Nacionalista, sino por su adversario “modernista”, el Wafd. Taha Hussein retoma por otra parte el lema del Khédive Ismail: “europeizar” Egipto, sostener a tal efecto la nueva Universidad y marginalizar el Azhar.

La tendencia tradicionalista, heredada del Partido Nacionalista, se desliza entonces hacia la insignificancia. Su líder - Ahmad Hussein - sólo era en los años treinta el jefe de un partido minúsculo, por lo demás atraído por el fascismo. Pero esta tendencia va a reencontrarse presenta en el seno de la agrupación de los oficiales libres que derrocarán al Rey en 1952.

Las ambigüedades del proyecto nasserista son el producto de este retroceso en el debate sobre la naturaleza del reto. Nasser intenta asociar una determinada modernización, una vez más no de pacotilla, basada en la industrialización, en apoyo de las ilusiones tradicionalistas. Poco importa que el proyecto nasserista se inscriba en adelante - o piense que se inscribe - en una perspectiva “socialista”, obviamente desconocida en el siglo XIX. Su atracción por el tradicionalismo sigue estando presente. Sus opciones relativas a la “modernización del Azhar”, de la que hice una crítica, dan testimonio.

El conflicto entre las visiones “modernistas, universalistas” de las unas y las “tradicionalistas integrales” de los otros ocupan siempre la primera fila de la escena en Egipto. Las primeras visiones, en adelante son defendidas principalmente por la izquierda radical (en Egipto la tradición comunista, potente en los años de después de segunda Guerra Mundial), oídas por las clases medias ilustradas, los sindicatos obreros y aún más por las nuevas generaciones. El tradicionalismo se deslizó más a la derecha con los hermanos Musulmanes, adoptó de las posiciones extremas de la interpretación más anticuada del Islam, la promovida por Arabia Saudita (el wahabisme).

Se podría sin gran dificultad hacer resaltar el contraste entre esta evolución que encierra Egipto en un callejón sin salida y la vía adoptada por China desde la revolución de los Taipings, retomada y profundizada por el maoísmo: la construcción del futuro pasa por la crítica radical del pasado. “La aparición” en el mundo moderno y, por consiguiente, el despliegue de respuestas eficaces al reto, incluido el compromiso en la vía de la democratización cuyas directrices propondré más abajo en este texto, están condicionadas por la negativa a hacer del tradicionalismo el eje central de la renovación.

No es pues una casualidad si China se sitúa a la vanguardia de los países “emergentes” de hoy. No es una casualidad tampoco que en la región Oriente Medio, sea Turquía y no Egipto, la que forme parte del grupo. Turquía - incluso la del AKP “islamista” - se beneficia de la ruptura que el kemalismo había constituido en su tiempo. Pero la diferencia entre China y Turquía sigue siendo decisiva: la elección “modernista” de China se inscribe en una perspectiva que querría ser “socialista” (y China está en conflicto con el hegemonismo de los Estados Unidos, es decir, con el imperialismo colectivo de la Tríada), una perspectiva que conlleva oportunidades de progreso, mientras que la elección de la “modernidad” de la Turquía contemporánea, que no se imagina salir de la lógica de la universalización contemporánea, no tiene futuro. Su éxito aparente es solo provisorio.

La asociación entre la tendencia modernista y la tendencia tradicionalista se encuentra en todos los países del gran Sur (la periferia), obviamente en distintas fórmulaciones. La confusión producida por esta asociación encuentra una de sus manifestaciones más estridente en la profusión de los equivocados discursos relativos “a las formas pretendidamente democráticas del pasado”, puestas por las nubes sin ninguna crítica. La India independiente hace así el elogio de los “panchayat”, de los musulmanes de la “shura”, los africanos “del árbol de la palabra”, como si estas formas de vida social del pasado tuviesen algo que ver con los retos del mundo moderno. ¿La India es la mayor democracia (por el número de los electores) del planeta? O esta democracia electoral sigue siendo una farsa mientras no haga una crítica radical al sistema de castas (completamente heredado del pasado) que llegue hasta el fondo: la abolición de las castas. El “shura” sigue siendo el vehículo de la aplicación de la Sharia, que interpretado en su sentido más reaccionario, es enemigo de la democracia.
Los pueblos de América Latina se enfrentan hoy con ese mismo problema. Se comprende sin dificultad la legitimidad de las reivindicaciones “indigenistas”, en cuanto se toma conciencia de lo que fue el colonialismo interno ibérico. Sin embargo algunos de estos discursos en favor de los indígenas son poco críticos sobre los avatares sufridos por ellos en el pasado. Pero otros lo son y hacen avanzar conceptos que asocian de una manera radicalmente progresista las exigencias universalistas y el potencial representado por la evolución de las herencias del pasado. Los debates bolivianos están probablemente sobre este plan de una gran riqueza. El análisis crítico de los discursos en favor de los indígenas en cuestión, hecho por François Houtart (El concepto de Sumai Kwasai) enciende nuestras linternas. La ambigüedad es aclarada por este estudio notable que examina lo que me parece constituir la totalidad probable de los discursos sobre el tema.

La contribución –negativa- del tradicionalismo en la construcción del mundo moderno tal como es no es exclusividad de los pueblos de la periferia. En Europa, más allá de su parte noroeste, las burguesías eran demasiado débiles para comprometerse en revoluciones como en Inglaterra o en Francia. El objetivo “nacional” –particularmente en Alemania e Italia, pero más tarde más allá hacia el Este y el Sur del continente –sirvió como medio de movilización y de excusa con compromisos semi burgueses, semi “antiguo régimen”. El tradicionalismo movilizado acá no fue “religioso” sino “étnico”, fundado sobre una definición etnocentrista de la nación (Alemania) o la lectura mitológica de la historia romana (Italia). El desastre está allí -el fascismo y el nazismo- para ilustrar el carácter archireaccionario, ciertamente antidemocrático, del tradicionalismo en sus formas “nacionales”.
La alternativa universalista : la democratización auténtica e integral y la perspectiva socialista
Hablaré aquí de democratización y no de democracia. Esta última, reducida como lo está a las fórmulas impuestas por los poderes dominantes, es una farsa, como he dicho. La farsa electoral produce un Parlamento “falso” e impotente, el Gobierno sólo es responsable ante el FMI y la OMC, es decir, los instrumentos de los monopolios de la tríada imperialista. La farsa democrática entonces es completada por el discurso “derechos del homínido” que hace hincapié en el respeto del derecho a la protesta, a condición de que ésta no pueda estar en condiciones de cuestionar el poder supremo de los monopolios. Más allá se la criminaliza, asociándolo al “terrorismo”. La democratización, concebida en contrapunto como integral, es decir, que concierne a todos los aspectos de la vida social, incluida por supuesto la gestión de la economía, no puede ser sino un proceso sin final ni fronteras, el producto de las luchas y de la imaginación inventiva del pueblo. La democratización sólo tiene sentido, de autenticidad, si moviliza estas potencias inventivas, en la perspectiva de la construcción de una fase más avanzada de la civilización humana. No puede pues encerrarse en un formulario (“blue print”) listo para usar. Pero no sigue siendo menos necesario proponer las directrices del movimiento en su dirección general y en la definición de los objetivos estratégicos posibles en cada etapa. La lucha por la democratización es un combate. Exige pues movilización, organización, selección de las acciones, visión estratégica, visión táctica, politización de las luchas. Seguramente estas formas no pueden publicarse de antemano, a partir de dogmas santificados. Pero su definición sigue siendo inevitable. Ya que se trata bien de hacer retroceder al sistema de poderes existente, con vistas de sustituirlo por otro. Seguramente la fórmula de “la” revolución que sustituye inmediatamente con el poder del pueblo al del capital, una fórmula dogmática y santificada, debe ser abandonada. Avances revolucionarias son posibles, fundados sobre los de nuevos poderes, populares, reales, que hacen retroceder a los que seguirán defendiendo los principios de reproducción de desigualdad. Por lo demás Marx nunca formuló esta teoría “de ruptura revolucionaria y solución definitiva”; al contrario siempre ha hecho hincapié en la larga transición caracterizada por este conflicto de los poderes, los antiguos en declive y los nuevos en desarrollo.

Abandonar el tema del poder es perder de vista lo esencial. Creer que la sociedad puede ser transformada sin la destrucción, aunque sea progresiva del sistema de poder existente indica una ingenuidad extrema.
Ya que mientras los poderes existentes continúen como ahora, lejos “ser desposeídos” por el cambio social, están en condiciones de aprovecharlo, someterlo, integrarlo para reforzar - no debilitar - el poder del capital. La triste deriva del ecologismo, que se ha convertido en nuevo campo abierto a la extensión del capital, es una prueba. Eludir la cuestión del poder, es colocar los movimientos en una situación que no les permite pasar a la ofensiva, obligándolos a permanecer en posiciones defensivas, de resistencia a las ofensivas de los que disponen del poder, y en consecuencia de la iniciativa. ¿Debemos asombrarnos de que Negri, el “profeta” de esta letanía al método, haya descartado a Marx para volverse a San Francisco de Asís, de donde se había partido? ¿Debemos asombrarnos de que sus tesis aparezcan celebradas por el Nueva York Times?
Las luchas sociales y políticas (indisociables) podrían definirse algunos grandes objetivos estratégicos, que propondré en lo que sigue, para el debate teórico y político enfrentado permanentemente a la práctica de las luchas, a sus avances y a sus fracasos.
En primer lugar reforzar los poderes de los trabajadores en el lugar de trabajo, en sus luchas diarias contra el capital. Es lo que se dice, la vocación de los sindicatos. Sí, pero a condición de que éstos sean instrumentos de lucha reales. Lo que apenas son ya, sobre todo los “grandes sindicatos”, supuestos “fuertes” porque reúnen grandes mayorías entre los trabajadores interesados. Esta fuerza aparente es su debilidad real porque los sindicatos en cuestión se creen entonces obligados “ajustarse” a las pretensiones consensuadas, modestas al extremo. ¿Debemos asombrarnos de que las clases obreras en Alemania y Gran Bretaña (países de “sindicatos poderosos”, según se dice) aceptaron los ajustes drásticos que el capital les impuso durante los treinta últimos años, mientras que los “sindicatos franceses” - minoritarios y considerados débiles - resistieron mejor (o menos mal)? Esta realidad nos recuerda simplemente que organizaciones de militantes, siempre minoritarias por definición (el conjunto de la clase no puede estar constituido íntegramente por militantes), son más eficientes y capaces, más que los sindicatos de “masas” (por tanto no militantes), de implicar las mayorías en las luchas.

Otro terreno de luchas posibles para establecer nuevos poderes es el de los poderes locales. Ciertamente en este ámbito me guardaré de generalizaciones rápidas, sea mediante la afirmación de que la descentralización es siempre un progreso democrático, o, al contrario, que la centralización es necesaria “para cambiar el poder”. La descentralización puede ser capturada por los “notables locales”, a menudo no menos reaccionarios que los agentes del poder central. Pero puede también, según las estrategias aplicadas por las fuerzas progresistas en lucha y las condiciones locales - favorables aquí, desfavorables allá -, completar y sustituir avanzadas en la creación de nuevos poderes populares.

Un autre terrain de luttes possibles pour asseoir des pouvoirs nouveaux est celui des pouvoirs locaux. Certes dans ce domaine je me garderai de généralisations rapides, soit par l’affirmation que la décentralisation est toujours une avancée démocratique, soit, à l’opposé, que la centralisation est nécessaire pour « changer le pouvoir ». La décentralisation peut être captée par les « notabilités locales », souvent non moins réactionnaires que les agents du pouvoir central. Mais elle peut aussi, selon les stratégies mises en œuvre par les forces progressistes en lutte et les conditions locales – favorables ici, défavorables là –, compléter et remplacer des avancées dans la création de nouveaux pouvoirs populaires.

La Comuna de París lo había comprendido, con su proyecto de federalismo comunal. Los comunes sabían que reanudaban en este tema la tradición montañesa de los jacobinos de 1793. Ya que éstos, contrariamente a lo que se dice sin reflexionar (¡cuántas veces oirán que los “centralistas” jacobinos dieron el último toque a la obra de la Monarquía!), fueron federalistas (¿olvidan la Fiesta de la Federación?). La “centralización” fue una obra posterior a la reacción termidoriana, acabada por Bonaparte.

La “descentralización” sigue siendo un término dudoso, opuesto como un absoluto al otro concepto absoluto, el de la “centralización”. Asociar una y con la otra es el reto al cual se enfrentan los combates para la democratización.

La cuestión de los poderes múltiples - locales y centrales - es de una importancia crucial en los países “heterogéneos”, por una razón histórica u otra. En los países andinos y más generalmente en la América denominada Latina - que debería calificarse de América indo/afro/latina - la construcción de poderes específicos (y el que dice específicos dice que se beneficia de un margen de autonomía real) condiciona el renacimiento de las naciones indias, sin el cual la emancipación social apenas tiene sentido.

El feminismo y el ecologismo constituyen de la misma manera terrenos de conflictos entre las fuerzas sociales adoptadas en la perspectiva de la emancipación global de la sociedad y los poderes conservadores o reformadores consagrados a perpetuar las condiciones de la reproducción capitalista. No hay ciertamente razones considerarlos como luchas “específicas”, porque las pretensiones de apariencia específica que promueven y la transformación global de la sociedad son indisociables. Pero todos los movimientos que reivindican el feminismo y el ecologismo no lo ven así.

La articulación de las luchas en distintos terrenos mencionados aquí - y de otros - llama la construcción de formas institucionalizadas de su interdependencia. Se trata allí otra vez de demostrar imaginación creativa. No es necesario esperar que la legislación vigente le permita establecer sistemas institucionalizados (“informales, si no siempre “ilegales”) por ejemplo de negociación social permanente y “obligatoria” de facto empleados/patrones, por ejemplo de control imponiendo la paridad hombre/mujer, por ejemplo de sumisión de toda decisión importante de inversión (en el ámbito privado o del Estado) a un examen ecológico serio.

Los progresos reales en las direcciones propuestas aquí crean una dualidad de los poderes - como la que Marx se había imaginado para la larga transición socialista al comunismo, etapa más avanzada de la civilización humana. Permitirían a “elecciones” por sufragio universal tomar a una dirección diferente a las que la democracia/farsa se imagina. Pero aquí aún las elecciones que tienen un sentido vienen después de victorias, no antes.

Las propuestas sugeridas aquí - y varias otras posibles - no se inscriben en el discurso dominante relativo “a la sociedad civil”. Eligen más bien lo contrario. Ese discurso, próximo a los discursos del “post modernismo” a lo Negri, es el heredero directo de la tradición de la ideología del consenso estadounidense, que fue el promotor patentado, recogido sin crítica por decenas de millares de ONG y por su representación forzada en los Foro Sociales. Se trata de una ideología que acepta el régimen” (es decir, el capitalismo de los monopolios) en lo que tiene de escencial. Cumple pues una función útil para el poder del capital. Es como aceitar sus mecanismos. Promoviendo una “oposición” desprovista de la capacidad “de cambiar el mundo”, como lo pretende.

Tres conclusiones

1. El virus liberal ejerce sus efectos devastadores. Produjo un “ajuste ideológico” que se ajusta perfectamente a la prosecución de la expansión capitalista, que a su vez lleva cada vez más hacia la barbarie. Convenció a grandes mayorías –incluyendo a las jóvenes generaciones - que es necesario contentarse con “vivir el presente”, tomar lo que se les ofrece en el instante, olvidar el pasado, no preocuparse por el futuro, bajo el pretexto de que la imaginación utópica puede producir monstruos. Llegó a convencer que el sistema actual era compatible con el “florecimiento del individuo” (lo que no es realmente cierto). Formulaciones académicas pretenciosas que se pretenden “nuevas” –el “post”, post-modernismo, post-colonialismo, los estudios “culturales”, las elucubraciones a lo Negri - otorgan patentes de legitimidad a la capitulación del espíritu crítico y de la imaginación creativa.

El desarrollo que la práctica de esta sumisión interiorizada es ciertamente el origen entre otras cosas, del “renacimiento religioso”. Entiendo por ese lado el resurgimiento de interpretaciones religiosas y pararreligiosas conservadoras y reaccionarias, de “comunitaristas”, ritualistas. El “monoteísmo” aquí convive con el “moneyteismo” sin problemas, como lo he escrito. Excluyo obviamente de este juicio las interpretaciones religiosas que movilizan el sentido que dan a la espiritualidad para legitimar su posición adoptada al lado de todas las fuerzas sociales en lucha para la emancipación. Pero las primeras son dominantes, las segundas minoritarias, a menudo marginalizadas. Otras formulaciones ideológicas no menos reaccionarias compensan de la misma manera el vacío creado por el virus liberal: los “nacionalismos” y los comunitarismos étnicos o paraétnicos constituyen buenos ejemplos.

2. La diversidad es felizmente una bella realidad del mundo. Pero su elogio apresurado lleva a conclusiones peligrosas.

Por mi parte propuse singularizar las “diversidades heredadas” (del pasado), que son lo que son, y no pueden ser reconocidas como eficaces para el proyecto de emancipación sino después de un examen crítico.

Propongo no confundir esas diversidades con aquellas formulaciones que dirigen su mirada hacia la invención del futuro y de la emancipación. Puesto que acá hay también diversidad, al mismo tiempo que los análisis y sus bases culturales e ideológicas y propuestas de estrategias de lucha. La primera Internacional contaba entre sus filas a Marx, Proudhon, Bakounin. La quinta Internacional deberá hacer de la diversidad su ventaja. Me imagino que no puede “eliminar”, pero debe reunir: los marxistas, ellos mismos de distintas escuelas (incluso algunas pasablemente “dogmáticas”), los auténticos reformadores radicales que sin embargo prefieren hacer hincapié en los objetivos posibles más cercanos antes que sobre las perspectivas más alejadas, los teólogos de la liberación, los pensadores y militantes que se proponen inscribir los renacimientos nacionales que promueven en la perspectiva de la emancipación universal, las feministas y los ecologistas quienes también se inscriben en esta perspectiva. La condición fundamental que permite a esta reagrupación de combatientes trabajar realmente en la misma causa es la toma de conciencia lúcida del carácter imperialista del sistema existente. La 5ª Internacional no puede ser sino claramente antiimperialista. No puede satisfacerse sobre este plan de las intervenciones “humanitarias” con las que los poderes dominantes quieren substituir a la solidaridad y al apoyo de luchas de liberación de los pueblos, de las naciones y Estados de la periferia. Más allá incluso de esta reagrupación, alianzas amplias deben buscarse con todas las fuerzas y los movimientos democráticos que luchan contra las desviaciones de la democracia - farsa.

