La historia interminable



La historia interminable, de Michael Ende. Editorial Alfaguara

Huyendo de los abusones de su colegio, un chico regordete llamado Bastian Baltasar Bux se esconde en la librería del señor Koreander. Allí encuentra un libro cuyo título, La historia interminable, llama tanto su atención, que Bastian no duda en robarlo para poder leerlo. Es en el desván del colegio donde Bastian abre La historia interminable y se sumerge en sus páginas por primera vez.

La «otra» historia comienza con un mundo, Fantasia, cuya soberana, la Emperatriz Infantil, ha caído enferma. La desconocida y extraña dolencia de la joven está teniendo graves consecuencias sobre todo Fantasia, y es que a medida que ella se debilita, el propio mundo va desapareciendo. Es entonces cuando la Emperatriz manda buscar a Atreyu, un joven guerrero a quien encomienda la misión de salvar Fantasia. Atreyu desconoce qué tiene él de especial para haber sido elegido, pero no duda ni un segundo; su valentía le llevará a los lugares más recónditos y a enfrentarse a todo tipo de peligros en busca de la cura para la Emperatriz.


Bastian no puede dejar de leer. La aventura de Atreyu le tiene fascinado. Probablemente por eso —y también porque él es un muchacho un poco cobarde y bastante patoso— tarda un tiempo en darse cuenta de que a quien necesitan para salvar Fantasia es al propio Bastian. (Fuente: El templo de las mil puertas)



Antes de la lectura(Gran grupo. Oral)

  • ¿Conocéis la trama argumental de La historia interminable
  • ¿Quiénes habéis leído el libro? ¿Quiénes habéis visto la película? 
  • Tanto si os apetece leer este libro o cualquier otro de Michael Ende... ¡ya estáis tardando en ir a la biblioteca!


Lectura

También este fragmento seleccionado de La historia interminable tiene que ver con ayudas inesperadas (y un tanto enigmáticas). Bastian está en Fantasía pero anhela regresar ya a su mundo. Leedlo atentamente para poder comentarlo luego en pequeños grupos.


Yor, el Minero Ciego, estaba delante de su cabaña, escuchando a lo lejos en la llanura nevada que se extendía en todas direcciones. El silencio era tan completo que su fino oído percibió el crujido de los pasos en la nieve de un caminante que se encontraba todavía a gran distancia. Sin embargo, los pasos se dirigían hacia la cabaña.

Yor era un hombre grande y viejo, pero su rostro no tenía barba ni arrugas. Todo en él, su traje, su cara, su pelo, era gris como la piedra. Cuando estaba allí, inmóvil, parecía tallado en un gran trozo de lava. Sólo sus ojos ciegos eran oscuros y, en sus profundidades, brillaba el resplandor de una pequeña llama.

Cuando Bastián -porque él era el caminante- llegó, dijo:

-Buenos días. Me he extraviado. Busco la fuente de la que brota el Agua de la Vida. ¿Puedes ayudarme?

El minero escuchó la voz que hablaba.

-No te has perdido -susurró-. Pero habla en voz baja porque, si no, se desmoronarán mis imágenes.

Le hizo un gesto a Bastián, que entró tras él en la cabaña.

Ésta se componía de una sola habitación pequeña, sin adornos y sumamente pobre. Una mesa de madera, dos sillas, una tarima para dormir y unos estantes en los que había toda clase de alimentos y de vajilla. En un hogar ardía un pequeño fuego y sobre él colgaba un caldero en el que humeaba una sopa. Yor llenó dos platos para él y para Bastián, se sentó a la mesa y, con un gesto de la mano, invitó a su huésped a comer. En silencio, se tomaron su comida.

Luego el minero se echó hacia atrás, sus ojos miraron, a través de Bastián, a la lejanía y, susurrando, preguntó: 

- ¿Quién eres?

- Bastián Baltasar Bux. 

- Ah, sabes aún tu nombre. 

- Sí. ¿Y quién eres tú?

- Soy Yor, a quien llaman el Minero Ciego. Pero sólo soy ciego a la luz. Bajo tierra, en mi mina, donde reina una oscuridad total, puedo ver.

