3. A la búsqueda del tesoro

¿Qué tienen en común los dos relatos, el de Jasón y los Argonautas y el de Indiana Jones? Quizá merezca la pena que nos detengamos un poco en ello, abriendo la mirada hacia otros relatos de aventuras y viendo qué es lo que mueve a sus protagonistas.

En La vuelta al mundo en 80 días su protagonista, Phileas Fogg, emprende su aventura movido por su afán de demostrar a sus contertulios del Reform-Club que las distancias en la Tierra han disminuído considerablemente gracias al ferrocarril y las nuevas formas de navegación. A Miguel Strogoff, otro de los héroes de Julio Verne, lo mueve el afán de salvar al heredero del zar de sus feroces enemigos, los tártaros. El capitán Achab no descansa hasta lograr enfrentarse a la colosal ballena Moby Dick, y Ulises viaja sin atarse a ninguna tierra en su empeño de regresar a su Ítaca natal.

Distintos personajes, distintos móviles para su aventura. Del mismo modo que dentro de las muchas formas de narración podemos distinguir diferentes géneros- de aventuras, de amor, realistas, ...-, dentro del género de la aventura podemos distinguir diferentes subgéneros. Un posible criterio para dicha organización puede ser el móvil que empuja a la acción a su protagonista.

Jordi Balló y Xavier Pérez han escrito un libro muy sugestivo - La semilla inmortal. Los argumentos universales en el cine-, en el que vienen a decir que casi todas las películas son deudoras en sus planteamientos argumentales de algunas historias que se escribieron hace 200, 500 ó 2000 años. Para el género de la aventura, establecen tres “relatos-madre”:

 

a) Jasón y los Argonautas, para todos aquellos relatos en los que el protagonista recibe el encargo de recuperar un tesoro, con independencia de la naturaleza de éste.

 b)   La Odisea, para todos aquellos en los que el anhelo de un protagonista vapuleado por el destino es regresar a su tierra junto a los suyos.

c)    La Eneida, para aquellos cuyos protagonistas, lejos de querer regresar a parte alguna, buscan establecerse en algún lugar nuevo y fundar así tal vez un nuevo linaje.

 

Casi todas las narraciones de aventuras – sostienen Balló y Pérez- pueden reducirse a uno de estos tres esquemas argumentales, a una de estas tres historias. En este sentido historia se opone a discurso ya que, en un relato cualquiera, la historia viene a ser aquello que se cuenta, mientras que con el término discurso nos referimos a la forma en que dicha historia es contada.

Veamos esto un poco más despacio, centrándonos en la historia de los relatos de aventuras. Nos ceñiremos, para no ser exhaustivos, al primer tipo:

Sabemos que cualquier relato significa movimiento: el héroe clásico de las narraciones de aventuras se desplaza en el tiempo y en el espacio para cumplir una misión sublime a la que dedicará un derroche ilimitado de energía, con riesgo de perder la vida, si es necesario. Con frecuencia el objetivo de su viaje es un tesoro, un amuleto mágico, un arma secreta. Pero las fases de esta búsqueda son indefectiblemente las mismas: un encargo previo, un trayecto largo y arriesgado, un duelo inevitable en el lugar de llegada, una ayuda inesperada y amorosa, una huida accidentada y un retorno victorioso que no excluye la posibilidad de una nueva aventura. Un itinerario que nos resulta familiar porque aparece en la épica de todos los tiempos, las epopeyas heroicas, la literatura exótica o los films de aventuras. Su origen se halla en una primera gesta mítica, la de Jasón y los argonautas, la más diáfana fuente argumental de todos los viajes que parten a la búsqueda de un tesoro.

  

Trataremos de reconocer este esquema, este hilo argumental, en los dos relatos a los que nos hemos aproximado hasta ahora. Las pautas las tenéis en la página siguiente:

                   De Jasón a Indiana Jones


¿Reconocemos este esquema también en otros relatos de aventuras? ¿Qué tienen en común y en qué se diferencias los encargos, los viajes, los duelos... de algunos de los relatos de aventuras más famosos de todos los tiempos? Podemos conversar sobre ello tras leer algunos de los fragmentos  recogidos aquí:

             El puzzle de los  tesoros