3. Si hago hincapié en la dimensión antiimperialista de los combates a emprenderse, es porque ésta es la condición para posibilitar la construcción de una convergencia entre las luchas en el Norte y en el Sur del planeta. Ya dije que la debilidad – lo menos que puede decirse - de la conciencia antiimperialista del Norte había constituido la razón principal de los límites de los avances que los pueblos de la periferia habían llegado a realizar hasta ahora, después de sus retrocesos.

La construcción de la perspectiva de convergencia de las luchas tropieza con dificultades de las que es necesario cuidarse de subestimar los peligros mortales.

Al Norte se choca con la adhesión aún amplia a la ideología del consenso que legitima la farsa democrática, aceptable gracias a los efectos corruptores de los ingresos imperialistas. Sin embargo la ofensiva, en curso, del capital de los monopolios contra los propios trabajadores del Norte, podría ayudar a una toma de conciencia de que los monopolios imperialistas son bien un enemigo común. ¿Los movimientos en curso de desarrollo y reconstrucción organizada y politizada se atreverán a incluir y hacer incluir que los monopolios capitalistas deben expropiarse y nacionalizarse en la perspectiva de su socialización? En tanto no se acerquen a este punto de ruptura, el poder en última instancia de los monopolios del capitalismo/imperialismo seguirá intacto. Las derrotas que el Sur podría infligir a estos monopolios, haciendo retroceder la sangría de los ingresos imperialistas, no pueden sino reforzar las oportunidades de salir de la encrucijada a los pueblos del Norte.

Pero con el Sur se choca siempre al conflicto de las expresiones de la visión del futuro: ¿universalistas o tradicionalistas? Mientras este conflicto no se resuelva a favor las primeras, lo que el pueblo del Sur podrá arrancar en sus combates de liberación seguirá siendo frágil, limitado y vulnerable.
Sólo avances serios en el Norte y en el Sur en las direcciones indicadas aquí podrán permitir al bloque histórico progresista universalista tomar cuerpo.

REFERENCIAS
Para referencias que pueden ayudar al lector a encontrar el recorrido que llevó a la formación de los conceptos utilizados en este texto ver (en francés e inglés): http://www.pambazuka.org/fr/category/features/74822/print.
Fuente




Reacción de China y Rusia al nuevo "giro estratégico" de Obama
Alfredo Jalife-Rahme
 
Antecedentes: a partir de mediados del año pasado Estados Unidos (EU) acentuó su "giro estratégico", desde el punto de vista teórico y práctico, con el fin de contener a China mediante su redespliegue militar en la región Asia-Pacífico, lo cual ha sido plasmado por Project Institute 2049 y los respectivos periplos de Obama y Hillary Clinton a la zona (ver Bajo la Lupa, 4 y 18/12/11 y 4 y 8/1/12).

 Hechos: el reciente "giro estratégico" oficial del 5 de enero (Bajo la Lupa, 11/1/12) causó diversas reacciones de Rusia y China. La más afectada es esta última, a la que se pretende contener con ayuda de India –empujada teóricamente a la contienda regional como "ancla económica"–, al unísono del proyecto comercial de Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés) al que incrustaron al "México neoliberal".

 Rusia aún no se pronuncia en forma oficial, con la salvedad de notables referencias tangenciales de Russia Today (RT, 5, 8 y 9/1/12) que informa las "advertencias de China" –recordando que "el tamaño de China es casi la tercera parte del continente entero"– y que las relaciones entre Pekín y Washington se "bambolean en una zona entre lo neutral y lo negativo" que "se ha intensificado en parte por la reciente militarización de Taiwán por EU". Agrega que "la salud y las pensiones serán drásticamente reducidas" por el recorte presupuestal de EU y condensa que "EU deja Afganistán y ahora el turno es de China".

 Su analista militar, Evgeny Khrushchev, refiere que "el ejército de EU cambia el enfoque de sus tropas a sus tecnologías" y resume que los "principales vencedores son los contratistas de armas de EU". Juzga que se trata de “una clásica carrera armamentista de guerra fría” librada por EU contra la "percepción de una amenaza imaginaria" de China y destaca que la "estrategia" de "poder blando" (soft power) de EU fracasó en Irak, Afganistán y Pakistán, por lo que Obama cambia su estrategia del centro y sudeste asiáticos a la región Asia-Pacífico, donde planea concentrar su poderío militar de alta tecnología contra China.

 Será interesante seguir la evolución de Rusia cuando lleva una relación de altas y bajas (como el yoyo) con EU, el cual, por un lado, interfirió flagrantemente en las elecciones rusas y, por otro, obligó a Georgia a levantar el veto del ingreso de Rusia a la OMC.

 La diplomacia China ha elevado el tono en forma gradual contra un ataque a Irán –que juzga como un "desastre" para la "economía global"– y a Siria, que resultaría en un "desastre regional" (China Daily, 11/1/12).
 A mi juicio, tras el doble error que cometieron Rusia y China frente a la intervención de la OTAN en Libia, ahora intentan limitar los daños en Siria e Irán, quizá tardíamente.

 Jim Canrong, experto en estudios estadunidenses de la Universidad Renmin de China, señala que el giro "claramente tiene como objetivo a China" y aduce que tanto el desarrollo de ésta como la situación de Irán "pueden dañar las relaciones bilaterales" por lo que Pekín "debe permanecer tranquila y continuar su desarrollo", aunque "permanecer en alta alerta", ya que el "giro de la política muestra que EU es incapaz de desplegar sus militares en varias regiones, pero todavía desea mantener el control sobre los temas de seguridad global".

 China Daily (11/1/12) resalta que "EU atiza las tensiones para ganar un papel regional". Cita a varios analistas que comentan que EU "puede acelerar la militarización de la región" –interesante punto de vista que se complementa con mi tesis de la "desglobalización" que se (con)centra en las "regionalizaciones", en este caso en materia militar.

Yang Yi, contralmirante y anterior geoestratega de la Universidad de Defensa Nacional del ejército chino, comentó que EU busca "revitalizar su liderazgo global" mediante el "estímulo de tensiones regionales". Considera que EU ha explotado varios hechos en la península coreana y en el mar del sur de China para atraer "exitosamente" a sus aliados del este de Asia: Japón, Sudcorea y Filipinas. Aduce que, con una "lógica invertida", EU pretende "mantener la seguridad regional con el fin de socavar la modernización militar de China". Rechaza que EU sea un "proveedor de seguridad (sic)" y un "ancla (sic) económica regional" cuando se posiciona como "enemigo en la región" y socava la "estabilidad y paz regional". Fustigó que los conflictos regionales se generaron cuando EU inició su estrategia de "regreso a Asia" en 2009: "queda claro quién es el verdadero provocador".

 El portal chino cita a Andrew Biller, de la Sociedad Asia-EU, quien refiere que el conflicto en la región se incrementó por la presencia de los marines en Australia y debido al aumento de la cooperación militar de EU con algunos países en la región.

 Cita también al mayor general Luo Yuan, quien indicó que EU "ha reforzado sus cinco principales alianzas militares en la región Asia-Pacífico y ajusta el posicionamiento de sus cinco mayores conglomerados de bases militares, mientras busca más bases militares para cercar a China". Sugiere que "China debe mejorar la forma de cortejar amigos en la región para sacarlos de la órbita de EU", además que China "debe mantener un alto grado de vigilancia, sin necesidad de estar alarmada, y adaptarse a maniobrar".

 Un editorial del portal chino Global Times (5/1/12) arguye que el "plan del Pentágono cambia el juego en Asia" que pone de relieve la importancia de Irán con China. Resume que los "cambios en estrategia del Pentágono están principalmente dirigidos contra Irán y China". ¡Pues sí!: si se cae Irán sigue China.

 El editorial aconseja que China "debe guardar algunas (sic) iniciativas estratégicas contra EU", para contrarrestar su "contención". Pekín "debe reforzar sus capacidades ofensivas de largo alcance con mayor persuasión militar contra EU" para que éste "se percate de que no puede detener el ascenso de China y que le convenga más ser su amigo". ¡Cómo no!

 Ubica dos carriles en juego: el económico y el militar, cuando, en el primero, China lleva la ventaja y en el que "difícilmente EU puede provocar a China", mientras, en el segundo, EU lleva la batuta con su "poderío militar que le otorga justificaciones (sic) para suprimir(sic) a China". Concluye que “China debe tratar de evitar una nueva guerra fría con EU, lo cual no significa que deba ceder su seguridad periférica a cambio del confort de EU en Asia”.
 
Conclusión: llaman la atención las posiciones cada vez más nítidas de Rusia y China respecto a las graves crisis en Siria e Irán, donde la triada EU/Israel/Gran Bretaña amenaza desatar una tercera guerra mundial nuclear.
 A mi juicio, el avance del nuevo giro estratégico de Obama dependerá en gran medida del epílogo de su casi guerra contra Irán, donde China, más que Rusia, parece estar dispuesta a trazar una de sus "líneas rojas" periféricas. Si cae Irán seguirán Venezuela y luego el mar del sur de China: relevantes zonas de reserva y abastecimiento de hidrocarburos a China. La guerra contra Irán, como ha destacado Zbigniew Brzezinski, beneficiaría a Rusia (por el alza de los hidrocarburos) y dañaría a China en primer término.




La izquierda
mundial después de 2011


Immanuel Wallerstein

Bajo cualquier parámetro con que se mida, 2011 fue un buen año para la izquierda en el mundo –no importa lo amplio o estricto que se defina la izquierda mundial. La razón básica fueron las condiciones económicas negativas que sufrió casi todo el mundo. El desempleo era alto y creció aún más. Casi todos los gobiernos tuvieron que enfrentarse a elevados niveles de deuda con ingresos reducidos. Su respuesta fue tratar de imponer medidas de austeridad a sus poblaciones mientras que intentaban proteger a sus bancos al mismo tiempo.
El resultado fue un revuelta por todo el mundo que los movimientos que conformaron Ocupa Wall Street (OWS) llamaron el 99 por ciento. La revuelta ocurrió en contra de la excesiva polarización de la riqueza, contra los gobiernos corruptos, y contra la naturaleza esencialmente antidemocrática de estos gobiernos –sea que contaran o no con un sistema multipartidista.
No es que los OWS, la Primavera Árabe o los indignados consiguieran todo lo que esperaban. El hecho es que lograron cambiar el discurso mundial, y lo alejaron de los mantras ideológicos del neoliberalismo acercándolo a temas como la inequidad, la injusticia y la descolonización. Por primera vez en un largo tiempo, la gente común discutía la naturaleza misma del sistema en que vivían; ya no se les podía dar por hecho.
Para la izquierda mundial la cuestión ahora es si puede avanzar y traducir este éxito discursivo inicial en una transformación política. El problema puede plantearse de un modo muy simple. Aun si en términos económicos existe una brecha clara y creciente entre un muy pequeño grupo (uno por ciento) y un grupo muy grande (99 por ciento), esto no significa que así ocurra la división política. A escala mundial, las fuerzas de centroderecha siguen representando a algo así como la mitad de las poblaciones del mundo, o por lo menos a aquéllos que son activos en lo político de alguna manera.
Por lo tanto, para transformar el mundo, la izquierda mundial necesitará un grado de unidad política que todavía no tiene. De hecho, existen profundos desacuerdos en torno a los objetivos de largo plazo y las tácticas de corto plazo. No es que estos puntos no se debatan, por el contrario, están en debate candente, y hay pocos progresos en cuanto a remontar las divisiones.
Estas divisiones no son nuevas. Eso no las hace más fáciles de resolver. Hay dos que son importantes. La primera tiene que ver con las elecciones. No hay dos, sino tres posiciones con respecto a las elecciones. Hay un grupo que sospecha profundamente de las elecciones, y argumenta que participar en ellas no es sólo ineficaz en lo político sino que refuerza la legitimidad del sistema-mundo existente.
Los otros piensan que es crucial tomar parte en el proceso electoral. Pero este grupo se divide en dos. Por un lado, quienes argumentan que son pragmáticos. Quieren trabajar desde dentro –desde el partido principal de centroizquierda cuando funcione un sistema multipartidista, o dentro del partido único de facto, cuando la alternancia parlamentaria no esté permitida.
Y por supuesto hay quienes denuncian esta política de escoger el mal menor. Insisten que no hay una diferencia significativa entre los principales partidos alternativos y respaldan la idea de algún partido que genuinamente sea de izquierda.
Todos estamos familiarizados con este debate y hemos escuchado los argumentos una y otra vez. Sin embargo, es claro, por lo menos para mí, que si no hay cierto acercamiento entre los tres grupos en lo que respecta a las tácticas electorales, la izquierda mundial no tiene mucha oportunidad de prevalecer ni en el corto ni en el largo plazo.
Creo que hay un modo de reconciliación. Implica distinguir entre las tácticas de corto plazo y la estrategia de más largo plazo. Concuerdo mucho con quienes argumentan que obtener el poder del Estado es irrelevante para (y posiblemente hace peligrar la posibilidad de) una transformación de más largo plazo del sistema-mundo. Como estrategia de transformación, se ha probado muchas veces y ha fallado.
Esto no significa que esa participación electoral en el corto plazo sea una pérdida de tiempo. El hecho es que una gran parte del 99 por ciento está sufriendo agudamente en el corto plazo. Y es este sufrimiento de corto plazo su principal preocupación. Están intentando sobrevivir, y ayudar a sus familias y amigos a sobrevivir. Si pensamos en los gobiernos no como agentes potenciales de transformación social sino como estructuras que pueden afectar el sufrimiento de corto plazo mediante sus decisiones en torno a políticas públicas, entonces la izquierda mundial está obligada a hacer lo posible por conseguir decisiones de los gobiernos que minimicen las penurias.
Trabajar por minimizar las penurias requiere de la participación electoral. ¿Y qué pasa con el debate entre quienes proponen el mal menor y quienes proponen respaldar a genuinos partidos de izquierda? Ésta se vuelve una decisión de táctica local, que varía enormemente de acuerdo a varios factores: el tamaño del país, la estructura política formal, la demografía, la localización geopolítica, la historia política. No hay una respuesta estándar, ni pueda haberla. Ni tampoco la respuesta de 2012 va a ser válida para 2014 o 2016. Para mí, por lo menos, no es un debate de principios sino una situación táctica que evoluciona en cada país.
El segundo debate básico que consume a la izquierda mundial es la que existe entre lo que yo le llamo desarrollismo y lo que podría llamarse la prioridad de un cambio civilizatorio. Podemos observar este debate en muchas partes del mundo. Uno lo ve en América Latina en los debates en curso, impulsados con bastante enojo entre los gobiernos de izquierda y los movimientos de pueblos indígenas –por ejemplo en Bolivia, Ecuador o Venezuela. Uno lo ve en América del Norte y en Europa en los debates entre los ambientalistas/verdes y los sindicatos que le dan prioridad a retener y expandir el empleo disponible.
Por un lado, la opción desarrollista, sea que la pongan en marcha los gobiernos de izquierda o los sindicatos, es aquélla de que sin crecimiento económico no hay modo de rectificar los desequilibrios económicos del mundo actual, sea que hablemos de la polarización al interior de los países o de la polarización entre naciones. Este grupo acusa a sus oponentes de respaldar, al menos objetiva y posiblemente subjetivamente, los intereses de las fuerzas del ala derecha.
Los proponentes de la opción antidesarrollista dicen que concentrarnos en la prioridad del crecimiento económico está mal por dos razones. Es una política que simplemente continúa los peores rasgos del sistema capitalista. Y es una política que ocasiona un daño irreparable –ecológico y social.
Esta división es todavía más apasionada, si eso es posible, que la participación electoral. La única manera de resolverla es proponiendo arreglos, sobre la base de caso por caso. Para hacer esto posible, ambos grupos deben aceptar de buena fe las credenciales de izquierda del otro. Y no será fácil.
¿Pueden remontarse estas divisiones de la izquierda en los próximos cinco a 10 años? No estoy seguro. Pero si no se remontan, no creo que la izquierda mundial pueda ganar la batalla en los próximos 20 a 40 años en torno a qué clase de sistema sucesor tendremos conforme el sistema capitalista se colapsa definitivamente.



Recortes sociales y democráticos

Txema Mauleón, Parlamentario de Izquierda-Ezkerra

COMO hemos podido comprobar en el debate presupuestario, el denominado rodillo de UPN-PSN ha impuesto al resto de grupos sus criterios presupuestarios sin ningún tipo de opción para enmendarlos. En los mismos, y pese a la propaganda oficial del Gobierno, se consolidan unos presupuestos muy restrictivos, con fuertes recortes sociales en ámbitos como la educación, la sanidad, la política social y la cultura.

Sin embargo, algo que ha pasado relativamente desapercibido del debate presupuestario es que, además de los recortes sociales, un elemento muy significativo ha sido el recorte brutal de las políticas de subvenciones a todo tipo de asociaciones. Unos recortes que, además de afectar a la labor social, educativa, sanitaria o cultural que realizan estas entidades, tiene unos graves efectos en el empleo que las propias asociaciones generan (hasta el punto de desaparecer algunas de ellas), así como en su capacidad para fortalecer la denominada sociedad civil.

Y es que la reflexión que hoy queremos trasladar es precisamente esa; el importante papel que el asociacionismo tiene como elemento cohesionador de la sociedad civil, y ésta, en la propia calidad del sistema democrático.

Mucho se está hablando del deterioro del sistema democrático cada vez más vulnerable a las presiones de los denominados mercados, capaces de imponer a los estados democráticos sus dictados económicos y políticos, hasta el punto de derrocar presidentes electos de países como Grecia o Italia, o de cuasi-obligar, a reformas constitucionales como la española, introduciendo principios neoliberales en la misma.