- ¿Qué clase de mina es ésa?

- El Pozo Minroud. La Mina de las Imágenes.

- ¿La Mina de las Imágenes? -repitió Bastián asombrado-. Nunca he oído nada semejante.

Yor parecía estar escuchando siempre algo.

- Y, sin embargo -cuchicheó-, existe precisamente para los que son como tú. Para los seres humanos que no pueden encontrar el camino del Agua de la Vida.

- ¿Qué clase de imágenes son ésas? -quiso saber Bastián.

Yor cerró los ojos y calló durante un rato. Bastián no sabía si repetir su pregunta. Luego oyó susurrar al minero: 

- Nada se pierde en el mundo. ¿Has soñado alguna vez algo que, al despertarte, no sabías qué era?

- Sí -respondió Bastián-. Muchas veces.

Yor asintió pensativo. Luego se levantó y le hizo signo a Bastián de que lo siguiera. Antes de salir los dos de la cabaña, lo cogió por el hombro con su mano dura y le cuchicheó al oído:

-Ni una palabra, ni un ruido, ¿entiendes? Lo que vas a ver es mi trabajo de muchos años. Cualquier estrépito podría destruirlo. ¡De manera que-calla y anda silenciosamente!

Bastián asintió y salieron de la cabaña. Detrás de ella se levantaba una torre de madera, bajo la cual un pozo conducía verticalmente a las entrañas de la tierra. Pasaron a su lado, dirigiéndose hacia la llanura de nieve. Y entonces vio Bastián las imágenes, que yacían allí, como rodeadas de seda blanca, igual que si fueran valiosas joyas.

Eran láminas finísimas de una especie de piedra especular, transparente y coloreada, y de todos los tamaños y formas, rectangulares y redondas, rotas e intactas, algunas grandes como vidrieras de iglesia, otras pequeñas como miniaturas de alguna cajita. Yacían, ordenadas aproximadamente por su tamaño y su forma, en hileras que se extendían hasta el horizonte de la blanca llanura.

Lo que representaban aquellas imágenes era misterioso. Había figuras embozadas que parecían flotar en un gran nido de pájaro, o burros con toga de juez: había relojes que se fundían como el requesón, o muñecas articuladas que destacaban sobre fondos chillonamente iluminados y vacíos. Había rostros y cabezas compuestos totalmente de animales y otros que formaban paisajes. Pero había también imágenes completamente corrientes, hombres que segaban campos de maíz y mujeres que se sentaban en un balcón. Había pueblos de montaña y paisajes marineros, escenas bélicas y funciones de circo, calles y habitaciones, y siempre rostros, viejos y jóvenes, inteligentes y bobos, de bufones y de reyes, sombríos y alegres. Había imágenes terribles, de ejecuciones y danzas macabras, e imágenes divertidas de damiselas sentadas sobre una morsa o de una nariz que se paseaba y a la que todos los transeúntes saludaban.

Cuanto más caminaban a lo largo de las imágenes, tanto menos podía comprender Bastián qué tenían que ver con él. Sólo una cosa le resultaba clara: en ellas podía verse de todo, aunque la mayor parte de las veces en un entorno peculiar.

Después de haber andado muchas horas con Yor junto a las hileras de láminas, el crepúsculo cayó sobre la extensa llanura nevada. Volvieron a la cabaña. Cuando habían cerrado la puerta tras ellos, Yor le preguntó en voz baja:

- ¿Has reconocido alguna? 

- No -repuso Bastián.

El minero movió pensativo la cabeza.

- ¿Por qué? - quiso saber Bastián-. ¿Qué imágenes son ésas?

- Son los sueños olvidados del mundo de los seres humanos -explicó Yor-. Un sueño no puede convertirse en nada una vez que se ha soñado. Pero cuando el hombre que lo ha soñado no lo guarda... ¿a dónde va a parar? Viene aquí, con nosotros, a Fantasia, ahí abajo, a las entrañas de nuestra tierra. Allí yacen los sueños olvidados en capas finas, finísimas, uno sobre otro. Cuanto más se cava, tanto más espesos son. Fantasía entera se asienta sobre unos cimientos de sueños olvidados.

