El tiempo en el relato

¿Empezar por el principio y acabar por el final? "El examen de matemáticas estaba fijado para el viernes siguiente. Yo no había empezado aún a estudiar, y sin embargo sabía que era mucho lo que me jugaba..." 

¿O empezar por el final y desandar el camino hasta el comienzo? "¡Había aprobado! ¡Había aprobado! ¡No me lo podía creer! La enfermedad de mi madre y el cambio de casa habían hecho imposible que siguiera el curso con normalidad..."

Para que veáis las diferencias que hay entre contar las cosas en estricto orden cronológico, por medio de un flash-back, o incluso consignándolas día a día, en forma de diario o de carta, haremos un pequeño ejercicio. Combinaremos en él los puntos de vista (los tipos de narrador) y la organización del tiempo.


1. (Individual. Escrita) Hemos visto con demasiada frecuencia cómo los dioses piden a los padres que sacrifiquen a sus hijos o hijas, y cómo estos se apresuran a hacer caso de ese mandato. Pero siempre nos cuenta los hechos un narrador omnisciente, por lo que no acabamos de meternos en la piel de los implicados. Manipulemos un texto bien conocido para contarlo desde diferentes puntos de vista y con una diferente organización del tiempo del relato.




a) Narrador omnisciente/ Orden cronológico

El sacrificio de Isaac

1 Después de estos acontecimientos, Dios puso a prueba a Abraham: «¡Abraham!», le dijo. El respondió: «Aquí estoy».

2 Entonces Dios le siguió diciendo: «Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré».

3 A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado.

4 Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos,

5 y dijo a sus servidores: «Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes».

6 Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos.

7 Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: «¡Padre!». El respondió: «Sí, hijo mío». «Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?».

8 «Dios proveerá el cordero para el holocausto», respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos.

9 Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña.

10 Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.

11 Pero el Angel del Señor lo llamó desde el cielo: «¡Abraham, Abraham!». «Aquí estoy», respondió él.

12 Y el Angel le dijo: «No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único».

13 Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

14 Abraham llamó a ese lugar: «El Señor proveerá», y de allí se origina el siguiente dicho: «En la montaña del Señor se proveerá».

15 Luego el Angel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo,

16 y le dijo: «Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único,

17 yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos,

18 y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz».

19 Abraham regresó a donde estaban sus servidores. Todos juntos se fueron a Berseba, y Abraham residió allí.



b) Narrador en primera persona/ Tiempo de la narración simultáneo al tiempo de lo sucedido.

  • Imagina que eres Abraham, y vas escribiendo en un diario (¡esto es ya un anacronismo!) lo que te está ocurriendo, día a día. No dejes de poner lo que piensas y sientes, algo que no nos ofrece el relato bíblico. Recuerda que debes utilizar el presente, y centrarte no en la descripción de los hechos, sino en tus pensamientos,


c) Narrador en primera persona/ Flash back


  • Imagina que eres Isaac y le escribes a tu madre una larga carta (¡otro anacronismo!) en el que le cuentas todo lo ocurrido... empezando por el final, claro. ("Querida madre: A punto he estado de no poder escribirte esta carta. (...) ".  No dejes de poner impresiones y sentimientos, sensaciones y emociones.