Igualmente conocidas son las críticas al sistema electoral español, que como muchos otros en Europa, favorece el bipartidismo frente a la proporcionalidad y la justicia en la elección democrática, haciendo que determinados votos valgan menos que otros, así como las rigideces del sistema, de cara a facilitar la participación ciudadana en la toma de decisiones, más allá de las contiendas electorales cada cuatro años.

Y si hay una forma por excelencia de mejorar los sistemas democráticos, además de lo que aportan los sistemas electorales justos y los canales de participación ciudadana, es contar con una sociedad civil sólida, con muchas y fuertes organizaciones sociales que favorezcan y faciliten la participación ciudadana, la canalización de reivindicaciones ante las instituciones, la fiscalización de las políticas públicas, la cohesión de una sociedad activa y activada, consciente del devenir sociopolítico.

Debemos entender que una sociedad democrática exige no soólo un sistema de libertad de asociación política a través de los partidos políticos, sino que precisa también de una sociedad civil lo más organizada posible a través de asociaciones de todo tipo, sean sociales, sindicales, educativas, culturales, etcétera. Por ello, cuando en ocasiones, especialmente desde la derecha, se critica la importante financiación pública que reciben las organizaciones sociales, las mismas que nunca critican las pingües subvenciones empresariales o los beneficios fiscales a las grandes fortunas, están criticando interesadamente a una parte fundamental de la sociedad, mucha de la cual procura precisamente fortalecer a las y los más débiles de la misma. Y reivindicar esa financiación pública, que nos parece fundamental, no quita para que como a todo lo público, por supuesto, le exijamos estrictos criterios de eficacia, eficiencia, transparencia e igualdad de oportunidades.

Pero analicemos los datos. Se nos ha pretendido justificar por parte de los partidos que sostienen el gobierno que los recortes eran los mínimos posibles, que no había otro remedio (lógicamente si no se suben los impuestos a las rentas y patrimonios más altos), que todos teníamos que hacer un esfuerzo en parecidos términos. Sin embargo, mientras el presupuesto de Navarra baja un 2,95%, el golpe al asociacionismo navarro ha sido brutal. Un 88% a las asociaciones juveniles, un 67% al voluntariado, más del 18% a las de cooperación al desarrollo, un 30% a las de discapacitados, un 45% a las asociaciones de mujeres, más del 50% a las asociaciones de padres y madres, 17% a las de personas mayores, 40% a las políticas de integración de minorías étnicas, 40% a las políticas de integración de las personas inmigrantes, 25% a las culturales, 100% a medios de comunicación en euskera…

Por si fuera poco, estamos en posición de decir que UPN y PSN han faltado no sólo a su palabra, sino que han faltado a su firma, hoy papel mojado. Cuando la pasada legislatura se firmó el pacto contra la pobreza con la plataforma Pobreza Cero, se estampó el compromiso de todos los grupos parlamentarios para que las ayudas a cooperación (cosa que podemos equiparar al resto) debían evolucionar conforme al presupuesto de Navarra, subir cuando éste suba y bajar cuando baje, pero siempre en la misma proporción. Por ello, si su firma valiera de algo, el límite del recorte debía haber sido del 2,95% en el mejor de los casos, no los drásticos porcentajes antes mencionados.

Señores y señoras de UPN y PSN, además de que su palabra no vale nada, no solo deterioran nuestro Estado de Bienestar, nuestras políticas sociales, el empleo; con estos presupuestos le están asestando un duro golpe al propio sistema democrático.

4/01/2012 (Diario de Noticias)



Entrevista a José Miguel Nuin, Coordinador General de IUN-NEB y Portavoz del Grupo Parlamentario de Izquierda-Ezkerra

"El PSN ha asumido la política económica de la derecha y es claramente UPN quien marca la pauta de Gobierno"

El portavoz de Izquierda-Ezkerra en el Parlamento foral afronta una de las legislaturas más difíciles de los últimos tiempos, marcada por la crisis económica y por el pacto de UPN y PSN que, con mayoría absoluta, deja a la oposición en una situación de escaso margen de acción

 DIARIO DE NOTICIAS. José Miguel Nuin, que ha regresado a la arena parlamentaria tras un impasse de cuatro años, se muestra preocupado por las decisiones que está tomando el Ejecutivo de UPN y PSN porque "agravarán la situación". Salvaguardar la inversión pública y una profunda reforma fiscal son algunas de sus recetas para salir de la crisis.

 Hemos asistido durante este mes al debate presupuestario, ¿cómo valora el resultado?

 Los números de los Presupuestos son claros, se han reducido en un 6,45%, no un 2% como dice el Gobierno. Por lo tanto estos Presupuestos son muy duros, van a hacer daño y van a perjudicar al empleo, La reducción de la inversión pública va a añadir más crisis a la crisis y más paro al paro. Las políticas de recortes son injustas y son inútiles porque no van a resolver la crisis, van a agravarla. Además sigue sin llevarse a cabo una reforma fiscal que cambie el sistema actual que es muy injusto.

 El gasto público ha sido el gran damnificado...

 Aquí hay un problema de fondo de planteamiento de la política económica de la derecha, que en Navarra también la ha asumido el PSN, y que pasa porque consideran que el problema de la crisis tiene su origen en el gasto público y eso no es cierto, el gasto público no ha originado la crisis; la crisis la han originado las políticas neoliberales, la burbuja inmobiliaria y la desregulación financiera. Esto ha provocado la crisis, no el gasto y las políticas públicas, pero bueno, están en esta posición ideológica, y la consecuencia son unas políticas de recorte injustas, inútiles para salvar la crisis y que serán dolorosas.

 ¿Qué lectura hace de que la postura del PPN?

 Es muy significativo porque, aunque en la votación final se abstuvo, los 42 artículos de los presupuestos han contado con el apoyo del PPN, lo cual es simbólico a la hora de plasmar que efectivamente esa política presupuestaria merece aquí el apoyo del PPN porque en definitiva está en la línea de lo que está haciendo el PP en otras comunidades y porque es lo que quiere hacer o lo que va a hacer Rajoy a partir de ya mismo.

 ¿Hay alguna garantía de que no haya que ajustar más las cuentas?

 Garantía ninguna. Miranda llegó a decir algo así como que estos Presupuestos eran papel mojado, que 2012 es un año de mucha incertidumbre y vino a reconocer que estamos a las puertas de entrar en una fase recesiva, que en el día a día se iba a ir viendo cómo se iban resolviendo las previsiones de ingresos y que el propio producto del Gobierno podía revisarse en cualquier momento a la baja. El Gobierno sabe que su política nos está empujando a una nueva recesión, pero de forma pasiva asumen las políticas impuestas por los mercados.

 La actitud de bloqueo a las iniciativas de la oposición, ¿es el anuncio de cómo vamos a pasar los próximos cuatro años en el Parlamento?

 Está escrito que el PSN se compromete a cerrar filas con UPN en lo que es la acción de Gobierno como un bloque de hormigón firme. La justificación que el PSN quiere dar en Navarra es que está atemperando o moderando la política más dura que podía hacer UPN pero nosotros creemos que los números, los datos, los hechos que podemos repasar en cada departamento no avalan esta tesis. Al revés, da la sensación de que por estar en el Gobierno está más atado todavía a esa política de recortes y de derechas que UPN está imponiendo. Es un rodillo del Gobierno, pero UPN marca la pauta.

 Los socios están mostrando muchas diferencias, ¿cree que aguantarán juntos toda la legislatura?

 No quiero entrar al debate interno que pueda tener el PSN porque es un partido independiente, pero creo que es difícil pensar que esta situación no suscite algo de debate interno en el seno del PSN porque es clamorosa la situación. No sé qué va a suceder, si van a llegar o no van a llegar al final de la legislatura. Lo que sé es que este Gobierno no tiene mano socialdemócrata, ni mano social. Tiene una mano muy dura para los recortes, para hacer políticas desde la derecha. Yo en estos momentos no veo en el PSN voluntad de romper con UPN. Al revés, lo que dicen ellos es que quieren mantener el acuerdo toda la legislatura.

 ¿Entiende la posición del PSN?

 Yo desde una posición de izquierdas no entiendo esta postura porque si se estuviese viendo que su influencia sirve para mantener políticas de izquierda o progresistas en el Gobierno, ellos lo podrían tratar de explicar y de dar los argumentos a los demás para que lo entendamos pero esto no se ve en el día a día. Lo que está sucediendo con Asuntos Sociales, con la dependencia o la renta básica es clamoroso. A cientos de dependientes les van a hacer elegir entre una u otra ayuda, y con esto quiere ahorrarse 1,6 millones de euros al año mientras que están dando 1,4 millones a Osasuna a través de un convenio. ¿Qué prioridades son estas en el marco de una política social o una política mínimamente progresista? Esto se está gestionando desde una consejería socialista y creo que habla por sí solo.

 El Gobierno con una mano le da a la tijera y con la otra recoge grandes sueldos, ¿qué le parece la subida de salarios que han aprobado?

 Muy negativa. Hemos presentado enmiendas para suprimir esos artículos en los que se suben el sueldo entre un 15 y un 33% de la ley de Presupuestos. No es un ejemplo de austeridad ni de cómo tienen que comportarse los dirigentes y políticos en una situación tan clave. Hemos presentado dos propuestas para que haya transparencia, claridad y austeridad en lo que es el sistema de retribución de los cargos públicos: un político, un sueldo. Las vamos a debatir en enero pero sabemos ya que el rodillo una vez más nos echará para atrás estas iniciativa.

 ¿Es muestra de una falta de clase en la política navarra?

 Bueno, yo creo que hay que revitalizar la democracia y hay que ser conscientes de que, además de ante una crisis social y económica muy grave, estamos ante una crisis de la confianza de los ciudadanos en la política. Esto solo se puede arreglar con transparencia y con participación. Las instituciones deben ser creíbles ante la sociedad y hay que incrementarse las formas de participación y de decisión de la ciudadanía. Hemos propuesto que se constituyera para aumentar la participación ciudadana desde los referéndum, la participación directa etc. Se votó la propuesta y una vez más UPN-PSN la echaron atrás.

 En el Consejo Político de IUN celebrado el día 18 enfocaron en este sentido varios de sus acuerdos.

 En las instituciones estamos planteando propuestas. Hay un problema muy grave de funcionamiento del sistema institucional y es que los ciudadanos se limitan a votar cada cuatro años y cada vez con más alejamiento y mayor desapego de lo que es el sistema democrático y eso solo se puede resolver con mayor implicación y con mayor capacidad de decisión directa de la ciudadanía. Hay que ahondar en esa dirección.

 También acordaron reforzar la alianza con Batzarre. ¿Cómo es el funcionamiento en coalición?

 Está funcionando muy bien y estamos muy satisfechos. El conjunto de I-E comparte esta valoración pero en concreto desde Izquierda Unida hacemos una lectura muy positiva de este camino que hemos empezado a recorrer hace muy poco. Ha sido un año intenso para I-E y se sometió a la valoración de los ciudadanos esta propuesta en tres elecciones. Hoy en día la suma de fuerzas en la izquierda interidentitaria es una realidad en los ayuntamientos y en el Gobierno foral que ha cosechado más de 18.000 votos, lo cual tiene valor político y mucho futuro.

 Está siendo un año movido con tantas elecciones, ¿qué traerá Rajoy?

 El PP tiene una hoja de ruta muy definida y la va a ir anunciando poco a poco. En la investidura ya ha anunciado un recorte inicial de más de 16.000 millones de euros y viene ahora con la reforma laboral. Quiere salir de la crisis provocando una reducción de las rentas salariales en el conjunto de la riqueza y eso se quiere descargar especialmente sobre los trabajadores jóvenes y sobre los trabajadores de las pymes. Ha asumido el mandato que han hecho los mercados y no puede pensar que esto lo van a poder imponer sin contestación, va a haber una respuesta social a estas medidas injustas ante la crisis. I-E va a dar cara y contestación y vamos a apoyar e impulsar movilizaciones para hacer frente a estas políticas.

 ¿Existe alternativa a estas política?

 Hay alternativa y que se puede empezar aplicar mañana mismo en España, en Navarra y en Europa. El problema desde la izquierda es que todavía no hemos conseguido ganar la suficiente confianza social, credibilidad en la propuesta para ganar al neoliberalismo y a la derecha en la gestión de la crisis. Es el reto de la izquierda.

 ¿En qué consiste esa alternativa?

 Se puede sostener el gasto público con una reforma fiscal. Aquí las grandes rentas pagan muy pocos impuestos, el fraude es muy importante y no se actúa de manera contundente. Se puede con voluntad política. Las rentas de capital pagan menos que las rentas de trabajo. Eso lo puso Felipe González por primera vez y Aznar y Zapatero han continuado por este mismo camino. Estas políticas son las que han fracasado, no las políticas de izquierdas. Mantener e insistir en esta dirección sólo nos va a traer más crisis. Otro elemento sobre el cual existe otra alternativa es cambiar la política monetaria y permitir que el Banco Central Europeo financie a los estados.

 A nivel europeo la izquierda también está perdiendo influencia, ¿habría que redefinir su rumbo?

 La izquierda siempre tiene que estar analizando la sociedad y repensando sus propuestas, es un proceso permanente. No creo que sea un problema de falta de ideas en la izquierda. El problema hoy en día es que hay una hegemonía cultural del neoliberalismo en la sociedad. El individualismo, el consumismo, el qué hay de lo mío frente a qué hay de lo nuestro. Hay que batallar en el ámbito de los valores y la cultura, batalla que la socialdemocracia dejó de dar con suficiente valentía y claridad hace tiempo. Esto es lo que hay que recuperar. Dando esta pelea de valores podremos poner en marcha otras políticas desde el compromiso social, desde la izquierda.

 Apunta directamente al PSOE al referirse a la socialdemocracia. Este partido celebra en febrero su congreso, ¿cree que debería replantarse sus actuaciones?

 Creo que desde la izquierda no debemos estar esperando a que haya cambios en el Partido Socialista. Si en algún momento quiere hacer una reflexión ideológica de fondo, pues bienvenido pero nosotros no vamos a esperar. Los tiempos están para movilizarse y no para esperar. Hoy lo que el Partido Socialista representa en términos de política económica, tiene muy pocos elementos de diferencia con lo que representa la derecha o el Partido Popular. No hay que olvidar que el máximo valedor del modelo neoliberal en España ha sido el bipartidismo y tanto el PP como el PSOE han compartido estas políticas. Fue Felipe González quien acabó con la banca pública en España y quien abrió el camino para que las rentas de capital tributasen menos, empezó el proceso de privatizaciones del sector público... La responsabilidad económica del PSOE es enorme pero soy escéptico sobre que vayan a hacer autocrítica.

 ¿Esperaba el resultado que obtuvo IU en las elecciones generales?

 Estamos muy contentos con la subida de 710.000 votos pero aspiramos de todas formas a seguir subiendo. Los 11 diputados nos van a dar más posibilidad de trabajar y creemos que el buen resultado se ha debido a nuestra identidad política, a la propuesta, a que somos una izquierda movilizadora y a la apuesta por la suma y la unidad en la izquierda.

 ¿Qué le parece que Gaspar Llamazares sea ahora el quinto portavoz de su grupo?

 Como coordinador de Navarra tengo puesto todo mi apoyo en Cayo Lara, en Gaspar Llamazares y en todos y cada uno de los diputados. Todos van a hacer un buen trabajo, todos son leales al proyecto y no va a haber ningún problema político. Gaspar Llamazares ha sido un magnífico parlamentario en la pasada legislatura que ha sabido representar a la perfección y visualizar el proyecto de Izquierda Unida en un momento de debilidad institucional del partido. También en esta legislatura va a poder hacer un buen trabajo y se va a ver, yo me quedo con esa reflexión.

 Pero no deja de ser una bajada de posición para él...

 De los 11 diputados de Izquierda Unida no hay diputados de primera ni de segunda ni de tercera. Los 11 son compañeros que van a trabajar por el proyecto. Todos son diputados necesarios y no de primera ni de segunda.

 La gente más vinculada al Partido Comunista está ganando peso en Izquierda Unida, ¿cómo afecta eso en el partido de Navarra?

 Esto son tópicos que se repiten una y otra vez. El PC es una parte importante de IU como lo son el resto de hombres y mujeres y de colectivos que están en IU. No hay nadie que esté hegemonizando el proyecto en contra de nadie, eso no es así. Quien afirme eso no conoce el proyecto.

 ¿Le convenció el reparto de escaños en Navarra?

 Creo que la derecha tuvo un mal resultado. Ellos esperaban, al hilo de la ola PP, un resultado mayor. Puede estar empezando a asomar un desgaste social y político de la derecha en Navarra. El nacionalismo está fuerte y se ha superado con los dos diputados. El PSN ha estado en la línea de desfondamiento del PSOE. Nosotros hemos podido mantener los 18.200 votos de las autonómicas, y hemos superado el 5% en los ayuntamientos más importantes, lo que para nosotros tiene valor en un marco de elecciones generales donde el voto útil juega en nuestra contra.

 Ha dejado clara su postura contraria a la no conformación de grupo de Amaiur pero, ¿qué le pareció la estrategia de no inscribir a Cuadra?

 En relación a las cuestiones tácticas, como conseguir el grupo, no voy a hacer valoraciones porque no me corresponde. Creo que Amaiur tiene los votos y la legitimidad democrática que dan los ciudadanos para tener grupo propio y luego el derecho, la ley, si no se hace una interpretación torcida del mismo, le avala para tener ese grupo. Por lo tanto, esperamos que, por respeto al pluralismo político, finalmente tengan grupo a pesar de las diferencias que nos separan. Hay que tener una actitud democrática básica y respeto a lo que voten los ciudadanos. Espero que el Tribunal Constitucional rectifique esta situación.

 El escándalo de Urdangarín le habrá reforzado en sus principios republicanos...

 En I-E somos republicanos por convicción porque una institución hereditaria es contraria a un régimen democrático. Aspiramos a la tercera república que antes o después llegará pero, mientras llega lo que no se puede tolerar son situaciones de falta de transparencia y en el caso de la Casa Real esta es la situación en la que estamos. Hemos presentado una moción en el Parlamento para pedir transparencia a la Casa Real porque es un debate político que hay que llevar a las instituciones.