- ¿Y también están ahí los míos? - preguntó Bastián abriendo mucho los ojos.

Yor se limitó a asentir con la cabeza.

- ¿Y dices que tengo que encontrarlos? - siguió preguntando Bastián.

- Por lo menos uno. Con uno basta -respondió Yor. 

- Pero, ¿para qué? - quiso saber Bastián.

El minero volvió hacia él su rostro, ahora iluminado sólo por el resplandor del pequeño fuego del hogar. Sus ojos ciegos miraron otra vez a la lejanía, a través de Bastián.

- Escucha, Bastián Baltasar Bux -dijo-. No me gusta hablar mucho. Prefiero el silencio. Pero por esta vez te lo diré. Tú buscas el Agua de la Vida. Quisieras poder amar, para volver a tu mundo. Amar... ¡eso se dice muy fácilmente! El Agua de la Vida te preguntará: ¿a quién? No se puede amar sencillamente, en general y de cualquier manera. Sin embargo, tú lo has olvidado todo, salvo tu nombre. Y si no sabes contestar no podrás beber. Sólo te puede ayudar un sueño olvidado que vuelvas a encontrar, una imagen que te lleve hasta la fuente. Pero para eso tendrás que olvidar lo último que te queda: tendrás que olvidarte de ti mismo. Y eso requiere un trabajo duro y paciente. Guarda bien mis palabras, porque no volveré a pronunciarlas.



Después de leer

1. (Gran grupo. Oral) Ya llevamos leídos unos cuantos tráilers de novelas de aventuras. Recapitulemos algunas cosas.

  • ¿Quiénes son sus protagonistas? ¿Hombres o mujeres? ¿Jóvenes o mayores? Conversad sobre ello tratando de averiguar las causas del predominio de unos u otros protagonistas. 
    • ¿Qué rasgos tienen en común los protagonistas de la mayor parte de los relatos de aventuras que conocemos? 
    • ¿En qué se diferencia Bastián de los héroes vistos hasta ahora? 
    • ¿A qué otro "héroe" de la literatura juvenil reciente os recuerda?


2. (Pequeño grupo. Escrita) Los peligros a que se enfrentan los protagonistas no provienen solo del exterior, sino que algunos están en el interior de sí mismos. por eso la aventura, y en ocasiones esa ayuda inesperada, contribuirán a que los protagonistas puedan a veces mejorarse por dentro, combatir sus propios enemigos interiores. De las aventuras los héroes siempre salen transformados...
    • ¿En qué consiste  la ayuda de Yor, el Minero Ciego? ¿Qué le dice a Bastián?
    • ¿Para qué creéis que necesita Bastián el Agua de la Vida? ¡Leed atentamente el fragmento en que se hace referencia a ello antes de responder!
    • ¿Cuál puede ser ese sueño olvidado que Bastián encuentra allí y que le permite cumplir su deseo? ¡Imaginadlo!
    • ¿Por qué creéis que el autor ha elegido a un personaje ciego para este momento?


2. (Pequeño grupo. Escrita) Busquemos algo de información sobre Michael Ende:

  • ¿Dónde nació? ¿Cuándo? ¿Hay algún aspecto especialmente llamativo en su biografía? 
  • Citad al menos otros tres títulos de libros suyos acompañados de unas pocas líneas sobre el argumento de cada uno. ¿Habéis leído alguno? Si os ha entrado la curiosidad por algún título en especial... ¡acercaos a la biblioteca!
  • Por cierto... ¿En qué año se publicó La historia interminable?


3. (Gran grupo. Oral) ¿Quiénes son los autores de los relatos vistos hasta ahora, hombres o mujeres? ¿Y los lectores de los libros de aventuras, quiénes son? ¿Hombres y mujeres por igual? ¿Leemos los mismos libros los chicos y las chicas? Debatid en torno a estas cuestiones, que nos ayudarán a entendernos mucho mejor y a cuestionar todo aquello que no nos convenza de los modelos heredados culturalmente tanto por chicos como por chicas.