Casa Pere Llibre

 
Paseo de Gràcia, 24 Barcelona.

Año: 1871 - 1872.

Arquitecto: 
Domènec Balet i Nadal.

La incorporación de elementos del arte islámico en los edificios barceloneses fue, después de un periodo inicial marcado por el estilo "neoegipcio" de procedencia francesa, un fenómeno generalizado en la década de 1870. Las residencias que las familias acomodadas de la ciudad levantaron alrededor del paseo de Gracia intentaban recrear ambientes exóticos en su afán de distinción. Sin embargo, la supuesta falta de solidez conceptual que los pensadores coetáneos atribuyeron al "neàrab" en contraposición a otros estilos más nostrats, como el neogótico, derivó en el desprecio que injustamente sufrió durante mucho tiempo. La desconsideración por la valía de este patrón estético motivó todo tipo de destrucciones de la que sólo parcialmente se ha salvado la Casa Pere Llibre. Hoy en día podemos afirmar que este edificio es uno de los pocos ejemplos de residencias neoárabe que queda en pie en la ciudad.

Del conjunto arquitectónico proyectado por el maestro de obras Domènec Balet 1871 sólo sobrevive la Casa Pere Llibre que junto con la casa Vilomara - hoy en día desaparecida- formaban un pasaje en el fondo del cual se encontraba el Teatro Español -desgraciadamente derrocado en 1889-. La actual fachada de la casa Pere Llibre, la que hace esquina con el paseo de Gracia, es el resultado de la remodelación en 1872 de un edificio precedente y su fachada lateral, la que da al pasaje, es fruto de la modificación realizada en 1896 por Pere Bassegoda i Mateu. Sin embargo estas obras y otras, como la remonta posterior de dos pisos, no alteraron sustancialmente el estilo neoárabe del edificio a diferencia de lo que sucedió con las reformas de los bajos llevadas a cabo por Pere Benavent de Barberá en 1950 y en 1962, que hicieron desaparecer los elementos originales para la actual decoración estilo "art decó".

Las fachadas (tanto el exterior como la del pasaje) son revestidas de una decoración profusa de formas sugerentes de la arquitectura islámica porque, entre otros motivos, resultaba económico. En efecto, las formas producidas en serie (Tales como los paneles de tierra cocida o de yeso decorados con motivos geométricos y las barandillas de forja de los balcones) o, simplemente, compuestas a partir de elementos seleccionados por su dibujo y color (como se el caso de la de las baldosas) dan una idea del abaratamiento de la construcción gracias a la vertiente industrial de las artes aplicadas con resultados ostentosos. Este, sin duda, fue un motivo de peso a la hora de optar por el lenguaje plástico neoárabe.
(Fuente: orientabarcelona.blogspot.com.es)


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