 ¿Le pasará factura a la Monarquía?

 Creo que sí, porque lo que demuestra es que aquí hay de todo menos trasparencia e información. Esta opacidad estará creando cada vez más republicanos en España y nos va a cercando cada un poco más a la tercera república.

 Estamos en tiempos de deseos y propósitos, ¿cómo cree que vendrá el 2012 para los navarros?

 Por el lado del deseo me gustaría que entre la ciudadanía vaya avanzando ese pensamiento sobre lo necesario que es pensar en qué hay de lo nuestro, y no solo en qué hay de lo mío. Esta es la batalla de la izquierda, la batalla de fondo, que podamos avanzar a la vista del fracaso del modelo neoliberal. A nivel de realidad, lamentablemente espero que 2012 nos va a traer mucho dolor y sufrimiento social y económicamente. Esto también va a traer que mucha más gente se sume a la movilización social, que tiene que ser masiva y contundente.


 ¿Ya se volvió obsoleto el dinero?

Anselm Jappe
 
Los medios y las instancias oficiales ya nos están preparando: muy pronto va a desencadenarse una nueva crisis financiera mundial y será peor que la de 2008. Se habla abiertamente de "desastres". Pero, ¿qué pasará después? ¿Cómo viviremos después del derrumbe a amplia escala de los bancos y las finanzas públicas? Argentina ya vivió esto en 2002. Posteriormente, pagando el precio de un empobrecimiento en masa, la economía argentina pudo recuperarse un tanto, pero, en este caso, se trataba de un solo país. Actualmente, todas las finanzas europeas y norteamericanas se encuentran a punto de hundirse juntas, sin salvador posible.
 
¿En qué momento el crack de las bolsas dejará de ser una noticia que descubrimos en los medios para volverse perceptible al pasear en la calle? Respuesta: cuando el dinero haya perdido su función habitual. O bien haciéndose raro (deflación), o bien circulando en cantidades enormes pero desvalorizadas (inflación). En ambos casos, la circulación de mercancías y servicios se hará más lenta, quizás hasta pararse por completo. Quienes poseen mercancías u ofrecen servicios ya no encontrarán a nadie con capacidad de pagarlos con dinero creíble, lo que les permitiría comprar a su vez otras mercancías o servicios. Por tanto, los conservarán para ellos mismos. Veremos tiendas llenas, pero sin clientes, fábricas en perfectas condiciones, pero sin nadie para trabajar, y también escuelas donde los profesores dejarán de presentarse, después de llevar meses sin recibir sueldos. Entonces, nos daremos cuenta de una verdad tan evidente que ya no la veíamos: no existe ninguna crisis en la producción misma. La productividad en todos los sectores aumenta continuamente. Las superficies cultivables de la tierra pueden alimentar a toda la población del mundo, mientras los talleres y las fábricas producen incluso mucho más de lo que es necesario, deseable y sustentable. Las miserias del mundo no se deben, como en la Edad Media, a catástrofes naturales, sino más bien a una especie de hechizo que separa a los hombres de sus productos.
 
Lo que ya dejó de funcionar, es la "interfaz" que se impuso entre los hombres y lo que producen: el dinero. En la modernidad, el dinero se volvió la "mediación universal" (Marx). La crisis nos confronta con la paradoja fundadora de la sociedad capitalista, en ella la producción de bienes y servicios no es un fin, sino sólo un medio. El único fin es la multiplicación del dinero, es invertir un euro o un dólar para conseguir dos. Y cuando este mecanismo se descompone, es toda la producción "real" la que sufre y hasta puede bloquearse por completo. Así que, como el Tántalo del mito griego, nos encontramos frente a riquezas que al momento de querer agarrarlas, se alejan sólo porque no podemos pagarlas. Esta renuncia forzada siempre ha sido el destino del pobre. Pero ahora, y es algo inédito, nos puede pasar a todos, o casi. La última palabra del mercado es dejarnos morir de hambre en medio de montañas de alimentos que se pudren, sin que nadie pueda tocarlas.
 
Sin embargo, los críticos del capitalismo financiero nos aseguran de que las finanzas, el crédito y las bolsas de valores no son más que verrugas sobre un cuerpo económico sano. Una vez que haya estallado la "burbuja", habrá turbulencias y quiebras, pero al final será una sangría saludable y se podrá volver a iniciar con una economía real más sólida. ¿De veras?
 
Hoy conseguimos casi todo pagando. Es el caso, más específicamente pero no exclusivamente, de la mayoría de la población que vive en las ciudades y que no podría ni alimentarse con su propia producción, ni calentarse con sus propios recursos, ni tener luz, ni curarse, ni desplazarse de manera autónoma. Ni siquiera durante tres días. Si el supermercado, la compañía de luz o el hospital dejaran de aceptar un dinero "bueno" (por ejemplo una moneda extranjera fuerte, y no los billetes impresos por el banco nacional, ya completamente desvalorizados), o si ya no hubiera mucho, llegaríamos muy pronto al desamparo más completo. De ser lo suficientemente numerosos y listos para la "insurrección", todavía podríamos asaltar el supermercado o conectarnos directamente a la red eléctrica. Pero una vez que la tienda deje de ser abastecida y que la central eléctrica se pare por no poder pagar a sus trabajadores y proveedores, ¿qué haremos?
 
Podríamos organizar un sistema de trueque, nuevas formas de solidaridad e intercambios directos: hasta sería una magnífica ocasión para renovar el "vínculo social". Pero, ¿quién puede creer que lo lograremos en poco tiempo y a larga escala, en medio del caos y los pillajes? Regresaremos todos al campo, dicen algunos, para tener acceso directo a las materias primas. Qué pena que durante tantos años la Comunidad Europea haya pagado a los campesinos para cortar sus árboles frutales, arrancar sus viñedos y sacrificar a su ganado... Después del derrumbe de los países de Europa del Este, millones de personas sobrevivieron gracias a algún pariente que vivía en el campo y tenía una pequeña hortaliza. ¿Quién podría decir lo mismo en Europa occidental o Norteamérica?
 
Quizás no lleguemos a estos extremos. Pero, incluso un derrumbe parcial del sistema financiero nos confrontaría con las consecuencias de este hecho: nos encontramos atados de pies y manos con el dinero, ya que se le encomendó la tarea exclusiva de asegurar el funcionamiento de la sociedad. Dicen que el dinero existió desde los primeros momentos de la historia. Pero, en las sociedades precapitalistas, tenía un papel meramente marginal. Sólo en décadas más recientes hemos llegado al punto de que cada manifestación de la vida (o casi) pasa por el dinero. Ahora, este se ha infiltrado en los rincones más profundos de la existencia individual y colectiva. Sin el dinero que hace circular las cosas, somos como un cuerpo privado de sangre.
 
Pero el dinero sólo es "real" cuando es la expresión de un trabajo efectivamente realizado y del valor en el cual se representa este trabajo. Por lo demás, el dinero no es más que una ficción, basada exclusivamente en la confianza mutua de los actores –una confianza que puede llegar a evaporarse, tal como lo estamos viendo actualmente. Asistimos a un fenómeno que la ciencia económica no había previsto: no la crisis de una moneda y de la economía que ésta representa, creando así una ventaja para otra moneda más fuerte. El euro, el dólar y el yen están todos en crisis, y los pocos países a los cuales las agencias evaluadoras todavía atribuyen un AAA, no tendrán la capacidad suficiente como para salvar a la economía mundial.
 
Ninguna de las recetas económicas propuestas está funcionando. En ninguna parte. El mercado libre no funciona mejor que el Estado, la austeridad no sirve más que la reactivación mediante la demanda, el keynesianismo no más que el monetarismo. El problema se ubica en un nivel más profundo. Asistimos a una desvalorización del dinero en cuanto tal, a la pérdida de su papel, a su obsolescencia. No por una decisión consciente por parte de una humanidad por fin cansada de lo que ya Sófocles llamaba "la más funesta de las invenciones humanas", sino por un proceso no controlado, caótico y extremadamente peligroso. Es algo así como quitarle su silla de ruedas a alguien después de haberlo privado del uso de sus piernas durante mucho tiempo.
 
El dinero es nuestro fetiche: un dios que nosotros mismos hemos creado, del cual creemos que dependemos y al cual estamos dispuestos a sacrificar todo con tal de aplacar su ira.
 
¿Qué hacer? No hacen falta los vendedores de recetas alternativas: economía social y solidaria, sistemas de intercambios locales, monedas alternativas (como monedas fundantes), ayuda mutua ciudadana... En el mejor de los casos, esto sólo podría funcionar en algunos pequeños nichos, mientras alrededor lo demás sigue funcionando.
 
Por lo menos, hay algo seguro: no es suficiente "indignarse" frente a los "excesos" de las finanzas y la "codicia" de los banqueros. Aunque ésta existe efectivamente, no es la causa, sino la consecuencia del agotamiento de la dinámica capitalista. La sustitución del trabajo vivo –única fuente de valor que, bajo la forma dinero, es la finalidad exclusiva de la producción capitalista– por tecnologías que no crean valor, llegó a secar casi por completo la fuente de la producción de valor. Obligado por la presión de la competencia a desarrollar nuevas tecnologías, el capitalismo ha cortado la rama sobre la cual estaba sentado. Este proceso, que desde un principio es parte de su lógica fundamental, ha rebasado en décadas recientes un umbral crítico.
 
La no rentabilidad del uso del capital no ha podido ser ocultada sino mediante una expansión cada vez más masiva del crédito, que es un consumo anticipado de las ganancias esperadas para el futuro. Ahora, hasta esta prolongación artificial de la vida del capital parece haber agotado todas sus posibilidades.
 
Por tanto, debemos plantearnos la necesidad –pero al mismo tiempo constatar la posibilidad, la oportunidad– de salir de un sistema basado en el valor y el trabajo abstracto, el dinero y la mercancía, el capital y el salario.
 
Este salto hacia lo desconocido puede asustar, incluso a quienes no dejan de denunciar los crímenes de los "capitalistas". Por el momento, prevalece la cacería de los malos especuladores. Aunque no podamos sino compartir la indignación frente a las ganancias de los bancos, hay que subrayar que dicha actitud se queda muy por debajo de una crítica del capitalismo como sistema.
 
No es de sorprenderse si Obama y Georg Soros dicen entender esta indignación. La verdad es mucho más trágica: si los bancos caen y empiezan a darse quiebras en cadena, si dejan de distribuir dinero, estamos en peligro de hundirnos todos con ellos, pues desde hace mucho tiempo se nos ha privado de la posibilidad de vivir de una forma que no sea gastando dinero. Sería bueno volver a aprenderlo. Pero, ¡quién sabe a qué "precio" esto ocurrirá!
 
Nadie puede decir honestamente que sabe cómo organizar la vida de decenas de millones de personas cuando el dinero haya perdido su función. Por lo menos sería bueno admitir que ahí está el problema. Quizás, así como se perfila un después del petróleo, es tiempo de prepararnos para lo que vendrá después del dinero.


 


Las elecciones del 20 de noviembre en España las ganó la izquierda, sí, ¡la izquierda!

Diosdado Crespo

La instauración de la democracia representativa burguesa en España tras la muerte de Franco, a mediados de los años 70 del siglo XX, nació profundamente sesgada. Además de reinstaurar la monarquía, colocando en su trono a una figura que no había hecho méritos para ello (el rey Juan Carlos de Borbón), estableció un sistema electoral de segundo grado, lo que implica, que el presidente del gobierno sea electo según las mayorías obtenidas por los distintos grupos, y que en España, aunque no es una regla escrita ha correspondido siempre al partido más votado, regla que presumiblemente seguirá existiendo en el futuro próximo.

Pero, ¿quién ha ganado las elecciones?. Si nos atenemos al hecho de que son los ciudadanos que asisten a los colegios electorales los que determinan el ganador, ha sido el partido Popular PP (heredero espiritual del régimen franquista) el ganador, con el 44 % de los votos válidos escrutados; aunque si nos atenemos a los grupos que tenían derecho a votar (lo hicieran por alguna afiliación política o no) el grupo ganador de las elecciones del 20 de noviembre en el reino de España fue la abstención, un total de 31 de cada 100 personas con derecho a voto, frente a 30 de cada 100 que lo hicieron por el partido ganador, el PP.

¿Por qué tantas personas no asistieron a la convocatoria electoral?. Según el prisma de los intereses de clase con que se analice, habrá de respuestas, pero lo que si salta a la vista tras un mero análisis, es el hecho de por quién no votarían nunca esas 31 personas: en primer lugar, nunca lo harían al PP (que fue el partido ganador); las fuerzas sociales que lo hacen por él son fundamentalmente, las clases acomodadas, ricas, rentistas, accionistas, el empresariado, la población católica más conservadora, casi todas las personas de la tercera edad jubilados a las que se le prometió en medio de la ola de recortes  no bajarle nunca sus pensiones, y sin duda alguna, algún confundido políticamente por toda la verborrea y el poder de los medios de comunicación masiva, absolutamente en manos de la derecha, pero éstos últimos siempre serían minoritarios al lado del resto.

En segundo lugar, al menos la gran mayoría de esas 31 personas no votarían al PSOE, un partido de clase media, y media alta, incluida aquí a la gran masa de trabajadores de alto poder adquisitivo que la producción fordista creó en España en las últimas tres décadas, que juegan en esta época histórica un papel conservador, porque dichas empresas están en franca decadencia y amenazadas por la siempre temible deslocalización geográfica, en resumen es esa clase media que según Lenin camina hacia adelante pero mirando hacia atrás.

Ese mayoritario grupo de la abstención es un conjunto de personas que por su situación objetiva: desposeídos de medios de producción, carentes de propiedad (a veces hasta de viviendas), desencantados con el sistema que los margina y les impide acceder al consumo de masas al menos en la misma dimensión del que si disfrutan los dos sectores anteriores, son por naturaleza votantes de izquierda, que sumados a los 5 de cada 100 con derecho al voto, que si lo hicieron por las distintas afinidades de la izquierda peninsular, conforman el mayoritario grupo que en realidad ganó las elecciones del pasado 20 de noviembre 2011 en España.

Lo que si debe asumir como autocrítica la izquierda institucional española, sea del signo que sea es: ¿Por qué ese grupo, cuyas condiciones los hacen sus verdaderos y naturales aliados, no les votan?, ¿qué tiene que replantearse la izquierda en ese sentido?, ¿qué anda mal en su estrategia, y qué tendrá que arreglar en la misma de cara al futuro?. Es algo que deben abordar aquellos cuya esencia, indiscutiblemente es la lucha por los humildes y para los humildes.

Otras cifras muestran también la regresión de la derecha: Si comparamos el número de diputados que el núcleo duro de la burguesía peninsular (PP, PSOE, CiU, PNV) obtuvo en las elecciones de 2008 y las conseguidas en estas elecciones de noviembre de 2011, la cifra arroja 339 diputados en 2008, frente a 317 en las actuales. Si la comparación se centra solo en los partidos de la burguesía que tienen representación a nivel de todo el estado PP y PSOE, la situación es de 322 diputados en 2008, frente a 296 en las actuales elecciones con un decrecimiento de 8 %.

Esto significa que las elecciones del 20 de noviembre en España las ganó la izquierda, (sic), ¡la izquierda!, y que si el PP ejercerá el control absoluto de la vida política española en los próximos cuatro años (186 diputados de 350), lo que le permitirá gobernar en la práctica por decreto sobre todo los temas, es porque el ordenamiento político-jurídico burgués vigente se lo permite, y esta diseñado para tal efecto, porque, además de que en España el voto de un ciudadano no vale lo mismo según el lugar donde haya votado, en la democracia burguesa el poder político es la firme garantía de que los intereses económicos estarán a buen resguardo, además de asegurar las condiciones óptimas para la acumulación incesante de capital.

Por último destacar, que en las últimas elecciones, se verifica una tendencia que comenzó en las elecciones de 2008, y que supone un verdadero peligro para la izquierda si se acentúa, y es la irrupción del partido de Rosa Diez UPyD, un partido diseñado por los planificadores de la oligarquía financiera española, para extraerle votos al ala más moderada de la derecha ibérica (el PSOE), con el fin de impedir que la misma, jamás pueda alcanzar los posibles más de 11 millones de votos (si es que no hay otros partidos capaces de drenarle votantes), y así poder controlar el ajuste que se producirá necesariamente en el capitalismo y la civilización occidental, producto a su decadencia y agotamiento histórico. El más de 1 millón de votos que UPyD le ha extraído a largo de toda la geografía española son ya de difícil atracción nuevamente por el PSOE, lo que hace aún más perentoria y necesaria una nueva estrategia  de la izquierda española para traer a las urnas los más de 11 millones de votos que le pertenecen pero no visitan las urnas cada vez que hay elecciones. Es la hora del análisis, el recuento y la marcha unida.


EL PODER DECISORIO DE LA IZQUIERDA VOLÁTIL 

César Molinas
Los votantes centristas no son los fundamentales para lograr el triunfo electoral en España, sino aquellos que oscilan entre el PSOE, IU o la abstención. El PP puede ganar, pero lo tiene ‘a priori’ cuesta arriba

La creencia de que las elecciones generales en España son decididas por los votantes centristas es incorrecta. La evidencia empírica muestra que estos votantes, definidos como aquéllos cuyo voto oscila entre el PSOE y el PP, tienen escasa relevancia. Los votos decisivos son los de la izquierda volátil, aquellos que
oscilan entre el PSOE, IU y la abstención.  Esto equivale a decir -y sé que la equivalencia no es obvia- que en las elecciones generales el PP siempre juega en campo contrario: las puede ganar, pero lo tiene a priori cuesta arriba. En este artículo me propongo mostrar que estas afirmaciones y equivalencias están respaldadas por los datos electorales y, también, extraer algunas consecuencias que me parecen interesantes.


En primer lugar, analizaré los resultados de las elecciones generales desde 1982 con el objetivo de cuantificar el voto centrista y el de la izquierda volátil. En segundo lugar, y aunque este artículo trate de elecciones generales, recogeré algunas enseñanzas de las elecciones locales del 27 de mayo pasado. En tercer lugar, me detendré en la relación que existe entre el voto al PSOE, por una parte, y la abstención y el voto a IU por la otra. En cuarto lugar, discutiré hasta qué punto un incremento notable de la abstención en Cataluña puede hacer perder al PSOE las elecciones de 2008. Por último, haré observaciones sobre las estrategias de los dos grandes partidos estatales.


