Metodología

Introducción

En líneas generales, la metodología en Educación Permanente debe ser distinta a la empleada en el sistema ordinario, debe estar sustentada en ideas comunes de la educación tales como:

-El aprendizaje será más fácil y duradero si se utilizan métodos activos.

-El adulto elabora su aprendizaje a partir de la experiencia propia.

-El aprendizaje debe estar basado en sus centros de interés.

-El aprendizaje debe ser participativo, cooperativo y entre iguales.

En cualquier caso, las metodología debe intentar no aburrir. En la Educación Permanente, a diferencia de la ordinaria, debemos captar y mantener al alumno, y esto sólo se consigue si considera que está aprendiendo.

En general, no todas las personas adultas aprenden igual, lo cual implica que hay que optar por métodos que permitan la atención a la diversidad.

Lo primero es conocerlos como aprendices:

- ¿Qué experiencia han tenido del sistema educativo?

- ¿Por qué abandonaron el sistema educativo si es el caso?

- ¿Por qué han tomado la decisión de matricularse?

- ¿Qué expectativas tienen del CEPER al que han acudido o del plan en que están inscritos?

- ¿Cuáles son sus necesidades o motivaciones reales?

- ¿Son necesidades personales, sociales, profesionales...?

- ¿Cuál sería la mejor visión de sí mismos al finalizar el curso?

- ¿Qué deben hacer y qué podemos hacer para que lo consigan?

Normalmente, partir de su entorno (experiencial, cotidiano, real, imaginario, afectivo o virtual) es el mejor principio, pero hay que adaptarse al Plan de que se trata.

Los Planes prioritarios en Educación Permanente son la Formación Básica y la Preparación de Pruebas (de Acceso a Ciclos Formativos de Grado Medio o Prueba Libre de Graduado).

En Formación Básica hay que tener en cuenta lo siguiente:

-Que el perfil,casi mayoritario, de este alumnado es mujer mayor de 58 años.

-Que se trata de un alumnado que ha estado, durante su infancia, un periodo de tiempo muy corto en el sistema educativo, o no ha estado nunca.

-Que inicia el curso con nerviosismo y cierto grado de ansiedad.

-Que, probablemente, su nivel de autoestima es bajo.

-Que está motivado para aprender y desea mejorar, sobre todo, su expresión escrita y su comprensión lectora.

-Que la formación no es lo primero en su vida; antes está su situación personal, la disponibilidad de horario y las condiciones en que se encuentre.

-Que aprende de una forma distinta a como lo hace un niño o un adolescente.

-Que su capacidad de aprendizaje puede parecernos lenta.

-Que tiene incipientes problemas de memoria.

Por tanto, el profesor o profesora con alumnado de este tipo debe:

-Antes de nada, conocer bien el nivel instrumental del grupo.

-Crear un clima afectivo entre sus componentes, un ambiente relajado y agradable, una relación de horizontalidad profesor-alumnado que valore a la persona y fomente la espontaneidad y la autoestima.

-Tener presente que este alumnado no recibe un aprendizaje, sino que construye su propio aprendizaje a partir de los conocimientos previos, de la experiencia propia. Debemos continuamente conectar los contenidos con su realidad para convertirlos en competencias El alumnado tiene que comprender. Si no es así, se desmotiva y abandona.

-Es importante presentar actividades que puedan resolver de manera exitosa (comprensibles, sencillas, prácticas, cíclicas..). Deben sentir que están aprendiendo y que esa meta es alcanzable. Es muy importante valorarles sus habilidades y progresos haciéndoles partícipes de sus logros paso a paso.

-La organización del material de trabajo debe estar perfectamente definida.

-Diseñar una programación de actividades complementarias o de extensión cultural de acuerdo con sus intereses que fomente la cohesión del grupo, su participación en la dinámica del centro y les abra otras expectativas culturales.

En los Planes para Preparación de Pruebas se debe tener en cuenta que:

- El perfil común de estos grupos es más variado: va desde jóvenes de 18 a 25, repetidores, que no han aprobado ni el primer ciclo de la ESO hasta personas mayores de 25 a 50 que poseen el graduado escolar e incluso han realizado alguna acción formativa en su trayectoria laboral.

- El objetivo que persiguen estos grupos es muy concreto: la superación de una prueba.

- El tiempo que tenemos para prepararlos es de siete meses máximo (1ª convocatoria).

- El absentismo que se produce en estos grupos es mayor por distintos motivos.

- También aprenden basándose en sus conocimientos previos pero los grupos suelen ser más heterogéneos en cuanto a nivel.

- Es más conveniente formar grupos heterogéneos, de mayores y jóvenes, que sólo de jóvenes.

- Necesitan igualmente aumentar su autoestima, que valoremos sus progresos y sus habilidades, que el clima que sea afectivo y agradable para que expresen sus ideas y sus dudas con naturalidad, y así se forme grupo. Esto último es muy importante para disminuir el absentismo y el abandono.

Por tanto, el profesor que se haga cargo de un grupo de este tipo debe:

-Hacer una buena valoración inicial del grupo.

-Preparar un material resumido en cuanto a contenidos y amplio y variado en cuanto a actividades, presentando los contenidos de la forma más simple y clara posible, con abundancia de ejemplos que enlacen con la realidad. Hay que aceptar que las actividades están muy limitadas por la escasez de tiempo para desarrollarlas.

-Realizar, frecuentemente, pruebas de examen de años anteriores de nuestra comunidad autónoma o de otras comunidades.

-Animar al grupo continuamente, es muy importante que sientan que estamos comprometidos con el doble objetivo de que aprendan y aprueben.


Y además...