Casa Antolina

 
Pompeu Fabra, 41 (Sant Vicenç de Castellet) Barcelona.

Año: 1928.

Maestro de obras: 
Francesc Pons Piñol.

Francisco Pons, que fue maestro de obras del Ayuntamiento de Sant Vicenç de Castellet, construyó la casa en 1928 y en 1938 la vendió a Dalmiro Vilaseca, quien la dejó en herencia a su ahijada Antolina Vilaseca, actual propietaria de la casa.
Cabe decir que este edificio conserva el detalle prácticamente todo su aspecto y elementos originales; y que es el único elemento arquitectónico modernista conservado que queda en el pueblo.
Una característica del modernismo fue la valoración de los oficios: carpintería, albañilería, cerrajería, vidriería, cerámica, etc., considerados de menor valor y prestigio social que los trabajos con oro, marfil, etc. En consecuencia, esta casa destaca por el uso de la piedra, el cemento y el azulejo en la fachada, así como los cristales de colores que adornan las ventanas y las elaboradas rejas que las protegen.
Es una torre de planta casi cuadrada, con un jardín que rodea la casa, en forma de L.

El acceso principal es justo en la esquina, con una firme puerta de madera de doble hoja que tiene forma curvada. Tiene una estrecha ventana a cada lado con columna salomónica en medio y un friso de azulejos de color verde en cada cara de los pilares de la puerta.
Encima de la puerta exterior hay una P, correspondiente al nombre del constructor y primer propietario de la torre; así como la fecha de su construcción (1.928).
La cerámica y el hierro forjado son elementos característicos del edificio.
En el exterior, sobre la puerta y el piso, hay una tribuna con un balcón de planta semicircular que repite la decoración de la puerta.
El piso está rematado con un friso ondulado, con jarrones decorativos.
Sobre la tribuna del piso, en la terraza, hay una torre de planta circular cubierta con un tejado de forma cónica.
Originariamente el edificio constaba de planta y piso, pero se cubrió la parte superior formando otro piso que no es visible desde la calle y por tanto, no daña su aspecto inicial.
Las paredes exteriores están construidas con piedra de Sant  Vicenç y forman un acolchado de piezas rectangulares abujardadas, con elementos decorativos de obra vista con ladrillos o baldosas de cerámica.
En los extremos de la fachada encontramos unos frisos de mosaico en forma de cruz latina.
La puerta exterior, de dos hojas y de madera, está trabajada en relieve y tiene un tirador de hierro con forma de anillo, cada una de las hojas.
En el interior su principal encanto se encuentra en el uso de mosaico hidráulico en el suelo y de ladrillo en las paredes de algunas habitaciones, siendo diferentes las de cada espacio donde hay. La familia del Antolina Vilaseca ha procurado conservarla respetando al máximo los elementos y el espíritu originales, sin renunciar a incorporar aquellos elementos que consideró necesarios para unas condiciones idóneas de vida. Así, la carpintería, los cristales, los azulejos de las paredes y algunas luces son los originales. También lo es la espectacular glicina que crece en el patio y que sube con una vitalidad sorprendente a pesar de tener unos 90 años.
Con respecto a las baldosas del suelo, aquí tenemos una imagen del hermoso mosaico del recibidor.
Las paredes interiores tienen frisos de barro barnizada de colores que se mantienen bien conservados.
La parte inferior de las paredes de la planta están profusamente decoradas con azulejos.
(Fuente: lahistoriadelpoblesvc.blogspot.com.es)

    Mapa de situación


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


Comments