Con una única excepción: en el último cuarto de siglo, España ha votado mayoritariamente izquierda. Desde 1982 ha habido siete elecciones generales. En seis de ellas la izquierda (PSOE, IU y sus antecesores) obtuvo entre un mínimo de 2,3 y un máximo de 3,5 millones de votos más que la derecha (PP, aliados regionales y
sus antecesores). Sólo en las elecciones de 2000, que tuvieron la tasa de participación más baja de la actual etapa democrática (69%), la derecha superó en votos a la izquierda: la diferencia fue de 1 millón de votos. En 2000 la izquierda perdió 2,7 millones de votos respecto a 1996, de los cuales 2 millones fueron a incrementar la abstención. Esos 2,7 millones de votos los volvió a ganar en 2004. La derecha ganó 0,6 millones de votos, alcanzando su máximo histórico de 10,3 millones, pero los volvió a perder en 2004. Me parece razonable utilizar estas cifras para cuantificar los colectivos que antes he denominado votantes centristas e izquierda volátil. Los primeros pueden estimarse en 0,6 millones, que son los votos que ganó la derecha en 2000 tras una etapa de gobierno en minoría del PP en la que hizo gala de moderación y de buena administración. Esta cifra coincide con los votos perdidos en 2004 tras una etapa de mayoría absoluta en la que la arrogancia
sustituyó a la moderación y en la que se tomaron decisiones, como la guerra de Irak, alejadas del sentir de muchos ciudadanos. Cabe señalar que esos 0,6 millones de votos no decidieron las elecciones de 2000: el PP hubiese seguido gobernando aunque no los hubiese obtenido. Lo decisivo fue el desplome de la izquierda
por la huida del voto volátil. Esta izquierda volátil puede estimarse en unos 2 millones de electores: los que votaron a la izquierda en 1996, se abstuvieron en 2000 y volvieron a votarla en 2004.  Las elecciones locales de mayo de 2007 ilustran bien que el voto de la izquierda volátil es decisivo en España no sólo en las elecciones generales, sino también en elecciones de otro tipo. En el conjunto de España, y relativo a las
elecciones locales de 2003, el PSOE perdió 240.000 votos, pero el PP sólo ganó 38.000. La aplastante victoria del PP en el municipio de Madrid resultó de una pérdida de 139.000 votos para el PSOE y de una ganancia de tan sólo 709 (sí, setecientos nueve) para el PP. La izquierda volátil volvió a decidir, esta vez a nivel local. No hay trazos de un trasvase significativo de votos del PSOE al PP. Además, el carácter decisorio del voto de la izquierda volátil no es un rasgo exclusivo de la actual etapa democrática. En las elecciones de 1933, la izquierda volátil -entonces el anarquismo- se abstuvo. Y ganó la derecha.  En 1936, los anarquistas fueron a las urnas y los votos se incrementaron en más de 1 millón. Ganó la izquierda. No tengo ni conozco ninguna explicación convincente de por qué en España la izquierda volátil tiene este carácter decisorio, que no ha menguado ni tan siquiera con la aparición de una numerosa clase media en la segunda mitad del siglo XX.  Sea cual sea la explicación, en esto los españoles somos atípicos. En la mayoría de los países de nuestro entorno la alternancia en el poder la deciden los votantes de centro, que votan ora a la izquierda ora a la derecha. Aquí, por algún motivo, somos diferentes.  Paso ahora a desarrollar el tercer punto de mi argumentación. Si bien, según mis definiciones, derecha y PP son casi sinónimos, izquierda y PSOE no lo son. En 1996 la izquierda obtuvo 12,06 millones de votos y la derecha 9,76 millones. En 2004 se repitieron las cifras: la izquierda obtuvo 12,06 millones de votos y la derecha 9,72 millones. En el primer caso ganó las elecciones el PP y en el segundo el PSOE. La diferencia la marcó el resultado de IU, que obtuvo un 11% de los votos totales en 1996, su máximo histórico, tras la memorable pinza Aznar-Anguita, y solamente un 4% del total en 2004. Un análisis estadístico de los datos electorales utilizando modelos sencillos de regresión, que cualquiera puede replicar descargando los datos del Ministerio del Interior en una hoja de cálculo, ofrece los siguientes resultados: 1.

Existe una relación estadística muy significativa entre el porcentaje de votos totales válidos que obtiene el PSOE, por una parte, y el porcentaje de participación en las elecciones y el porcentaje de voto a IU, por la otra parte; un aumento de la participación electoral de un 1% causa un aumento del porcentaje de voto al
PSOE del 0,6%, mientras que un aumento del porcentaje de voto a IU del 1% causa una disminución del porcentaje del voto al PSOE del 1%. 2. No existe ninguna relación estadística significativa entre el porcentaje de votos totales válidos que obtiene el PP y el porcentaje de participación en las elecciones. En román paladino, estos resultados quieren decir lo siguiente: con una participación lo suficientemente alta y con un voto a IU lo suficientemente bajo, el PSOE siempre ganará unas elecciones generales, haga lo que haga el PP. Esta “ley de hierro” fundamenta las afirmaciones y la equivalencia enunciadas en el primer párrafo de este artículo.


Con los parámetros mencionados en el párrafo anterior se puede construir una tabla de doble entrada para estimar el porcentaje del voto total al PSOE en función de la participación electoral y del porcentaje de voto a IU. Esta tabla, que, insisto, todo el mundo puede construirse, muestra que es improbable que el PSOE gane las elecciones de 2008 si el voto a IU se mantiene en el 4% y la participación cae por debajo del 71% (en 2004 fue el 76%). Si el voto a IU subiese al 6%, el PSOE necesitaría una participación del 74% o superior para
ganar. Si bien una participación superior al 71% parece probable, una participación del 74% (coincidente con la media histórica) parece más difícil de conseguir. Este mismo tipo de tabla puede utilizarse para evaluar los
efectos que tendría un gran aumento de la abstención en Cataluña, como resultado de la sensación de desgobierno que podrían tener los votantes de esa comunidad. Si la participación catalana cayese hasta el 64%, el mínimo histórico alcanzado en 2000, el PSC podría perder 3 o 4 escaños y entonces el PSOE necesitaría una participación mínima del 73% en el resto de España para seguir gobernando, algo que me parece complicado pero no imposible. No pueden descartarse participaciones inferiores al 64% en Cataluña. En este caso, el PSOE lo tendría muy difícil para ganar en 2008.


Para concluir, quiero recalcar que la metodología agregada y “de arriba abajo” usada en este artículo ignora aspectos tan importantes del proceso electoral como la Ley d’Hondt o la incorporación al censo de nuevas cohortes. Sin embargo, considero que es la mejor para obtener una visión de conjunto de la problemática electoral, que muchas veces se pierde en el análisis desagregado por circunscripciones. La izquierda volátil
es un conjunto heterogéneo con pocos denominadores comunes, todos ellos negativos. Es común su rechazo frontal al PP y a todo lo que representa la derecha. Es común también su desdén hacia el PSOE, al que votan tapándose la nariz cuando le votan. Por lo razonado hasta aquí, el objetivo principal de una campaña electoral, de cualquier campaña electoral, en España debe ser para el PP que no vayan a votar los que le detestan y para el PSOE que acudan a las urnas los que le desprecian.  ¿Son consistentes sus estrategias electorales con estos principios?

El País (212/11/11)

 


IZQUIERDA PLURAL, IZQUIERDA TRANSFORMADORA,

IZQUIERDA REAL

 Se trata de una cantinela mil veces repetidas y que, actualmente, con el impacto demoledor de la crisis estructural del sistema capitalista golpeando cada vez con más saña sobre la población, se escucha de modo aún más insistente, como una especie de letanía del reproche dirigida a todas aquellas personas vinculadas a un proyecto político y/o nítidamente comprometidas ideológicamente en ámbitos de actuación  de izquierdas: “La Derecha siempre actúa unida, mientras que la Izquierda siempre aparece dividida”. De este tipo de comentarios se infiere que la receta mágica para toda aquella gente que se ha lanzado en los últimos tiempos a la búsqueda casi desesperada de una alternativa en la que depositar su confianza (y, por ende, su voto), habiendo renegado de las opciones clásicas bipartidistas que el mercado electoral propugna y nos ofrece machaconamente para garantizar que todo permanezca igual que hasta ahora (PP y PSOE), se reduciría en un principio a aglutinar en una ensalada o cóctel de siglas al conjunto de plataformas, formaciones, colectivos y programas que, a priori, se ubican a la izquierda del Partido Socialista, y que eso bastaría para zanjar de un plumazo las contradicciones y propuestas divergentes -en algunos casos incluso antagónicas-, que se suscitarían en su seno, dando por sentado, además, que semejante iniciativa desbancaría al propio PSOE de su posición de privilegio (esa que le faculta cita electoral tras cita electoral para engatusar a la ciudadanía con su apelación al mal llamado “voto útil”), y que hasta, transcurrido un plazo razonable, la organización de la rosa y el puño cerrado se acabaría incorporando a la genial idea y culminando el tan anhelado proceso de unificación de la Izquierda en su totalidad.

 Aunque este planteamiento se formule desde la honestidad y la ingenuidad de la buena voluntad, en el fondo se alimenta de una visión análoga a la de aquellos que, desde dentro del sistema y sin pretender cuestionarlo en absoluto, reclaman que todos los partidos políticos sin distinción “arrimen el hombro para salir de la crisis” (es decir, que se entierren conceptos como el pluripartidismo o la pluralidad ideológica en aras del bien común), y parten de la premisa de que movimientos de protesta como los del 15-M, con sus reivindicaciones “apartidistas”, ratifican la validez y viabilidad de ese proyecto de acumulación de fuerzas, identidades y aspiraciones. Sin embargo, la realidad (y no me refiero a la realidad del momento, que también, sino que me refiero a una realidad histórica), desmiente rotundamente esta clase de afirmaciones.

 La Izquierda se ha caracterizado permanentemente por su heterogeneidad; una heterogeneidad derivada de los diferentes enfoques y análisis que ha desglosado con respecto a su visión del presente, la evolución de la sociedad a lo largo de los siglos, y de las aportaciones que en forma de soluciones ha brindado en distintas etapas del devenir de la Humanidad. Por eso hemos de discernir entre lo que algunos denominamos “izquierda real” y lo que se ha etiquetado de “progresismo”.

 En el primer apartado, encuadraríamos a aquellas personas y organizaciones dispuestas a avanzar uno o varios peldaños más en la construcción de un sociedad más justa, más igualitaria y con mayores cotas de democracia, libertad, sostenibilidad medioambiental y defensa de los derechos humanos, transgrediendo los muy encorsetados límites que establece el capitalismo para alcanzar cada uno de esos objetivos (lo cual implica la superación del propio sistema capitalista, fundando las bases de un nuevo sistema de carácter socialista, internacionalista, antiimperialista, republicano y laico).

 Aquellas opciones que se integran en el espectro ideológico del “progresismo”, por su parte y por el contrario, abogan por introducir una serie de “mejoras” en lo que ya conocemos –“mejoras” más o menos ambiciosas, más o menos parciales, dependiendo del grado de “progresismo” del que cada cual se tiña-, sin atreverse a profundizar en las transformaciones que resultarían ineludibles para eliminar de una vez por todas las desigualdades, los abusos del mercado y las insaciables ansias de negocio y de lucro que en sus entrañas alberga el capitalismo. Digamos que interpretan el papel que en un pasado no demasiado lejano interpretó la socialdemocracia europeo-occidental; un papel que, a la postre, se ha revelado a todas luces inútil para frenar las acometidas neoliberales en su afán por recortar derechos sociales y laborales.

 Así pues, concluyo esta reflexión afirmando que la unidad de la Izquierda, que debe erigirse en condición esencial para la activación de una alternativa eficaz, contundente y dotada de un amplio respaldo popular -y en esto coincido con las numerosas voces que la reclaman-, debe vertebrarse análogamente sobre las bases de un Programa ambicioso, rotundo y explícito acerca de los objetivos a alcanzar, asumiendo el desafío inmenso que representa la convicción de que el capitalismo agoniza, que los zarpazos de sus últimos estertores causarán aún un tremendo dolor y sufrimiento, y que, por lo tanto, hemos de tender hacia la edificación de una sociedad nueva, con nuevos valores y nuevas aspiraciones. El próximo 20-N, cada uno de nosotros y de nosotras deberá decantarse  y elegir entre la Izquierda que se rebela y aspira a la transformación social, económica y política, o la que, aun cuando se desmarque del PSOE y de sus actuaciones, abogue en última instancia por el conformismo y la asimilación de los patrones básicos del sistema que continuamos padeciendo.  

 

Alfredo Mazariegos Vaquero

Responsable de la Secretaría de Comunicación del PCE-EPK  (Navarra)

y miembro de la Asamblea Local Izquierda Unida de Burlada


 





CÓMO CHINA DOMINARÁ AL MUNDO 
     

Algunos conocidos volvieron de China impresionados. Un producto  del que Brasil fabrica un millón de unidades, China en una sola fábrica produce 40millones.
 
La calidad es equivalente  y la velocidad de distribución impresionante. Los chinos colocan cualquier producto en el mercado en cuestión de semanas, a precios que son una fracción de los brasileños.
 
Una de las fábricas se está trasladando al interior porque los salarios de la región en que se halla instalada son
demasiado altos: 100 dólares. Un obrero brasileño gana 300 dólares mínimo que sumados a los impuestos y otros beneficios equivalen a 600 Dólares. Cuando  los comparamos con los 100 dólares que reciben los chinos sin prácticamente ningún otro beneficio…nos hallamos frente a una esclavitud amarilla y alimentándola…
 
¿Horas extraordinarias? En la China…Olvídelas!!! La gente allí está tan agradecida de tener un empleo que trabajan horas extras a cambio de nada…
 
Detrás de esta “situación” está la gran trampa china. No se trata de una estrategia comercial sino de una estrategia de “poder” para conquistar el mercado occidental. Los chinos están sacando provecho de la actitud de los “comerciantes” occidentales, que prefieren tercerizar la producción quedándose tan solo con lo que le
agrega valor: la marca.
 
Difícilmente podrá usted comprar en las grandes redes comerciales  de los EE.UU.  algún producto “made
in USA”. Es todo “made in China” con una marca estadounidense. Las empresas ganan riadas de dinero  comprándoles a los chinos por centavos y vendiendo luego  por centenares de dólares. Solo les interesa el lucro inmediato a cualquier precio. Aun al costo de cerrar sus fábricas  y generar una brutal desocupación. Es lo que podría llamarse “estrategia del precio”
 
Mientras los occidentales tercerizan sus emprendimientos  y ganan en el corto plazo, China aprovecha ese enfoque  e instala unidades productivas de alta performance para dominar en el largo plazo.
 
Mientras las grandes potencias mercantiles se quedan con sus marcas, con el diseño..sus garras, los chinos se quedan con la producción, asistiéndolos, estimulándolos y contribuyendo al desmantelamiento de los escasos parques industriales occidentales.
 
Muy pronto ya no habrá más fábricas de zapatillas deportivas o de calzados en el mundo occidental. Solo existirán en China. De modo que en el futuro próximo veremos como los producto chinos aumentan sus precios
produciendo un “shock manufacturero” como sucedió con el shock petrolero en los años 70. Y entonces será ya demasiado tarde.
 
Entonces el mundo se dará cuenta de que levantar nuevas fábricas tendrá costos prohibitivos y deberá  rendirse al poderío chino. Se dará cuenta de que alimentó a un enorme dragón y se convirtió en su rehén. Un dragón que aumentará gradualmente sus precios, puesto que será quién dicte las nuevas leyes del mercado y será luego quién mande pues tendrá el monopolio de la producción.
 
Ya que será también el dueño de las  fábricas, de los stocks y de los empleos y quién regulará los  precios.
 
Nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos asistiremos a una inversión de las reglas de juego actuales, lo que producirá en las economías occidentales el impacto de una bomba atómica…china. En ese momento cuando el mundo occidental se de cuenta será demasiado tarde.
 
Ese día los ejecutivos occidentales mirarán tristemente las ruinas de sus antiguas fábricas, sus técnicos jubilados jugando a las cartas en las plazas y llorarán sobre la chatarra de sus parques fabriles destruidos.
Y se acordarán entonces, con mucha nostalgia, del tiempo en que ganaban dinero comprando “fardos de mercaderías de los esclavos”, y  vendiendo caras sus “marcas registradas” a sus coterráneos.
 
Y entonces, entristecidos, abrirán sus despensas y almorzarán sus marcas que ya estarán pasadas de moda y que por tanto habrán dejado de ser poderosas, porque todas habrán sido copiadas…
 
REFLEXIONEN Y COMIENCEN YA A COMPRAR PRODUCTOS DE FABRICACIÓN NACIONAL, FOMENTANDO EL EMPLEO EN SU PAÍS, POR LA SUPERVIVENCIA DE SU AMIGO, DE SU VECINO Y HASTA DE USTED MISMO… Y LA DE SUS DESCENDIENTES.
 
Piensen además…
 
Y ¿su poderío  bélico-militar?
 
Quedaremos rehenes y a su merced, es  decir, estamos hoy alimentando a la cobra que nos morderá en el  futuro!

Luciano Pires


Los expertos se dirigen a ETA, a los gobiernos y a las fuerzas políticas para que afronten la solución del conflicto

Los expertos internacionales han pedido a ETA a que declare el cese definitivo de su actividad armada y solicite un diálogo a los gobiernos español y francés para abordar las consecuencias del conflicto. En caso de que la organización armada accediera a su petición, instan a Madrid y París a que acepten entablar conversaciones. También se han dirigido a los agentes políticos y sociales para que dialoguen y consulten las cuestiones políticas a la ciudadanía.

17/10/2011 17:24:00

DONOSTIA-. Bertie Ahern ha sido el encargado de dar lectura a la declaración, arropado por Kofi Annan, Gerry Adams, Jonathan Powell, Gro Harlem Bruntland y PIerre Joxe.

En primer lugar, piden a ETA que haga “una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada” y que “solicite diálogo con los gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente de las consecuencias del conflicto”.

En caso de que la organización armada respondiera positivamente a su petición, instan a los gobiernos español y francés a “darle la bienvenida y aceptar iniciar conversaciones para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto”.

En tercer lugar hacen un llamamiento a que se den “pasos profundos para avanzar en lal reconciliación, reconocer, compensar y asistir a todas las víctimas, reconocer el dolor causad y ayudar a sanar las heridas personales y sociales”.

Los expertos subrayan que desde su experiencia en la resolución de conflictos hay “otras cuestiones que si son tratadas pueden ayudar a alcanzar una paz duradera” y, en ese sentido, sugieren a los “actores no violentos” y representantes políticos “que se reúnan y discutan cuestiones políticas, así como otras relacionadas, con una consulta a la ciudadanía”, ya que a su entender ello “podría contribuir a una nueva era sin conflicto”.

“En nuestra experiencia terceras partes observadoras o facilitadoras ayudan el diálogo. Aquí el diálogo también podría ser asistido por facilitadores internacionales si así fuese decidido por las partes”, destacan.

Finalmente, muestran su disposición a “organizar un comité de seguimiento” de sus recomendaciones.

Ha llegado la hora de finalizar la última confrontación armada

En su intervención, Ahern ha explicado que han acudido a Euskal Herria porque creen que “ha llegado la hora y la posibilidad de finalizar la última confrontación armada en Europa” y que ese objetivo “puede ser alcanzado ahora con el apoyo de toda la ciudadanía, de sus representantes políticos y con el de Europa y de la comunidad internacional”.

Ha querido aclarar que no han venido “para imponer algo o pretender que tenemos el derecho o la autoridad de dictar a la ciudadanía de este país, a sus diversos actores y a sus representantes políticos qué se debe hacer”, sino que han venido “con buena fe y con la esperanza de poder ofrecer ideas desde nuestra propia experiencia resolviendo largos conflictos que afligieron a nuestras propias sociedades y pueblos, así como de otros que ayudamos a resolver”.

Desde su experiencia saben que “terminar con una situación de violencia y conflicto y lograr una paz duradera nunca es fácil, se requiere valentía, voluntad de tomar riesgos, compromisos profundos y generosidad y visión de hombre de Estado”.

Han destacado que “la paz viene cuando el poder de la reconciliación pesa más que los hábitos del odio, cuando la posibilidad del presente y del futuro es infinitamente mejor que la amargura del pasado”.

Los expertos aseguran “que cuando hay una verdadera oportunidad para alcanzar la paz debe ser aprovechada”. A su parecer, “la creciente exigencia de la ciudadanía de este país y sus representantes políticos para superar el conflicto mediante el diálogo, la democracia y la completa no violencia ha creado esta oportunidad”.

En base a ello, inciden en que “es posible terminar hoy con más de 50 años de violencia y alcanzar una paz justa y duradera”.

17/10/2011

Fuente: http://www.gara.net/azkenak/10/297634/es/Los-expertos-dirigen-ETA-gobiernos-fuerzas-politicas-para-que-afronten-solucion-conflicto




La deuda de nunca acabar


Hace unos días un lector me remitió un link verdaderamente interesante. Con él se accede a un gráfico interactivo elaborado por Reuters que recoge la exposición de las entidades financieras de los países indicados a la deuda total de Grecia, España, Irlanda, Italia y Portugal. Yo lo que he hecho es trabajar un poco los números que se obtienen del gráfico, y lo que sale son dos cuadros acongojantes. (El link lo tienen aquí).

En este cuadro, que llamaremos Cuadro 1, tienen la exposición total de las entidades financieras de los países que figuran a la izquierda a las deudas totales de los países cuyo nombre figura en la primera fila del cuadro, expresadas en miles de millones de dólares y a 31 de Marzo del año en curso.

En este otro, que denominaremos Cuadro 2, lo que tenemos es la exposición de las entidades financieras de los países de la columna de la izquierda a las deudas pública, de las entidades financieras y de familias más empresas de los países antes referidos, en las mismas unidades y a la misma fecha que dichas para el Cuadro 1.

¿Qué conclusiones pueden extraerse de ambos cuadros?.

De entrada, lo evidente: Cuadro 1: Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia deben a entidades financieras de los países señalados la friolera de más de dos billones de dólares: el PIB de España de dos años. Pero eso puede leerse de otra manera, ¡no!, debe leerse de otra manera: entidades financieras de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Suiza, Estados Unidos, España y Japón tienen pendientes de cobro más de dos billones de dólares, a no ser que se los vendan a alguien. Una cifra mareante, sí.

Más. Del Cuadro 1 se deduce que de los cinco países emisores de deuda total contemplados, del que más deuda tiene Alemania es de España: el 34,1%; Francia de Italia: nada menos que el 61,1%; Reino Unido de Irlanda: 39,3%; Italia de España: 58,8%; USA de Irlanda: 33,6% y también de España: 33,1%; Suiza, de España: 37,9%; España, como ya era sabido, de Portugal: el 65,4%; y Japón de Italia: el 45,4%. ¿Qué quiere decir esto?, pues que muchas entidades bancarias están expuestas a la deuda de España, y que España tiene un problema gordo con Portugal y Francia con Italia.

Más aún. Como ven en el Cuadro 2 la exposición de las entidades financieras de los países relacionados se reparte entre deuda pública, deuda de entidades financieras y deuda de empresas no financieras y familias, pues bien esos más de dos billones que deben los PIIGS se reparten del modo siguiente: el 19,6% corresponde a la deuda pública, el 20,9% a la deuda de entidades financieras y el 59,5% al resto de deuda privada, resto del que, por otras informaciones, la deuda de las empresas se lleva la mayor parte. Es decir eso de que ‘la culpa es de la deuda pública’ se demuestra un absoluto y completo mito.

Pero ese mito abre la puerta a una habitación en la que es la deuda privada la que sobresale muy mucho por encima de la pública. En Grecia, el país que hoy está en el ojo de todos los huracanes, la deuda pública representa el 32,4% de la cantidad que de su deuda tienen las entidades financieras de los países indicados, mientras que la privada supone el 67,6%. O en España, donde día sí y día también se nos está abrasando con la deuda pública: sólo es el 16,7% de ese total alcanzando la privada el 83,3%. O Italia donde la primera representa el 29,1% y la privada el 70,9%.

¿Qué significa lo anterior?, pues que la cosa es mucho más grave de los que hasta ahora nos han contado. Si el gran deudor fuese el Sector Público, tijeras-hacha-podadora al gasto público y punto final, y si tienen que cerrar hospitales y todas las carreteras han de ser de peaje, pues que la gente se aguante, con hacer un pacto de sangre entre los políticos y sacar al ejército a la calle a que se cargue al que proteste se acabó  el problema, y el Tribunal de Derechos Humanos que se vaya al cine; pero resulta que los endeudados son fundamentalmente las empresas y las entidades financieras y las familias: lo micro, lo-que-hace-que-no-se-pare-la-máquina, lo que mantiene viva la llama, y es aquí donde se ha agotado la capacidad de endeudamiento, por lo que, teniendo en cuenta que el consumo-de-todo es el motor de nuestro modelo (aún lo es) el problemón que tenemos es mayúsculo. Ya, ya: por eso esta es una crisis sistémica.

Más. De todos los países cuyas entidades financieras están expuestas y sobre el total de deuda contemplada -Cuadro 2-, las más pilladas son las entidades financieras francesas: tienen el 32,6%, a la zaga se hallan las alemanas con el 25,3%, a más distancia las británicas: el 16,9%. Ya, este porcentaje sólo tiene significado si los deudores no pagan, claro, por eso lo digo: ese porcentaje marca los efectos del tortazo en caso de impago. Separando por tipos de deuda, de los países contemplados Francia es la que tiene más deuda pública: el 40,2% del total, Alemania quien más deuda de entidades financieras acumula: el 38,3%, y nuevamente Francia acapara la mayor cantidad de deuda de familias y empresas: el 38,3%. Efectivamente: Francia se lleva la palma.

Los PIIGS deben a entidades financieras de ocho países más de dos billones, casi un billón y medio a tres: Alemania, Francia y Reino Unido, lo que es lógico: europeos debiendo a europeos; y de esos más de dos billones el 65,5% es debido por dos países: España e Italia. Bien, ahora viene lo mejor: a Grecia, con todo el megafollón que ha liado, tan sólo le corresponde el 5,5% de esos más de dos billones. Si Grecia con ese ridículo 5,5% ha liado la que ha liado, ¿se imaginan la que pueden liar España e Italia?.

Otra cosa interesante que ponen los números de manifiesto es que bien cierto es lo de cardar la lana y llevar la fama. Tomando como patrón a Grecia, el tamaño de la economía de Irlanda equivale al 0,54 veces la de aquella y la de Portugal a 0,78, sin embargo, el volumen de la deuda irlandesa en poder de las entidades financieras de los países enumerados es 3,51 veces la griega y la portuguesa 1,73 veces. Algo no cuadra, ¿verdad?, o sí. ¿Y qué pasa con España e Italia?, pues que la economía española es 4,3 veces mayor que la griega y la exposición a su deuda por las entidades financieras de los países referidos 4,95 la de aquella, bueno, existe una cierta relación, mucho mayor que en el caso de Italia: una economía 5,57 veces la griega pero con una deuda 6,91 veces superior.

Ya, todo lo anterior dice que las entidades financieras de Alemania, Francia y Reino Unido, fundamentalmente, tienen contraído un riesgo de narices con los PIIGS, y que estos deben la tira a las entidades financieras de aquellos, pero no dice lo principal: ¿podrán pagar los deudores a sus acreedores?. En cualquier caso eso no pueden responderlo estos cuadros.

Yo, si me lo permiten, me quedo con una cifra: ‘más de dos billones’: redonda, oronda, circular; la monda, vaya, sobre todo con la que está llegando.

(Si el FGDx3 va a nutrir al FROB habrá menos EUR para garantizar los sdos. de las ctas. de los cltes. de las entidades, ¿no?).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS. School of Management. Universidad Ramon Llull.






Los BRICS: Qué son, cuándo surgieron, quiénes los integran, algunos datos, y valoraciones de varios autores y fuentes sobre los mismos.
 
Sin un origen formal definido, la sigla BRIC empezó a utilizarse hace aproximadamente una década para referirse abarcativamente a cuatro países emergentes de gran tamaño, peso creciente y enorme potencial: Brasil, Rusia, India y China. Su perfil actual de agrupamiento fue establecido por un estudio elaborado en 2004 por la correduría neoyorquina Goldman Sachs, en el cual se destacaban las oportunidades de inversión y negocios en esas cuatro economías que según estimaciones, pasarían de representar poco más del 10% de la economía mundial en 2003 a más del 30% en 2025. Esta expectativa se ha venido cumpliendo sobradamente pues en 2010 ya representaron el 19.1%
 
Por varios años se ha mencionado la posible adhesión de otros países al BRIC, entre ellos Corea del Sur, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía. De estas naciones, la única que se ha incorporado es Sudáfrica, formalmente integrada en febrero de este 2011 para constituir ahora el BRICS.
Ya integradas, las cinco naciones representan actualmente el 29.6% de la superficie mundial y el 42.8% de la población. Sin embargo, según la ONU, en 2050, sólo tendrán el 36.5 de la población y en 2100 el 28, dado el decrecimiento previsto, circunstancia que, como contrapartida, reforzará rápidos incrementos en el ingreso per cápita.
 
En lo económico, su PIB integrado representó en 2010, a paridad de mercado, el 19.7% del total mundial y, según proyecciones del FMI, se elevará al 24 en 2015 (Gráfico 2). A PPA, su producción fue el 25.7% en 2010 y será del 30.3% en 2015.
A paridades del mercado, el PIB integrado de los BRICS superará al de Estados Unidos en los próximos dos o tres años.
Siendo a fin de cuentas países con fuerte atraso social, los BRICS tuvieron en 2010 un producto por habitante de apenas 4,187 dólares anuales a paridades del mercado, ligeramente arriba del promedio de las economías rezagadas (3,777), pero menos de la mitad del promedio mundial (9,123) y muy lejos de las economías avanzadas (33,604)
 
Las cifras dan cuenta de una fuerte desigualdad en la distribución del ingreso de los BRICS, con una alta concentración en el quintil (20% de los hogares) superior, y esto es válido incluso para países de historia socialista como China (47.8%) o Rusia (48.9) que ahora tienen una mayor concentración que países socialmente avanzados como Noruega (37.2) o Suecia (36.6%)
 
Usando un Ratio de Desigualdad (disparidad entre el quintil más bajo y el más alto), el país de los BRICS con menor desigualdad distributiva es India con un ratio de 5.6 veces, seguido de Rusia 8.1 y China 8.4; Brasil tiene una desigualdad vergonzosa (17.6 veces) y no se diga Sudáfrica (20.2). Como referencia, Estados Unidos de 8.5 (similar al de China), mientras que en países realmente avanzados la desigualdad es muy baja: 3.9 en Noruega, y 4.0 en Suecia.
 
Sobre el modelo económico BRICS varios autores han expresado juicios, algunos concentrados en la verdadera potencia dentro de los BRICS que es China la que engloba y sintetiza por su espectacular crecimiento al resto. Quedan aquí esos juicios de valor:
 
Jorge Beinstein: Doctor de Estado en Ciencias Económicas por la Universidad de Franche Comté–Besançon. Actualmente es profesor titular de la Universidad de Buenos Aires
 
“La modernización postmaoísta de China giró en torno del sistema industrial exportador cuyos principales clientes eran los Estados Unidos, Japón y otros países comercialmente dependientes del Imperio. China ha sido el principal receptor periférico de las inversiones industriales de las grandes potencias capitalistas que aprovecharon sus bajos salarios, la exportación china de productos baratos se transformó así en un área decisiva de la reproducción de los capitalismos centrales, ahora la declinación de los Estados Unidos está golpeando a China. Lo de la “superpotencia capitalista china en el siglo XXI” no ha sido más que una intoxicación mediática que reiteró la vieja y siempre fracasada ilusión de la reconversión del subdesarrollo en desarrollo gracias a la intensificación de las transformaciones de tipo burgués. El crecimiento chino subordinado a la dinámica del capitalismo global, estrechamente dependiente de la evolución consumista del Imperio ha ingresado a su etapa de agotamiento. Como es lógico los dirigentes chinos participan activamente en las tentativas de salvataje del sistema mundial tratando así de preservar su modelo aunque al mismo tiempo lanzan algunos salvavidas. Por ejemplo intentan modificar el sistema monetario internacional para suavizar su dependencia del dólar, apuntan hacia mayores relaciones en el espacio eurasiático, proponen y en algunos casos consiguen desarrollar relaciones comerciales con países periféricos basadas en la utilización de monedas nacionales (esquivando dólares, euros y yenes). Pero esos son alivios, parches que no llegan a compensar la pérdida de mercados en los Estados Unidos o Japón, tarde o temprano, parece que será muy pronto, la otrora próspera estructura industrial china entrará en una profunda crisis que cuestionará de manera radical al conjunto del sistema vigente”.
 
Fuente: Una conversación con Jorge Beinstein sobre la “crisis general de la civilización burguesa” "Esta crisis es mucho más grave que la de 1929". Sitio Web Rebelión 14 abril 2009
 



Las consecuencias mundiales de la decadencia de Estados Unidos

Immanuel Wallerstein
 
Hace 10 años, cuando algunas personas y yo hablábamos de la decadencia de Estados Unidos en el sistema-mundo, a lo sumo nos topábamos con sonrisas de condescendencia ante nuestra ingenuidad. ¿No era Estados Unidos la única superpotencia, involucrada en cada uno de los rincones más remotos de la Tierra, haciendo lo que quisiera casi todo el tiempo? Ésta era una visión compartida a todo lo ancho del espectro político.
 
Hoy, la visión de que Estados Unidos está en decadencia, en seria decadencia, es una banalidad. Todo el mundo lo dice, excepto algunos políticos estadunidenses que temen ser culpados por las malas noticias de la decadencia si la discuten. El hecho es que prácticamente todo el mundo cree hoy en la realidad de esa decadencia. Sin embargo, algo que está menos discutido es cuáles han sido y serán las consecuencias en el mundo de esta decadencia. La decadencia tiene raíces económicas que siguen su curso. Pero la pérdida del cuasi monopolio del poder geopolítico que Estados Unidos ejerció alguna vez tiene consecuencias políticas importantes en todas partes.
 
Empecemos con una anécdota contada en la sección de Negocios del New York Times el 7 de agosto. Alguien que gestiona inversiones en Atlanta "apretó el botón de pánico" en nombre de dos acaudalados clientes que le dijeron que vendiera todas sus acciones y que invirtiera el dinero en un fondo común de inversión más o menos blindado. El gestor dijo que, en los 22 años que llevaba en el negocio, nunca había recibido una petición como ésa. "Era algo sin precedentes". El periódico le llamó a esto el equivalente “Wall Street” de la "opción nuclear". Iba en contra del consagrado consejo tradicional de asumir un enfoque "firme y constante conforme se avanza" ante los vaivenes del mercado.
 
Standard & Poor’s ha reducido su calificación crediticia de Estados Unidos de AAA a AA+, también algo "sin precedentes". Pero esto fue una acción bastante leve. La agencia equivalente en China, Dagong, ya le había reducido la credibilidad crediticia a Estados Unidos en noviembre pasado a A+, y ahora se le redujo a A-. El economista peruano Oscar Ugarteche ha declarado que Estados Unidos es "una república bananera". Dice que Estados Unidos "ha optado por la política del avestruz para no espantar a las expectativas" (de crecimiento).
 
Y en Lima, la semana pasada, los ministros de finanzas de los estados sudamericanos, reunidos, han discutido urgentemente cómo aislarse de la mejor manera ante los efectos de la decadencia económica de Estados Unidos. El problema para todo el mundo es que es muy difícil aislarse de los efectos de la decadencia estadunidense. Pese a la severidad de su decadencia económica y política, Estados Unidos continúa siendo un gigante en el escenario mundial, y cualquier cosa que pase ahí sigue provocando grandes olas en todas partes.
 
Con toda certeza, el impacto más fuerte de la decadencia estadunidense ocurre y seguirá ocurriendo al interior de Estados Unidos. Los políticos y los periodistas hablan abiertamente de la "disfuncionalidad" de la situación política estadunidense. ¿Pero qué otra cosa puede ser sino disfuncional? El hecho más elemental es que los ciudadanos estadunidenses están aturdidos por el mero hecho de la decadencia. No es sólo que los ciudadanos estadunidenses sufran ellos mismos, materialmente, por la decadencia, y que estén profundamente asustados de que sufrirán más conforme el tiempo avance. Es que habían creído a nivel muy profundo que Estados Unidos es la "nación elegida", designada por Dios o la historia para ser el país modelo en el mundo. El presidente Barack Obama sigue tratando de tranquilizarlos diciendo que Estados Unidos es un país "triple A".
 
El problema para Obama y para todos los políticos es que muy pocas personas siguen creyendo eso. El golpe al orgullo nacional y a la imagen propia es formidable, y es también muy repentina. El país está tomando muy mal este golpe. La población busca chivos expiatorios y ataca muy a lo loco, y no con demasiada inteligencia, a los supuestos culpables. La última esperanza parece ser que alguien sea culpable, y como tal el remedio sea cambiar a las personas con autoridad.
 
En general, las autoridades federales son vistas como las que hay que culpar: el presidente, el Congreso, ambos partidos principales. La tendencia es muy fuerte hacia tener más armas a nivel individual y a ejercer un recorte del involucramiento militar fuera de Estados Unidos. Culpabilizar de todo a la gente de Washington conduce a una volatilidad política y a luchas intestinas locales cada vez más violentas. Estados Unidos es hoy, diría yo, una de la entidades políticas menos estables en el sistema-mundo.
 
Esto hace de Estados Unidos no sólo un país cuyas luchas políticas son disfuncionales, sino uno que es incapaz de consolidar mucho poder real en la escena mundial. Entonces, hay una caída importante en la fe en el país, y en su presidente, por parte de los aliados tradicionales de Estados Unidos fuera y por la base política del presidente en casa. Los periódicos están llenos de análisis de los errores políticos de Obama. ¿Quién puede argumentar con esto? Con suma facilidad, yo podría enlistar docenas de decisiones que Obama hizo, y que desde mi punto de vista fueron equivocadas, cobardes o algunas veces directamente inmorales. Pero me pregunto si, de haber tomado las mucho mejores decisiones que su base supone que debió tomar, habría habido mucha diferencia en el resultado. La decadencia de Estados Unidos no es el resultado de decisiones pobres por parte de su presidente, sino de las realidades estructurales en el sistema-mundo. Obama puede ser el individuo más poderoso del mundo todavía, pero ningún presidente estadunidense es tan poderoso hoy como los presidentes de antaño.
 
Hemos entrado en una era de agudas, constantes y rápidas fluctuaciones –en las tasas de cambio de las divisas, en las tasas de empleo, en las alianzas geopolíticas, en las definiciones ideológicas de la situación. El grado y rapidez de estas fluctuaciones conduce a la imposibilidad de contar con predicciones de corto plazo. Y sin alguna estabilidad razonable en las predicciones de corto plazo (tres años más o menos) la economía-mundo se paraliza. Todo el mundo tendrá que ser más proteccionista e introspectivo. Y los estándares de vida bajarán. No es un cuadro bonito. Y aunque hay muchos, muchos aspectos positivos para muchos países a causa de la decadencia estadunidense, no hay certeza de que en el loco bamboleo del barco mundial, otros países puedan de hecho beneficiarse como esperan de esta nueva situación.
 
Es tiempo de un análisis de largo plazo mucho más sobrio, de juicios morales mucho más claros acerca de lo que el análisis revela, y de acciones políticas mucho más efectivas en el esfuerzo, en los próximos 20 o 30 años, para crear un mejor sistema-mundo que en el que estamos atorados ahora.
 
Traducción: Ramón Vera Herrera
 







Entrevista con Immanuel Wallerstein
 

“Se vienen años de incertidumbre y caos mundial"
 
Sally Burch
Alainet
 
  El destacado académico de las ciencias sociales, Immanuel Wallerstein, es uno de los más connotados exponentes del pensamiento crítico contemporáneo, y durante su reciente visita a Ecuador ALAI conversó con él sobre la actual crisis de deuda que golpea duramente a Estados Unidos y sus consecuencias para los países emergentes y América Latina.
 
El investigador principal de la Universidad de Yale considera que el dólar ha entrado en un proceso grave e irreversible de pérdida de valor como moneda de reserva mundial, subrayando que era “el último poder serio que mantenía Estados Unidos”.
 
Wallerstein piensa que las diferentes medidas de emergencia que se están implementando en su país simplemente están retrasando la bancarrota mundial. “Los daños son hechos concretos, la situación de los Estados Unidos es grave y no es recuperable”, recalca.
 
Estima que el desenlace ocurrirá dentro de dos o tres años, con resultados caóticos para el sistema mundial porque “no habrá una moneda de reserva internacional” y tampoco existen condiciones para que otra moneda pueda ocupar ese rol. Entonces con el fin del dólar como reserva mundial “van a existir cinco, seis o siete monedas importantes, una situación caótica porque habrá fluctuaciones enormes continuas”.
 
“Ni los gobiernos ni las firmas transnacionales, ni los mega-bancos, ni los individuos sabrán qué hacer. Una incertidumbre enorme paralizará el mundo, especialmente a los inversionistas”, advierte el académico estadounidense.
 
Mientras esto ocurre en un nivel macro de la economía estadounidense, paralelamente también en un plano más local se vienen produciendo serios problemas económicos. “Comunidades urbanas pequeñas están entrando a la bancarrota y por ejemplo no pueden pagar las jubilaciones”, indica el científico social.
 
El investigador considera que en su país la clase media es la más afectada porque de un día a otro las familias pierden posición y los trabajadores que perdieron su empleo no pueden hallar otro puesto, especialmente las personas entre 40 y 60 años, llegando incluso a perder sus casas. Es una situación que actualmente no tiene solución y no se observa posibilidad de encontrar una válvula de escape.
 
Además, Wallerstein señala que “la situación en Estados Unidos va a empeorar porque se va a eliminar la posibilidad que el gobierno sostenga gastos necesarios en este momento, creándose una situación peor que la actual. La fantasía del Tea Party está llevando a Estados Unidos y por consecuencia a todo el mundo en dirección de un crac”.
 
Teniendo en cuenta estas consideraciones el pronóstico del teórico estadounidense para los próximos años es bastante pesimista. “Yo veo guerras civiles en múltiples países del norte, sobre todo en Estados Unidos donde la situación es mucho peor que en Europa occidental, aunque allá también hay posibilidades de guerra porque hay un límite hasta el cual la gente ordinaria acepta la degradación de sus posibilidades”.
 
China y países emergentes
 
Ante la crisis de Estados Unidos y Europa los países emergentes por el momento parecen vivir bien, sin embargo, desde el punto de vista de Wallerstein, esconden una falsa realidad porque todos estamos en una misma canasta.
 
Teniendo en cuenta que China es el principal tenedor de bonos estadounidenses, ese país afronta una disyuntiva muy delicada. Wallerstein considera que si por un lado “deja de comprar bonos de Estados Unidos va a perder la oportunidad de colocar productos chinos en ese mercado, un problema muy serio para la China. Al mismo tiempo, cuando el dólar pierda su posición relativa a las otras monedas sus bonos no van a valer mucho”.
 
Entonces, China se está arriesgando a perder enormemente tanto si se retira o si continúa en el mercado de bonos estadounidenses. Frente a esta situación considera que “lo más probable es que la China se vaya retirando poco a poco”. Justamente el problema está en determinar cuándo es el momento perfecto para detener las inversiones, lo cual es imposible de señalar porque si lo supiéramos seríamos todos ricos, agrega el investigador.
 
Además de este serio problema que afronta China, explica que el país asiático atraviesa por una situación muy frágil desde el punto de vista de su economía interna, “porque los bancos chinos están en la misma situación que los bancos estadounidenses hace dos o tres años”. Asimismo, la inflación limita posibilidades a China y a otros países emergentes como, por ejemplo, a Brasil.
 
En este contexto considera que los países emergentes, y en el caso de Suramérica la Unasur, deberán hallar los mecanismos de un “proteccionismo a corto plazo a fin de minimizar los daños que serán para todo el mundo. No habrá países que escaparán de los daños pero serán más grandes para unos que para otros”.
 
Preguntado sobre la construcción de una nueva arquitectura financiera regional, con iniciativas como el Banco del Sur o de una moneda regional como el Sucre, el académico valoró positivamente esas posibilidades para los pueblos de América del Sur. “La creación eventual de una moneda verdadera común será un elemento de fuerza económica en esta situación”. En ese sentido citó como ejemplo que a pesar de las dificultades en Europa con el euro, la decisión de salvaguardar la moneda común “va a permitirles una posición política importante”.
 
Finalmente, como un mensaje para América Latina invitó a continuar con la reflexión sobre la necesidad de garantizar alimentos suficientes para su pueblo, agua para su pueblo, energía para su pueblo, como cuestiones mínimas y esenciales que deben hacer todos los gobiernos del Sur.
 
Fuente: http://alainet.org/active/48721


Los mercados nos atacan: ¡defendámonos!

Día tras otro, telediarios y editoriales nos cuentan lo mismo: “Como consecuencia de un nuevo ataque de los mercados…”, “debido a la presión de los mercados….”, “ante el acoso de los mercados…”. Se destaca que la fuerte bajada de la Bolsa y el espectacular aumento de la prima de riesgo han sido debidos a lo anterior y que, de seguir así, el estado español entraría en una delicada situación que podría exigir su “rescate” internacional.

De Grecia y Portugal hemos aprendido qué significa “rescatar”: “yo te presto dinero –Banco Central Europeo, Estados europeos, Banca privada,..- para sanear tu maltrecha economía, pero tú, a cambio, tienes que recortar salarios y pensiones, subir los impuestos –sobre todo indirectos-, privatizar los servicios públicos, flexibilizar el mercado laboral, recortar el gasto social,….

Sí, ya sé que bastante de lo anterior ha sido aprobado ya por el Gobierno Zapatero sin necesidad de “rescate” alguno, pero si leemos cualquier revista especializada o las páginas económicas de cualquier medio, en todas ellas se afirma que la fiera no está satisfecha, que quiere más, y que ése es precisamente el objetivo perseguido por los mercados con sus ataques.

Aclaremos en cualquier caso que el mercado no es mi vecina, que metió todos sus ahorros en un banco o el abuelo que invirtió el producto de la venta de unas tierras en la compra de cuatro acciones. No, el mercado no funciona al ritmo de la calderilla. La tramoya de ese gran tinglado la mueven otros: los fondos de inversiones y de pensiones, las multinacionales, los grandes bancos,… Son éstos quienes compran y venden con el único fin de especular, quienes desembarcan un día en un país o se van de él, los que compran, o no, deuda pública de ese gobierno hasta lograr que se arrodille ante ellos… Los mercados no existen, son los grandes mercaderes los que mueven el cotarro.

La Constitución española establece en su artículo 8 que la misión de las Fuerzas Armadas es “garantizar la soberanía de España”. Pues bien, creo que es evidente que los sacrosantos mercados se están ciscando en esa tan cacareada soberanía, pues han convertido al Parlamento, teórico depositario de la misma, y al Gobierno a su servicio, en meras marionetas. Ahora bien, si esto es así, ¿por qué nuestro patriotiquísimo Ejército no cumple con su papel constitucional y pasa a defender su patria de tan malvados mercaderes? ¿Por qué tanto sacar pecho a la hora de recuperar del pérfido Marruecos el árido y desértico islote Perejil, habitado solo por lagartos, si luego tragan sapos y culebras cuando dejan nuestra economía hecha unos zorros? ¿Por qué no comenzar invadiendo Andorra y Gibraltar, por aquello de la cercanía, y lanzar luego el Tercio y la Legión sobre Liechtenstein, Mónaco, Vaticano, Malta,… paraísos fiscales todos ellos desde los que esos mercados planifican sus ataques? ¿Por qué no bombardear las Bolsas de Londres, Frankfurt, New York, Tokio…, que son los centros en los que se materializan los mismos?

No debemos de olvidar, por otro lado, que el enemigo cuenta con importantes aliados fronteras adentro. Ahora bien, ¿cómo descubrirlos? No es tan difícil. Al igual que ante cualquier crimen, la primera pregunta a hacernos es: “¿a quien beneficia esta muerte?, que en nuestro caso sería: “¿quiénes son los que, puertas adentro, se están aprovechando de esta situación?

Una pista. Durante el pasado año 2010, a pesar de la crisis, la banca española ganó más de 15.000 millones de euros. Otra más. En Repsol, durante el primer semestre de 2011, su Consejo de Administración ha incrementado sus retribuciones en un 116%; el Banco Santander, un 25%; Iberdrola, un 33%. Una tercera. El presidente de esta última empresa, I. Sánchez Galán ha percibido durante ese mismo semestre 7,3 millones de euros en efectivo y en acciones. Por otro lado, no podemos olvidar que veintiuna de las treinta y cinco grandes empresas y multinacionales españolas que conforman el IBEX 35 tienen filiales en paraísos fiscales, lugares desde donde lanzan sus misiles contra la economía española los malvados mercaderes .

El Ministerio de Interior, salvaguarda máxima de la paz y la seguridad ciudadana, y la Policía Nacional y Guardia Civil a sus órdenes, en vez de mirar con lupa las actividades de Bildu, deberían seguir la pista de todos estos delincuentes y presentar ante la Audiencia Nacional los oportunos informes que evidencien su colaboración activa y consciente con el enemigo exterior, a fin de que puedan ser condenados a fuertes penas de cárcel o galeras, según se estime. Y debería sentarse también en el banquillo de los acusados a todos los gobiernos de Vichy –gobierno estatal y autonómicos- que rindiéndose sin pelea ante los tiburones financieros, pasan a colaborar descaradamente con ellos y a ser cómplices de todos sus planes antisociales.

Si los mercados atacan, la respuesta a dar es sencilla: ¡defendámonos! En Islandia, ante la bancarrota a la que llevaron al país la rapiña bancaria y la política neoliberal, la población se alzó. Caceroladas, concentraciones y manifestaciones diarias forzaron la dimisión del gobierno conservador. Tras las oportunas elecciones, uno nuevo, de composición socialdemócrata-verde, propuso devolver la deuda bancaria hipotecando el país. Las movilizaciones prosiguieron. Se consigue arrancar la convocatoria de un referéndum en el que un 93% vota NO pagar la deuda. Se nacionaliza la Banca. Varios políticos y banqueros son detenidos y procesados. Se redacta una nueva Constitución mediante un proceso que cuenta con una amplia participación popular…. Hoy en día Islandia ha remontado su crisis, su economía se ha asentado sobre pilares más firmes –y más públicos, evidentemente- y la democracia ha ganado en contenidos y participación popular. El saldo es tremendamente positivo.

No es cierto que las únicas soluciones sean las que marca el capital y vociferan sus correveidiles. Hay otras vías, hay otros caminos, pero ninguno de ellos puede descubrirse ni andarse si no hay voluntad de moverse y prepararse para una larga pelea que comienza desde ya, desde todos los lugares, desde todos los frentes. La lección es vieja: solo la lucha paga.

Sabino Cuadra Lasarte. Rebelión (6/08/11)


“YO NO SOY RACISTA, PERO….”

Cuántas veces hemos oído esta frase, entre todo tipo de gente, incluso algunos que se declaran de izquierdas.racsimo

Detrás está el desprecio, o el odio a veces, a los pobres de otras etnias (a los jeques árabes se les trata diferente, que a los que vienen en patera). Se pretende razonar con argumentos del estilo “Nos quitan el trabajo”, “Les dan pisos de protección más fácil que a los de aquí”, o “Colapsan la Seguridad Social”. No me voy a entretener en desmontar estas falsedades. Se trata de denunciar que estos razonamientos están fomentados por la extrema derecha desde sus medios de comunicación y sus contertulios, e incluso por los poderes económicos.

Es una táctica muy vieja desviar la culpa de la crisis y del paro de sus causantes: banqueros, empresarios, políticos neoliberales. El nazismo lo hizo con los judíos. Ahora el odio se traslada sobre todo contra el islam, en parte por sus propios fundamentalistas, pero también por intereses estratégicos del imperialismo, como la guerra de Irak, o el interés del Estado terrorista de Israel. En el islam hay fundamentalistas, pero también hay revolucionarios y demócratas, como hemos visto en Túnez, Egipto, etc..

En la “democrática” y cristianísima Europa, aparecen partidos amparados en la xenofobia, que alcanzan porcentajes de voto importantes. Y hay otros, derecha y socialdemócratas, que por no perder votos, hacen leyes contra la inmigración, que además de atentar contra los derechos humanos, alimenta esa ola de xenofobia. Los mismos que se apoderan de las materias primas de los países de origen de los inmigrantes, lo que conduce a éstos a la miseria y a tener que salir de su país para buscar un futuro mejor. Los mismos que les explotan aquí, pagándole sueldos de miseria, a veces en condiciones de semiesclavitud.

En España aparecen partidos racistas como en Cataluña o alcaldes del PP, como el de Badalona, con las mismas posiciones. A esta vergüenza se unen los medios de comunicación de la extrema derecha: ABC, la Razón, el Mundo, o claramente fascistas como la Cope, de la Iglesia Católica, o Inter economía.

Después de la fuerte crisis económica de 1929, apareció el nacionalsocialismo en Alemania, el fascismo italiano, y el nacional sindicalismo, o sea la Falange, en España. Era la respuesta del gran capital a la lucha de los trabajadores para no pagar la crisis. La mezcla de racismo, nacionalismo y populismo evitaba que el ejemplo de la Revolución Soviética se extendiera y pusiera en un brete al capitalismo. Y ese engaño caló entré grandes masas populares de estos países tan avanzados.

Hoy el fascismo, de momento, no viste camisas pardas o azules, porque no le hace falta. Los “mercados” van ganando la batalla. Pero ya aparecen cachorros inquietos, como el asesino de Noruega, con soluciones finales, imitando la locura de los campos de exterminio en Alemania, y de los fusilamientos masivos en las cunetas en España. Por lo tanto que no se nos diga que es sólo la obra de un chiflado. Un chiflado en un país con un partido Xenófobo, que tiene más del 20% de votos. El terrorista era un cristiano fundamentalista, y hacemos muy bien en no generalizar esta postura al cristianismo. ¿Si hubiera sido islamista fundamentalista, se hubiera hecho lo mismo?

No hay que darles tregua. La lucha contra la xenofobia y el racismo, por los derechos humanos, por una democracia más avanzada y participativa, por tomar la economía en nuestras manos es la solución preventiva para que no tengamos otra catástrofe como en los años 30 y 40 del siglo pasado.

Paco Jiménez (PCE-EPK e IUN-NEB)



Qué es el pacto del euro


El llamado Pacto del Euro consiste en un paquete de medidas acordadas por los diecisiete países que forman la zona euro destinadas fundamentalmente a combatir la crisis y la deuda. El problema es que más que contribuir a solucionar el desempleo y la parálisis del tejido productivo europeo, va a conducir inexorablemente a un mayor empobrecimiento de los ciudadanos. Esto significa seguir mermando capacidad de consumo de las familias y del Estado, y no parece que esto sea lo más acertado para impulsar la recuperación económica (cabría recordarles a estos “expertos” economistas que ya a principios del siglo XX Henry Ford, uno de los padres de la industria del automóvil y del capitalismo industrial, defendía ante sus colegas de sector incrementos salariales justos con el argumento de que de no ser así ¿a quién les iban a vender los coches que fabricaban?).

La mayor parte de las medidas recomendadas a España por la Comisión Europea el pasado día 7 no dejan lugar a dudas sobre lo que nos espera.

Establecer sistemas permanentes de revisión de las pensiones aumentando la edad de jubilación y reduciendo el importe de las mismas (al ampliar el número de años para su computo) cuando la situación económica lo exija (es decir cuando la Comisión lo decida).

Reforzar la reestructuración de las Cajas de Ahorro, es decir avanzar en su definitiva privatización, cuando si algo ha quedado claro en la actual crisis es la necesidad de la existencia de una banca pública capaz de canalizar financiación a empresas y familias en momentos como este, en que la banca privada está asfixiando a consumidores, pequeñas y medianas empresas del país con congelación del crédito.

Reducir las cotizaciones a la seguridad social y aumentar el IVA y los impuestos sobre la energía. Esto significa en principio recortar los salarios, ya que las cotizaciones a la seguridad social son también parte del mismo. Pero es que además las cotizaciones sociales financian las prestaciones cuando estamos de baja por enfermedad, las pensiones contributivas, el desempleo y la formación profesional. Esto se plantea en un momento en que se está cuestionando la financiación pública de la sanidad (ya en alguna comunidad autónoma como Cataluña se están imponiendo drásticos recortes y en estos días asistimos a una lluvia de noticias propagadas por la patronal farmacéutica acerca del supestamente insostenible gasto sanitario), se cuestionan las pensiones, el desempleo está disparado y la formación profesional y reciclaje de los miles de trabajadores expulsados de sus trabajos es imprescindible ¿Dónde queda la necesidad, ampliamente compartida, de aumentar la competencia profesional del capital humano del país?

Por otra parte se sigue en la espiral de aumentar los impuestos indirectos que gravan las rentas de todos los ciudadanos indistintamente de cual sea el volumen de la misma. De esta forma, todos soportamos igual tipo de carga impositiva al margen de nuestra situación económica, paga lo mismo el banquero Botin que un parado de larga duración. Para colmo, esta espiral de aumentar impuestos indirectos y reducir los directos y progresivos (IRPF) va contra los principios constitucionales consagrados en nuestra carta magna. El principio de capacidad económica que mandata que los impuestos deben gravar la economía de los ciudadanos según el patrimonio de cada cual, y el de progresividad que nos dice que a mayor renta debe corresponder una mayor cuota fiscal.

Por último la Comisión Europea nos anima a profundizar en las reformas del mercado de trabajo, la negociación colectiva y las políticas activas de empleo. Parece que no ha sido bastante con la prueba de la absoluta ineficacia en materia de creación de empleo de la última reforma laboral, aprobada por decreto hace casi un año, por el gobierno actual.

En estos momentos ya está en el Congreso el decreto-ley de reforma de la negociación colectiva. Se descentraliza la negociación colectiva, se falcilita el descuelgue de los convenios sectoriales para las empresas. ¿Es mala la flexibilidad en la negociación colectiva? En principio, no, el problema es que en un marco legal en el que los sindicatos no tienen ningún tipo de participación en la gestion y organización de las empresas, es imposible garantizar de forma eficaz que los sacrificios que exige el empresario son razonables e imprescindibles, para la viabilidad de la propia empresa. Porqué no nos miramos en el espejo de Alemania, paradigma del crecimiento económico, la competitividad y el buen hacer en materia económica. Sus salarios son de los más elevados de Europa y los nuestros de los más bajos (en euros estandarizados), trabajan menos horas al año que nosotros y tienen una situación de casi pleno empleo. Allí los sindicatos participan de la gestión de las empresas, en las grandes con un 50%, en las PYMES con un 33%, así si esposible flexibilizar la negociación colectiva.

Cabría recordar que la primera economía del mundo, EE.UU. mantiene el déficit público más abultado del planeta, y que al contrario que la Unión Europea, viene desarrollando en estos últimos años de crisis una política económica expansiva, con aumento del gasto y la inversión pública como la mejor manera de incentivar el empleo y el crecimiento económico. ¿Por qué en Europa no sigue ahora la senda que transita EEUU, cuando los hemos seguido con los ojos cerrados en los más disparatados dislates de la política internacional?

A la vista de que los partidos que nos gobiernan, y los que tienen la posibilidad de gobernar en un futuro, no parecen estar dispuestos a oponerse a este tipo de medidas, siendo además coparticipes en la elaboración de las mismas, los ciudadanos de a pié, los que estamos soportando la crisis sobre nuestras espaldas, estamos llamados a decirles alto y claro que ese no es el camino.

Manuel Benicio – ATTAC Jerez.






Más allá de la reforma electoral: democracia participativa, ya

Entre las exigencias planteadas por el 15-M aparece con gran fuerza la reclamación de democracia real, ya. La movilización popular ha situado en primer lugar la necesidad de controlar y obligar a los representantes políticos a actuar conforme a la voluntad de quienes los eligen y no de “los mercados”. No podía ser de otra manera cuando la crisis económica y financiera global ha dejado al descubierto la delgadez e insustancialidad de la democracia existente.

Tenemos en nuestras manos la oportunidad de responder adecuadamente al reto que nos ha planteado la movilización: la presencia de IU en las instituciones debe servir para un avance de la democracia, es decir de la capacidad de decisión del pueblo sobre el poder de las élites; el control ciudadano con lo que se hace con los recursos públicos. No podemos ser una parte más de la élite que ha sido cuestionada. No podemos pedir que nos voten, que cuando ganemos llegarán los cambios.

Una primera vía está clara, es la reforma de las leyes electorales. Esa reforma debe consistir en un sistema verdaderamente proporcional en el que todos los votos valgan lo mismo y contra la oligarquización de la representación. Eso supone revisar las provincias como circunscripción y suprimir los mínimos del 5% que hay que rebasar en las municipales  para entrar en el reparto (y los equivalentes a otros niveles). Pero no basta con esto. Hay que aumentar la responsabilidad de los representantes frente a los representados e introducir la posibilidad de censura y revocación.

Otra vía es mejorar los mecanismos de democracia directa. Suprimir los obstáculos y los tabúes a la iniciativa legislativa popular y regular la obligatoriedad del referéndum para las cuestiones políticas de importancia general.

Estos cambios requieren cambios en legislación estatal que no son fáciles de conseguir. Pero el paisaje abierto tras las últimas elecciones supone una oportunidad para el avance de la democracia por la base.  E IU está obligada a contribuir a ello, pues de lo contrario todo se quedará en un debate demagógico sobre los coches oficiales.

La forma de hacerlo es mediante la puesta en marcha de reformas participativas en el funcionamiento de todas las instituciones. La implantación de Presupuestos Participativos en municipios y comunidades autónomas; la creación de mecanismos de Contraloría Social que supervisen el diseño y la ejecución de las políticas y los proyectos públicos; la puesta en marcha de Jurados Ciudadanos para el control de los servicios públicos (Enseñanza, Sanidad, etc.), la celebración de Referendos Locales para las decisiones estratégicas, .... Medidas, en definitiva, que se han ensayado y se están ensayando en muchos lugares del mundo y que tienen en común la participación directa de las ciudadanas y los ciudadanos en la gestión de lo público.

La reivindicación del 15-M es “democracia real, ya”. La única respuesta aceptable de IU es hacer lo posible para que esa demanda se cumpla. Eso requiere democracia participativa, ya.

Paula Garvín. Javier Navascués.





La mano invisible y otras falacias del mercado

por Maite Barneto, * Profesora de Economía (Secundaria y UPNA) - Miércoles, 11 de Mayo de 2011

Las palabras importan. Son el instrumento que nos sirve para poner nombre a las cosas y para definirlas. Ya se sabe, lo que no tiene nombre… no existe…

El sistema económico en el que vivimos se llamó Capitalismo hasta hace 30 años. Pero se le cambió el nombre por Economía de mercado La ciencia económica se denominó Economía Política, hasta que se le mutiló el componente ideológico y se quedó en Economía a secas.

Hace pocos meses, en los días en los que la Unión Europea decidió el "rescate financiero" de Irlanda, una periodista entrevistaba en Radio Nacional al comisario europeo, J. Almunia. La primera pregunta, literal: "Existe la impresión ciudadana de que la culpa no es de los políticos, sino de fuerzas no identificadas llamadas mercados, ¿quién manda aquí?". La respuesta de Almunia: "no se puede achacar la culpa a grupos concretos, el esfuerzo corresponde a todos, bla, bla, bla…"

Enunciados de este tipo son demasiado frecuentes en los poderosos medios de comunicación, y forman parte del discurso dominante: el mercado es el mecanismo económico más eficiente cuando actúa libremente, y sus fuerzas internas llevan al equilibrio sin necesidad de que intervenga la autoridad pública.

Se habla del mercado como si funcionara según la metáfora de la mano invisible de A. Smith, pero trasladada al siglo XXI.

Los mercados ingleses del siglo XVIII que describió Smith, de los que extrajo su metáfora, en gran parte se parecían a lo que los economistas llamamos "competencia perfecta": la oferta la realizan un número tan elevado de empresas que ninguna puede influir en el precio del bien en cuestión. En estas condiciones idílicas son las propias fuerzas del mercado, la oferta y la demanda, las que determinan las condiciones del intercambio. Miles de empresas junto con miles de consumidores interactúan sin que ningún individuo concreto, empresa o consumidor, ejerza el poder. He aquí la mano invisible.

Pero la historia de la empresa capitalista es la historia de un proceso continuo de crecimiento y concentración, modelando industrias oligopólicas, dominadas por un puñado de enormes empresas.

Paralelamente al proceso de crecimiento empresarial hubo que ensanchar el lado de la demanda. Para absorber la creciente producción fueron aumentando los mercados geográficos, hasta desembocar en la globalización actual, el mercado único mundial.

Y parece que el crecimiento no tiene límite… el poder económico sigue concentrándose cada vez en menos manos, el desarrollo tecnológico da lugar a una capacidad de producción tan tremenda que para darle salida se les ocurrió endeudar a las personas hasta límites temerarios…

El escenario del capitalismo hoy, con la mayoría de los mercados controlados por unas pocas empresas con un claro poder sobre ellos, es una mano bien visible, es un poder real. No se trata de "fuerzas no identificadas" sino de grupos empresariales multinacionales concretos, con nombre y apellidos. Son los grandes bancos, los analistas financieros y las grandes gestoras de fondos de inversión en el caso del mercado financiero mundial, sector fundamental en cualquier economía que debe regularse de una manera estricta.

El economista y escritor J.L. Sampedro afirmaba recientemente en una entrevista que la crisis actual no es una crisis financiera, sino política.

¿Por qué las autoridades han permitido que las empresas tomen el poder? ¿Por qué se ha decidido no ponerles límites? Y sobre todo ¿por qué no se reconoce públicamente este poder, en lugar de ocultarlo?

Sabemos que cualquier empresa tiene incentivos para alejarse de la competencia, en busca de un mayor beneficio. Y también sabemos que los seres humanos, si no se nos ponen controles, tendemos a la avaricia, a la ambición excesiva y a la acumulación de poder. Sin embargo los políticos, tanto conservadores como socialdemócratas, no sólo practican el laissez-fare, sino que además ocultan la realidad a la ciudadanía, confundiéndola con eufemismos económicos elaborados por la Academia.

Hablemos con propiedad. Los mercados actuales no son libres, están dominados por unos pocos. La "liberalización" consiste precisamente en dejar vía libre a las grandes multinacionales para que se hagan con esos mercados. Libertad de una minoría en detrimento de la mayoría. Éstas son las falacias del mercado, que intoxica el lenguaje económico y político.

Es momento de reaccionar, de llamar a las cosas por su nombre y de debatir alternativas.

Por ejemplo, ¿por qué no se limitan las cuotas de mercado y los beneficios de las empresas, aún a costa de un menor desarrollo tecnológico? ¿por qué no se para el crecimiento continuo, si la tierra y sus recursos son finitos?

Sí, es hora de reaccionar. De escuchar las voces de otros pensamientos que se centren en el ser y no en el tener, en la solidaridad y no en el individualismo, en una sociedad más justa para todas y todos. Quizás de esa forma seamos más felices, porque también sabemos que la felicidad no llega de la mano de los bienes materiales y el dinero.

Fuente: www.diariodenotcias.com


15-M: El lenguaje de la revolución, una gramática de la libertad

Rebelión

April is the cruelest month, abril es el mes más cruel escribió T.S. Elliot, el mes de los enamorados y los desencantos, pero abril, en España, es también el mes en el que se proclamó la II República después de llenar la Puerta del Sol y expulsar al rey; aquellas fotos en blanco y negro hablan con las de hoy. ¿Y mayo? mayo es sin duda el mes de las revoluciones, de Paris, a México pasando por Berkeley, mayo, insiste testarudo, en llamar a la puerta con ansías de revolución, pero ¿Qué esta pasando en España?

Aquí, desde tan lejos, perdido en un aeropuerto de los Estados Unidos, este profesor de literatura sólo puede ver a contraluz, palpar y escuchar a la distancia, gracias entre otras cosas a la excelente crónica de Angeles Díez (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128703), lo que está pasando en la Puerta del Sol y en otras plazas de otras ciudades, que empiezan a producir una gramática urbana -la Cashba, Tahir, Wisconsin- que recupera “el derecho a la calle” para hablar contra el consenso neoliberal y la dictadura de los mercados.

Sólo puedo ver lo que leo, lo que escucho. Y lo que leo, lo que escucho es que los tertulianos, esa turba vociferante e infame que llena las ondas de ruido y los periódicos de mentiras y banalidades, ha perdido el lenguaje. Juan Cruz, ese lacayo de PRISA, omnipresente en tertulias televisivas y radiofónicas habla de “el odio a las urnas” y de “el peligro de una solución populista”, un editorial de El País advierte del potencial peligro de un “liberticidio”, como si nuestra libertad no fuera inversamente proporcional a la libertad de los mercados, como si los cinco millones de parados tuvieran otra libertad que no sea la libertad de morirse de hambre. Están nerviosos, buscan en su gramática de banalidades y sólo son capaces de decir, como autómatas, “hay que votar”, “son apolíticos”, esta bien que expresen su descontento, pero “no tienen soluciones”, “hay que respetar la jornada de reflexión”, “son antisistema, no tienen los pies en la tierra, las únicas soluciones son las que pueden proveer los partidos”.

No han entendido nada, no quieren entender, llevan mucho tiempo produciendo un lenguaje que ya no toca la realidad ni oblicuamente. Los manifestantes no son apolíticos, son apartidistas como explicó Isaac Rosa, no odian las urnas odian a los bancos y a sus políticos serviles y tienen no sólo soluciones sino un lenguaje propio que toca y llena las plazas con una gramática de la libertad: “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir”, “No somos antisistema, el sistema es antinosotros”, “Sin curro, sin dinero y sin miedo”, “No somos un partido político, los que tienen que reflexionar son ellos”.

¿Cuándo hay una revolución? Cuando uno está más seguro y más feliz fuera de casa que en casa, dice Santiago Alba Rico, pero también cuándo las calles y las plazas crean un lenguaje nuevo para expresar el deseo y la potencia de la emancipación colectiva. Esa potencia no tiene nada que ver con la sociedad civil, ni con las nuevas tecnologías que en cualquier caso son un medio no un fin, ni con el idealismo de la juventud, es más bien la potencia plebeya. Sí, es el pueblo, el demos, tan manoseado y traicionado por políticos y sindicatos pactistas, el que escribe en pancartas y muros su historia y sus deseos con un lenguaje nuevo en mayúsculas, los indignados quieren una vida digna. Lo que la plaza pide es exactamente eso: que el gobierno no le abra las puertas de la Moncloa a las 35 empresas más importantes del país, sino que gobierne para el pueblo, y con el pueblo, al fin y al cabo democracia es el gobierno del pueblo, no una marca en manos de Botín y sus amigos.

No sabremos que devendrá de esta potencia plebeya, lo que sí sabemos es que ya expresa con un nuevo lenguaje el deseo de un futuro diferente, más justo. Desde aquí sólo puedo melancólicamente apoyar con todas mis fuerzas a todos los que resisten en las plazas contra viento y marea, porque yo, también me tuve que marchar de mi país cuando era joven para poder seguir pensando y escribiendo, para poder tener un futuro que no elegí, sino que me impusieron los mismos banqueros y sus serviles políticos. ¡Ni un paso atrás, las calles son nuestras!

Luis Martin-Cabrera es profesor de literatura en UC, San Diego




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